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Groucho Marx dijo: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". En ese punto, Javier Milei es marxista.
Por La Opinión Popular - 15-06-2024 / 10:06
PANORAMA POLÍTICO ENTRERRIANO

¿Hasta cuándo toleraran los entrerrianos el saqueo de recursos de la Provincia que Milei ejecuta y que Frigerio deja hacer?

¿Hasta cuándo toleraran los entrerrianos el saqueo de recursos de la Provincia que Milei ejecuta y que Frigerio deja hacer?
El experimento anarco capitalista que pretende imponer Javier Milei, apunta a un país con pocos muy ricos y una inmensa masa de pobres. Para que crezca la riqueza de unos pocos, a costa de la pobreza de la mayoría, el plan se asienta en un brutal ajuste neoliberal de largo alcance sobre las jubilaciones y las provincias. Los estragos sociales ya son evidentes: los salarios y jubilaciones registraron su caída más grande en décadas, en niveles cercanos a la dramática crisis de 2001; aquella que condujo al estallido y rebelión popular que echó a Fernando De la Rúa. El consumo sigue la misma línea declinante. El malestar, lentamente, empieza a expresarse en las encuestas. Comienza, también, a hallar canales en las calles, como en Misiones, con la rebelión de docentes, personal de salud, judiciales y el amotinamiento policial.
 
 
PANORAMA POLÍTICO PROVINCIAL
 
¿Hasta cuándo toleraran los entrerrianos el saqueo de recursos de la Provincia que Milei ejecuta y que Frigerio deja hacer?
 
Desde el interior federal surgen las contradicciones reales: un Estado nacional que desde el menemismo entregó obligaciones a las provincias (educación, salud, etc.) retaceando, al mismo tiempo, recursos. Por lo que los Estados provinciales devinieron altamente dependientes de los fondos que el Ejecutivo nacional giraba de manera más o menos discrecional. Y un Interior, con campos e industrias donde se generan los impuestos que recauda la Nación, y Provincias "dueñas" de una riqueza (petróleo, soja, litio) que alimenta las arcas nacionales y calienta los hogares del Puerto de Buenos Aires.
 
En ese marco, Milei intenta imponer, en forma autoritaria, su ajuste centralista, unitario y porteño céntrico a las provincias, para aguantar un superávit inhumano, antifederal e insostenible, lo que genera tensiones en todo el interior. La aprobación de la Ley Bases, escrita por los abogados de las grandes empresas, fue la condición extorsiva que impuso Milei a los gobernadores afines y a los oportunistas para que participen del Pacto de Mayo. A cambio les ofrece un supuesto "alivio fiscal" para los Estados provinciales. ¿Podrá Milei prescindir de las provincias? O, planteado de otra manera, ¿cuánto tiempo más podrá gobernar sin las provincias?
 
Por lo pronto, el Presidente tiene una sola certeza: la Ley Bases no se aprobará antes del 25 de Mayo, como él pretendía. En buena medida, por la impericia del oficialismo, el desorden y las intrigas bajo las que se mueve el espectro libertario. ¿Cómo se planta Rogelio Frigerio frente a esa incertidumbre? El gobernador sigue con nerviosismo las dilaciones. Principalmente, porque considera que necesita con apuro que se restituya el Impuesto a las Ganancias a los trabajadores y que comiencen a levantarse los ingresos fiscales.
 
El porteño mandatario del PRO en Entre Ríos, en lugar de buscar una alianza federal entre las provincias frente a la arbitrariedad del gobierno central, escribió inmediatamente en Twitter "cuenten conmigo. Estoy de acuerdo con todos y cada uno de los puntos que planteó" Milei. Ahora bien, la cuestión es quién asume el costo político de cumplir con el mandato de déficit cero que exige el FMI. En esa grieta entre Interior y Puerto de Buenos Aires emerge la política. Los gobernadores que no se cortan las vanas por el ajuste, apuestan a mostrar a Milei como responsable único. No es el caso de Frigerio.
 
Frigerio si siquiera intenta evidenciar el profundo conflicto que hay en la relación Milei vs provincias, las tensiones del federalismo que emergen en un país lacerado por un malestar social creciente, ni el descontento de los entrerrianos. Al mismo tiempo, brotan una diversidad de reclamos provinciales que evidencian la creciente desazón.
 
Los programas de orden social y fiscal que debe girar el gobierno de Milei a la provincia de Entre Ríos (así como a todas las jurisdicciones del país) han quedado atrapados en el plan de ajustes que impuso el Presidente anarco capitalista al día siguiente de asumir. Los recortes (y por consiguiente los incumplimientos) se acentuaron hasta el extremo durante estos cinco meses de gestión libertaria.
 
 
Es oportuno recordar que no se trata del envío de fondos en virtud de la generosidad del mandatario en particular, sino de programas sustentados en leyes y convenios de distinta naturaleza y relevancia, que no deben ser manejados al libre albedrío de un poder centralista, unitario y porteño. Por ahora, todo está en un equilibrio precario, que podría entrar en fuerte tensión si no se lograra la devolución de aportes nacionales, si hay gastos no previstos o emergencias de las que hay que hacerse cargo.
 
Con datos del Gobierno de Entre Ríos, durante los primeros cuatro meses de este año la provincia recibió apenas el 2,2% del total que se debió transferir para dar cumplimiento a programas y convenios de variada planificación, entre los que se enumeran el sostenimiento de servicios y proyectos en desarrollo social, en educación y en materia ambiental, entre otros.
 
La restricción de fondos que viene perpetrando Milei desde fines del año pasado ha dado lugar complicaciones en la provisión de servicios y de ayudas en la provincia, tal como muestra la situación de comedores, donde faltan todo tipo de insumos para contener la crisis alimentaria que afecta a decena de miles de entrerrianos. Es inadmisible que la poda de Milei afecte la asistencia alimentaria para grupos de riesgo, como también la compra de medicamentos destinados a sectores carenciados, cuyos auxilios no alcanzan con los programas de ayuda que tiene Entre Ríos.
 
Del mismo modo, y en líneas más generales, es inaceptable que una variedad de planes sociales y programas de corte fiscal no recibieran nada durante el cuatrimestre pasado. Sólo por mencionar el área social, el Programa de Fortalecimiento Habitacional sigue en lista de espera para percibir lo que le corresponde. El problema radica en que en este, como en otros compromisos, el poder centralista no aportó un solo peso en cinco meses.
 
Atrás, y sin aparente solución, quedaron los subsidios al transporte público de pasajeros y el pago del Incentivo Docente, dos recortes de inmensa responsabilidad social que se suprimieron sin aviso previo y en otro capítulo de menoscabo a las leyes. En marzo se estimó que el Fonid insumía más del 12% del salario docente y si bien se incorporó a las paritarias, que por ahora no están cerradas, el Gobierno asumió esa responsabilidad de gestionarlo al comienzo de las clases. Sin contar la depreciación por la inflación, los aportes para los docentes, que se sumaban al salario que pagaban las provincias, pasaron de 3018 millones de pesos a 1638 millones, un ajuste del 54,27 por ciento.
 
¿La máxima adoptada por Milei de que "no hay plata" se irá atenuando con el tiempo? Es un slogan que no se puede prolongar sin plazos por la supresión de aportes nacionales creados en la necesidad de fortalecer el federalismo. ¿Sabrá Frigerio cómo recuperar los millones y millones que Milei le viene reteniendo a Entre Ríos? ¿Mientras, traga saliva y espera? ¿O ya se ha resignado a perderlos?
 
Por citar un caso entre tantos, la Caja de Jubilaciones de la Provincia de Entre Ríos es un reflejo de las transgresiones, en el marco de la asistencia a las provincias que no transfirieron sus sistemas previsionales a la Nación. La Caja entrerriana, que en el primer cuatrimestre del 2023 recibió 2462 millones; este 2024 no recibió aporte alguno. Misma suerte tuvieron los recursos para las obras viales por afuera de la red nacional, pasaron de 1251 millones a 0. El déficit operativo de la Caja de Jubilaciones sobresale en relación con el resto de las acreencias del poder central. Y vale la reiteración: son obligaciones que no están sujetas al capricho de Milei, sino al imperio de la Constitución.
 
En ese marco, el inexplicable silencio de Frigerio es atronador ante una crisis que amenaza llevarse puestas a la provincia. Si el gobernador no eleva hoy su voz en contra del saqueo es solo por una razón: le teme al escrache de las redes sociales libertarias, a ser sometido por un Milei que no sólo golpea con la billetera a través del corte de flujo de fondos, sino que le produce daño asentado en un apoyo social que para muchos es incomprensible en medio del contexto económico. Por eso, Frigerio es muy locuaz para defender la Ley Bases, pero enmudece en los reclamos a favor de Entre Ríos. Es el "No te metás", que pinta toda una filosofía porteña.
 
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