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Entre Ríos - 28-02-2026 / 17:02
SI TE PRESTAN AL 10% EN DÓLARES, NO TE ESTÁN PREMIANDO; SE ESTÁN CUBRIENDO ANTE LA POSIBILIDAD DE QUE ALGO SALGA MAL

Guillermo Michel: Frigerio vuelve a endeudar Entre Ríos con refinanciamiento caro y sobre costos

Guillermo Michel: Frigerio vuelve a endeudar Entre Ríos con refinanciamiento caro y sobre costos
El sobrecosto que la provincia va a pagar por trasladar los pagos de capital de los bonos actuales no ocurre en el vacío, sino que implica incrementar la carga de intereses de la provincia a futuro. Esto es relevante porque va a requerir un mayor ajuste fiscal que el que ya vivió la provincia, con recortes reales del gasto que afectaron la vida cotidiana: -18% en personal, -13% en prestaciones sociales, -24% en transferencias al sector privado.
 
Tras casi una década fuera del mercado internacional, Entre Ríos colocó US$300 millones a una tasa del 9,875%, con cupón del 9,55% y una vida promedio cercana a seis años, extendiendo los vencimientos hacia 2031-2033.
 
Es cierto: la ventana financiera está abierta. Después de las elecciones, provincias y empresas aprovecharon la baja del riesgo país y la mayor liquidez internacional para salir a emitir deuda en el mercado voluntario. En cuatro meses se colocaron más de US$8.000 millones. Entre Ríos se sumó a esa ola esta semana.
 
No hay dudas de que existía una oportunidad; la pregunta es cuánto cuesta aprovecharla y, en función de ello, si realmente era el momento de usar el financiamiento o si era mejor esperar, consolidar la situación fiscal y aguardar la llegada de mejores condiciones de financiamiento.
 
La provincia convalidó una tasa cercana al 10% anual en dólares (9,875% de TIR). Eso no es barato. De hecho, supera el rendimiento del bono provincial 2028 (que ronda el 9,2%) y, además, el nuevo cupón es de 9,55%, significativamente más alto que el 8,3% del bono 2028 de la provincia.
 
Traducido a números simples: pagar un cupón de 9,5% anual en lugar del 8,3% implica aproximadamente US$35 millones adicionales en intereses a lo largo de la vida del bono. Además, supone comprometer pagos anuales cercanos a US$48 millones solo en concepto de intereses que totalizarían entre hoy y 2033 USD 263 millones. Es decir, se paga más para mover los vencimientos de capital a la próxima administración, sin reducir la deuda ni mejorar el costo promedio de esta.
 
El sobrecosto que la provincia va a pagar por trasladar los pagos de capital de los bonos actuales no ocurre en el vacío, sino que implica incrementar la carga de intereses de la provincia a futuro. Esto es relevante porque va a requerir un mayor ajuste fiscal que el que ya vivió la provincia, con recortes reales del gasto que afectaron la vida cotidiana: -18% en personal, -13% en prestaciones sociales, -24% en transferencias al sector privado.
 
En los mercados financieros, una tasa del 10% en moneda dura no es una señal de fortaleza: es el precio que el mercado cobra por el riesgo que percibe. Si te prestan al 10%, no te están premiando; se están cubriendo ante la posibilidad de que algo salga mal. Esto es lo que más ruido hace: un retorno de 10% es una mala señal, sobre todo porque otras provincias emitieron recientemente a tasas inferiores: CABA al 7,8%, Santa Fe al 8,1% y Córdoba al 8,6%, incluso con plazos más largos.
 
Que exista una ventana de financiamiento no implica que deba aprovecharse a cualquier costo. La operación mejora la liquidez a corto plazo y traslada las amortizaciones al próximo gobierno, pero eleva el costo de servir esa deuda. Sin desconfiar de las intenciones del gobernador y su equipo, ese intercambio ya lo vimos muchas veces: arranca bien, pero para sostenerse en el tiempo y no traer más dolores de cabeza, requiere que el crédito siga fluyendo a la provincia.
 
El riesgo está en asumir que el financiamiento seguirá disponible y, entonces, despreocuparse del costo que pagas. Cuando el contexto es favorable -como en estos meses-, el crédito no es un problema y la idea que domina es que en unos meses se conseguirá crédito mejor y más barato. Cuando el ciclo cambia -por elecciones, por un shock externo o por un evento doméstico-, la ventana se cierra y el acceso al financiamiento desaparece abruptamente.
 
La exposición a los humores del mercado, en general, trae ese componente prociclico. El crédito se comporta como los plateistas de un equipo de fútbol: cuando hay goles y victoria, el estadio se llena; cuando vienen las derrotas, quedan los de siempre.
 
La historia argentina está llena de episodios en los que, repentinamente, el crédito desaparece. Si eso ocurre -y siempre puede ocurrir-, la provincia no solo enfrentará los mismos pagos de capital, sino también una estructura de intereses más elevada. En ese punto, cuando los inversores se retiran y exigen que les pagues, la discusión deja de ser sobre liquidez y pasa a ser sobre solvencia.
 
Emitir deuda no es un pecado. Hacerlo a cualquier tasa, para pasarle pagos de capital a la próxima administración, bajo el supuesto de que vamos a seguir teniendo crédito disponible, sí lo es. El propio gobierno nacional evita emitir a niveles similares a los de Entre Ríos por considerarlos elevados respecto de su umbral de sostenibilidad, estimado en torno al 7.5%. Si para la Nación el 9-10% es caro, ¿por qué debería ser razonable para una provincia con un margen fiscal menor?
 
Entre Ríos necesita orden fiscal, previsibilidad y financiamiento sostenible. Lo mejor es que estas operaciones no se repitan. Que la provincia se haga cargo de ordenar sus cuentas para hacer frente a los vencimientos de capital e intereses, hasta que el costo de financiarse realmente no implique seguir recortando salarios de enfermeros, docentes, médicos y policías.
 
Sacar una ventaja táctica aprovechando el buen humor de los mercados ya nos trajo problemas en el pasado. No volvamos a repetir el error, porque cuando baja la marea -como advertía Warren Buffett- es cuando se ve quién estaba nadando desnudo.
 
(*) Diputado nacional por el PJ. Ex director de Aduanas.
 
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El porteño Rogelio Frigerio y buena parte de los gobernadores escucharon al presidente Javier Milei, quien celebró la supuesta mejora macroeconómica, el control político pleno que La Libertad Avanza logró en el Congreso pese a no tener mayoría, las reformas que él considera irreversibles y el avance de las ideas libertarias, que parecen irrefrenables. Frigerio y los gobernadores escucharon un relato triunfal mientras afrontan la complejidad creciente de sus administraciones provinciales, de la economía real, del derrumbe de los sectores regionales industriales y de la grave situación social.
 
Esa parte de la realidad, dolorosamente territorial y expulsiva, radica en el interior federal, aunque dependa casi exclusivamente de decisiones que toma Milei. El desfinanciamiento cada vez más pronunciado de las administraciones provinciales les resta posibilidades de acción territorial y política. No obstante, los diputados y senadores de las provincias votan a favor de las leyes de Milei. El oficialismo entrerriano, entre ellos.
 
El posicionamiento político de Frigerio es cada vez más difícil de clasificar. Intenta calmar los reproches del pueblo, pero en simultáneo avala la reforma laboral. Apoya la macroeconomía de puertas abiertas de par en par, con importaciones indiscriminadas, pero reclama igualdad de condiciones para la golpeada industria provincial. Los diagnósticos son tenebrosos en materia de empleo y de condiciones sociales del amplio sector asalariado entrerriano que desde hace décadas vive de industrias que van perdiendo competitividad, y que el proyecto libertario ha venido a liquidar. Milei lo hace sin complejos: celebra el cierre de empresas, trata de delincuentes a los principales empresarios del país y jamás habla de producción ni de empleo.
 
Cuando se observa el posicionamiento de Frigerio, su margen político se evidencia dramáticamente reducido. Y las consecuencias en la propia administración son crecientes. Frigerio sostiene el ajuste en los sueldos públicos y en las jubilaciones pese al malestar gremial en alza; intenta amortiguar la caída generalizada de recursos con mayor endeudamiento, con refinanciamiento caro y sobre costos. Mientras, subsiste gracias al intercambio de votos en el Congreso por algún ATN. Se balancea al borde del abismo y la conflictividad se incrementa en todo el territorio provincial.
 
En ese marco, Nadia Burgos, dirigente del MST en el FIT-U y delegada gremial del Ministerio de Salud se expresó: "La paritaria estatal en Entre Ríos volvió a mostrar el mismo esquema de siempre: el gobierno presenta una oferta que no recompone el salario real y pretende cerrar el conflicto con el aval de UPCN, mientras miles de trabajadores siguen perdiendo poder adquisitivo y en su mayoría con salario de pobreza". La miserable propuesta de Frigerio, del 15,8% sobre sueldo básico de junio 2025, no cubre la inflación acumulada ni garantiza una recuperación del salario, sumado a los 9 meses de salarios congelado junto a los recortes de ingreso de junio 2025. Las sumas fijas, tramos diferidos y promesas de revisión no resuelven el problema de fondo: los sueldos estatales están por debajo de lo necesario para vivir. Frigerio está muy alejado de lo que se vive en los lugares de trabajo: el salario no llega, las condiciones laborales se deterioran y el ajuste se descarga sobre quienes sostienen el funcionamiento del Estado y los jubilados.
 
Por su parte, para el sector pasivo se otorgará una suma fija de 75.000 pesos que reemplaza la suma fija que venían percibiendo de $40.000. Aumento real: $35.000. Una miseria. Las cifras establecidas están muy debajo de la inflación real y en la mitad de los índices truchos del gobierno de Milei. Y no recomponen el poder de compra de los trabajadores. El Consejo Provincial del Partido Justicialista expresó su "profunda preocupación y rechazo ante el reciente anuncio del gobierno provincial de otorgar incrementos salariales bajo la modalidad de sumas no remunerativas y no bonificables". Resulta contradictorio e injustificable que, en un contexto donde el propio oficialismo impulsa una reforma previsional que afectará directamente a trabajadores activos y jubilados, se dispongan mecanismos salariales que reducen aportes, debilitan el financiamiento del sistema previsional y deterioran el salario real de los empleados públicos.
 

01-03-2026 / 10:03
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