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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 16-02-2026 / 09:02
NEGOCIÓ CON LA CASTA CUANTO ERA NECESARIO: EL EMPRESARIADO Y LOS DIRIGENTES SINDICALES ENTREGADOS, OBTUVIERON LO QUE QUERÍAN

¿Anti casta?: Milei se metió sus denuncias retóricas contra “las ratas de los senadores” en el culo

¿Anti casta?: Milei se metió sus denuncias retóricas contra “las ratas de los senadores” en el culo
Como fuere y de hecho, el gobierno de los Milei se metió sus denuncias retóricas contra "las ratas de los senadores" allí donde la espalda pierde su buen nombre y honor. Negoció cuanto era necesario y dos de los grandes bloques de intereses, el del empresariado sin un mínimo rasgo de burguesía inteligente y el de los dirigentes sindicales entregados, obtuvieron lo que querían. Ahora dispondrán de despidos facilitados, indemnizaciones recortadas, horas extras a administrar y pagar de la manera que se les ocurra, casi otro tanto con las vacaciones y ni una noticia sobre el creciente sector informal. ¿Dónde quedó que esto mejoraría las condiciones de los trabajadores de delivery y plataformas, sin ir más lejos?
Si algo faltaba para completar la foto de una ofensiva gubernamental a todo trapo, llegó con las medias sanciones de reforma laboral y baja en la edad de punibilidad. Triunfo político del Gobierno, sin dudas, con paliza para la oposición. Sin embargo, resta constatar si esa foto es parte de una película rumbo a ser concluida o si, al cabo, no es más que un recuadro.
 
Lo que el oficialismo se anima a denominar como "modernización" de las condiciones laborales se vio impregnado por el despliegue represivo en los alrededores del Congreso. Hay que detenerse en este punto, porque algunos de sus rasgos son sustantivos para entender fondos de la cuestión.
 
Hubo una marcha de protesta -no impactante, sí muy numerosa- que se dispersó apenas diseminado el impresionante operativo policial. Esos manifestantes fueron ignorados por la prensa oficialista, desde ya. Pero resulta que los medios opositores, con escasas excepciones, también ningunearon a los manifestantes. Prefirieron centrarse en lo burdo de infiltrados y/o marginales que fueron a pudrirla, casi sin registro de quiénes, cuántos, con qué composición, habían ganado la calle.
 
Todo fue de manual. Cuando una manifestación es imponente y bien organizada, no hay services ni ocho cuartos capaces de empiojar. Hacía falta -y esto no se dice con el diario de lunes, sino con repetida evidencia- que los organizadores tomaran precauciones ante lo obvio. No lo hicieron, y lo obvio sucedió.
 
Primeros apuntes, entonces: una marcha justificadísima pero convocada sin mayor convicción, empezando por la otrora "central obrera", y unos marchantes que quedaron al arbitrio de ser operados en forma infantil.
 
Luego, adentro del Congreso ya estaba cocinado que la cúpula cegetista -no hablamos de toda la CGT- había conseguido retener sus cuotas de privilegios burocráticos en materia de aportes sindicales y empresariales. Ellos y los tránsfugas del peronismo "del interior" o "dialoguista", en reemplazo de otras definiciones que hoy resuman de qué se trata el peronismo por fuera de consignas clásicas.
 
Lo objetivo es que se medio-sancionó una reforma de la que, en primer término, una mayoría de la población no tiene o parece no tener ni la menor idea informativa. "Porque son todos iguales". "Porque gracias si me dedico a arreglarme como puedo". "Porque la política no me interesa" y, con sus variantes, sigue la lista de respuestas similares.
 
Viene la votación en Diputados. No debiera arriesgarse una sentencia concluyente porque, en un país político como éste que para bien y mal siempre depara sorpresas, habrá de verse si no falla alguna transa en el propio oficialismo. Por caso, es incierto que el ítem espeluznante de las licencias por enfermedad atraviese el filtro de la Cámara Baja.
 
Como fuere y de hecho, el gobierno de los Milei se metió sus denuncias retóricas contra "las ratas de los senadores" allí donde la espalda pierde su buen nombre y honor. Negoció cuanto era necesario y dos de los grandes bloques de intereses, el del empresariado sin un mínimo rasgo de burguesía inteligente y el de los dirigentes sindicales entregados, obtuvieron lo que querían.
 
Nadie en su sano juicio supone que esta reforma significará potenciar el mercado laboral, ni oportunidades de empleo, ni cosa que se le asemeje. Lo aceptan ellos mismos, los voceros del establishment, en sus diálogos reservados. Reconocen que se da trabajo cuando crece la economía y la gente tiene un mango en el bolsillo. No cuando se profundizan las condiciones contractuales entre el zorro y las gallinas.
 

 
Ahora dispondrán de despidos facilitados, indemnizaciones recortadas, horas extras a administrar y pagar de la manera que se les ocurra, casi otro tanto con las vacaciones y ni una noticia sobre el creciente sector informal. ¿Dónde quedó que esto mejoraría las condiciones de los trabajadores de delivery y plataformas, sin ir más lejos?
 
¿De qué les servirá, además de deleitarse con el poder de la prepotencia, si la economía sigue sin arrancar porque -como dicen mismísimos referentes de la ortodoxia liberal, entre ellos Roberto Cachanosky- estamos ya en un proceso de estanflación?
 
No importa.
 
Es análogo a haber bajado la edad punible a 14 años, con la sanción de Diputados seguramente ratificable por el Senado y, sobre todo, con el apoyo de la gran o inmensa mayoría de la sociedad. Así lo revelan encuestas de todo color y pelaje, redes, mensajes en los medios, los diálogos callejeros.
 
Absolutamente nadie, entre quienes votaron eso y entre los adscriptos a cárcel o bala de acuerdo a la filosofía del ínclito José Luis Espert (¿se acuerdan de Espert?), cree con seriedad en lo efectivo de este trabajado delirio.
 
Encarcelar adolescentes y pre-adolescentes para prevenir el delito fracasó y fracasa en todo el mundo. Pero tampoco importa porque la clave es protagonizar y acompañar la tiktokización argumentativa. El gobierno de los Milei escenifica que van ganando por goleada en esa batalla cultural, que pinta estar ¿irremediablemente? perdida.
 
El abogado Julián Axat escribió un artículo magnífico en La Tecl@Eñe, nutrido por profusos datos, acerca de cómo la nueva legislación penal juvenil es susceptible de producir un crecimiento del fenómeno que (dice) pretender evitar.
 
A más de que el delito en manos de adolescentes y pre-adolescentes implica un porcentaje ínfimo, según las propias cifras oficiales, sobre-población escandalosa y fugas de muchos de esos menores terminan convirtiéndose en un problema mayor porque se genera un cuello de botella en cantidad y calidad de prisionalización.
 
Videla ya había impulsado la baja en la edad punible. En Chile, sólo por ejemplo, el hacinamiento en las instituciones carcelarias disparó todos los índices de malos tratos, escapes e incremento delictual. En los países europeos donde el límite se rebajó hay resultados nulos.
 
Abunda la documentación, pero acá es cuestión de ¿creerle? a un Gobierno que a la par desfinancia o directamente anula los programas estatales de asistencia a los sectores vulnerables porque son todos curros "de la política". Si el comisario es chorro, inútil o sospechoso hay que cerrar la comisaría, en la falacia de los anarco-capitalistas y de los legisladores comprados o subidos a esa repugnancia conceptual.
 
La foto, de tal forma y agregado al poder de fuego libertarista, parecería corroborar a una gran parte de la sociedad en estado zombi, con una dirigencia "del campo nacional y popular" en indefensión, indiferencia, complicidad, impotencia, prácticamente totales.
 
A propósito: pasó de largo que, en la votación sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea, se partió al medio el bloque de Unión por la Patria. 48 a favor, 39 en contra, 4 abstenciones y 4 ausentes.
 
¿Cómo es posible que, nada menos que en torno al aspecto estratégico de los intereses nacionales involucrados en un bloque regional, en negociación con el 25 por ciento del PBI mundial conformado por la UE, más complementariedades y asimetrías capaces de afectar con hondura nuestra matriz productiva, el peronismo carezca de una línea mínimamente debatida y acordada?
 
Veremos.
 
Hasta donde demuestra lo empírico, la historia y los pueblos nunca paran de dar giros con, por cierto, tiempos que varían en función de las circunstancias epocales, liderazgos ausentes o potentes, soledades o integraciones, utopías o distopías.
 
Esto que hoy dibuja a un Gobierno en uso de hegemonía, con la principal fuerza de oposición institucional figurando su ocaso por carencia de proyecto y conducción, también se enfrentará a que la política y las relaciones de poder son una calesita.
 
Lo de la hegemonía como apariencia -comprensible- no es fulbito discursivo para la tribuna, ni local ni internacionalmente.
 
En Méjico se sancionó la reducción de la jornada laboral, no su eventual ampliación a 12 horas. Tienen una Scheinbaum, claro, como continuidad de un proyecto de construcción que supo sobrevivirse. Es probable que Trump afronte en noviembre una derrota electoral muy significativa, y que con ello arrastre a la arrastrada confianza del gobierno argentino como vasallo icónico. Eso, más múltiples o precisos ejemplos sobre aquello de que la historia nunca para de dar vueltas más tarde o más temprano.
 
Ocurre que, por el momento, es complicado advertirlo debido a la quintita triunfante de los Milei, los sindicalistas vendidos, lo verde que está la oposición y así sucesivamente.
 
Pero está. No es que se fue para siempre. Nunca fue para siempre.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página 12
 

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08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

06-08-2026 / 14:08
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