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Nacionales - 24-03-2026 / 13:03
DE VIDELA A MILEI: EL MISMO PLAN DE HAMBRE, 50 AÑOS DESPUÉS

Rodolfo Walsh tenía razón: De la "miseria planificada" al "plan motosierra"

Rodolfo Walsh tenía razón: De la
La imagen que encabeza este análisis condensa la tesis central del texto: el hilo de sangre que une la "miseria planificada" de 1976 con el "plan motosierra" actual. En la parte superior, la mirada de Rodolfo Walsh custodia la verdad histórica frente a la alianza genocida de Videla y Martínez de Hoz, quienes montaron el aparato del terror para imponer un modelo de desindustrialización y deuda externa. En la base, la figura de Javier Milei aparece rompiendo los candados de los consensos democráticos, intentando liberar no al pueblo, sino a las fuerzas más oscuras del mercado y la impunidad. Sin embargo, el cuadro se cierra con el protagonismo popular: la marea de pañuelos blancos y pancartas que, a 50 años del golpe, reafirma que "Son 30.000" y que la memoria colectiva es un dique de contención frente a la crueldad planificada.
A 50 años del golpe, parafraseando a Karl Marx, la historia se repite como tragedia y como farsa. Javier Milei no es un "outsider" anti casta, es el heredero directo del proyecto de Martínez de Hoz. La "miseria planificada" que denunció Rodolfo Walsh en su valiente carta de 1977 ha vuelto, esta vez con redes sociales y un discurso negacionista que busca garantizar la impunidad del saqueo económico actual.


Hace casi medio siglo, desde la clandestinidad y poco antes de ser acribillado, Rodolfo Walsh le enviaba a la Junta Militar su Carta Abierta. En ella, con una lucidez que todavía estremece, afirmaba que "en la política económica de ese gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada".
 
 
Milei no inventó nada. Sus "novedades" económicas son los restos de la herencia que dejaron los Falcon verdes. El actual esquema de desregulación salvaje, apertura indiscriminada de importaciones y destrucción del salario real es un calco del programa iniciado el 2 de abril de 1976 por José Alfredo Martínez de Hoz.


Hoy, bajo el gobierno de Javier Milei, esas palabras cobran una vigencia aterradora. El negacionismo que emana de la Casa Rosada no es un capricho ideológico ni una "batalla cultural" inocente; es la herramienta política necesaria para aplicar, una vez más, un plan de hambre que solo cierra con represión y olvido.
 

De la Redacción de La Opinión Popular

Videla y Martínez de Hoz: Los titiriteros del presente
Milei no inventó nada. Sus "novedades" económicas son los restos de la herencia que dejaron los Falcon verdes. El actual esquema de desregulación salvaje, apertura indiscriminada de importaciones y destrucción del salario real es un calco del programa iniciado el 2 de abril de 1976 por José Alfredo Martínez de Hoz. Esto se resumen en pocos puntos: 


a) La destrucción del trabajo: Si la dictadura necesitó intervenir sindicatos y prohibir huelgas para bajar el costo laboral, Milei utilizó la "licuadora" inflacionaria de sus primeros meses de gobierno, el dólar artificialmente planchado y el desempleo inducido para someter a la clase trabajadora a la sentenció con reformas laborales violatorias de los derechos de los trabajadores. Es la restauración de formas de explotación que Walsh describía como "propias de las épocas iniciales de la era industrial".


b) El endeudamiento como soga: El proceso de estatización de deudas privadas que benefició a los grupos económicos en los 70 (como los Macri por ejemplo) tiene hoy su correlato en el pago de una deuda externa ilegítima y usuraria que el actual gobierno prioriza por sobre la comida de los comedores populares y los medicamentos de los jubilados.


El negacionismo como escudo del saqueo
La vicepresidenta Victoria Villarruel, con su defensa activa de los represores, y el presidente Milei, con su cuestionamiento sistemático a la cifra de los 30.000, buscan desarticular la reserva moral del pueblo argentino. Saben que los organismos de Derechos Humanos son el principal escollo contra el autoritarismo.


Walsh denunciaba que "la censura de prensa, la persecución de intelectuales... son apenas los corolarios del plan económico". En la actualidad, el desmantelamiento de la agencia Télam, el desfinanciamiento del cine, la ciencia y la cultura, y el ataque sistemático a la educación pública son los nuevos corolarios del ajuste. No quieren que el pueblo piense, porque pensar es recordar, y recordar es resistir. La verdad para el gobierno es el relato que construyen desde redes sociales. 


La vigencia de la resistencia popular
A 50 años del golpe genocida, el pueblo argentino dará una respuesta contundente en las calles. No hay algoritmo, troll ni video oficial que pueda ocultar la realidad: el modelo de Milei es el modelo de la dictadura sin uniforme. El hambre en sí mismo no tiene ideología, pero sí tiene ideología el plan económico que empobrece un país y los responsables tienen nombres y apellidos, comenzando con el Presidente Javier Milei, Luis "Toto" Caputo (Ministro de Economía), Federico Sturzenegger (Ministro de Desregulación y Transformación del Estado), etc.


Frente a un gobierno que intenta reivindicar a los verdugos para justificar el presente, la memoria se vuelve un acto de legítima defensa. Como dijo Walsh en 1977, "las 15.000 desapariciones, los 10.000 presos... son las cifras de ese terror", un terror que hoy muta en exclusión, violencia institucional y una crueldad estatal que abandona a los pacientes oncológicos, los discapacitados y a los niños hambrientos.


El juicio de la historia
La historia ha demostrado que los planes económicos fundados sobre la sangre y la miseria tienen fecha de vencimiento. Milei y sus aliados pueden intentar borrar el "Nunca Más" de los libros oficiales, pero no podrán arrancarlo del corazón de un pueblo que aprendió que la libertad no es el derecho de los fuertes a devorar a los débiles, sino el derecho colectivo a vivir con dignidad.


A medio siglo del golpe, la consigna es más urgente que nunca: Son 30.000, fue genocidio, y el plan económico de Milei es la continuación de aquel horror por otros medios.

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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