Nacionales - 12-02-2026 / 10:02
MIENTRAS EL SENADO DEBATÍA CUÁNTOS DERECHOS QUITAR A LA CLASE TRABAJADORA, LA POLICÍA REPRIMÍA EN LAS INMEDIACIONES DEL CONGRESO
No es reforma, es esclavitud y represión: crónica del gas, las balas y la subasta de derechos
Otra vez el panic show mileísta: un despliegue de detenciones y balas de goma para vaciar la calle mientras adentro, en el palacio legislativo de mármol, se ejecuta el remate de la dignidad de los laburantes. La jornada había comenzado con un blanco nuclear. No era el sol de la justicia, sino el resplandor de una subasta que no admite ofertas en pesos, solo se liquida con el lomo del que labura. Obreros, docentes, judiciales, bancarios, jubilados...
El aire pica, arde, lastima la garganta. No se puede respirar. Lágrimas y ojos rojos. Corridas. Un rato antes de las cuatro de la tarde, la calma tensa de la Plaza del Congreso estalló en pedazos. A mansalva, el pelotón de gendarmes dispara sus escopetas desde la avenida Entre Ríos mientras los camiones hidrantes escupen agua para despejar lo que la política no pudo convencer. Llueven las bombas lacrimógenas sobre una plaza que, apenas una hora antes, era un hervidero de trabajadores protestando contra una reforma laboral que se dice moderna pero es esclavista y decimonónica: un viaje sin escalas al siglo XIX.
Otra vez el panic show mileísta: un despliegue de detenciones y balas de goma para vaciar la calle mientras adentro, en el palacio legislativo de mármol, se ejecuta el remate de la dignidad de los laburantes. La jornada había comenzado con un blanco nuclear. No era el sol de la justicia, sino el resplandor de una subasta que no admite ofertas en pesos, solo se liquida con el lomo del que labura. Obreros, docentes, judiciales, bancarios, jubilados...
A las dos de la tarde, las columnas de los gremios empezaron a ganar la calle, y para las tres, la Plaza ya era un mar de banderas y espanto bajo un sol tremendo. Los gendarmes, alineados con una simetría maníaca, exhiben botas con un brillo obsceno, casi un espejo donde podés peinarte antes de que te partan el alma. Estaban agazapados tras las vallas, custodiando un Congreso enjaulado como pajarera de lujo.
En el corralito antes del Palacio, el ingenio popular intentó ganarle al cinismo: un cartel gritaba "Saluden a las horas extras que se van", mientras otro advertía: "Con el banco de horas despedite de tu familia". Hay carteles más directos que se agitan sobre las cabezas: "Quitar derechos laborales viola la Constitución Nacional".
Bajo un celeste furioso, los paraguas de los ferroviarios servían para taparse del sol mientras una señora repartía estampitas de la Virgen de Luján "para que nos salve". Luis, operario metalúrgico de Quilmes, buscaba un resto de sombra bajo un ombú: "Si te pueden pagar el sueldo con fideos o fraccionarte las vacaciones, lo único que liberan es la mano del patrón para apretarnos más fuerte". Gabriel Espósito, delegado de ATE en Atucha, miraba las vallas con preocupación: "Estamos peleando para tirar atrás esta reforma que nos regresa cien años en el tiempo. Es un capítulo más de un proyecto que quiere ver a los sectores populares de rodillas".
Mientras en la calle se ponía el cuerpo, en los pasillos del Senado se pulía el desguace. El clan Caputo y los Menem cerraron el canje de Ganancias por la Reforma Laboral. La perversión es quirúrgica: se derogan estatutos y se liquida la indemnización plena. Pablo Luna, jubilado de YPF, no lo podía creer: "Se están pasando el 14 bis por las pelotas. ¡Qué futuro les espera a los chicos!".
Antes de que el gas lo cubriera todo, un solo grito unificaba las columnas: "¡Paro, paro, paro... paro general!". Era el reclamo de la calle que el Parlamento se negaba a escuchar. Pasadas las cuatro, el escenario mutó en pesadilla. Un grupo de encapuchados protagonizó incidentes contra el vallado, la excusa perfecta para que la represión se volviera cacería. El avance de la Gendarmería y de los cosacos de la Ciudad convirtió la Plaza en un territorio ocupado. El "modelo Milei" consiguió su victoria de papel entre nubes de tóxicos.
En el asfalto caliente, donde todavía flota el ácido del gas pimienta, el aire se volvió irrespirable. Adentro del Congreso brinda la casta mileísta; afuera, el pueblo mastica el polvo de una traición. La patria no se vende, se defiende, y esta tarde la defensa se escribió con el cuero aguantando el fuego del amo. Pero no seremos su esclavo: sean eternos los derechos que supimos conseguir.
La Opinión Popular
CON EL APOYO DE LOS ALIADOS, EL OFICIALISMO JUNTÓ 42 VOTOS
De espaldas a la represión, el Senado le dio media sanción a la reforma laboral
Los cambios en el proyecto no se conocieron hasta el final de la sesión. Los cruces en el recinto y los puntos más polémicos del texto.
En una sesión marcada por una brutal represión en las calles y un secretismo extremo en relación a las modificaciones que se negociaron hasta el último minuto, el oficialismo logró la media sanción de la Reforma Laboral. El proyecto obtuvo 42 votos a favor y receptó parte de los cambios pedidos por la CGT, los gobernadores y sus principales aliados. El peronismo, sin fisuras, rechazó la iniciativa.
El texto final recién se conoció a las 0.36 AM, cuando Patricia Bullrich daba el discurso de cierre. Minutos antes, el bloque libertario seguía con las negociaciones para asegurarse los votos en particular de los artículos más polémicos. Es que, pese a las más de 28 modificaciones incluidas, y diálogo permanente con sus aliados, todavía se esperaban más cambios.
De esta forma, el oficialismo se aseguró el acompañamiento de la Unión Cívica Radical, el Frente Cívico de Córdoba (Luis Juez); Provincias Unidas (Carlos Espinola y Alejandra Vigo), Independencia (Beatriz Avila); La Neuquinidad (Julieta Corroza); Primero los Salteños (Flavia Royón); Despierta Chubut (Edith Terenzi); y el Frente Renovador de la Concordia (Carlos Arce), además de los tres senadores del bloque PRO. Así, consiguió los votos necesarios para la aprobación en general del proyecto.
La eliminación del artículo que reducía el Impuesto a las Ganancias del 35% al 31%, reclamada por los gobernadores, terminó por darle a la jefa de los senadores libertarios, Patricia Bullrich, el apoyo necesario para avanzar con la reforma.
El bloque de los santacruceños, conformado por los senadores José María Carambia y Natalia Gadano, sobre los que había expectativa, no se sentó en sus bancas al momento de dar quorum y no acompañó la votación en general. Tampoco lo hicieron los cinco legisladores de Convicción Federal, que responden a sus gobernadores, ni los senadores del Frente Cívico por Santiago, y menos aún los 20 del bloque Justicialista, que preside José Mayans. Es así, que el peronismo en el Senado rechazó como interbloque, sin fisuras, el proyecto.
El debate
Al comienzo de la sesión, la presidenta del bloque de la Libertad Avanza, Patricia Bullrich, marcó unas pocas generalidades respecto al texto, donde solo subrayó que se estaba discutiendo una ley que desde principios de la democracia se está "intentando tratar", cosa que rápidamente el senador Recalde se encargó de desmentir al enumerar las varias reformas que se hicieron e intentaron.
Luego, la ex ministra de Seguridad le cedió la palabra a dos jóvenes senadores de la Libertad Avanza, Juan Cruz Godoy y Bruno Olivera Lucero, para que sintetizaran las modificaciones que se iban a incorporar. Respecto del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), Olivera Lucero explicó que cada empleador deberá crear una cuenta donde aportará regularmente para nutrir el fondo.
En ese sentido, el senador Mariano Recalde, preguntó si "en caso de quiebra el trabajador podrá cobrar del FAL, ya que no se especificaba. Ante la consulta, Olivera sostuvo dubitativo que "el juez será quien defina si el trabajador puede ir por el FAL", mientras Bullrich susurró en el recinto que el detalle de este punto se discutiría en la redacción en particular.
Recalde, fue el primer orador del bloque Justicialista en tomar la palabra e hizo un primer pantallazo sobre los puntos más perjudiciales para los trabajadores. El senador caracterizó al FAL como un "canal de despidos" y subrayó que será una herramienta "de los amigos de Caputo para hacer negociados". Además, informó que este fondo estará a cargo de administradoras privadas "que van a timbear", y las comparó con las AFJP.
Para Recalde, la reforma "es producto de un revanchismo" y "no está pensada para crear empleo", sino para "terminar con los derechos laborales y que no haya juicios". Al finalizar, le pidió a los senadores que no sean "cómplices" de habilitar el "despido gratuito".
A su turno, la senadora por Catamarca, Lucia Corpacci se quejó de que no se le permitió a la oposición ningún tipo de aporte, y se enteraron de las últimas modificaciones horas antes de la sesión. La senadora Anabel Fernández Sagasti, por su parte, chicaneó al oficialismo por arrodillarse frente "a la casta". "Se han arrodillado ante los gobernadores, la CGT y los bancos. Se arrodillaron ante todos los que decían querer combatir", dijo la mendocina.
Uno de los cruces más picantes fue el que se dio entre Alberto Benegas Lynch y Juliana Di Tulio, cuando el libertario lanzó la frase: "la decadencia de los últimos años tiene que ver con el fascismo peronista". Tras el agravio, la senadora justicialista le pidió que se ubique, que "está en la casa de la democracia".
Carolina Moises, senadora del bloque Convicción Federal, que estaba en la mira de los diferentes bloques, subrayó que el proyecto del oficialismo solo "busca legislar para los trabajadores en blanco", pero no pone el acento en resolver algo para quienes están en la informalidad. También aprovechó para criticar a un sector del peronismo al denunciar que en las últimas semanas fue víctima de una "campaña espantosa" que intentó presionarla y sentenció: "Yo en esta banca voy a votar lo mejor para los jujeños". Luego, adelantó su rechazo al proyecto.
El debate en el recinto solo se vio interrumpido por el minuto de silencio que los senadores hicieron para recordar a la exdiputada chaqueña Sandra Mendoza, por su fallecimiento.
Minutos antes de la 1 de la mañana, Patricia Bullrich, comenzó su discurso de cierre. La presidenta de bloque oficialista justificó la quita de derechos laborales, bajo el argumento de que "contratar hoy es un acto de riesgo". "Nadie contrata porque tiene miedo", aseguró y dijo que el Gobierno quiere que "el trabajo sea la libre elección de los argentinos". Bajo esos argumentos defendió el ajuste a los trabajadores y dio paso a la votación en general y luego en particular.
Modificaciones de última hora
Uno de los logros que obtuvieron los gremios fue mantener la facultad de cobrar compulsivamente los "aportes solidarios" a los trabajadores, aunque se les impuso un tope del 2%. Como contrapartida, se tomó la misma decisión para los aportes que cobran las cámaras empresarias. Seguirán siendo obligatorios, pero limitados -como hasta ahora- al 0,5% mensual.
Otro cambio que se conoció es la nueva redacción del capítulo sobre licencias por enfermedad y accidentes inculpables, que introduce escalas diferenciadas según la conducta del trabajador y exige certificados médicos digitales. También se redefinieron los plazos de aviso, los mecanismos de control y las pautas para la reincorporación.
Asimismo, un aspecto clave de negociación fue el artículo 91, en el que el oficialismo decidió agregar el "Acuerdo de Transferencia de la Función Judicial en Materia Laboral del Ámbito Nacional a la Justicia del Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires". Se trata de un entendimiento celebrado entre la Casa Rosada y el gobierno porteño, a cargo de Jorge Macri, que establece un régimen para que los nuevos tribunales laborales de la Ciudad asuman competencias en materia laboral que hoy tiene la Justicia Federal.
Respecto a las sentencias judiciales, se abrió la posibilidad para que los empleadores las paguen en cuotas. Las empresas grandes podrán hacerlo en seis cuotas, y las pequeñas en 12.
También, se planteó una reducción de las contribuciones patronales. En este punto se especificó que "los empleadores, por las relaciones laborales incluidas en el presente Régimen, excepto que se trate de aquellas previstas en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y mientras persistan sus efectos, tendrán una reducción de UN (1) punto porcentual para las grandes empresas y DOS puntos y MEDIO (2,5 puntos) para las micro, pequeñas y medianas empresas en las contribuciones patronales con destino a la Seguridad Social".
Uno de los cambios que impulsaba el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, era el que refería a que el salario de un trabajador iba a poder cobrarse a través de billeteras virtuales. Este artículo fue modificado y las remuneraciones solo podrían pagarse en entidades bancarias. Sin embargo, a la medianoche todavía había versiones de que se podría volver a la versión original.
Otra de las claves del proyecto es la ultraactividad, que es el principio que sostiene la vigencia de un convenio colectivo después de haber vencido hasta ser reemplazado por uno nuevo. En caso de que se sancione la ley, se podrán derogar los estatutos profesionales y se abrirá un periodo de 180 días para labrar nuevos.
En relación al INCAA, la modificación que se agregó extiende la fecha en la que se derogan incisos de la Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica Nacional. Esto significa que recién a partir del 1 de enero de 2028 se avanzará con los cambios que ponen en peligro el financiamiento del organismo.
Por último, otro de los aspectos más polémicos es el que refiere a los certificados médicos. Aquí se especifica que "en caso de discrepancia insalvable entre el diagnóstico inicial y el control médico realizado por el empleador, se podrá recurrir a una junta médica en institución oficial en las jurisdicciones en las que la autoridad administrativa hubiere habilitado esta opción, o requerir dictamen en institutos públicos o privados de reconocida trayectoria y solvencia técnica cuyo costo de intervención, en este último caso, deberá ser asumido por el empleador".
Más allá de los cambios a escondidas y a último momento, lo cierto es que el Gobierno obtuvo su primera victoria en estas sesiones extraordinarias. Quedará para analizar la votación en particular que continuó a la madrugada y, todo indicaba, tendría sorpresas.
Por Eva Moreira
Por Nicolás G. Recoaro
Fuentes: Página 12 y Tiempo Argentino