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Nacionales - 16-09-2009 / 10:09
Siempre pintó al hombre que está dispuesto a combatir, al hombre en lucha

Ricardo Carpani, un aliado de los trabajadores

Ricardo Carpani, un aliado de los trabajadores
Desaparecidos. Ilustración de Ricardo Carpani, el gran artista plástico argentino.
Muchos de los dibujos de Carpani, fueron dados en forma gratuita para ilustrar los volantes y documentos de sindicatos, organizaciones obreras en general y organismos de Derechos Humanos.

Foto: Óleo Evita revolucionaria de Carpani.



RICARDO CARPANI
 
Ricardo Carpani nació el 11 de febrero de 1930 en la localidad de Tigre, provincia de Buenos Aires, pasó su infancia en Capilla del Señor hasta que en 1936 su familia se mudó a la ciudad de Buenos Aires, cursó sus estudios secundarios en el Colegio Rivadavia.
 
Comenzó los estudios de abogado pero los abandonó cuando en 1951 decidió radicarse en París, en la ciudad francesa comenzó a interesarse seriamente en la pintura, tomando cursos que luego continuó en Buenos Aires.
 
Vivió dos años en la capital francesa, a su regreso dedicó un tiempo a viajar por Chile y el interior de nuestro país. Una vez asentado en Buenos Aires retomó los estudios de pintura, esta vez con el maestro Emilio Pettoruti.
 
Expuso por primera vez en 1957 junto a Juan Manuel Sanchez (1930) y Mario Mollari (1930).
 
Su compromiso con la causa de los trabajadores lo expresó en obras como "Huelga" de 1958, en tanto que en 1961 realizó un mural para el sindicato de la Alimentación al que tituló: "Trabajo. Solidaridad. Lucha".
Carpani expuso sus obras en varios países: México(1960), Roma(1960), Londres (1961), Rìo de Janeiro(1961), Estocolmo(1962).
 
El grupo Espartaco
 
En 1959 conformó el Grupo Espartaco junto a Sanchez y Mollari, a los que se les sumaron Juana Elena Diz (1925), Raul Lara Torrez(1940) joven pintor de nacionalidad boliviana, Pascual Di Bianco (1930-1978), Carlos Sessano (1935), Esperilio Bute(1931-2003) y Franco Venturi, nacido en 1937 y desaparecido en 1976.
 
En 1961 Carpani y Di Bianco abandonan el grupo, el cuál se disolvió en 1968 con una exposición que fue su última actividad.
 
El grupo Espartaco planteó la necesidad de un arte con raíces en el país y atento a las necesidades y lucha del pueblo trabajador.
 
Su filiación política puede inscribirse en la llamada izquierda nacional que durante un largo período lideró Jorge Abelardo Ramos.
 
El grupo también fue expresión de la nacionalización de una porción de las clases medias que hasta 1955 había sido masivamente contraria al Movimiento Nacional, luego del golpe de estado autodenominado "Revolución Libertadora", importantes sectores de la clase media detectaron las mentiras de la oligarquía liberal y su falsa democracia que condenaba a la mayoría del pueblo, particularmente a los más humildes, a una difícil situación económico-social y que además no les permitía expresarse políticamente, por la proscripción de movimiento mayoritario.
 
Señalaba el documento inicial del Grupo Espartaco: "Es evidente que en nuestro país, a excepción de algunos valores aislados, no ha surgido hasta el momento una expresión plástica trascendente, definitoria de nuestra personalidad como pueblo. Los artistas no podemos permanecer indiferentes ante este hecho, y se nos presenta con carácter imperativo la necesidad de llevar adelante un profundo estudio del origen de esta frustración."
 
Ponía en duda los prestigios otorgados por interesadas críticas que monopolizaban supuestas elites que vivían al margen de las realidades cotidianas de un pueblo alejado a la fuerza de los temas políticos: "Si analizamos la obra de la mayor parte de los pintores argentinos, especialmente de aquellos que la crítica ha llevado a un primer plano, observaremos como característica común el total divorcio con nuestro medio, el plagio sistematizado, la repetición constante de viejas y nuevas fórmulas, que si en su versión original constituyeron auténticos hallazgos artísticos, al ser copiados sin un sentido creativo se convierten en huecos balbuceos de impotentes."
 
"Las causas determinantes de esta situación están en la base misma de nuestra vida económica y política, de la cual la cultura es su resultado y complemento. Una economía enajenada al capital imperialista extranjero no puede originar otra cosa que el coloniaje cultural y artístico que padecemos. La oligarquía, agente y aliada del imperialismo, controla directa o indirectamente los principales resortes de nuestra cultura, y, a través de ellos, enaltece o sume en el olvido a los artistas seleccionando únicamente a aquellos que la sirven."
 
El Grupo Espartaco hacía su aparición anunciando el fin del artista inmune a la realidad, preocupado con exclusividad por una estética vacía. De alguna manera tomaba la tradición del Grupo Boedo haciendo su opción por los trabajadores, pero a su vez introduciendo como tema central la cuestión nacional y ponía en el tapete el accionar del imperialismo en América Latina.
 
También incursionaba en un tema crucial por la que atraviesa cualquier artista con deseos de hacerse conocido: o limita su actividad creadora al gusto de las minorías pudientes que son quienes tienen los medios para adquirir las obras, o hace caso omiso a las modas y deja fluir toda su creatividad, aún a riesgo de no llegar al gran público.
 
"El resultado de todo esto es que el artista no tiene otro camino para triunfar que el de la renuncia a la libertad creadora, acomodando su producción a los gustos y exigencias de aquella clase, lo que implica su divorcio de las mayorías populares que constituyen el elemento fundamental de nuestra realidad nacional. Es así como, al dar la espalda a las necesidades y luchas del hombre latinoamericano, vacía de contenido su obra, castrándola de toda significación, pues ya no tiene nada trascendente que decir. Se limita entonces a un mero juego con los elementos plásticos, virtuosismo inexpresivo, en algunos casos de excelente técnica, pero de ninguna manera arte, ya que éste sólo es posible cuando se produce una total identificación del artista con la realidad de su medio."
 
Otra característica de gran importancia del Grupo fue el haber hecho propia la concepción Latinoamericana de Nación.
 
"El problema del surgimiento de un arte nacional en nuestro país, determina el verdadero alcance que debe tener para nosotros el término nacional. Unidad geográfica, idiomática y racial; historia común, problemas comunes y una solución de esos problemas que sólo será factible mediante una acción conjunta, hacen de Latinoamérica una unidad nacional perfectamente definida."
 
El Grupo Espartaco estuvo influenciado por los muralista mexicanos Orozco, Rivera y Tamayo, como así también por el ecuatoriano Guayasamín y el brasilero Portinari, pero adquirieron una personalidad propia, necesidad imprescindible de todo creador, como lo expresaron claramente en su documento inicial.
 
Cada uno de estos artistas manifestó en sus obras su compromiso social con los desposeídos, Sanchez mostraba es sus óleos un fondo de fábricas o su obra "Marines 65" con calaveras y un fondo de la bandera norteamericana, en Juana Elena Diz se visualiza la situación de la mujer con claros rasgos aindiados, Mario Mollari con sus cañeros o las mujeres del norte en sus tareas con amplios sombreros. O los hombres de brazos enormes y potentes, con expresiones duras.
 
El sufrimientos en las figuras de Carlos Sessano con sus brazos hacia el cielo como implorando por justicia.
 
Franco Venturi, estuvo detenido en 1972 en el penal de Rawson y se salvó de la Masacre de Trelew, pero desapareció el 20 de febrero de 1976, había nacido en Italia en 1937 y llegado a la Argentina en 1950, su obra de 1969 "En defensa de nuestra forma de vida" sintetiza los métodos violentos utilizados en la Argentina para silenciar a los movimientos populares.



 
 Foto: Afiche de Carpani.


El arte y la revolución en América Latina
 
En 1961 Ricardo Carpani desarrolló sus ideas ya expresadas en el manifiesto del Grupo Espartaco en un libro que tituló "Arte y Revolución en América Latina" editado por la Editorial Coyoacán donde se publicaban las obras de la izquierda nacional.
 
En este libro expresa su visión sobre el papel de un artista en un país semicolonial:
 
"El divorcio entre artista y sociedad, inherente a todo período histórico de transición y producto de la carencia de una base valorativa común, se ve agravado en nuestra época por el peculiar desarrollo del capitalismo. Éste, con su concepción individualista de los problemas del hombre y la exaltación de los valores de utilidad, ha tendido, desde su nacimiento mismo, a separar cada vez más al artista de la sociedad. La obra de arte dejó de ser un bien social para transformarse en mercancía. Perdió su carácter monumental y colectivo, dejando de estar en contacto directo con la comunidad, para pasar a ser el lujo de unos pocos."
 
El rol de un artista en un país dependiente distaba de ser fácil, donde triunfar, es decir ser aceptado por el establishment cultural, implicaba renunciar a ideales y principios, esto era anunciado por Carpani con claridad: "El resultado de todo es que el artista triunfa en la medida en que, renunciando a su plena libertad creadora, acomodo su producción a los gustos y exigencias de aquella clase. Se divorcia así de las mayorías populares que constituyen el elemento fundamental de nuestra realidad. Con el pretexto de la universalidad del arte reniega de lo nacional, sin darse cuenta de que en última instancia, el arte que copia -el europeo- es un arte profundamente nacional."
 
Para luego adentrarse a explicar en detalles este mecanismo para domesticar al artista: "Esta renuncia a la libertad creadora no siempre la realiza el artista de una manera consciente. Es el resultado de un proceso que actúa sobre él, a través de múltiples presiones, encauzándolo sin que se de cuenta. Así, por ejemplo, el joven pintor desconocedor de las fuerzas que gravitan en la sociedad, de los intereses que respaldan a dichas fuerzas y de los fines que ellas persiguen, se ve sometido a su acción deformante desde el momento mismo que ingresa a las academias del Estado o al taller de algún prestigioso figurón. Esta acción deformante continúa soportándola luego en los Salones Oficiales, mediante la parcialidad de los jurados, o cuando desea conseguir salas para exponer y debe someterse al criterio del marchand, que lógicamente exige lo más vendible y menos comprometedor ante su clientela. Posteriormente le toca el turno a la crítica, esa suprema hacedora de prestigios, venal las más de las veces, aunque sería injusto pretender de ella otra cosa en una sociedad desgarrada por la lucha de clases, dada su dependencia a uno de los términos de esa lucha. Y finalmente están los salones en el extranjero, las becas y otras formas de estímulo al artista, que, en manos de los agentes oligárquico imperialistas, se convierten en otras tantas formas de corrupción."
 
Carpani introduce un concepto que no contará con la adhesión de muchos artistas despreocupados por la situación social y de aquella crítica a medida de la sociedad dependiente, nos referimos al concepto de arte nacional y la necesidad que la obra del artista muestre la realidad que lo rodea:
 
"No todos los pueblos poseen el mismo grado de desarrollo histórico, ni desenvuelven su actividad en un medio geográfico similar, ni son producto de una misma amalgama de razas, ni hablan y piensan en el mismo idioma, ni rinden culto a una tradición y cultura idénticas. Cada uno de ellos tiene, en relación con estos factores, características propias, determinantes de la nacionalidad. Y estas características nacionales no pueden menos que estar presentes en las manifestaciones artísticas, siendo como es el arte un producto social. Podemos afirmar entonces que el arte, por el hecho de ser una expresión social, necesariamente ha de ser también una expresión nacional."
 
Pero la idea que tenía Carpani de lo Nacional incluía toda América Latina, no sólo por el origen, la lengua y una tradición común; esas características nos convertían en un pueblo al que los intereses imperiales llevaron a la separación, en tanto que la lucha de los trabajadores y de los artistas comprometidos con su pueblo debía retomar las banderas de Bolivar, San Martín y Artigas, entre otros.
 
"Es indispensable que fijemos con precisión los verdaderos alcances que tiene para nosotros el término «nacional». América Latina constituye una unidad nacional con características bien definidas. En efecto, a factores permanentes y determinantes por sí mismos de una nacionalidad -como son el hecho de poseer un territorio ininterrumpido en el que prácticamente se habla el mismo idioma (ya que el portugués y el español no ofrecen diferencias esenciales), poblado por razas afines y con un pasado histórico y cultural común- se unen otros factores de carácter actual, que imponen la necesidad de la unificación política de América Latina. Las distintas regiones o países latinoamericanos poseen problemas económicos, sociales y políticos análogos. Esta analogía está determinada por su sometimiento a un explotador común: el imperialismo.
 
Y la liberación del yugo imperialista sólo será factible mediante una acción conjunta y unificada que permita contrarrestar en forma efectiva el poderío del opresor. Es por eso que nosotros, cada vez que hablemos de lo nacional, se entiende que lo hacemos en escala latinoamericana."
Será el accionar del imperialismo el que Carpani denunciará con claridad, y la función que cumple el arte en los países centrales que lejos de ser inocuos para nuestra cultura también forman parte de plan delineado por los poderes centrales:
 
"Ahora bien, si es cierto que la difusión dada a su producción cultural por las países imperialistas fue altamente beneficiosa para el desarrollo de las artes en el resto del mundo, no es menos cierto que esta acción benéfica se vio contrarrestada cuando convirtieron la cultura en un arma más de vasallaje y opresión colonial. En efecto, junto con sus manufacturas exportaran su literatura y su arte, pero no para enriquecer las culturas nacionales ya existentes en las regiones colonizadas, sino para destruirlas o neutralizarlas, contando en esto con la obsecuencia de las oligarquías nativas."
 
Pero también Carpani era un militante de la libertad sin la cual el artista quedaba limitado en su más genuina expresión, enemigo del "realismo socialismo" e implacable crítico del stalinismo , manifestaba su compromiso con la libertad, contrario a toda forma de control de los "comisarios políticos" sobre la expresión del artista :" Para el logro de un arte representativo de nuestra realidad, un arte auténtico, en este caso un arte nacional latinoamericano y revolucionario, es imprescindible dar al artista la más absoluta libertad en la elección de sus medios formales de expresión. Hay que dejar de lado todo dogmatismo en materia estética. Que cada cual utilice los elementos plásticos de la manera que considere más acorde con su temperamento, enriqueciéndose con las últimas experiencias formales que se realizan en el mundo. Pero, eso sí, utilizándolas con un sentido creativo personal"
 
Pero ante el accionar de la oligarquía asociada al imperialismo en el campo de la cultura era difícil que aquellos artistas no contaminados por la ideología imperial pudieran a conocer su obra. Carpani daba su consejo que él mismo aplicó al trabajar en conjunto con el sindicalismo combativo.
"Por eso mismo, es indispensable dar la mayor difusión posible, especialmente entre la clase trabajadora y los sectores sociales más progresistas, a las creaciones de quienes, con dignidad y sacrificio, trabajan por un verdadero arte. Sólo a través de una intensificación del contacto entre la obra artística y la sociedad, que ejercite de manera constante la sensibilidad de los hombres familiarizándolos con las nuevas formas creadas por el artista, logrará superarse la incomprensión de que éste es objeto. Esa será la manera más efectiva de hacer que el arte intervenga activamente en el proceso revolucionario. El arte actúa por la vía sensible, y la sensibilidad artística, como todo en el hombre, se desarrolla con el ejercicio. Mal puede exigirse una comprensión inmediata de la obra moderna a quienes escasas oportunidades han tenido de conectarse con ella. Se dirá que para eso están los museos, pero no olvidemos que a la gente que trabaja poco tiempo le queda para asistir a ellos, y nada se hace por interesarla en el arte. El orden establecido tiende más bien a alejar al pueblo de las manifestaciones del espíritu, dándole en su reemplazo y en cantidades crecientes, productos embrutecedores,
neutralizantes de su sensibilidad. Se hace así del arte lujoso vicio solitario, reservado a determinadas élites de iniciados, alejándolo de su verdadera misión."
 
Para completar su idea con : "No queda por lo tanto, al artista revolucionario, más solución que la que las organizaciones obreras pueden y deben brindarle. En las manos de estas organizaciones está la posibilidad del surgimiento de un vasto movimiento muralístico con características nacionales y revolucionarias. Abrigamos la certidumbre de su próxima aparición."





El compromiso con los trabajadores
 
La compañera de Carpani, Doris Halpin, expresó sobre la labor del pintor que su tarea era expresar la dignidad de los trabajadores y desposeídos: "No trató de pintar los lados oscuros de la realidad: nunca pintó la tortura, ni al aldeano pobre y subsumido. Siempre pintó al hombre que está dispuesto a combatir, al hombre en lucha."
 
Halpin también explicó porque Carpani daba importancia al muralismo, en tanto que la pintura de caballete termina en posesión de alguien, el mural pertenece a todos o por lo menos a muchos. Esa era el símbolo que entusiasmaba a un artista alejado de la figuración y el negocio.
Muchos de los dibujos de Carpani, fueron dados en forma gratuita para ilustrar los volantes y documentos de sindicatos, organizaciones obreras en general y organismos de Derechos Humanos.
 
Seguramente, muchos de nosotros hemos visto dibujos de Carpani, sin saber que pertenecían a él, esta fue la obra de un artista plástico que dedicó su vida a servir a una causa, la de los más necesitados.
Según el crítico de arte Salvador Linares, las obras de Carpani puede dividirse en dos épocas, una de piedra y la otra de metal.
 
"En la primera los personajes adquieren una apariencia rocosa, que abarca el período en el que todavía frecuentaba la temática campesina." "Luego la piedra deviene en metal y los hombres son vistos como articuladas máquinas o revestidos por corazas sobre las que músculos y nervios se traslucen sobre la bruñida superficie, en una suerte de mágica filigrana vital."
 
Producido el golpe de estado de Onganía en 1966, derrocando al presidente radical Arturo Illia, gran parte de la burocracia sindical apoyará al golpe, iniciando una de las etapas más vergonzosas del sindicalismo, ante ellos se levantó un grupo de dirigentes que llamaron a combatir a la Dictadura tras un plan nacional y popular, dicho sector se encolumnó en la CGT de los Argentinos que lideraba Raimundo Ongaro.
 
Ricardo Carpani fue la expresión artística de ese sindicalismo honesto y combativo, los volantes y documentos de la CGT de los Argentinos llevaban las ilustraciones de Carpani donde trabajadores de expresiones duras manifestaban toda su bronca y deseos de restituir la justicia perdida.
En 1966 y 1969 viajó a Europa donde participó de muestras colectivas. En 1972 viajó al Chile Socialista de Salvador Allende y a Cuba, para encuentros de artistas plásticos.
 
En julio de 1974 fue a Suecia a una exposición, tenía previsto un viaje de cuatro meses, pero ya no pudo volver, la Argentina se había convertido en un lugar muy peligroso por el accionar de la banda paramilitar de ultraderecha la triple A que asesinaba a intelectuales y militantes populares.
El exilio fue muy duro para Carpani como lo fue para la mayoría de los exilados, y particularmente para aquellos que habían hecho de la militancia una forma de vida.
 
Retornó al país en 1984, las últimas composiciones de Carpani muestran una región selvática donde se mezclan animales salvajes con paisajes y personajes porteños.
 
Poco tiempo antes de su muerte realizó un retrato del Che Guevara que se encuentra en la Plaza de la Cooperación de Rosario o pocas cuadras del lugar en que nació el Che.
 
Realizó la escenografía para un espectáculo musical llamado "Tango Pasión" que se ha presentado con éxito en Europa.
 
En 1996 fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires.
Se publicaron los libros : "Carpani" , con textos del Dr Rafael Squirru y de Manuel Vicent ; y "Carpani : Gráfica política" , con textos de Ernesto Laclau y Luis Felipe Noé.
 
Murió el 9 de septiembre de 1997, la Argentina perdía a un gran artista y los trabajadores que siguen luchando, a un aliado incondicional, pero su obra nos sigue mostrando a esos hombres y mujeres que nunca se rendirán.



 
Foto: Dios es argentino por Carpani.


Fuentes :
http://pintores.is.com.ar/pintores_web/carpani/indice.html
http://www.icarodigital.com.ar/numero11/entrevistas/dorishalpin.htm
http://www.villacrespomibarrio.com.ar/CARPETA%20NOTAS/ARTE%20Y%20CULTURA/Ricardo%20Carpani.htm
http://www.paginadigital.org/articulos/2004/2004cuart/varios/carpani25-10.asp
http://www.cta.org.ar/base/article.php3?id_article=4550
http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=1586-D-2006
www.izquierdanacional.org/publicaciones/libros/pdf/SL-L005.pdf
http://www.lanacion.com.ar/archivo/Nota.asp?nota_id=640159
http://www.elforjista.unlugar.com/ricardocarpani.htm




 

Foto: Latinoamerica de Carpani.

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25-09-2016 / 17:09
Si bien su trayectoria en el ámbito de los negocios le dio a Mauricio Macri una valorable experiencia para moverse en las altas esferas empresarias, su condición de presidente de la Argentina lo introdujo en el reducido núcleo de quienes ejercen el poder político mundial.
 
Un miembro de la delegación que acompañó al jefe del Estado durante la semana pasada a Nueva York, contó que Macri está cada vez más fascinado con esos encuentros donde además de atender las relaciones e intereses diplomáticos, puede hacer sociales con los líderes de las naciones más poderosas.
 
Tal vez algo de esa fascinación, y también mucho de ingenuidad y desconocimiento de ciertas reglas sobreentendidas en ese ambiente, lo llevó a incursionar con notable liviandad en uno de los temas más sensibles de nuestra política exterior: el diferendo con Gran Bretaña por las Islas Malvinas.
 
El breve diálogo de mesa a mesa en un almuerzo con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, donde se prometieron hablar de los temas que interesan a ambos países, llevó a Macri a suponer que entre esas cuestiones estaría la soberanía de las islas. Con amateurismo político, el Presidente admitió esa posibilidad y desencadenó un confuso episodio diplomático.
 
La canciller Susana Malcorra debió salir a aclarar el supuesto contenido del diálogo, el gobierno británico hizo lo propio y finalmente Macri moderó sus expresiones. Menos el gobierno argentino, todos sacaron provecho del tropiezo presidencial.
 
Los ingleses, porque tienen en claro sus objetivos y la manera de conseguirlos. De hecho, el documento que firmaron el ministro de Estado para Europa y las Américas del Reino Unido, Alan Duncan, y la canciller Malcorra para establecer otra escala en territorio argentino de los vuelos a las islas, va en esa dirección.
 
También la oposición interna y hasta algunos aliados de Cambiemos, como el caso de los radicales y Elisa Carrió, vieron la oportunidad para fustigar de algún modo al Gobierno.

25-09-2016 / 17:09
En medio del paso por la Asamblea General de las Naciones Unidas que en el gobierno califican sin eufemismos de "rutilante", Mauricio Macri sorprendió con una afirmación a la distancia. Dijo estar "absolutamente convencido" de que el oficialismo ganará las elecciones legislativas del año que viene.
 
Se sabe: en el gobierno, un concepto en el que coinciden la mayoría de los analistas -no importa dónde estén parados- sostienen que esa victoria en las urnas de movida le habilita a Cambiemos un tránsito ordenado hasta 2019, y la certeza de que en ese caso habrá otros cuatro años del líder de Pro en la Casa Rosada.
 
Por el contrario, esos analistas advierten que una derrota en esa contienda abortaría cualquier intento continuista de la administración, y hasta comprometería seriamente la gobernabilidad en los dos últimos años de gestión. Un pronóstico agorero que obviamente no es compartido por los entusiastas funcionarios.
 
Esos voceros gubernamentales no escatiman optimismo y a la vez entregan las cuatro o cinco líneas directrices que, dicen, permiten sostener como algo más que un exultante estado de ánimo aquella afirmación presidencial en Nueva York.
 
Palabras del presidente que sonaron si se quiere desafiantes en medio de algunas noticias de aquí y ahora sobre la marcha de la economía que siguen siendo malas, aunque se advierten indicios de una leve mejoría hacia el último trimestre.
 
En verdad enumeran en el gobierno una sucesión de datos a futuro que son valores que hoy buena parte de la oposición, salvo el cristinismo recalcitrante que quiere que todo salga mal y que Macri se desbarranque antes de llegar, no discute.
 
El gobierno pronostica que la inflación en 2017 se va ubicar en torno al 17 %, contra el poco más del 35 % que arrojará la medición para todo 2016. Y que si se mide agosto contra el mismo mes de 2015 está por encima del 43 %.
 
Por el contrario, o como consecuencia de esa caída de los precios, informes oficiales sostienen que el poder adquisitivo se va a recuperar entre tres y cuatro puntos. Según Jorge Triaca, eso determinaría que el año que viene por primera vez desde la devaluación de 2014, el crecimiento de los sueldos sea superior al de la inflación.
 
El crecimiento de la economía se ubicaría en alrededor del 3,5 %. Y datos que maneja el Ministerio de Trabajo sostienen que a finales del año que viene se habrá por lo menos recuperado el empleo que se perdió en estos primeros nueve meses. En los papeles se ve bien, habrá que corroborarlo en los hechos.

25-09-2016 / 09:09
25-09-2016 / 09:09
Dos películas argentinas prefiguran magníficamente la encrucijada en que nos hallamos, con una profundidad que ningún discurso político podría expresar porque nos hablan desde la imaginación y el sentimiento, no sólo desde la racionalidad.
 
"El secreto de sus ojos" (ganadora del premio Oscar) y "El ciudadano ilustre" (que cuenta la historia imaginaria de un escritor argentino que gana el premio Nobel), nos muestran lo peligroso y a la vez imposible que es tratar de restaurar el pasado o volver a él, en aras de encontrar un sentido a las cosas irresueltas que no nos atrevemos a enfrentar y resolver desde el presente porque se nos han bloqueado las motivaciones espirituales que nos permiten mirar con optimismo el futuro. Y se nos han bloqueado, precisamente, porque ese pasado nos tiene tan obsesionados que nos exige una y otra vez hacerlo revivir aunque, cada vez que revive, sólo nos genera más dolor.
 
En "El secreto de sus ojos", un hombre para vengarse del que le mató a la mujer de su vida, decide inmolarse junto a él. En vez de hacer que lo encarcelen, o en última instancia matarlo, opta por aprisionarlo a cadena perpetua en una cárcel privada oculta, viviendo él como único y permanente custodio del preso, para que ninguno de los dos olviden el pasado. Él, a su gran amor asesinado; el asesino, a su crimen; atados por una muerta a vivir unidos, víctima y asesino, por siempre; renunciando a cualquier porvenir en nombre de una venganza imposible. Necrofilia pura.
 
En "El ciudadano ilustre", el escritor argentino que se hizo mundialmente famoso contando en todos sus libros la historia del pueblo donde nació y vivió hasta los veinte años (cuando debió escapar del mismo y sus miserias para poder respirar), se agota creativamente y entonces se atreve a volver al lugar a donde prometió no regresar, para supuestamente buscar la inspiración perdida.
 
Pero, como era de prever, en su pueblo se encuentra con lo que podríamos denominar el horror en estado puro: un lugar que sigue siendo igual o peor de cómo lo dejó pero que a la vez representa a la Argentina actual casi a la perfección. Como que todos los defectos argentinos (e incluso más que argentinos, humanos) hubieran alimentado a ese pueblito hasta volverse su propia naturaleza. La realidad resulta ser más pesadillesca que esa literatura con la que el escritor trató de exorcizar los fantasmas aterradores de su juventud. 

25-09-2016 / 09:09
La inflación aminoró su ritmo. Sectores como el automotor y el de la construcción parecen haber dejado atrás su peor momento. Quienes siguen el sector agrícola pronostican para la campaña 2016/17 una cosecha récord, cercana a los 120 millones de toneladas.
 
Pero ni la economía ni la política ni la calle permiten asegurar que el Gobierno se haya enderezado definitivamente o tenga el camino más o menos despejado para el resto de su mandato o, siquiera, para las elecciones legislativas del año próximo.
 
El soponcio del Gobierno con los aumentos tarifarios, tan inevitables como torpemente anunciados e implementados, es un ejemplo de lo mucho que tiene aún por aprender. Le queda ahora procesar e incorporar algunas de las mejores sugerencias que pasaron por las audiencias públicas a las que fue obligado por la Corte Suprema. Pero habrá perdido diez o más meses en empezar a encarrilar una cuestión que se sabía hace años debería encarar cualquiera que llegara al poder.
 
Atento a la debilidad de los precios de las materias primas, la recesión brasileña, el ralentamiento de la economía china y el menor crecimiento del comercio mundial, el presupuesto contempla que el año próximo las importaciones crezcan a un ritmo levemente mayor que las exportaciones, lo que supone aceptar que las brechas fiscal y externa de la economía seguirán financiándose, en gran medida, con endeudamiento.
 
Para que el "modelo macrista" cierre es crucial que cuanto antes y en el mayor volumen posible, la inversión privada, interna y externa apueste al cambio de rumbo y de ese modo lo consolide. La respuesta a invitaciones y sugerencias es por ahora tímida y ambigua. De un lado porque, por buenas y malas razones, el capital es cobarde. Del otro, porque la sociedad argentina tiene una actitud esquizofrénica respecto del emprendedurismo y las empresas.
 
Mediciones y encuestas internacionales como Latinobarómetro y Pew Research coinciden en que nuestro país está entre los de opiniones más negativas sobre la economía de mercado. Pero a la vez es el del cuentapropista, las changas o quioscos más o menos sistemáticos, el consultor de medio turno, hasta del mini empresario que no resigna un empleo por ahí, porque nunca se sabe. 
 
¿Por qué los emprendedores tienen tan buena imagen y los empresarios tan mala? Porque después de 2001 todos somos emprendedores. Pero, claro, emprendedores del rebusque, el aguante, la sobrevivencia, lo que requiere cierta dosis de talento pero no alcanza para el progreso o la modernización de una Nación.
 
No está claro que, más allá de las gestiones política, ejecutiva, administrativa (que de por sí son un desafío mayúsculo) el macrismo tenga el mensaje y los predicadores adecuados para inculcar el cambio de chip que pretende en la sociedad argentina. Ése es tal vez su principal desafío.

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