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Groucho Marx dijo: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". En ese punto, Javier Milei es marxista.
Por La Opinión Popular - 02-01-2024 / 10:01
PANORAMA POLÍTICO ENTRERRIANO

Frigerio apoya el aberrante e inconstitucional DNU de Milei

Frigerio apoya el aberrante e inconstitucional DNU de Milei
Con pequeños reparos, el porteño Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, apoyó la derogación de 360 leyes a sola firma del presidente. Entiende que los planteos del monarca Milei tienen, en líneas generales, el norte correcto y reclamó su aprobación. "Coincido con gran parte de las primeras medidas que presentó ayer el presidente @JMilei. En su mayoría son similares a las del programa económico de JxC en la última campaña electoral. Representan un norte de hacia dónde tiene que ir nuestro país". Insólito.
 

 
Javier Milei asumió de espaldas al Congreso y ahora gobierna con la misma postura. Sin abrir la posibilidad de debate, impuso al país un decreto de necesidad y urgencia (DNU) que deroga o modifica más de 300 leyes o artículos de leyes vigentes. Tarifazos, suba desmedida de precios y desprotección del ciudadano frente a las grandes empresas son algunos de los efectos. Todo a libro cerrado, más cerca de la dictadura que de la democracia.
 
Con Milei, la única certeza es que la mayoría de los argentinos hoy son más pobres que hace una semana y que en 2024 y 2025 estarán en peores condiciones aun. En tanto, la disputa política es a todo o nada porque el Presidente hizo una movida que sorprendió e incomodó a toda la dirigencia política: los puso en el duro brete de tener que asumir una posición a favor o en contra del decreto de necesidad y urgencia.
 
Con pequeños reparos, el porteño Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, apoyó la derogación de 360 leyes a sola firma del Peluca que quiere llevarse puesto al Congreso . Entiende que los planteos de Milei tienen, en líneas generales, el norte correcto y reclamó su aprobación. "Coincido con gran parte de las primeras medidas que presentó ayer el presidente @JMilei. En su mayoría son similares a las del programa económico de JxC en la última campaña electoral. Representan un norte de hacia dónde tiene que ir nuestro país". Insólito.
 
Es grave que Frigerio apoye un DNU que sólo puede ser impulsado por un dictador. En ningún país democrático se puede legislar como pretende hacerlo Milei. En democracia, la división de poderes y el pluralismo del parlamento ponen límites a la acción del Ejecutivo, y se respeta el rol del Congreso. Sin embargo, en la Casa Gris ya hay preocupación por el correlato que las medidas pudieran tener. Si bien lo esperaban, temen que el "shock de ajuste" impacte aún más en las cuentas de la provincia, que enfrenta por estos días la suspensión de la obra pública y un escenario de vencimientos de deuda en dólares que Frigerio tendrá que resolver en el corto plazo.
 
Desde ya, ni Milei ni Frigerio cuentan, ni contarán, con el peronismo, que se pronunció en contra y que a través de sus distintas expresiones políticas, gremiales y sociales, ha rechazado el nefasto DNU. El ex gobernador y actual diputado nacional, Gustavo Bordet, sostuvo que: "El DNU del presidente pretende avasallar las atribuciones del Congreso con medidas que dañan profundamente a los trabajadores, a los jubilados, a la clase media, y a las Pymes. Se trata de una norma que concede facultades para violar la Constitución Argentina". El argumento es el mismo que el de los radicales, peronistas republicanos, algunos del PRO y de la Coalición Cívica: se avasalla groseramente a la Constitución.
 
Claro que en el caso del PJ, el rechazo es más ideológico. Del PJ o Unión por la Patria, la CGT y ambas CTA, el Gobierno debería esperar la mayor oposición en la calle. Razones no les van a faltar para justificar movilizaciones y ceses de actividades, ya que fue el propio Milei el que dijo que todo va a empeorar y que la situación de crisis se va a mantener durante todo el año que viene y el próximo.
 
Los sectores dominantes, los grandes empresarios que les escribieron el decreto a Milei nunca tuvieron la capacidad de imaginar un país viable. Solo pudieron diseñar las condiciones para seguir haciéndose más ricos hambreando al pueblo. El peronismo es quien ha sido capaz de imaginar una Argentina mínimamente viable. Es por eso, y no por otra cosa, que siempre termina volviendo. Diría Juan Perón: "No es que seamos demasiado buenos, es que los otros son peores".
 
El tridente ofensivo del neoliberalismo: Milei-Macri-Bullrich no tiene dos tercios del Congreso, con suerte llegan a un tercio. No cuentan siquiera con quórum propio y  pretenden impulsar una restauración conservadora brutal por la fuerza. Apuestan a un DNU que es inconstitucional de principio a fin, a que el Poder Judicial lo termine aceptando por la presión del establishment económico que lo redactó y que el Congreso, presionado por los grandes medios porteños de comunicación, haga lo mismo.
 
El Peronismo no debe dejar pasar la oportunidad de ponerse a la cabeza del malestar social, el de hoy y el del que sobrevendrá; su propósito será representar a los futuros indignados. El hecho de mostrarse unidos como el viernes, en una reunión en la que estuvieron Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, va en esa línea. Rechazar todo el DNU tiene ese sentido, tienen que mostrarse fuertemente opositores. Porque lo son.
 
Milei sabe que no puede contar en ese camino con el PJ, sí, en cambio, puede sumar a los halcones del PRO y a algunos radicales que ya han dicho que están de acuerdo con sus iniciativas pero no con la forma de presentación. O sea, les da el "republicanismo" que le exigen y seguro puede contar con ellos. La cuestión es si Milei se resignará a reconsiderar su decisión, porque con el mega decreto sacudió al país, dividió las aguas, los que están con él y los que no, los que están de acuerdo con sus propuestas y los que no.
 
El derrotero institucional que debe seguir el mega decretazo es: para que caiga debe ser tratado y rechazado por ambas cámaras del Congreso, con el voto de la mitad más uno de los presentes en ambas sesiones. No hay terceras vías, es sí o no. Sometió a su arbitrio a todos los dirigentes, los arrastró a su terreno con un mecanismo de nula constitucionalidad y los puso a bailar a regañadientes al ritmo de sus intenciones.
 
En esa línea compró las siempre nefastas iniciativas de Federico Sturzenegger -escritas en principio para una eventual presidencia de Patricia Bullrich- y las lanzó al ruedo como parte del paquete de la supuesta "libertad" que viene pregonando. Sin embargo, el mayor riesgo que asumió es el de jugarse por un DNU con cientos de derogaciones de leyes condensadas en más de 37.000 palabras que debe ser rechazado con el argumento de que viola la Constitución; puntualmente el inciso 3 del artículo 99 que refiere a las atribuciones del Poder Ejecutivo.
 
Con su mega decreto, Milei abrió una grieta ideológica y ya sabe, a partir de las declaraciones públicas de muchos gobernadores y legisladores, con quiénes puede contar para su propósito. Claro, esa división se da básicamente entre los ex socios de Juntos por el Cambio, donde varios han expresado su acuerdo con muchas de las iniciativas pero han salido a objetar el instrumento. La forma y no el contenido, como Frigerio. El libertario puede ir anotando en su agenda, con la que se muestra en público, los nombres de los que estarían de su lado si arroja leyes y no decretos que avancen sobre las prerrogativas del Congreso.
 
En un país acostumbrado a la existencia de dos opciones electorales (hasta este año, claro), los compañeros saben cuál es el rol que les toca asumir siendo opositores: mostrar que el camino del libertario es nefasto. No cabe sorprenderse, van a usar todos los medios al alcance y van asumir los costos de ser señalados como desestabilizadores. La carta a favor con la que juegan es que la situación social tardará demasiado en mejorar -vale repetir, dicho por el propio Gobierno-, apostando a que cedan los niveles de tolerancia hacia el libertarios. Mientras tanto, Milei los ha puesto a jugar en el campo que él eligió, y con la chance de que no se puedan poner de acuerdo en el Congreso los representantes de UxP y JxC para rechazar el DNU.
 
En este aspecto, son los correligionarios los que tienen en sus manos la responsabilidad de inclinar la balanza, y esta vez no podrán abstenerse, tendrán la difícil misión de decir que no, ajustándose a su defensa de la tradición republicana, o avalar las locuras del libertario. Es un trance complicado para la UCR, porque si quiere nuevamente ser alternativa de gobierno tiene que ser una oposición, constructiva pero oposición al fin. Debe resolver ese intríngulis. El PJ y los halcones del PRO, ya han resuelto el dilema, los primeros serán opositores a ultranza, y los segundos aliados a ultranza. El radicalismo puede ser la fuerza que asegure la democracia del sistema argentino.
 
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