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Por Natalio Botana, Politólogo e Historiador
Porque cuando tengo que cantar verdades las canto derecho nomás, a lo macho, aunque esas verdades amuestren bicheras donde naides creiba que hubiera gusanos. El orejano
Nacionales - 01-03-2010 / 00:03
EL 1 DE MARZO DE 1870 MORÍA EL MARISCAL SOLANO LÓPEZ

La guerra de la “Triple Infamia” y el exterminio del Paraguay

La guerra de la “Triple Infamia” y el exterminio del Paraguay
“¡Muero con mi Patria!” gritó Solano López antes de morir en Cerro Corá.
La Guerra del Paraguay ocurrida entre 1865 y 1870 ha sido, sin duda alguna, el más funesto y doloroso hecho de la historia de la América hispana. Llamada de la "Triple Alianza", fue un enfrentamiento bélico sin precedentes donde la República Argentina, "Su Majestad" el Emperador del Brasil y la República Oriental del Uruguay se aliaron en una guerra fraticida contra el Paraguay del Mariscal Francisco Solano López.
 
En nuestro país, se ha enseñado dentro del marco de "la historia oficial-escolar" la guerra de la "Triple Alianza" de la siguiente manera: que Argentina se vio obligada a intervenir en el conflicto para lavar su honor nacional lesionado por la sorpresiva invasión de las fuerzas paraguayas. Que se fue a la guerra en defensa de los principios democráticos y civilizadores, contra la barbarie del Dictador Francisco Solano López que tenía sometido y atrasado al pueblo guaraní. Y que, debido a un supuesto altruismo argentino, no obtuvo nuestro país ninguna ventaja material después de la victoria. Esta versión en la actualidad no resiste el menor análisis. Los cuestionamientos a la historia oficial empezaron contemporáneamente a los hechos con los escritos de Carlos Guido y Spano y las denuncias de Juan Bautista Alberdi. Los estudios revisionistas que se consumaron posteriormente, con investigaciones  documentadas, expusieron los intereses económicos, los factores geopolíticos y las líneas ideológicas que se conjugaron para gestar la guerra de 1865-70.
 
En 1954, el historiador José María Rosa publica "La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas", obra canónica del pensamiento nacional y de lectura ineludible para comprender la naturaleza y los alcances de la conflagración. Este trabajo monumental abrió camino para que otros historiadores revisionistas profundizaran el tema.  De allí en adelante, la historia oficial se derrumba y la verdad histórica se abre paso para grabar en la memoria colectiva de la patria grande un genocidio sin paralelo en la vida de América Latina. 


Escribe: Dr. Gonzalo García para La Opinión Popular

"La guerra devastó al Paraguay en una medida desconocida en la historia americana. De 1.300.000 habitantes sobrevivieron 300.000, la mayoría mujeres y niños".Efraín Cardozo. "Breve historia del Paraguay".  
 
"En la guerra del Paraguay han triunfado no sólo la Republica Argentina sino también los grandes principios del libre cambio. Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto es sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado".Bartolomé Mitre. "Arengas".

 
El Paraguay de la preguerra
 
 
Los hombres del Paraguay soberano
 
Es imprescindible, antes de ingresar en el tema central de éste trabajo, preguntarnos como era el Paraguay de la preguerra. El historiador mexicano, Carlos Pereyra, en el  libro "Solano López y su drama" nos brinda una abreviada reseña de la política paraguaya: "En vez de cuarenta gobernantes por año o por mes, el Paraguay conoció tres antes de su redención por los aliados. El Dr. Francia, D. Carlos Antonio López y Francisco Solano López. Hubo interinidades y puentes, pero todo en forma pacífica... "
 
El doctor Francia gobernó desde los primeros días de la independencia hasta su muerte en 1840. Lo sucede Carlos Antonio López que fue designado previamente "primer cónsul" en 1841 y luego, en 1842, cuando se creó la institución presidencial, asume ésta, de hecho vitalicia, continuando en el mandato hasta su muerte en 1862.
 
Lo sucede el segundo López, hijo del anterior, Francisco Solano López, que desempeñó funciones presidenciales hereditarias hasta marzo de 1870 cuando muere lanceado en Cerro Corá por los soldados del imperio luso brasilero.
 
Bajo estas tres largas administraciones, el Paraguay se había librado de los interminables conflictos internos sufridos por todos los pueblos de América del Sur y fundamentalmente había logrado implementar políticas de Estado a largo plazo.
 
 
El guaraní y la nación paraguaya
 
El Paraguay como Nación tenía una especial particularidad que es preciso señalar: contenía un pueblo con identidad nacional propia. Era una Nación con un consistente y definido ser político y social. En el Paraguay se produjo un fenómeno sociológico único en la historia americana: los conquistadores adoptaron la lengua de los conquistados.
 
El porfiado triunfo del idioma guaraní se alzó en torno del pueblo paraguayo como una alta barrera que le aisló todo contacto con las culturas occidentales. La lengua guaraní se convirtió en un fuerte rasgo de diferenciación con respecto a las demás colectividades americanas, en un cohesivo aglutinante espiritual y en un fuerte lazo que apretó a los paraguayos ante el peligro de lo exterior.
 
Un pueblo con identidad nacional y una clase dirigente con conciencia geopolítica eran dos características que no podían mostrar otros pueblos hispanoamericanos en la segunda mitad del siglo XIX.
 


Las dos pistolas de Gaspar Francia
 
Ya en el comienzo de la emancipación americana, cuando en 1810 la Junta de Buenos Aires conminaba al gobernador paraguayo a que fuese reconocida como heredera del Virrey y a enviar diputados para el congreso de provincias, el doctor José Gaspar de Francia consideró inadmisible la pretensión de Buenos Aires de asumir por sí sola el mando superior del Virreinato.
 
Pero, tampoco abogó a favor de continuar dependiendo del caduco poder español. Tuvo una meridiana claridad cuando proclamó sus "argumentos": "Mis argumentos en favor de mis ideas son éstas -dijo depositando dos pistolas sobre la mesa presidencial del Congreso-: una está destinada contra Fernando VII y la otra contra Buenos Aires." (1)
 


El "dictador perpetuo"
 
Se llamaba Gaspar Rodríguez de Francia. Sin eufemismo se hizo nombrar "Dictador Perpetuo". Obtuvo el grado de maestro de Filosofía y Doctor en Sagrada Teología, además de un doctorado en Derecho en la Universidad de Córdoba. Era un gran lector, admirador de Franklin y Voltaire, humanista, indagador de ciencias varias a quién Mitre lapidó con el sambenito de "tirano más cruel y sangriento que los de la antigüedad".
 
Este doctor Francia, "Padre de la Patria paraguaya", austero gobernante, solitario y hasta misterioso para la mirada de los porteños, hizo todo lo necesario para acrecentar extraordinariamente la economía nacional a través del desarrollo del sector agrícola.
 


Política proteccionista
 
Ante el bloqueo comercial de los porteños, las conspiraciones armadas desde el puerto y la malograda expedición de Belgrano; Francia reacciona cerrando, política y económicamente, al Paraguay.
 
Lo replegó sobre sí mismo, construyendo así, un país  autosuficiente. La base social de ésta política la conformaron los pequeños y medianos campesinos y los artesanos, formaciones sociales no interesadas objetivamente en el librecambio, en la apertura del país y en el comercio con Europa y los EE.UU.
 
Las condiciones objetivas del Paraguay permitieron al Dictador realizar su política. La burguesía local era muy débil y escasa; el país no producía materias primas ni los alimentos demandados por las grandes potencias mundiales.
 
Otra característica sui generis, que contribuyó a la conformación particular de la patria guaraní, fue la presencia de los jesuitas durante un prolongado lapso de la historia nacional. La misma dificultó la formación de una poderosa clase terrateniente.
 
 
Reforma agraria
 
El Estado, por medio de la confiscación, comenzó a adquirir gran parte de las tierras en manos de los particulares y también se apropió las propiedades de la Iglesia. En adelante esas tierras estatales serán arrendadas a los campesinos a muy bajo precio. A los campesinos arrendatarios el Estado les provee ganado y útiles de labranza.
Se creó una singularísima institución denominada "Estancia de la Patria". Eran verdaderas unidades económicas de producción donde se integraban actividades agrícolas, ganaderas y artesanales. Proveían alimentos al ejército y abastecían al mercado local de yerba mate y tabaco.
 
 
Sin vagos y mal entretenidos
 
La expansión y el desarrollo del mercado interno, y la consecuente ocupación de la mano de obra local, generó otro fenómeno singular: la ausencia absoluta de desocupados. No había "vagos y mal entretenidos".
 
Se formó así una comunidad original donde reinaba la paz social, casi una anomalía en el mundo de ése entonces. Y así se dio el fenómeno de una economía que, aunque técnicamente atrasada, permitía la integración del pueblo a la misma.
 
 
Carlos Antonio López profundiza el modelo
 
A la muerte de don Gaspar Francia en 1840, (había gobernado casi tres décadas) le sucede Carlos Antonio López. Su sucesor reforzará el sector estatal de la economía, habrá más "estancias de la patria".
 
Son nacionalizados los arbustos de yerba mate y con ellos los bosques que producen madera para la construcción. Se sanciona una ley que prohíbe a los extranjeros la adquisición de tierras y se dispuso construir la primera fundición para el carbón de madera y tratamiento del mineral de hierro.
 
Las tierras comunales de la población aborigen fueron pasadas al Estado que las administraba y se disolvieron las antiguas comunidades indígenas guaraníes. La población indígena, en vez de ser exterminada como fue en el resto de Latinoamérica, fue afianzada a la tierra e integrada a la Nación.
 
Era el Estado el que dirigía la economía y determinaba las políticas de desarrollo. El país crecía a pesar de la inexistencia de una burguesía urbana. Lentamente se desarrolla lo que se podría llamar una burguesía rural, que será la base social del régimen.
 
 
La política internacional y la militarización
 
En lo que respecta a la política internacional, el Paraguay de Carlos Antonio López se comienza a abrir al mundo. Brasil, solo en función de sus propios intereses, le reconoce su independencia en 1844, acto por el cual protesta el embajador de Don Juan Manuel de Rosas en Rio de Janeiro. Para el Restaurador, en su visión americanista que aspiraba a la unidad del viejo Virreinato del Rio de la Plata le resultaba inadmisible la independencia de una de sus provincias.
 
El Paraguay que no tenía pactos colectivos con las otras provincias argentinas, los iba sellando aisladamente y con quién le conviniera para oponerse al gobierno argentino que le negaba la independencia. Era aliado de Corrientes, mantenía relaciones de interés mutuo con Brasil y simpatizaba con las potencias europeas bloqueadoras. Luego de Caseros, pasa el Paraguay a disfrutar su plena soberanía, es reconocida su independencia por la Confederación y le es permitida la libre navegación de los ríos (2).
 
 Pero sin dudas, el punto esencial de la política de Carlos Antonio López fue la militarización del país. Durante su gobierno, su hijo Francisco Solano, sirvió en el ministerio de guerra y trabajó sin descanso en esta área contratando, durante su larga estadía europea, técnicos, especialistas en fabricación de armas, constructores de buques, artilleros etc. Todos ellos empleados y controlados por el Estado. Es importante marcar que el desarrollo militar del Paraguay, a pesar de sus avances, no podía, ni podrá hacer nada contra las armas y los recursos del Brasil y la Argentina, financiados y dirigidos por el imperio Británico.
 
 
Solano López, el sucesor
 
Era Francisco Solano López el sucesor indicado del "Supremo", un verdadero delfín que profundizó el proyecto de sus antecesores. La notable continuidad de la política económica de los gobiernos paraguayos se prolonga y ahonda con el hijo de Carlos Antonio que lo sucede a la muerte de éste en 1862.
 
El historiador Carlos Pereyra hace un análisis de la concepción geopolítica que Francisco Solano López poseía de la región y el mundo que es importante transcribir para comprender luego la naturaleza de la guerra, y el rol que Argentina jugó en ella: "El general Francisco Solano López consideraba como misión capital del gobernante paraguayo contrariar los avances del Brasil y formar un pacto de unión con Bolivia, la República Argentina y el Uruguay. El sentimiento unificador de López tenía que ser muy mal recibido..."
 
 
Modernización y desarrollo del Paraguay
 
León Pomer, en su libro "La Guerra del Paraguay" relata, en forma breve pero clara, el proceso de desarrollo económico y la gestación del un modelo autónomo del país guaraní. Menciona que en este período comienza la construcción de vías férreas, telégrafos, fábricas de pólvora y de papel. Son contratados más técnicos extranjeros y puestos al servicio de la política del Estado.
 
El Estado toma un papel central en la economía, pero no para enajenar las riquezas del suelo o desarrollar aquellos sectores de la economía nacional que interesan a los países centrales sino para determinar políticas soberanas de desarrollo. Este estatismo es un ejemplo insólito en la América del Siglo XIX.
 
 
Contra los intereses del imperio
 
El Paraguay de la preguerra no era un paraíso como algunos autores afirman, no fue ni siquiera un país moderno y desarrollado. Pero, la dirección que iba tomando, el crecimiento y la voluntad que lo guiaba comenzaron a resultar intolerables para la política del imperio británico.
 
El Cónsul Henderson de S. M. Británica le escribió a la Foering Office: "La mayor parte de la propiedad rural es propiedad del Estado. Las mejores casas de la ciudad pertenecen al gobierno y éste posee valiosas granjas de cría y agrícolas en todo el país". Era un desmesurado estatismo... no dejaba espacio alguno a los ingleses para hacer sus negocios.
 
 
La Guerra: sus actores y causas

 
Las razones de la conflagración
 
Cada uno de los países aliados tuvo en su momento una necesidad interna para entrar en guerra con el Paraguay. Pero, más allá de las razones particulares de los Estados beligerantes, no es difícil, en este caso, encontrar las causas originales del conflicto en los intereses económicos del imperialismo británico en la región del Río de la Plata.
 
Adhiero en este trabajo a las conclusiones que la mayoría de los estudios revisionistas han arribado luego de investigar la Guerra del Paraguay y sus causas. En síntesis, la mayor parte de esta tendencia historiográfica expresa que, dentro de la estrategia en el Río de la Plata del imperialismo británico, elaborada en Londres con fría deliberación, no podía escapar la necesidad de suprimir el foco de autonomismo y soberanía emplazado entre Argentina y Brasil que incitaba permanentemente a la rebeldía de los caudillos contra los poderes centrales establecidos.
 
La guerra del la Triple Alianza fue una de las primeras manifestaciones mundiales de la política belicosa del imperialismo capitalista. En este caso, puso a prueba el sometimiento de tres gobiernos políticamente dependientes al obligarlos a aniquilar a un cuarto rebelde. La "Pérfida Albión" (3), abatió la Patria guaraní por manos ajenas.
 
 
Por las libras esterlinas
 
La tesis de la participación decisiva del imperio Británico se puede demostrar leyendo la documentación del Foering Office que muestra las diferentes operaciones políticas y diplomáticas que van acorralando al Paraguay.
 
Los diarios de la época también son una valiosa fuente que nos deja entrever a Inglaterra detrás de las decisiones de los gobiernos. Pero entiendo que la más clara y patente demostración de la participación de Gran Bretaña en el conflicto la dan los números de las finanzas que fueron utilizadas en la guerra.
 
 
Los ingleses: Los hermanos Baring y Rothschild
 
Siguiendo y profundizando un análisis de León Pomer, llego a la conclusión que en la Argentina, los gobiernos de Mitre y de Sarmiento obtuvieron fondos de las siguientes fuentes financieras:
 
1) Entre los particulares, Mr. Tomás Armstrong por ese tiempo director residente del Ferrocarril Central Argentino, ex Presidente de la Bolsa de Comercio y vocal del Banco de Buenos Aires, comprometió un préstamo de 50.000 pesos anuales por cada año que durara la contienda. Varios comerciantes procedieron de la misma manera. Hay una larga lista de residentes británicos en Buenos Aires que contribuyeron con préstamos al Estado para solventar los gastos de guerra.
 
2) El Banco de la Provincia de Buenos Aires, que prácticamente estaba administrado por ingleses, proveyó de fondos durante toda la guerra con garantía de los ingresos de la Aduana.
 
3) El Banco de Londres, filial Buenos Aires, fundado tres años antes del estallido bélico, adelantó fondos más tarde rembolsados con el producido por un empréstito conseguido en una banca londinense.
 
4) Empréstitos brasileros por dos millones de pesos fuertes que en realidad habían sido proporcionados al Brasil por la banca Rothschild, obviamente británica.
 
5) Por último los "señores de la guerra" hicieron un gran negocio: Londres entregó un empréstito al Estado Argentino por un monto de 1.800.000 libras esterlinas lo que produjo un endeudamiento a las arcas nacionales de 2.500.0000 libras, cifra a la que se le suman los intereses usurarios al capital original otorgado. Este empréstito fue otorgado por la Baring Brothers. La negociación del empréstito, hecha por Norberto de la Riestra, fue otro capítulo bochornoso de la historia de la deuda externa argentina.
 
El Brasil, obtuvo prestaciones por un total de 6 millones de libras esterlinas desde 1865, prácticamente desde el comienzo mismo de la guerra otorgados por la banca Rothschild que sobre el final de la contienda le entregó 3 millones más.
 
La participación uruguaya fue financiada en lo fundamental por el Brasil, a través de la intermediación del Barón de Maua, aquel personaje de fundamental transcendencia en la preparación de Caseros y la caída de Rosas, quien era también un testaferro de la banca Rothschild en la región. Al finalizar la guerra el gobierno uruguayo logró, aprovechando la ocasión, un préstamo por tres y medio de millones de libras.
 
Para entender quien era el titiritero de esta guerra fraticida solo tenemos que mirar las cuentas "del debe y el haber" de las finanzas paraguayas de la pos guerra. El Paraguay de Solano López era la única nación de la Latinoamérica que no tenía deuda externa. Después de la guerra, Paraguay fue condenado a pagar los gastos militares de los aliados. Para ello "contrae" un empréstito con la Baring Brothers por un millón de libras. Se le descuentan 200.000 libras por gastos, amortizaciones e intereses, pero los bonos del crédito se deprecian y Asunción no recibe casi ni una sola moneda. Entonces debe contratar otro empréstito, ahora por dos millones de libras esterlinas, en esta ocasión garantizado por la tierra paraguaya. Con el tiempo su endeudamiento se incrementa aun más. Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde con ironía escribieron "El Paraguay ya está "civilizado": debe 7.500.000 libras.
 
Resumiendo: fue el capital inglés el principal financista de la guerra. Esos beneficios y el capital recuperado sirvieron para que una nueva casta de porteños advenedizos en finanzas internacionales se iniciara desenfrenadamente a la especulación y la usura, pero esa es harina de otro costal...
 
 
Objetivos geopolíticos de Inglaterra
 
Reparamos entonces que Inglaterra tenía un objetivo geopolítico: neutralizar el Estado paraguayo que afloraba como un ejemplo de política proteccionista enemiga del libre cambio en la región. Luego señalamos que la banca británica, sin duda alguna, financió la guerra. Por último y en función de completar la participación que tuvo Inglaterra en el conflicto se debe sumar un detonante puntual. El imperialismo siempre actúa bajo disparadores concretos y urgentes, en el caso de la guerra contra el Paraguay fue concretamente "un problema de mercado", me refiero a la crisis de la producción algodonera.
 
Hacia 1862 graves perturbaciones estallan en Europa: hay miseria en los centros textiles europeos y las pérdidas en la bolsa resultan catastróficas. Esta crisis en la industria textil obedecía a la falta de algodón para abastecer las industrias debido a que el triunfo norteño y antiesclavista en la guerra de la secesión norteamericana había producido una pronunciadísima baja en la producción de esa materia prima entonces insustituible.
 
 
En busca del algodón
 
A Gran Bretaña sólo llegan 300.000 fardos de algodón, cuando Lancaster solamente necesitaba 2 millones y medio; y Francia otro millón. Entonces, Gran Bretaña entró a buscar mercados productores de algodón en cualquier parte del mundo. Desde luego, también en América del Sur.
 
En 1863, los ojos de Inglaterra miraron al Paraguay gran productor de algodón y potencialmente ilimitado en recursos naturales. Claro que había una valla: el país hermano y vecino, gobernado a la sazón por el mariscal Francisco Solano López, no había abierto aún las puertas al liberalismo económico.
 
 
Motivos aliados
 
Más allá de los motivos británicos para la guerra, cada país aliado tenía los propios: El Imperio esclavista del Brasil obedecía a una necesidad de expansión territorial. Pero también es importante destacar que los gobiernos brasileros actuaban desde hacía mucho tiempo como peones de la política exterior inglesa.
 
La política mitrista tenía otras razones como ensanchar los mercados, pero son los compromisos con el Brasil y su rol con relación al imperio esclavista los determinantes en la decisión de ingresar al conflicto. Después de Caseros el balance político de la región se volcó definitivamente hacia el Brasil. Era de esta manera que Pedro II era la mano de obra de Inglaterra en la región, así como Mitre era un auxiliar de la política brasilera.
 
Pero además de esa relación de dependencia funcional con el Brasil, "Mitre participa en la guerra, atraído por la necesidad de una alianza política con el Brasil, que debe consolidar su poder político interno. Con la alianza, por otra parte, se aseguraba la inmovilidad financiada de Urquiza. Y con ella, la tranquilidad represiva del interior provinciano... La clase ganadera exportadora, urgía a Mitre... soñaba con la apropiación del tabaco y yerba mate paraguayos" (Ortega Peña y Duhalde, "Baring Brothers y la Historia Política Argentina"). Es así que Mitre también buscó, a través de la guerra y los acuerdos en torno a la misma, soluciones para los problemas internos que tenía.
 
El Uruguay tuvo un protagonismo menor y funcionó como excusa y disparador de la contienda. Actuó como "estado tapón", pero esta vez aliado a las dos poderosas naciones del Plata.
 
 
Otro round de "Civilización vs. Barbarie"
 
La guerra tuvo asimismo su componente ideológico, nada nuevo en realidad, sino la eterna "cantinela" de "civilización o barbarie". En este caso la "civilización", el "progreso" y la "libertad" están extrañamente representados por el imperio esclavócrata del Brasil, la fraudulenta democracia de la República de Mitre y el gobierno golpista y usurpador del criminal ex coronel mitrista, Venancio Flores. Del otro lado, "el atraso", encarnado en el Paraguay de Solano López.
 
Otro ejemplo claro de estafa y mentira historiográfica ejemplar se encuentra en el retrato que la oligarquía porteña hizo del Mariscal Solano López al cual le endilgan atrocidades. Se levantó una leyenda negra similar a la elaborada por los unitarios en su momento contra Juan Manuel de Rosas.
 
Una guerra inédita en Latinoamérica
 
Fue una guerra larga, aterradora, sangrienta, con grandes desplazamientos de tropas y armamentos, con acciones heroicas y batallas feroces.
 
Muchos historiadores, al tratar la Guerra del Paraguay, profundizan la narración de este acontecimiento en el desarrollo de la contienda bélica, de este modo la historia de la Guerra del Paraguay termina siendo para el lector un manual de historia militar. No es ése mi objetivo, solo mencionaré los más importantes hechos bélicos, los decisivos, optando por resaltar preferentemente la historia política de la guerra.
 
 
Uruguay, la primera batalla
 
El ataque contra el Paraguay comenzó en realidad con el ataque contra el único y último aliado que le quedaba en el Río de la Plata. Se trataba del gobierno uruguayo que por aquel entonces estaba en manos del partido Blanco, la versión uruguaya del partido federal argentino. El Presidente uruguayo, Bernardo Berro, y su Canciller, Juan José de Herrera, llevaban adelante una política de equilibro en el Plata, que con perspectiva continental integraba al Paraguay para enfrentar la prepotencia del Brasil.  
 
El primer paso en conjunto que darán el imperio brasileño y la oligarquía porteña será aplastar a este gobierno. Se procedió de la siguiente manera: Brasil, invadiendo por mar y tierra al Uruguay y Mitre promocionando y armando una revolución encabezada por Venancio Flores, un viejo conocido de él, que tan eficazmente había actuado en la represión contra las montoneras federales del interior argentino. Flores pertenecía políticamente a la vieja cuña del partido colorado-riverista, que era por decirlo de alguna manera, la versión unitaria en la política uruguaya. Todas estas maniobras fueron precedidas de una deliberada planificación que, para desgracia de la memoria de los actores, se encuentra documentada en tratados, acuerdos y misiones secretas entre Mitre, la corte de Río de Janeiro y Venancio Flores.
 
La masacre de Paysandú
 
En octubre de 1864, el ejército del Brasil con la excusa de proteger la tranquilidad de los estancieros riograndeses ingresa al territorio oriental y ocupa la Villa de Melo. Venancio Flores cruza el río Uruguay.
 
El Partido Blanco oriental resiste la invasión y se concentra en Paysandú, villa defendida por el Coronel Gómez y cientos de argentinos que se habían sumado a la causa de los federales orientales. La escuadra brasileña al mando del Almirante Tamandaré ingresa en aguas argentinas sin problema alguno y asedia y bombardea Paysandú durante días desde el río.
 
El bastión termina siendo rodeada por agua, mientras que desde tierra lo acosan 10.000 brasileros. La resistencia es heroica, y cuando ya sin fuerzas los orientales entregan el fuerte y se rinden, Leandro Gómez, el jefe de la resistencia es ejecutado sin trámite alguno.
 
Fue un ensayo de lo que sería la invasión al Paraguay, tuvo un despliegue de armas desproporcionado, fue la primera vez en la historia de Latinoamérica que se bombardeaba una ciudad indefensa. El pueblo argentino, en especial los entrerrianos al otro lado del Río Uruguay, contemplaban con horror y asombro los episodios.
 
El mensaje quedaba claro, después de este "infame espectáculo" como lo llamará Guido Spano, venía el turno del Paraguay.  Luego de la caída de Paysandú asume la presidencia del Uruguay Venancio Flores dispuesto a cumplir sus compromisos secretos con el Brasil en cuanto a continuar la guerra contra el pueblo guaraní.
 
 
¿Y Urquiza?
 
Cuando comienza el bombardeo y el asedio de Paysandú, Solano López ruega al viejo Urquiza su intervención: "Estoy llorando, señor general, de rabia y desesperación a presencia de los crímenes tan atroces que perpetúan bajo la capa de la libertad y la civilización" (Carta de Solano López a Urquiza, 11 de noviembre de 1864). En esos días, en Entre Ríos se desata una furia social contra Mitre. Era conocida la amistad del entrerriano con el paraguayo, se sabía que el primero le había prometido su apoyo. Se espera con ansias extremas la voz de Urquiza, un "pronunciamiento" contra Mitre y Flores.
 
Pero todo es en vano. Los Aliados conocen bien a Urquiza. El Brasil, haciendo uso de la diplomacia del patacón "A fin de año le manda un emisario para comprarle 30.000 caballos a 12 patacones cada uno; 360.000 patacones, ¡un negoción! Le ha tocado el lado flaco. Urquiza vende y deja de a pie a su famosa caballería. No habrá pronunciamiento y Paisandú sucumbe" (Vivian Trias, "El Paraguay: de Francia el Supremo a la Guerra de la Triple Alianza).
 
Por su parte, la oligarquía porteña y los bancos de Buenos Aires hicieron su aporte. Después de una satisfactoria operación financiera con el Banco de Londres y "mientras los bancos de Buenos Aires tuvieran reservas, Urquiza no fue un peligro real para el gobierno de Mitre" (Ortega Peña y Duhalde). 
 
La eficacia del imperio parece incuestionable: Urquiza jamás hizo su pronunciamiento a favor de los blancos uruguayos ni por Solano López y el Paraguay, sino por el contrario, se puso a reclutar tropas para la Guerra del Paraguay. Consumó su última gran decisión política, que fue reprobada masivamente, y en especial por Ricardo López Jordán.
 
 
Reacción paraguaya y el paso por Argentina
 
El golpe brasileño contra Uruguay era, a la vez de la primera fase de la acción contra el Paraguay, una directa provocación contra el gobierno guaraní. Paraguay salió a defender al gobierno legal del Uruguay declarando la guerra al Imperio manifestando que consideraba "atentatorio contra el equilibrio en el Plata cualquier ocupación del territorio oriental por fuerzas extrañas".
 
El Paraguay requiere pasar su ejército por territorio argentino. Mitre se lo niega. Urquiza, como ya se vio, no mueve un dedo a favor de los paraguayos. En Buenos Aires se desató una campaña de injurias periodísticas contra la persona del Mariscal López. "La Nación Argentina", diario del presidente Mitre, convocó a una "cruzada para redimir al Paraguay" y conceptuaba a Solano López como "boa en medio del fango sangriento de sus crímenes" y en un artículo que denominó "El Atila americano" declaraba la guerra de "la civilización contra la barbarie", "la "guerra a muerte". (Citado por José María Rosa. "Historia Argentina"  Tomo 7. Pág. 126.).
 
 
El ardid propagandístico de Mitre
 
El presidente Mitre necesitaba preparar a la opinión pública contra la guerra ya que la mayor parte de ella, no solo en el interior, sino en Buenos Aires inclusive, se pronunciaba agresivamente contra Brasil. Los federales manifestaban su adhesión a la causa paraguaya. Incluso algunos liberales porteños, en desacuerdo con la "tiranía" de López pero comprendiendo el papel de títere del Brasil que desempeñaba la Argentina se oponían a la guerra.
 
Nuevamente el gobierno paraguayo pide permiso para atravesar con sus ejércitos la provincia de Corrientes en dirección al Uruguay. Mitre, mientras asiste militarmente a Venancio Flores, invoca la neutralidad del país y le niega el permiso. Paraguay como respuesta le declara formalmente la guerra al gobierno de Mitre en marzo de 1865, apresa dos pequeños buques argentinos en el puerto de Corrientes e ingresa a la provincia. Cuando el ejército del Paraguay ingresa a la ciudad de Corrientes no encuentra resistencia militar alguna.
 
Mitre oculta a la ciudadanía la declaración de guerra paraguaya durante un mes. La declaración de guerra se conoció después del primer acto de hostilidad paraguayo ocurrido un mes después. Por medio de este ardid el gobierno argentino trata de lograr popularidad para la guerra convirtiendo ahora las causas de la misma en una "agresión paraguaya gratuita". Aparece de esta manera Paraguay como país agresor que invade un país neutral sin declarar previamente la guerra según correspondería a los usos del Derecho Internacional Público de ese tiempo.
 
 
"Tratado de la Triple Alianza"
 
A mediados de 1865, Argentina, Brasil y Uruguay (este último ya en poder del partido colorado) unen sus fuerzas contra el Paraguay firmando el "Tratado de la Triple Alianza".
 
El Brasil aportaría su escuadra y el General Mitre sería designado comandante en Jefe de los Ejércitos coligados. La guerra, "expresa" el convenio, era contra el Tirano López, no contra el pueblo paraguayo y contenía todas las expectativas territoriales de los Estados en caso de ganar la guerra y otras disposiciones que aclaran per se el fin de la guerra.
 
 
Las primeras batallas
 
Las primeras operaciones de importancia favorecieron a los aliados: derrotaron al general paraguayo Estigarribia en "Uruguayana" y obtuvieron el triunfo de "Yatay". Las fuerzas guaraníes se replegaron.
 
A partir de la caída de "Paso de la Patria" en 1866 las acciones comienzan a desarrollarse exclusivamente en territorio paraguayo. En "Estero Bellaco" y en "Tuyutí" se libran dos batallas con fuertes bajas para ambos bandos.


En el mes de junio vuelven a chocar en "Yatayty Corá" y en el "Boquerón". El avance aliado continúa en forma lenta y se afirma con la caída de la fortaleza de "Curuzú".
 
 
Mitre y la estrategia militar
 
Se requería una victoria para consolidar "Curuzú" y poner a las tropas aliadas frente a la Fortaleza de "Humaitá". Llega así el turno de "Curupaitý", una pequeña fortificación defendida por 40 cañoncitos móviles, siete regimientos de infantería y cuatro escuadrones de caballería. Un débil parapeto de palos hacía las veces de trinchera. Contra éste fuerte piensa Mitre desatar toda la fuerza de la totalidad del ejército aliado compuesto por 17.000 hombres entre argentinos y brasileños.
 
Mitre, había "estudiado" el problema en algún manual de estrategia militar europeo. Ordena el ataque, pero su plan falla debido a las lluvias tropicales y gruesos errores de evaluación del terreno. Quedan tendidos en los campos fangosos  de "Curupaitý" más de diez mil cadáveres del ejército aliado. Los paraguayos acusan solamente 92 bajas.
 
Esta derrota atrasaría la guerra notablemente y provocaría un resquebrajamiento en el frente interno de los aliados. Hay una renovación de mandos en los ejércitos y Mitre tiene que dejar la comandancia. Pedro II, emperador del Brasil, insinúa a Mitre que vuelva a su tierra a enfrentar las montoneras que empiezan a sublevarse contra la guerra.
 
El Marqués de Caxias, el mejor hombre de armas del Imperio, se hace cargo de la comandancia militar de las fuerzas. Estamos en febrero de 1867, Mitre oculta la derrota y se marcha a Buenos Aires, faltan todavía tres años más de contienda.
 
 
Después de Humaitá
 
A esta altura de los hechos, el Mariscal López no estaba vencido, por el contrario contaba con una fuerza militar que le permitirá aun resistir con éxito la embestida de los aliados.
 
Con grandes dificultades, la guerra continúa hasta la caída de la fortaleza de "Humaitá", en agosto de 1868, en manos del Marqués de Caxias. El camino hacia Asunción se allana y la ciudad capital cae en manos de los aliados en enero de 1869 después de la derrota paraguaya en la batalla de "Itá Ibaté".
 
 
Solano López y la resistencia final
 
La guerra ya está decidida a favor de la Triple Alianza pero López continúa la resistencia. En un último y desesperado esfuerzo reúne los restos de las tropas supervivientes en "Caacupé" donde es nuevamente derrotado. Huye hacia el nordeste acompañado por los pocos oficiales leales que le quedan, casi sin soldados, lo siguen niños y mujeres ("las residentas").
 
Mujeres y niños disfrazados de hombres pelean contra el invasor en la selva paraguaya. La resistencia es inútil y la tragedia final ya está cerca. Los brasileros le darán alcance a estos fantasmas agotados por el hambre y el cansancio.
 
 
El heroico final del Mariscal en Cerro Corá
 
Solano López y el pueblo paraguayo ya tenían claro que solo pelaban para morir dignamente, como hombres libres. Con su mujer, Elisa Lynch, su hijo Panchito, (apenas un adolescente que hacía las veces de un improvisado Jefe de Estado Mayor), sus otros hijos y cerca de 400 paraguayos, en su mayoría niños y mujeres, llega el 14 de febrero de 1870 a Cerro Corá. Dos semanas esperarán allí el desenlace final.
 
El 1 de marzo de 1870 las tropas imperiales rodean a los últimos paraguayos que resistían y comienzan el asedio. Eran veinte veces más que ellos, tenían armas de precisión y la mejor caballería pero igual dudan y sienten temor de enfrentar al Mariscal guaraní. Para palear el miedo, el Brasil pone una recompensa por la cabeza de Solano López: 100.000 libras esterlinas por el Mariscal pagaban los "civilizadores". El general Cámara y su tropa van tras ese premio.
 
Después de algunas maniobras de posicionamiento, los hombres de Caxias consiguen dar, en las orillas del Arroyo Aquidaban-niguí, con la última unidad del ejército Paraguayo y se aprestan a avanzar sobre ellos. José María Rosa, en "La Guerra del Paraguay y las Montoneras Argentinas" relata los episodios del 1 de Marzo de 1870 en Cerro Corá y el desenlace de la guerra: "...Llegan los brasileños: un soldado persigue al cirujano Estigarribia por el arroyo, y lo atraviesa de un lanzazo. López trata de enderezarse, pero se desploma cayendo al agua; consigue sentarse y saca su espadín de oro con la mano derecha tomando la punta con la izquierda. Cámara se le acerca y le formula la propuesta de rigor: "Ríndase Mariscal, le garantizo la vida", López lo mira con los ojos serenos y responde con una frase que entra en la historia: "¡Muero con mi Patria!" al tiempo de amagarle con el espadín. "Desarmen a ese hombre", ordena Cámara desde respetable distancia. Ocurre una escena tremenda: un trompudo servidor de la libertad se arroja sobre el moribundo eludiendo las estocadas del espadín para soltarle la mano de la empuñadura; el mariscal, anegada en sangre el agua que lo circunda, medio ahogado, entre los estertores de la muerte, ofrece resistencia; el cambá (el brasilero) lo ase del pelo y lo saca del agua. Ante esa resistencia, Cámara cambia la orden: "¡Maten a ese hombre!". Un tiro de Manlicher atraviesa el corazón del mariscal que queda muerto de espaldas, con los ojos abiertos y la mano crispada en la empuñadura del espadín. "¡Oh! ¡diavo do López!" ("¡oh! ¡Diablo de López!"), comenta el soldado dando con el pie en el cadáver.
 
El exterminio de los últimos paraguayos es atroz. El general Roa, sorprendido en el arroyo Tacuaras, había sido intimado. "¡Rendite paraguayo danado!" ("¡Rendite paraguayo condenado!"); "¡Jamás!"... y se deja degollar. El vicepresidente Sánchez, moribundo en su coche, es amenazado. "¡Rindase fío da put...!"... ("¡Rindase hijo de put...!"); el viejo octogenario abre los ojos asombrado: "¿Rendirme yo?" y descarga su débil bastón sobre el insolente: un tiro de pistola lo deja muerto.  Panchito acompaña a su madre y a sus hermanos pequeños que han conseguido refugiarse en su coche; hace la guardia junto a la puerta. Llegan los brasileños y preguntan si esa mujer es "la querida" de López, y esos niños, "sus bastardos"; Panchito arremete contra los canallas, que sujetan al niño: "¡Rindete!" "¡Un coronel paraguayo no se rinde!". Lo matan.
 
Elisa Lynch cubre el cuerpo de su hijo. Algún desmandado quiere propasarse y la mujer le impone: "¡Cuidado, soy inglesa!". ¡Ah, tiene temores ese mayor Floriano Peixoto de otra cuestión Christie con Inglaterra! La deja en libertad. Elisa buscará esa noche el cuerpo de Francisco Solano para enterrarlo junto al de Panchito en una tumba cavada por sus propias manos. El cadáver del mariscal está desnudo, porque la soldadesca lo ha despojado (el reloj de oro que llevaba esa tarde fue mandado como trofeo a la argentina). Elisa encuentra una sabana de algodón y amortaja los cuerpos queridos.
 
Entre el estrépito de triunfo de los vencedores que festejaban su definitiva victoria. Elisa reza su sencilla oración despidiendo a su compañero y a su hijo. La noche se ha puesto sobre las tremendas escenas de la tarde, y un farol mortecino, llevado por un niño de nueve anos, es la única luz que alumbra el sepelio del gran Mariscal.
La guerra del Paraguay ha terminado."
 
 
Una nación exterminada y saqueada
 
Luego de cinco años en que tropas de Argentina, Brasil y Uruguay lucharon contra el pueblo paraguayo, éste fue vencido y literalmente aniquilado.
 
Entre las ruinas aún humeantes de Asunción, en medio de la peste provocada por los cadáveres sin sepultura, los aliados imponen un gobierno títere. "Gobierno Provisorio del Paraguay" que declara libre la comercialización de la yerba mate, el algodón y el corte de madera en los montes fiscales. Se enajena el ramal de ferrocarril Asunción-Villarrica y en menos de un año pasan a manos privadas 29 millones de hectáreas de tierra, simplemente hurtadas a los pocos campesinos que quedaban con vida.
 
También era el momento de aplicar, en lo referente a la cuestión de límites territoriales, el Tratado de la Triple Alianza. El Brasil, siempre más "hábil" diplomáticamente, prefirió tratar directamente con el Paraguay vencido y obtuvo, no solamente el territorio que le correspondía por el Tratado, sino también una amplia región comprendida entre los ríos Banco y Apa. El gobierno argentino protestó. Brasil le ofreció en compensación el chaco paraguayo pero Argentina no aceptó y mantuvo en litigio ésta cuestión durante varios años.

 
 
Epílogo en forma de homenaje al pueblo paraguayo.
 
Corre el mes de febrero de 1869, el Mariscal López se interna en la selva paraguaya a resistir con un grupo de leales. Lo siguen viejos, mujeres, niños y algunos soldados heridos sobrevivientes. La marcha es espectral. Es un ejército fantasma que acosado por el hambre, las pestes, y los "cambá" ha decidido dejar la vida en la selva antes que entregar la Patria al invasor brasilero.
 
Aquel éxodo de todo un pueblo al lado del ejército nacional y siguiendo a su líder es una de las páginas más sublimes de la historia universal. Constituye uno de los episodios más grandiosos y conmovedores que nuestra patria grande recuerde, un acto de entrega total, de patriotismo de un pueblo que siguió como a un Moisés a Solano López. Hasta la muerte.
 
A miles de kilómetros de distancia, en Southampton, Inglaterra, todavía vive un viejo adversario del Mariscal: el brigadier Juan Manuel de Rosas. Viejo y pobre, desde su destierro, sigue con emoción la gran epopeya paraguaya. Ya no es un adversario. Comprende que, por los avatares de la historia, Francisco Solano López se ha convertido en el defensor de la causa americana que alguna vez fuera también la suya.
 
Rosas se entera que López está internado en la selva y sigue ofreciendo pelea fiel a su consigna de "¡Vencer o Morir!". Esqueléticas figuras van dejando una a una sus vidas por esos senderos sin retorno. Los restos del otrora orgulloso pueblo paraguayo marchan inexorablemente hacia su propia tumba. "Mientras la voz de la patria siga tronando por montes y laderas, la patria existe, y en pie queda la obligación de luchar por ella". Así se dirigía a un grupo de heroicas sombras humanas que lo escuchaban alucinados.
 
El Mariscal López asumía la voz del Paraguay soberano, profundo y americano. Así lo entendió Juan Manuel de Rosas que absolutamente convencido de su decisión, pide un cambio en su testamento: El 17 de febrero de 1869 informa sobre el destino que ahora quiere para la mítica espada del Libertador. El nuevo testamento establece: "Su Excelencia el Generalísimo Capitán Gral. Don José de San Martín me honró con la siguiente manda: "La espada que me acompañó en toda la guerra de la independencia será entregada al General Rosas por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido los derechos de la patria". Y yo, Juan Manuel de Rosas, a su ejemplo, dispongo que mi albacea entregue a su Excelencia el Señor Gran Mariscal, Presidente de la República del Paraguay y Generalísimo de sus ejércitos, la espada diplomática y militar que me acompañó durante me fue posible sostener esos derechos, por la firmeza y sabiduría con que ha sostenido los derechos de su patria...".
 
Debieron pasar 84 años para que un gobierno argentino hiciera un reconocimiento institucional. Recién en 1954, el Presidente Juan Domingo Perón devuelve en un acto solemne y emotivo en Asunción, los trofeos de guerra, aquel reloj de oro que cuenta José María Rosa en la cita que transcribí. En su mensaje señaló que "Vengo como un hombre que viene a rendir homenaje al Paraguay en el nombre de su sagrado Mariscal Francisco Solano López y hago llegar el abrazo del pueblo argentino a esta Patria tan respetable y tan querida. En nombre de esa amistad y de esa devolución del pueblo argentino, pongo en manos del mandatario de este pueblo, como las reliquias, el testimonio de nuestra hermandad inquebrantable".
 
El acto cumple una justicia histórica: las banderas de guerra del Paraguay deben tener su descanso eterno en suelo guaraní, en la misma tierra donde hoy yacen sepultados el millón de muertos que se cobró la guerra más infame que nuestra patria contempló.

 
Escribe: Dr. Gonzalo García para La Opinión Popular

 

Notas


1. El alegato del Doctor Francia pronunciado en el Congreso de Notables reunido en Asunción en junio de 1810 entre otras cosas enunciaba: "Esta Asamblea no perderá su tiempo debatiendo si el cobarde padre o el apocado hijo es rey de España. Los dos han demostrado su débil espíritu y su desleal corazón. Ni el uno ni el otro pueden ser ya rey en ninguna parte. Más sea o no rey de España el uno o el otro, ¿qué nos importa a nosotros? Ninguno de ellos es ya rey del Paraguay. El Paraguay no es el patrimonio de España, ni provincia de Buenos Aires. El Paraguay es Independiente y es República", y siguió diciendo "la única cuestión que debe discutirse en esta asamblea y decidirse por mayoría de votos es: cómo debemos defender y mantener nuestra independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires y contra Brasil; cómo debemos fomentar la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay; en suma, qué forma de gobierno debemos adoptar para el Paraguay. Mis argumentos en favor de mis ideas son éstos: y de las faltriqueras interiores de su casaca sacó dos pistolas pequeñas, diciendo: la una está destinada contra Fernando VII, y la otra contra Buenos Aires.". 


2. La cuestión de la Independencia del Paraguay. En relación a este punto, y en especial acerca de la relación con la política rosista cabe resaltar que fue con una finalidad muy distinta a los objetivos de Rosas que el Brasil y la Argentina de Mitre reconocieron la "independencia" a la Nación guaraní. Rosas se oponía a la balcanización continental y abrogaba por la unidad del viejo virreinato. Todo lo opuesto pretendían Mitre y Pedro II. El mismísimo Abelardo Ramos, un no muy devoto rosista, afirma que: "Treinta años después de la ruptura americana con España, Paraguay no había declarado aun su independencia. El doctor Francia consideraba al Paraguay parte de la unidad política y geográfica del extinto virreinato, y comprendía -lo mismo que Lopez- que un Paraguay "independiente" le era imposible conservar indefinidamente su plena soberanía y garantizar su evolución económica. En la medida de que Rosas representaba intereses más nacionales que Mitre, se negó a reconocer la independencia paraguaya que López se vio impulsado a planear; era una forma como cualquier otra de mantener bajo la férula de la Aduana porteña al Paraguay. Mitre, en cambio, no tenía inconveniente en admitir esa monstruosa "soberanía" porque estaba dentro de la política de la burguesía comercial porteña impulsar la "balcanización" del Sur bajo el dictado del amo británico. La existencia independiente del Paraguay como "nación" tan ficticia como la de la Argentina, Bolivia o Uruguay se desarrolló de acuerdo a un proceso muy particular. Influyeron en él, al principio, factores geográficos e históricos: la presión del Brasil -su vecino en el rio Paraná-, la coincidencia de sus producciones y la tendencia brasileña de incluir al Paraguay en su Estado de Matto Grosso. Desde el comienzo del siglo XVIII Portugal estuvo bajo el protectorado británico; toda la historia brasileña transcurre en esa dependencia. Semejante situación determinó que el Brasil, durante el Imperio como bajo la era republicana propendiese constantemente a ejecutar la política inglesa en el Río de la Plata, aprovechando de paso migajas para su clase gobernante. Gran Bretaña sostenía como divisa inconmovible de su estrategia rioplatense. Impedir por cualquier medio la unificación de las antiguas provincias españolas del Sur" (Abelardo Ramos, "Revolución y Contrarrevolución en Argentina"). Así, a su manera, y con su relación ambivalente con Rosas, la izquierda nacional explica, con claridad meridiana, la cuestión de la independencia del Paraguay, dando por tierra todas las teorizaciones de la historiografía liberal oficial y la izquierda antipopular que hacían de esta cuestión un hito saliente de su relato antirrosista. También considero importante aclarar puntualmente el episodio de protesta del embajador de Rosas ante la declaración de independencia del Paraguay hecha por el Imperio del Brasil y su sentido político. Con respecto a esto, me parece esclarecedora la cita de otro historiador que no puede ser definido precisamente como rosista que ya hemos citado en este trabajo. El mexicano Carlos Pereyra, en su libro "Francisco Solano López y la Guerra del Paraguay" se explaya sobre las razones políticas de la posición del gobierno argentino y a la vez nos brinda un cuadro general de la política imperialista del Brasil: "Rosas, a quien se ha reprochado su localismo bonaerense, entendió las cosas mejor que sus adversarios, y creía que cualquiera intervención, directa o indirecta del Brasil, aun la más generosa de sus intervenciones, era inaceptable no solo para los porteños, sino para todos los argentinos de cuyo sentimiento nacional él fue defensor y representante. Rechazó el tratado que su ministro el general Guido concluyó con el gobierno del emperador en 1843, y consideró como acto dirigido contra su patria, no solo la intervención, aislada o conjunta, en cuestione platenses, sino el simple reconocimiento que hizo el Imperio de la independencia del Paraguay. ¿Era un error de Rosas? ¿Era el resultado de las miras de los argentinos contra una república independiente? ¿Era la prepotencia del bonaerense, deseoso de someter al Paraguay? La respuesta, tardía como todas las respuestas dadas por los acontecimientos, se encuentra en Cerro Corá. Los paraguayos, como los brasileños, lucharon contra Rosas. Los sucesores de Rosas, unidos a los brasileños, exterminaron al Paraguay. La fatalidad de los hechos imponía su ley, lo mismo a la previsión que a la imprevisión. Se trataba de un sistema vicioso, si puede haber sistema en la desintegración, y el sistema caía por sus causas de ruina. El Río de la Plata era la casa dividida contra sí misma. El Imperio del Brasil vio sucesivamente caer a Rosas y a Francisco Solano López. No prevaleció, porque a su vez, llevaba la muerte en sus entrañas. El conquistador no pudo aprovechar la conquista, y fue sucesivamente satélite de otros planetas, o planeta de otros soles.  Es perfectamente comprensible la intransigencia de Rosas, quien no podía ver en el Paraguay una comunidad independiente. Rosas carecía de formulas para resolver la gravísima cuestión planteada por la independencia del Paraguay, pero en su videncia de la realidad política, estaba convencido que un Paraguay autónomo era imposible. El Paraguay era imposible, y antes de que transcurrieran treinta años desde el interesado reconocimiento que de su independencia hizo el Imperio, la independencia del Paraguay había sido destruida por el propio D. Pedro".  


3. Pérfida Albión. Expresión anglofóbica que se utiliza para denominar de una manera hostil a Inglaterra. Creada por el poeta hispano -francés Agustín Marie de Ximenez. Albión deriva de "albus", blanco. Color que tienen los acantilados de Dover cuando se los divisa desde el mar. La expresión "pérfida Albión" fue muy usada por Napoleón y sus oficiales para referirse a su enemigo imbatible: El Reino Unido de la Gran Bretaña.
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14-09-2014 / 17:09
 
El fin de ciclo del cristinismo quedó expresado ayer con el intento desesperado como inútil del que no estudia ni trabaja, Máximo Kirchner, hijo de la presidenta Cristina Fernández, que juega en la política solo porque su madre es la dueña de la pelota, para buscar una vez más una re-reelección de su mamá.
 
Cuando parecía que el intento varias veces fogoneado por dirigentes ultra K  de perpetuar a Cristina en el poder estaba enterrado, se escuchó por primera vez encabezando un acto público a su hijo con un pedido completamente atemporal, luego de que los argentinos le dieron la espalda al cristinismo en las urnas en las últimas elecciones generales del año pasado.
 
En un acto de aplaudidores de la agrupación ultra K La Cámpora, que encabezan funcionarios del gobierno nacional, al joven adinerado Máximo "se le soltó el pico" y desafió a la oposición a competir "en las urnas" con su mamá y reclamó a los que "quieren acabar con el kirchnerismo" que "no le tengan miedo al pueblo", rodeado de dirigentes millonarios y militantes pagos que fueron llevados al estadio de Argentinos Juniors en una nueva muestra de clientelismo político.
 
"Lo que voy a decir ahora, quizás voy a tener que pedir la casa de un compañero para dormir, porque creo que Cristina se va a enojar, pero es lo que pienso y lo voy a decir, si Cristina está tan mal o es tan mala o no sirve, por qué si están tan interesados en terminar con esta experiencia política, si quieren acabar con el kichnerismo, terminar, peronismo, pónganle el nombre que más le gusta a cada uno, por qué no dejan y compiten con Cristina, le ganan a Cristina y sanseacabó", dijo Máximo Kirchner.
 
Sin embargo, los dichos de Máximo lejos de resultar espontáneos coinciden con los de otros dirigentes ultra kirchneristas, desesperados porque no tienen candidatos propios, que buscaron instalar el globo de ensayo de un tercer mandato de la Presidenta, para lo que se necesitaría una reforma constitucional, algo que el cristinismo está muy lejos de poder lograr.
 
Algunos de los que pidieron la perpetuidad de Cristina en la presidencia, en una muestra de extrema obsecuencia, fueron la diputada Diana Conti y el dirigente piquetero Luis D'Elía. Pero el pedido del hijo de Cristina Fernández y del fallecido ex presidente Néstor Kirchner llegó a destiempo, cuando ni los dirigentes más incondicionales se atreven a mencionar una reforma constitucional.
 
En este acto, con mucho clientelismo político, el hijo de Cristina y La Cámpora dejaron en evidencia que, en el fin del ciclo K, no tienen herederos.
 
La Opinión Popular

14-09-2014 / 16:09
 
Por lo menos hubieran tenido la delicadeza de respetar a Sarmiento o, si no les gusta el personaje, al Día del Maestro. Si lo hubieran hecho a propósito no les habría salido mejor. Esperaron el 11 de septiembre para anunciar una supuesta reforma educativa a contramano de los principios de un sistema educativo que en un tiempo no tal lejano nos enorgullecía como argentinos.
 
El facilismo y la demagogia son vicios serios de la política, pero cuando estos vicios se vuelcan hacia el sistema educativo la falta es imperdonable. No juzgo intenciones sino hechos, aunque conociendo el paño de algunos de los promotores políticos de esta "hazaña" educativa, tengo derecho a desconfiar de quienes pretenden justificar lo injustificable con argumentos sacados de los arsenales baratos y rancios de un pedagogismo impotente e irresponsable y, en más de un caso, cómplice de la quiebra educativa de la nación.
 
Parece que a los señores les parte el corazón un aplazo. Palabras más, palabras menos, lo consideran una flagrante violación a los derechos humanos. Ellos parecen estar preocupados por la estigmatización de los chicos, pero no parece preocuparles la estigmatización de un sistema educativo condenado por ellos al naufragio.
 
Hay escrúpulos para ponerle un dos a un mal alumno, pero no hay escrúpulos para calificar con un cero al sistema educativo. La fórmula es sencilla: si hay problemas, que no se noten. Hacerlos pasar a todos de grado es siempre mucho más fácil que asumir los desafíos de la enseñanza.
 
Si los chicos no aprenden, si los maestros no enseñan y si el Estado no cumple, la solución mágica -ese tipo de soluciones a la que son tan afectos los populistas- consiste en no aplazar y hacer pasar a todos de grado. Dicho con otras palabras, si la basura molesta la solución es esconderla debajo de la alfombra. El reino de Jauja instalado por decreto o por resolución ministerial de un gobierno cuyo cacique mayor pretende ser presidente de los argentinos.
 
A los chicos no se los estigmatiza poniéndoles un cero, se los estigmatiza cuando se los condena a la ignorancia, cuando se los estafa otorgándoles un título de sexto grado vacío de contenidos. El problema no es el cero o el uno, el problema es que no se sabe qué hacer ante esta realidad. O lo que se hace es suprimir el cero y el uno, que es lo mismo que romper el termómetro con la ilusión de que con ese acto se derrota a la fiebre.
 
La educación es exigencia, esfuerzo de comprensión, desafío a la inteligencia y la imaginación, aperturas al mundo, descubrimiento de nuevos horizontes. No hay educación sin estos requisitos.

14-09-2014 / 15:09
  Al promulgar la ley que reabre el canje de  deuda y establece que los bonistas podrán cobrar sus acreencias en otro domicilio que no sea Estados Unidos, Cristina Fernández arrojó hacia el futuro una nueva incertidumbre. Nadie en el Gobierno está hoy en condiciones de asegurar con seriedad, y fuera del discurso político, que el conflicto con los fondos buitres podrá solucionarse de una manera favorable a la Argentina.
 
Se inicia ahora una etapa diferente en el conflicto, cargada de complicaciones técnicas para implementar la mecánica de pago, con un riesgo adicional que no es menor. Afirman que el país debería esperar represalias, no ya de los especuladores financieros que nos demandaron, sino de la justicia norteamericana, a la que se desairó.
 
Como algunos observadores internacionales insisten en que las consecuencias de la rebeldía serán graves y prolongadas, la Presidenta buscará en su almuerzo con el papa Francisco un apoyo explícito del Pontífice. Sin embargo, algunas figuras políticas de la oposición le habrían hecho llegar mensajes a Francisco en los que sostienen que "Cristina debería cuidarse más a sí misma evitando actitudes provocativas y posiciones de ruptura".
 
A todo esto, se agudiza la recesión económica por la caída del consumo, el alza de precios marca un ritmo inflacionario en ascenso que deteriora los salarios. Como se ve afectado el empleo, la conflictividad sindical va en aumento. Un panorama que sólo recibe paliativos, como los reclamos de la Presidenta para que las terminales entreguen unidades al plan oficial Pro-Cre-Auto, o las 12 cuotas para las ventas con tarjeta, de las que los comerciantes no esperan demasiada respuesta.
 
Ocurre que en el centro de la problemática económica se ha instalado la credibilidad como factor determinante de ciertas conductas sociales. Las familias advierten a diario la variación de los precios de la canasta familiar, mientras el Indec afirma que la inflación de agosto fue de sólo el 1,3 por ciento y el promedio de las consultoras privadas marca el doble: 2,65%. Ese dibujo de los números oficiales, sumado al magro rendimiento del salario y la incertidumbre sobre lo que vendrá, retraen el consumo.
 
Para la Presidenta, en cambio, los responsables son los medios que "siembran el desánimo".  La historia parece repetirse indefinidamente: la ofensiva contra los medios recrudecerá a la luz de las cifras que arrojan las encuestas. Sondeos encargados por la Casa Rosada y otros por la oposición, marcan una caída en la popularidad de la Presidenta y el fin de la ola de apoyo que generó el enfrentamiento con los fondos buitre. De un 47% que alcanzó hace 30 días, hoy estaría en un 38% que no es poco pero con tendencia a la baja.
 
Acerca de la intención de voto si las elecciones presidenciales fueran en estos días, en una consulta de 2 mil casos en todo el país está arriba Sergio Massa con el 25,5%, delante de Daniel Scioli con el 20,1% y en tercer lugar Mauricio Macri con el 14,5 por ciento.
 
Conociendo estos números, y ante los militantes de La Cámpora en Argentinos Juniors, Máximo Kirchner desafió a la oposición a que permita que Cristina vaya por la re reelección el año próximo. Como tantas otras cosas, algo imposible que intenta darle un nuevo y salvador impulso épico al cristinismo.

14-09-2014 / 15:09
  Hay un interrogante que merodea a todos. Dilucidar qué es lo que lleva a Cristina Fernández a embestir contra todos y todas al mismo tiempo: empresarios, medios, periodistas, dirigentes sindicales, presuntos fantasmas de adentro y afuera que la acosarían con fines inconfesables.
 
Una práctica que la misma Cristina ayuda a crear con la instalación de un clima de nerviosismo e incertidumbre, cuando se acerca diciembre, un mes históricamente complicado, porque los sectores menos favorecidos se sienten con derecho a pedir por las buenas o por las malas unas fiestas más llevaderas para la mesa familiar.
 
Los dichos del dirigente sindical Luis Barrionuevo sobre un estallido social en el último mes del año son repudiables. Pero resulta que fue Cristina la que dijo que si la inflación llegaba al 25%, el país estallaría por los aires. Pues bien: va a estar cerca del 30% según las mediciones del INDEC, y 40% según consultoras privadas y el índice Congreso.
 
Hay indicios que, en despachos del gobierno de CFK madura la idea de que "cuanto peor, mejor", que los K tanto les ha achacado a sus enemigos, pretendiendo que detrás de cada palabra, gesto o hecho hay un intento desestabilizador. No se entiende de otra manera la pertinaz recurrencia de Axel Kicillof por voltear cualquier suposición de que con la ley de Deuda Soberana se va a arreglar el frente externo del país.
 
Otro ejemplo es Mariano Recalde. En Aerolíneas Argentinas mantiene la intención de torear todo el tiempo a los dirigentes gremiales de la empresa, una forma de provocar el caos con la amenaza de cierre de la empresa, cuando se enfrenta a un reclamo salarial legítimo, del 35%, que no es distinto al que han arribado la mayoría de los restantes gremios. El dirigente camporista busca potenciar el conflicto, no solucionarlo, eso está a la vista.
 
O la misma Presidenta, que en sus discursos se dedica a castigar a todos aquellos que no aceptan su bajada de línea, como pretender que las dificultades de las empresas automotrices no son reales sino que persiguen un intento por complicarle la marcha al gobierno. O el ataque diario contra los medios, en su boca o en la de Jorge Capitanich, con el agravante de que ahora el gobierno incluye en lo que considera malas noticias a la inseguridad, sobre la que suponen que machacan los medios.
 
Lo preocupante es que Ella se va saliendo con la suya. Con una oposición que siempre está a la expectativa, decidida a correr detrás de los acontecimientos. Esta semana tendrá la polémica Ley de Abastecimiento. Y espera anotarse otro punto con la Ley de Hidrocarburos. Cristina no se anda con vueltas: amenazó a los gobernadores petroleros con no refinanciarle las deudas si se resisten. Obvio: habrá nueva ley en tiempo y forma.
 
Es la Presidenta de los mensajes temerarios y cargados de premoniciones la misma que muy suelta de cuerpo presentó la faraónica obra de un rascacielos en Puerto Madero, en medio de informes sobre el verdadero estado de pobreza e indigencia en el país. Para colmo ahora tiene que pedirle ella a Mauricio Macri, que le facilite la aprobación de la norma respectiva en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires.
 
También Daniel Scioli, hizo su aporte a la coyuntura con una reforma educativa que propone, casi con desparpajo, igualar todo hacia abajo. En la Casa Rosada empezaban a evaluar el viernes el daño electoral subyacente, y hasta el futuro de la relación con el hombre que aspira a sucederlos.

13-09-2014 / 08:09
  El Gobierno de CFK tiene adentro la grieta que produjo en la sociedad. La fractura social expuesta abrió la tierra que pisa el oficialismo de tal manera que quedó con un pie en cada lado. Donde más se nota es en el combate contra la inseguridad. La mayor preocupación de los argentinos.
 
Cristina ni siquiera menciona el tema, pero dos de sus soldados emiten señales antagónicas. Uno es Horacio Verbitsky y el otro es Sergio Berni. En algo coinciden: la Presidenta escucha a ambos y uno tiene ahora rango militar, y el otro lo tuvo en los 70.
 
El periodista como hombre de inteligencia de Montoneros y el médico como teniente coronel del Ejército. Están duramente enfrentados. Uno le dispara misiles desde Página/12 y el otro hace silencio, pero le da letra a gente muy cercana para que ofrezca su versión de las cosas.
 
Son cristinistas que expresan dos caminos divergentes que confunden a la opinión pública y que tal vez se neutralicen entre sí. Verbitsky cree que Berni es un hombre de la derecha violenta, amigo de los carapintadas que debería ser eyectado del Gobierno para no disminuir el nivel de progresismo en sangre de Cristina y sus camporitas.
 
Berni se considera un funcionario de acción que resuelve problemas con firmeza y mano justa (y no dura) y se ve a sí mismo como un kirchnerista de la primera hora. Se enorgullece de haber llegado el 26 de mayo de 2003 con los diez cuadros iniciales que Néstor mandó a llamar a Santa Cruz.
 
Lo insólito es que todo el neofrepasismo progre que ahora entorna a Cristina produce altos niveles de rechazo en la sociedad. Los ven como corresponsables del estallido de la etapa más sanguinaria de la inseguridad: el juez Raúl Zaffaroni, Nilda Garré, el propio Verbitsky y hasta el general César Milani.
 
Por el contrario, Sergio Berni fue despertando simpatías y apoyos entre los vecinos menos politizados que lo ven como alguien pragmático que se hace cargo y le pone el pecho a las balas. Es un Rambo que va a los bifes, pero tiene dos títulos universitarios. Además de médico, se recibió de abogado, con el único objetivo de comprender mejor la realidad.
 
Suena extraño, pero los que Cristina prefiere no les caen bien a los votantes y los que considera lejanos de su cultura falso-progresista fashion generan mayor aceptación electoral. Berni es un ejemplo. Scioli, otro. Mientras tanto, la inseguridad sigue potenciada por los narcos. Crece un nuevo e inquietante actor social en las villas: el "transa".
 
La Presidenta no se decide entre Verbitsky y Berni. Es la diferencia entre sus deseos y la realidad. Entre el chamuyo y la resolución efectiva de los conflictos. El clima de agresión y mala onda es la mayor producción del gobierno K. La gran verdad es la realidad. Y el Estado, donde más se necesita, es donde menos aparece.

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