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Hay que recuperar el progresismo
Por Luis Alberto Romero - Historiador.
"La realidad es la del tarifazo. La realidad es la de la cantidad de gente que se está quedando sin trabajo.” Adán Bahl, Vicegobernador de Entre Ríos
Nacionales - 27-12-2009 / 12:12
EFEMÉRIDES POPULARES: EN UN DÍA COMO HOY PERO DEL AÑO 1945 LA UCR, EL PARTIDO SOCIALISTA Y EL PARTIDO COMUNISTA, ATACAN EL AGUINALDO Y LOS AUMENTO DE SUELDOS

La Unión Democrática en asamblea resuelve “resistir el decreto sobre aguinaldo y aumento de sueldos”

La Unión Democrática en asamblea resuelve “resistir el decreto sobre aguinaldo y aumento de sueldos”
Juan Perón circa 1945.
-Por decreto N° 33.302 del 20 de diciembre de 1945 el Coronel Juan Perón crea el Instituto Nacional de Remuneraciones, se otorga un aumento salarial y se instituye, por primera vez, el sueldo anual complementario o aguinaldo.
-El 27 de diciembre de 1945 la Unión Democrática, apadrinada por el imperialismo yanqui, con el apoyo de la Unión Industrial Argentina y la Sociedad Rural, junto a los partidos políticos, entre ellos: la UCR, el Partido Socialista y el Partido Comunista, atacan la medida, a la que entendió como una "cruda demagogia electoral", una disposición destinada a "someter y domesticar los sindicatos libres".
 
Escribe: Blas García

 
Cambios políticos y sociales
 
En la etapa iniciada con la revolución del 4 de junio de 1943 y el fin de la "Década Infame" se produjeron importantes cambios en la situación política y social de la Argentina.
 
Durante la presidencia del general Farell se fue consolidando dentro del gobierno un sector nacionalista y popular del Ejército, liderado por el coronel Juan Perón. Este sector planteaba la necesidad de un desarrollo industrial independiente y la plena incorporación de los trabajadores en el sistema político. Perón representaba a la línea de mayor apertura ante los problemas sociales. nueva Secretaría de Trabajo y Previsión -creada por iniciativa del coronel Perón- produjo cambios fundamentales tendientes a establecer una relación más fuerte con el movimiento obrero.
 
Para lograr tal objetivo se sancionaron una serie de reformas en la legislación laboral. Las principales medidas fueron:
 
-El Estatuto del Peón, que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales.
-El establecimiento del seguro social y la jubilación que benefició a 2 millones de personas.
-La creación de Tribunales de Trabajo, cuyas sentencias, en líneas generales, resultaron favorables a las demandas obreras.
-La fijación de mejoras salariales y el establecimiento del aguinaldo para todos los trabajadores.
-El reconocimiento de la asociaciones profesionales, con lo cual el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición en el plano jurídico.
 
La obra de promoción efectiva de los derechos de los obreros que llevó adelante le fue ganando el apoyo de dirigentes sindicales pero sobre todo de los trabajadores. Paralelamente, estos últimos se fueron alejando de sus tradicionales defensores -al menos desde el discurso-, es decir de los socialistas y los comunistas.
 
Los sectores oligárquicos y antipopulares, nucleados en la Unión Democrática ignoraron el progreso social que les produjo a los obreros la legislación social peronista, difamando a su impulsor y al organismo a su cargo que las hizo efectivas y, lo que es más grave, negándole a los trabajadores que apoyaban a Perón su carácter de tales.
 
Así, la Secretaría de Trabajo y Previsión realizaba una "obra disolvente" pues tenía una "misión disgregadora y política". Por ello "no tiene la clase obrera nada en común con (aquella), donde todo se negocia, y menos aún los trabajadores amantes de la libertad y fieles al auténtico movimiento sindical".
 
Se trataba de contrarrestar la política concreta de Perón con apelaciones que partían del concepto de que solo en "democracia y libertad" era posible la "justicia social".
 
 
El aguinaldo: "Medida demagógica"
 
Por decreto N° 33.302 del 20 de diciembre de 1945 Perón crea el Instituto Nacional de Remuneraciones, se otorga un aumento salarial y se instituye el sueldo anual complementario o aguinaldo.
 
La Unión Democrática, apadrinada por el imperialismo yanqui, con el apoyo de la Unión Industrial Argentina y la Sociedad Rural, junto a los partidos políticos, entre ellos: la UCR, el Partido Socialista y el Partido Comunista, atacan la medida, a la que entendió como una "cruda demagogia electoral", una disposición destinada a "someter y domesticar los sindicatos libres".
 
Dicen: "Lo importante en el decreto mencionado es la maniobra nazifascista típica que pretende acabar con los sindicatos obreros y convertirlos en simples instrumentos de la nueva oligarquía que pretende someter al pueblo argentino a sus designios. El aguinaldo es el sebo para engañar, es el anzuelo, pero el propósito es domesticar a la clase trabajadora para luego utilizarla con fines bastardos. En dicho decreto queda probado el plan de castramiento paulatino de los sindicatos obreros. Antes fueron las intervenciones. Ahora es la dádiva, previa la entrega". Era, además, "el coronamiento de una larga e intensa campaña demagógica desarrollada bajo el amparo y con el estímulo de la Secretaría de Trabajo y Previsión".
 
Sin embargo, frente a la realidad de la legislación social de Perón poco podía hacer el discurso encendido pero hueco de la Unión Democrática.
 
Escribe: Blas García

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01-10-2016 / 12:10
En Tecnópolis, Mauricio Macri convocó a los jefes comunales, en su mayoría peronistas, para pedirles "menos enfrentamiento y más consenso". Acudieron los oficilialistas de Cambiemos y los peronistas congregados en los grupos Fénix y Esmeralda. Los ulta kirchneristas no aceptaron el convite.
 
Un cuarto de hora duró el contacto ayer entre el Presidente y los intendentes, selfie incluida. Durante el encuentro anunciado en la previa como "histórico", Macri les habló por el lapso de diez minutos reloj, que ocupó en insistir con la muletilla macrista del "diálogo".
 
"Lo que hace la verdadera diferencia es la capacidad de inversión que tiene cada uno de sus gobiernos", dijo el Presidente en el único tramo de su discurso en el que no repitió los slogans de campaña y que los intendentes siguieron con atención. La frase sonó a promesa sobre un reparto de fondos para obras más equitativo entre los municipios.
 
Después del speech macrista, el balance, para los intendentes del PJ, dejó sabor a poco: "El Presidente consiguió lo que quería: una selfie con los intendentes. Nosotros no: fuimos a escuchar anuncios sobre políticas públicas y no escuchamos nada", indicó el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, integrante del grupo Fénix, que acudió en pleno, al igual que el grupo Esmeralda. Las ausencias las protagonizaron los intendentes referenciados con Cristina Fernández.
 
Pese a las múltiples críticas que muchos intendentes tienen con el actual gobierno saben que para poder llegar bien a las elecciones del 2017 ellos también necesitan de "la caja" del Estado, por eso la gran mayoría asistió sin chistar, aunque con mínimas esperanzas de irse con alguna recompensa concreta de obras o fondos para cada uno de sus municipios. Y el Gobierno no los sorprendió.
 
Pero, por la plata baila el mono, la billetera es un arma de seducción para todos los intendentes y gobernadores y este encuentro no escapó a la regla. La zanahoria que el gobierno les puso a los 1872 asistentes fue una supuesta inversión de más de $3.000 millones en materia de vivienda, a lo que reclamaron la descentralización de los fondos.
 
Hubo, en la reunión, un propósito menos visible y difundido: el electoral. El encuentro sirvió para acercar posiciones con los jefes comunales de todos los signos políticos. Del total, hoy 800 pertenecen al PJ, 560 a Cambiemos y el resto, más de 1000, a otros partidos, la mayoría vecinalistas. Es en este último pelotón de intendentes que el Gobierno ve tierra fértil para avanzar con acuerdos en 2017. Las aspiraciones de Cambiemos para el año electoral es lograr ser la fuerza más votada a nivel nacional durante las elecciones generales. Cosa que no consiguió en el 2015.
 
Así como en la década K se hablaba del "látigo y la billetera" como forma de manejarse del gobierno con los intendentes y gobernadores, ahora el PRO intenta imprimirle su "revolución de la alegría" y manejar voluntades de una manera similar a los K pero con "relato" propio. Además es una forma de presionar a los gobernadores de todas las provincias para sus senadores ayuden con los votos que necesita Cambiemos para la aprobación del Presupuesto 2017.
 
La Opinión Popular

30-09-2016 / 16:09
30-09-2016 / 10:09
Atrás quedaron las amenazas de medidas de lucha; la denuncia de que "Macri gobierna para los patrones"; o el "inminente" anuncio de un "paro contundente". "No hay ni una tregua ni una fecha de paro", se escapó, jugando con las palabras, Héctor Daer, miembro del triunvirato de conducción de la CGT, que completan Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña.
 
Antes de ingresar a la reunión del Consejo Directivo de la CGT, Schmid anticipó un paro para "algún día de octubre", pero luego sus pares le quitaron respaldo. "No podemos dejarnos correr por los movimientos sociales y parar el país. Es momento de negociar", le achacaron. El más cauteloso es Luis Barrionuevo, padrino de Acuña y el único sindicalista de diálogo frecuente con Mauricio Macri.
 
Medio Gabinete recibió a los principales dirigentes de la CGT y lograron que le bajaran el tono a la posibilidad de hacer un paro general y se concentraron en negociar beneficios. Estaban los ministros Jorge Triaca (Trabajo), Alfonso Prat Gay (Hacienda), Francisco Cabrera (Producción), Rogelio Frigerio (Interior) y el poderoso vicejefe del Gabinete de ministros, Mario Quintana.
 
Los sindicatos exigen varias condiciones para no salir a la calle. La primera es una reducción gradual del impuesto a las ganancias para los trabajadores, con un cronograma claro para mostrar en las bases. También reclaman un bono de fin de año para compensar la inflación acumulada y que se exima ganancias del medio aguinaldo de diciembre.
 
En principio los sindicalistas aceptarían no reabrir las paritarias o reducirla al mínimo posible de sindicatos, una súplica del Gobierno para no complicar su plan de reducción de la inflación, justo cuando empieza a dar señales de desaceleración.
 
En rigor se trata de un pacto no escrito que celebró Triaca meses atrás que a cambio de liberar los 29 mil millones de las obras sociales que el Estado retenía desde la época de Cristina Fernández, se acordó que contribuyan a la paz social no convocando a paros y acompañen el esfuerzo para bajar la inflación.
 
Los sindicalistas reconocen que está empezó a bajar, pero también tienen la presión de los sindicatos de izquierda como los que nuclea la CTA, que ante la recesión estableció una alianza táctica con las organización sociales, de combate más frontal al Gobierno de Macri.
 
Por eso, mientras hacen como que pelean por reabrir las paritarias, los principales sindicatos están tratando de compensar aunque sea un poco la caída del poder adquisitivo -que ronda los 10 puntos- por medio de bonificaciones, como viáticos y extras, que no generan el impacto inflacionario directo de un anuncio de aumento salarial.
 
Pero saben que necesitan logros concretos para que la CTA y los movimientos sociales no les marquen la agenda, con medidas como la emergencia social que promueven en el Congreso o multitudinarias manifestaciones como la de hace un mes en plaza de Mayo.
 
La Opinión Popular

30-09-2016 / 08:09
El Fondo Monetario Internacional (FMI) cerró su revisión de la situación argentina con grandes elogios a la orientación económica neoliberal del gobierno de Mauricio Macri y duros cuestionamientos a los controles sobre el poder económico que aplicaba el gobierno anterior. Considera que "el nivel de consumo era insostenible" y que no se incentivaba la rentabilidad empresarial.
 
Los técnicos del FMI que vinieron al país, con la misión de preparar la auditoria estadística del Artículo IV, defendieron cada una de las iniciativas tomadas por el equipo económico macrista en los últimos meses para "reordenar" las variables macroeconómicas, aunque no mencionaron palabra alguna acerca del aumento de la pobreza, la pérdida de puestos de trabajo en la industria, la construcción y el comercio y la distribución regresiva de los ingresos. Apuntaron que antes de la llegada de Cambiemos se promocionaba en forma "insostenible" el consumo de la población y se desincentivaba la rentabilidad de las empresas. Nos felicita el FMI... estamos fritos.
 
"Al entrar en funciones en diciembre del año pasado, el nuevo Gobierno argentino se enfrentó a desequilibrios macroeconómicos generalizados, distorsiones microeconómicas y un marco institucional debilitado. Los niveles de consumo eran insosteniblemente elevados, la inversión se encontraba en niveles históricamente bajos y los profundos déficits fiscales se financiaban mediante la creación de dinero, lo cual generó altos niveles de inflación", plantearon los técnicos del FMI, con su clásica impronta neoliberal.
 
Detallaron que entre las principales distorsiones se encontraban una "extensa red de controles administrativos -por ejemplo, barreras comerciales, restricciones cambiarias y controles de precios- y un clima empresarial que erosionaba la competitividad y socavaba el crecimiento a mediano plazo". Es decir, cuestionaron la protección a la industria nacional, la lucha contra la fuga de capitales y las regulaciones sobre los formadores de precios. Le apuntaron a las medidas heterodoxas del pasado y mostraron su satisfacción por la vuelta a la ortodoxia.
 
La obsesión por recortar el gasto público no fue el único "consejo" del organismo a cargo de Christine Lagarde. Insistió también con la idea de que es necesario aumentar las ganancias de las empresas para potenciar inversiones y conseguir un incremento de las exportaciones. El planteo es el mismo de los años 90 con la "teoría del derrame".
 
El equipo de técnicos del FMI, dirigido por Roberto Cardarelli, festejó sin disimular las decisiones de los últimos meses para recomponer los "equilibrios" de la economía, aunque los resultados hayan sido una estampida de la inflación, del desempleo, de la pobreza, de deterioro de la situación fiscal y una aguda recesión. Por las dudas el FMI aclaró que van a tardar en llegar las inversiones.
 
Además, y para cubrirse, recomendó al Gobierno de Macri suavizar el ajuste y procurar el crecimiento sostenido de la economía, la generación de empleo y la protección de los sectores más pobres de la sociedad y pidió el establecimiento de un plan fiscal a mediano plazo, la eficiencia del gasto público y una reducción de la carga fiscal a las empresas.
 
La Opinión Popular

29-09-2016 / 16:09
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