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Internacionales - 26-02-2026 / 20:02
PROTESTAS EN VENEZUELA CONTRA EL GOBIERNO DE CARLOS ANDRÉS PÉREZ

El Caracazo: estallido popular del 27 de febrero de 1989

El Caracazo: estallido popular del 27 de febrero de 1989
Estalla el Caracazo. El recién asumido gobierno de Carlos Andrés Pérez anuncia un fuerte incremento en los combustibles y en el transporte público, en el marco de una grave crisis económica, cuando Venezuela ya no gozaba del boom de los petrodólares y el FMI auspiciaba un ajuste. Se generan protestas en Caracas y comienza la represión. Los disturbios se extienden hasta el 8 de marzo. Oficialmente se reconocen casi 300 muertos pero, por fuera de las autoridades se habla de 3 mil víctimas fatales.
El Caracazo fue una serie de fuertes protestas y disturbios en Venezuela durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que comenzó el 27 de febrero de 1989 y terminó el 8 de marzo. Se inició en la población de Guarenas, muy cerca de Caracas, a raíz de una protesta de los habitantes del lugar contra el alza de pasajes en vehículos de transporte colectivo, y se extendió en principio a toda el área metropolitana de Caracas, con réplica en la mayoría de ciudades del resto del país.
 
El hecho estaba vinculado a la situación económica imperante en el país, cuando los recursos del Estado descendieron de una manera drástica después de haber disfrutado el país de la bonanza petrolera de los años 70, y la población comenzó a sufrir los efectos de una progresiva recaudación de impuestos, acompañada de una devaluación de la moneda en 1983.
 
Un nuevo "paquete" de medidas económicas fue promovido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) e incluía aspectos como: Aumento de la gasolina; Liberar los precios de todos los productos a excepción de 18 renglones de la canasta básica; Liberar las tasas de interés en todo el sistema financiero; Eliminar la tasa de cambio preferencial; Incremento gradual de los servicios públicos; Aumento de las tarifas del transporte público...
 
La espiral de violencia que causaron las medidas del FMI, culminaron en una masacre, que ocurrió el día 27 de febrero, cuando fuerzas de seguridad de la Policía Metropolitana, Fuerzas Armadas del Ejército y de la Guardia Nacional salieron a las calles a reprimir la rebelión. Aunque las cifras oficiales reportan 276 muertos y numerosos heridos, algunos reportes extraoficiales hablan de más de 300 personas fallecidas y 3000 desaparecidas.
 
Como fruto político principal de esta tragedia popular, de la inestabilidad política y del descontento de las clases populares, salió fortalecido el proyecto liderado por Hugo Chávez, quien luego fue elegido Presidente en 1998.
 
La Opinión Popular 
 

Protestas
 
Las protestas se iniciaron en Guarenas (ciudad ubicada a 25 km al este de Caracas), la mañana del 27 de febrero de 1989, también se desatan los saqueos y la violencia en Caracas, la gente de escasos recursos de la capital, en zonas populares como Catia, El Valle, Coche y Antímano, toman el control de las calles.
 
Los canales de televisión transmitían en vivo los hechos, al principio en los sectores populares había protestas pacíficas, pero ante el abuso, la brutalidad y la ineficacia de los cuerpos de seguridad, se producen más enfrentamientos, motines y protestas, cada vez tornándose de forma más violenta.
 
En horas de la tarde, había problemas en casi todos los barrios populares y urbanizaciones de Caracas, los comercios habían cerrado y el transporte público no prestaba servicio.
 
En los días siguientes, los medios de comunicación mostraron imágenes que permitieron ver la magnitud de los saqueos. Durante muchos meses se discutió cómo pudo acontecer algo tan violento en Venezuela.
 
Protestas violentas también se originaron en otras ciudades como La Guaira, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Mérida y Ciudad Guayana.
 
Desbordado por los saqueos, el Gobierno declaró el toque de queda, militarizó las ciudades principales y aplastó las protestas con violencia. En la ciudad de Caracas se activó el "Plan Ávila", el cual confería al Ejército la custodia de la ciudad, habilitándolos para el uso de armas de guerra al momento de contener las manifestaciones.
 
Hay un número de muertos no calculado, organismos de Derechos Humanos hablan de miles, hubo también enormes pérdidas materiales y miles de heridos. El Comité de Familiares de las Víctimas (COFAVIC) determinó con identificación exacta de las víctimas (cédula de identidad, nombre y apellido, circunstancias de la muerte) un número de 380 que siempre se consideró parcial (la lista fue entregada al Ministerio Público). La represión fue especialmente dura en la Universidad Central de Venezuela, así como en los barrios pobres de la capital.
 
El poder ejecutivo de Carlos Andrés Pérez, suspendió las garantías constitucionales. Durante varios días la ciudad vivió sumida en el caos, las restricciones, la escasez de alimentos, la militarización, los allanamientos, la persecución política y el asesinato de personas inocentes.
 
El 2 de marzo, es decir, cuatro días después de iniciadas las protestas, fue fundado -bajo la coordinación de Enrique Ochoa Antich, exdiputado y para entonces Coordinador del Comité para los Derechos Humanos- a las puertas de la morgue de la ciudad el Comité por los Desparecidos y las Víctimas Inocentes que luego cambiaría su nombre por el de COFAVIC (Comité de los Familiares de las Víctimas).
 
Fue este Comité el que informó a los medios nacionales e internacionales de las dimensiones de la violación masiva y sistemática de los derechos humanos por parte del Estado venezolano durante los sucesos.
 
 
Consecuencias
 
La consecuencia evidente del Caracazo fue la inestabilidad política. El programa de gobierno fue modificado durante el mismo año tras los hechos, pero hacia la derecha.
 
El 7 de marzo se decreta la liberación de precios, volviendo más caros los alimentos. Se acelera el proceso de descentralización con la primera elección directa de Gobernadores y Alcaldes celebrada en diciembre de 1989; lo cual permite un respiro democrático.
 
En 1992 se producen dos intentos de golpe de estado, uno en febrero y otro en noviembre. La creciente desaprobación de la gestión del Presidente Pérez, la ruptura con el partido Acción Democrática, la falta de nuevos liderazgos, la corrupción de la "clase" política y del Bipartidismo tradicional, y el paquete de medidas aplicado tuvo como consecuencia una gran falta de legitimidad del Gobierno de turno y un descontento popular mayoritario.
 
En marzo de 1993 el Presidente Carlos Andrés Pérez es acusado oficialmente de corrupción y apartado del cargo, asumiendo la Presidencia por decisión del Congreso Nacional (Actual Asamblea Nacional) Ramón J. Velásquez, quien es sucedido por Rafael Caldera tras la convocatoria electoral de 1994.
 
El teniente coronel Hugo Chávez, uno de los organizadores de la primera intentona golpista de 1992, es declarado culpable de dirigir la rebelión militar, siendo encarcelado y luego sobreseído por el Presidente Rafael Caldera, tras lo cual gana las elecciones presidenciales celebradas en 1998.
 
Como fruto político principal de esta tragedia popular y del descontento de las clases subalternas, salió fortalecido el proyecto liderado por Hugo Chávez, quien luego fuese elegido Presidente en 1998.
 
La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó la actuación del gobierno. El Estado se comprometió a indemnizar a las víctimas, hecho cumplido parcialmente en el año 2004 con aquellas víctimas representadas por la organización de derechos humanos Cofavic.5 Sin embargo, a finales de 2006 el gobierno del Presidente Hugo Chávez, a través del Ministerio del Interior y Justicia, anunció mecanismos para indemnizar también a las víctimas que no tuvieron acceso a la Corte Interamericana.
 
Fuente: Wikipedia

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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