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Nacionales - 26-04-2026 / 09:04
NO APARECEN LOS BENEFICIOS PARA EL PUEBLO DEL MODELO LIBERTARIO

Economía de Milei: Hacia una Argentina "Rota" sumergida en la informalidad

Economía de Milei: Hacia una Argentina
El panorama económico de la Argentina bajo la gestión de Javier Milei presenta hoy un escenario de desolación productiva y regresión social que los especialistas ya califican de "inédito". Según los últimos relevamientos y análisis, la velocidad de destrucción del entramado económico no solo no encuentra piso, sino que está mutando la estructura misma del país hacia un modelo de supervivencia e informalidad.
El experimento económico de Javier Milei ha dejado de ser una promesa de libertad para convertirse en una maquinaria de demolición que está dejando a la Argentina en ruinas. No es solo la caída vertical del consumo o el cierre masivo de persianas; es la degradación deliberada de un país que se hunde en la informalidad y el desamparo. Mientras el relato oficial se jacta de un equilibrio fiscal sostenido sobre el hambre de los jubilados y la parálisis productiva, la realidad en la calle es la de un "derrape" sistémico que empuja a los trabajadores al abismo de la economía en negro y el sálvese quien pueda.
 
Lo que estamos presenciando es la mutación de una nación soberana en una colonia precarizada, donde el Estado abdica de sus funciones básicas para entregarle el territorio a los peores actores. Al destruir la industria y asfixiar al comercio formal, el gobierno no solo borra el futuro de la clase media, sino que pavimenta el camino para que el crédito narco y la marginalidad llenen el vacío estatal. La "Argentina rota" que está pariendo este modelo no es un daño colateral, es el objetivo final de un plan de miseria planificada que busca una sociedad sin derechos, sin red y sin dignidad.
 
En definitiva, la economía de Milei no solo está achicando el país, sino que lo está desarticulando, dejando tras de sí un tendal de comercios cerrados, trabajadores precarizados y una estructura productiva que, de no mediar un cambio de rumbo urgente, dejará marcas imborrables en el tejido social argentino.


De la redacción de La Opinión Popular
El Modelo del Derrumbe:
El panorama económico de la Argentina bajo la gestión de Javier Milei presenta hoy un escenario de desolación productiva y regresión social que los especialistas ya califican de "inédito". Según los últimos relevamientos y análisis, la velocidad de destrucción del entramado económico no solo no encuentra piso, sino que está mutando la estructura misma del país hacia un modelo de supervivencia e informalidad.
 
Una Destrucción sin Precedentes
De acuerdo con el análisis de El Destape, el impacto de las políticas libertarias está configurando una "Argentina rota", donde la caída de la actividad ha superado las proyecciones más pesimistas de comienzos de año. El medio destaca que: "La velocidad de destrucción es inédita en comparación con otros planes de ajuste aplicados en Argentina. (...) Locales comerciales de rubros diversos y unidades productivas de varios sectores reducen su actividad o directamente cierran".
 
Este hundimiento se explica por una "combinación de factores" que incluye la eliminación de subsidios y una caída del consumo que parece infinita. Según citan de la gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia: “De esta forma, si la producción no mejora en los próximos meses, el PIB incluso podría caer este año, algo que, unos meses atrás, parecía impensado”.
 
El "Derrape" y la Fuga hacia la Informalidad
Por su parte, elDiarioAR pone el foco en el "derrape" registrado durante el primer trimestre de 2026, señalando un crecimiento alarmante de la economía en negro y el contrabando ante la asfixia del sector formal. La caída de la actividad —que en febrero registró un retroceso del 2,1% general— esconde derrumbes sectoriales dramáticos: industria (-8,7%) y comercio (-7%).
 
El informe resalta que esta crisis empuja a los trabajadores a "transiciones regresivas". El análisis de los datos es lapidario respecto al deterioro laboral: “Una costurera se va a trabajar al servicio doméstico, un operario a la construcción informal, del comercio en blanco a La Salada, el que tiene un auto se pone un Uber y el que tiene moto o bici se hace repartidor”.
 
Evasión y Descontrol Estatal
Un dato que suma gravedad institucional al cuadro económico es el relajamiento de los controles fiscales, ahora bajo la órbita de ARCA (ex AFIP). El discurso oficial contra los impuestos, sumado a la recesión, está incentivando una evasión generalizada. elDiarioAR cita a un referente de la Unión Industrial Argentina (UIA) con una frase que resume el clima empresarial: “No hay economía y lo poco que hay pide más en negro”.
 
El círculo vicioso se completa con un Estado que, al recaudar menos por la inactividad y la evasión, resiente servicios básicos, profundizando el caos social. Mientras tanto, en los territorios más vulnerables, la ausencia de crédito bancario está siendo suplantada por actores peligrosos: según advierte El Destape, "los préstamos que se empiezan a dar en el territorio, los que los manejan hoy son narcos".
 
En definitiva, la economía de Milei no solo está achicando el país, sino que lo está desarticulando, dejando tras de sí un tendal de comercios cerrados, trabajadores precarizados y una estructura productiva que, de no mediar un cambio de rumbo urgente, dejará marcas imborrables en el tejido social argentino.
 
Fuentes: El Destape y elDiarioAR

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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