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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 17-04-2026 / 16:04
EL 60% CREE QUE EL PRESIDENTE NO CONTROLA LA INFLACIÓN

El 70% de los argentinos ya le da la espalda al plan económico de Milei

El 70% de los argentinos ya le da la espalda al plan económico de Milei
A pesar de la narrativa oficial sobre la estabilización de los indicadores macroeconómicos, la calle dice lo contrario. Un estudio reciente revela que el 60% de la población cree que el Presidente no tiene el control de la inflación. Esta percepción no es solo una sensación térmica; es el resultado de una pérdida de poder adquisitivo que ya no distingue entre clases sociales.
Las encuestas marcan un punto de inflexión para el Gobierno. La inflación, lejos de ser percibida como "domada", se consolida como la principal preocupación, mientras el respaldo entre sus propios votantes se desploma de forma estrepitosa.

A medida que el 2026 avanza, el "esfuerzo" pedido por la Casa Rosada parece haber chocado con un muro de realidad. Según los últimos sondeos de opinión pública, el consenso social que sostenía el experimento libertario muestra signos de fatiga irreversible. Dos datos de consultoras privadas encienden las alarmas en el tablero oficialista: siete de cada diez argentinos rechazan el rumbo actual y la confianza en la capacidad de Javier Milei para controlar los precios se desmorona.

De la redacción de La Opinión Popular 

La inflación: una batalla perdida en el bolsillo


A pesar de la narrativa oficial sobre la estabilización de los indicadores macroeconómicos, la calle dice lo contrario. Un estudio reciente revela que el 60% de la población cree que el Presidente no tiene el control de la inflación. Esta percepción no es solo una sensación térmica; es el resultado de una pérdida de poder adquisitivo que ya no distingue entre clases sociales. "El respaldo no se sostiene solo con promesas de un futuro mejor cuando el presente se vuelve insostenible", señalan los analistas.
 
El desencanto de los propios
Quizás el dato más doloroso para Balcarce 50 sea la erosión de su núcleo duro. El apoyo entre quienes votaron a Milei en el balotaje ha sufrido una caída vertical: un retroceso de 21 puntos porcentuales en el respaldo directo de su base electoral. Aquel votante que esperaba un ajuste "a la casta" hoy se encuentra pagando el costo de las tarifas, los alimentos y la falta de reactivación.
 
Radiografía del rechazo
Los números que arrojan los relevamientos de este mes son contundentes. El 70% de los encuestados se manifiesta en contra de las medidas actuales. La imagen positiva del Gobierno continúa en una pendiente negativa, impulsada por la falta de resultados en la economía real.
 
Las expectativas están en baja. Las encuestas muestran que se rompe la expectativa de "luz al final del túnel"; la mayoría de los consultados no vislumbra una mejora en el corto plazo.
 
Un escenario de incertidumbre
El modelo basado en el ajuste fiscal extremo empieza a mostrar sus límites políticos. Con una oposición que intenta reorganizarse sobre este descontento y una sociedad que empieza a manifestar su agotamiento en las urnas de las encuestas, el Gobierno se enfrenta a su mayor desafío: ¿podrá recalibrar el rumbo antes de que el 30% de apoyo restante se diluya, o profundizará un esquema que hoy solo cosecha rechazo?
 
Por ahora, la única realidad es la que dictan las góndolas y el humor social: la "motosierra" parece haber cortado el hilo que unía a Milei con gran parte de su electorado.
 
Fuentes: Página 12, Perfil. 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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