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Sociedad e Interés General - 13-02-2026 / 17:02
EL 14 DE FEBRERO DE 1988 EL EX BOXEADOR LA ESTRANGULÓ Y LA TIRÓ POR EL BALCÓN

El femicidio de Alicia Muñiz a manos de Carlos Monzón

El femicidio de Alicia Muñiz a manos de Carlos Monzón
El ex campeón mundial de boxeo Carlos Monzón asesina a su esposa Alicia Muñiz en Mar del Plata, en un crimen que conmociona al país. Aun no se hablaba de femicidios, sino de “crimen pasional”. En julio de 1989, Monzón recibió una condena a once años de prisión.
El 14 de febrero de 1988, Día de los Enamorados, Alicia Muñiz fue asesinada por Carlos Monzón, quien había sido el gran campeón de box que había brillado en la década del 70 con victorias inigualables. Era un ícono del deporte argentino, pero era todavía algo más: un ícono de la Argentina.
 
Alicia comenzó su carrera siendo una adolescente, pero la dejó de lado cuando conoció al boxeador en manos de quien siempre sufrió violencia de género. Hizo denuncias policiales y mediáticas, pero nadie la escuchó. Cuando  Monzón golpeó, estranguló y tiró del balcón a  Muñiz, en Argentina aún no se hablaba de femicidio. Hoy, su muerte estaría claramente enmarcada bajo la figura del femicidio. El crimen abrió el debate sobre el modo de tratar los femicidios.

El boxeador, una gloria que se había retirado hacía un tiempo, era un ídolo popular. Y así fue tratado en los medios. Se habló de celos, se publicaron sus intentos de exculparse y de las heridas y fracturas que le habían quedado por tirarse a rescatarla, como dijo él.
 
Un año después, un tribunal lo condenaría a once años de prisión por homicidio simple. Monzón terminó muerto en una ruta en 1995, estaba en libertad gracias al beneficio de las salidas transitorias que había logrado. Hoy hubiese sido condenado a cadena perpetua.

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Alicia Muñiz y Carlos Monzón se habían conocido diez años antes, en 1978. Ella era una actriz y modelo uruguaya de 23 años. El ya tenía 37 y acababa de dejar las peleas en el ring. Pero siguió ejerciendo su violencia en el hogar. Alicia era una mujer golpeada. Monzón le pegaba, como había hecho con otras parejas anteriores.
 
En el 81 nació Maximiliano, y nada cambió en la relación. Alicia soportó los golpes hasta que pudo tomar la decisión de separarse. Aquel verano del 88 ya no estaban juntos. Monzón se había ido de vacaciones a Mar del Plata a la casa de su amigo Adrián "Facha" Martel. Los dos estaban con sus hijos.
 
Muñiz viajó a Mar del Plata, al parecer, para terminar de arreglar con Monzón cómo harían con el cuidado y el mantenimiento de Maximiliano. Cuentan las notas de la época que la noche del 13 de febrero fueron juntos al cumpleaños del conductor televisivo, Sergio Velasco Ferrero, que Monzón tomó litros de champán y perdió mucho dinero en el casino. En ese estado llevó a Alicia al chalet, donde discutieron y ella terminó muerta.
 
El boxeador dijo entonces que ella trastabilló y que él intentó rescatarla y que por eso terminó fracturado. Pero sus palabras fueron desarmadas por un testigo inesperado: Báez, un cartonero que declaró ante la Justicia que escuchó los gritos desesperados de la mujer, y vio claramente como Monzón la estrangulaba y la tiraba del balcón como si fuera una bolsa de papas.
 
La autopsia y las pericias le dieron la razón a Báez y Monzón fue condenado a once años de prisión por homicidio simple. El caso generó indignación en los movimientos de mujeres, mientras se daba un debate incipiente en la sociedad.
 
Entonces se crearon las comisarías de las Mujeres, y se empezó a hablar de violencia de género. Se desterró la idea del crimen pasional y la justificación de los celos como atenuantes. Se entendió que la violencia doméstica no era un tema privado sino público, y que el Estado es responsable.
 
En 2012 se modificó el Código Penal, y a partir de entonces el artículo 80 dice que tendrá prisión perpetua quien matare "a su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia". Y se incorporó el inciso 11, que habla del asesinato a una mujer "cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género".
 
Hoy Alicia Muñiz estaría en las estadísticas de femicidios. No sería un caso aislado, sería una de las mujeres que mueren asesinadas en Argentina cada 29 horas. Monzón habría sido condenado a perpetua, y tal vez estaría vivo. Mucho se ha avanzado de 30 años a esta parte. Aún falta: Monzón todavía tiene un monumento en Santa Fe.
 
Fuente: Clarín

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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02-03-2026 / 20:03
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