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Nacionales - 25-06-2026 / 17:06
UN FALLO CONTRA LA MOTOSIERRA

La Corte Suprema frena el ajuste salvaje a las universidades y da un golpe al poder de Milei

La Corte Suprema frena el ajuste salvaje a las universidades y da un golpe al poder de Milei
El fallo de la Corte a favor de las universidades no es un hecho aislado. Es el síntoma definitivo de que el poder real ha detectado el desgaste de Milei. El mito del consenso absoluto y la infalibilidad del modelo económico se cayó. El Gobierno ya no solo tiene que lidiar con la realidad social de un país empobrecido, sino con los resortes de la República que, finalmente, empezaron a reaccionar ante el atropello.
En un fallo histórico que dinamita la tregua judicial con la Casa Rosada, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le puso un freno definitivo al estrangulamiento presupuestario de Javier Milei y dictaminó a favor de las universidades públicas. La decisión del Máximo Tribunal no solo representa una humillación institucional para el relato de la motosierra, sino que marca el fin de la impunidad para un Poder Ejecutivo que pretendía gobernar por encima de la Constitución Nacional y de las leyes del Congreso.
 
El revés judicial coincide con un escenario de profunda descomposición política en el Poder Legislativo, donde el oficialismo se convirtió en un auténtico polvorín. Entre maniobras desesperadas para salvar a Manuel Adorni de una interpelación por corrupción y la evidente pérdida de control en las cámaras, el Gobierno empieza a pagar el costo de su fragilidad estructural mientras los gobernadores de peso le sueltan la mano ante una crisis socioeconómica que ya no se puede tapar con redes sociales.

El gobierno de Javier Milei acaba de recibir su golpe más letal en lo que va de gestión, y no provino de las calles ni de la oposición legislativa, sino del corazón mismo de los tribunales. En un fallo histórico y de un impacto político demoledor, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le bajó el pulgar al estrangulamiento presupuestario oficial y falló a favor de las universidades públicas, obligando al Poder Ejecutivo a cumplir a rajatabla con la Ley de Financiamiento Universitario.
 
La decisión de los supremos dinamita el acuerdo tácito que mantenían con Balcarce 50 para no entorpecer el plan económico del Palacio de Hacienda. Se terminó la paciencia. El máximo tribunal dejó en claro que la motosierra ideológica no está por encima de la Constitución Nacional ni del derecho a la educación superior. Para Milei, que ha construido su narrativa sobre el desprecio absoluto a la educación pública y el desfinanciamiento de la ciencia nacional, este fallo es una humillación institucional sin precedentes. La Justicia le recordó, de manera unánime, que la Argentina no es una monarquía absoluta regida por Twitter.
 
El frente legislativo, un polvorín por el "Efecto Adorni"
Mientras la Corte le propinaba este revés judicial, los cimientos políticos de La Libertad Avanza mostraban grietas insalvables en el Congreso. El clima de descomposición en las filas oficialistas se profundizó en las últimas horas debido al escándalo que rodea al ahora exvocero Manuel Adorni.
 
La desesperación del Gobierno por salvar al exfuncionario de una inminente interpelación forzó una serie de maniobras vergonzosas en Diputados y el Senado:
 
El PRO suelta la mano: En un movimiento que demuestra que la alianza con Mauricio Macri pende de un hilo, doce diputados comandados por Cristian Ritondo se sumaron a la oposición para empujar la rendición de cuentas de Adorni.
 
Renuncias express para garantizar el cuórum: El nivel de improvisación llegó al punto de obligar a Martín Menem a demorar la renuncia en el recinto del flamante vocero (Ravier) para que se sentara a dar el número necesario en la sesión del "Súper RIGI", exponiendo que cada ley aprobada depende de un canje de favores de último minuto.
 
Maniobras de bloqueo: En el Senado, la ministra Patricia Bullrich tuvo que activar un bloqueo de emergencia para evitar que el exvocero fuera sometido al banquillo de los acusados en pleno recinto, pateando la discusión a las comisiones legislativas para ganar tiempo.
 
Un relato que choca contra la realidad
El panorama para el oficialismo se vuelve cada vez más oscuro. Mientras el INDEC sigue arrojando cifras alarmantes sobre la caída del empleo registrado y una informalidad laboral que ya roza al 45% de los ocupados, los gobernadores de peso —como el bloque cordobés de Schiaretti y Llaryora— ya ensayan un rechazo abierto a las medidas clave del Ejecutivo.
 
El fallo de la Corte a favor de las universidades no es un hecho aislado. Es el síntoma definitivo de que el poder real ha detectado el desgaste de Milei. El mito del consenso absoluto y la infalibilidad del modelo económico se cayó. El Gobierno ya no solo tiene que lidiar con la realidad social de un país empobrecido, sino con los resortes de la República que, finalmente, empezaron a reaccionar ante el atropello.
 
Fuente: Letra P - La Política Online

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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