Entre Ríos - 29-04-2026 / 14:04
MORTANDAD DE POLLOS EN GRANJA TRES ARROYOS
La Entre Ríos de Frigerio: de “Capital de la Avicultura” al cementerio de la producción
Esta crueldad animal no es un daño colateral; es el síntoma de una sociedad que, bajo el mando de Milei, parece haber perdido la sensibilidad básica ante el sufrimiento en pos de un ajuste que se lleva todo por delante. Foto: Ahora.
La postal del abandono: mientras el gobierno nacional de Javier Milei asfixia a las economías regionales con un ajuste que desprecia la producción real, Entre Ríos paga el precio de tener un gobernador como Rogelio Frigerio, más ocupado en ser el "alumno ejemplar" de la Casa Rosada que en defender el plato de comida de los trabajadores. La mortandad de pollos en Granja Tres Arroyos no es un accidente de la naturaleza; es el resultado obsceno de un modelo que prioriza la timba financiera y el déficit cero sobre la vida, dejando a la deriva el corazón avícola de nuestra provincia en nombre de una libertad que solo parece servir para morir de hambre.
Bajo la mirada indolente de una gestión provincial que se autopercibe "productivista", el silencio de Frigerio se vuelve cómplice del desguace. El alineamiento automático con las políticas de shock de Milei ha roto la cadena de pagos, ha pulverizado el consumo y ha convertido a las empresas emblemáticas en cementerios a cielo abierto. No es solo una crisis sectorial, es una claudicación política: Entre Ríos está siendo sacrificada en el altar de la macroeconomía nacional por un gobierno local que ha decidido abandonar su soberanía productiva para transformarse en el ejecutor del sacrificio de los entrerrianos.
De la redacción de La Opinión Popular
Mientras los despachos oficiales en Paraná siguen decorados con promesas de "cambio" y "desarrollo", la realidad en los galpones de nuestra provincia cuenta una historia de terror. La crisis de la industria avícola en Entre Ríos —corazón productivo de la región— ha llegado a un punto de no retorno, y el gobierno de Rogelio Frigerio parece mirar hacia otro lado mientras el sector se desangra, siendo funcional al ajuste despiadado del gobierno nacional.
Crónica de un desastre anunciado
El caso de la empresa Granja Tres Arroyos no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un modelo económico que desprecia la producción real. La combinación de la desregulación total, la caída del consumo interno y el aumento de los costos de los insumos —bajo el ala de las políticas de Javier Milei— ha creado una tormenta perfecta que Frigerio no quiere o no puede frenar.
La gravedad de la situación quedó plasmada en la reciente cobertura del portal Dos Florines, donde se detalla el horror en los establecimientos: "La falta de alimento balanceado generó la mortandad de miles de aves en los galpones, un cuadro dantesco que evidencia la profundidad de la crisis financiera de la firma y el impacto directo en la cadena productiva", señala la crónica periodística.
El costo humano y animal del "ajuste"
No se trata solo de números; estamos hablando de familias trabajadoras a la deriva. Según denunció el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), los operarios hoy trabajan bajo una presión insostenible por el atraso sistemático en el pago de salarios.
La ecuación es tan simple como dolorosa: sin apoyo crediticio, con una presión impositiva que no cede y un Gobierno Nacional que celebra el "déficit cero" mientras las economías regionales se mueren, la producción cae. Cuando la producción cae, los animales mueren de hambre y los trabajadores dejan de cobrar.
Gobernador: Es hora de elegir
¿Dónde está el apoyo provincial que tanto se anunció en campaña? La falta de gestión y de líneas de asistencia reales está empujando a empresas emblemáticas al incumplimiento de acuerdos básicos. Si una firma del peso de Tres Arroyos paga sueldos en cuotas, es porque el ecosistema productivo entrerriano está herido de muerte. La avicultura no puede esperar a que los experimentos de la Casa Rosada den resultados que nunca llegan a la gente. Cada día de inacción y de alineamiento automático con las políticas de Milei es un galpón que cierra.
Es hora de dejar los slogans y bajar al territorio con soluciones concretas. Entre Ríos no necesita ser el mejor alumno del ajuste nacional; necesita un Estado presente que cuide a los que producen y trabajan. Antes de que el daño sea irreversible, reaccione.
Fuente: Dos Florines