Nacionales - 11-02-2026 / 11:02
ENDEUDAMIENTO FAMILIAR DE LOS EFECTIVOS, ABUSOS DE LOS SUPERIORES Y CASOS DE SUCIDIO, SÓLO HAY DINERO PARA PARA LA REPRESIÓN
Rebelión policial en Santa Fe por salarios de miseria, corrupción y malos tratos
La crisis policial volvió a estallar en Santa Fé, continúa también en la Federal y amenaza con extenderse a otras provincias y otras fuerzas. Se viene alertando sobre la situación desde hace 10 días. La base excluyente es la cuestión salarial -suboficiales que cobran 850.000 pesos-, pero deriva en un feroz endeudamiento y, casi de inmediato, en problemas psiquiátricos.
La crisis policial volvió a estallar en Santa Fé, continúa también en la Federal y amenaza con extenderse a otras provincias y otras fuerzas. Se viene alertando sobre la situación desde hace 10 días. La base excluyente es la cuestión salarial -suboficiales que cobran 850.000 pesos-, pero deriva en un feroz endeudamiento y, casi de inmediato, en problemas psiquiátricos.
Los mayores dramas terminan en una oleada de suicidios, 2 en los últimos 8 días en Rosario. A esto se agregan los malos tratos y la corrupción. En Santa Fé, la mayoría de los policías son del norte provincial y deben viajar entre 200 y 600 kilómetros para prestar servicio en Rosario.
Para eso les ponen micros en estado deplorable y las travesías suelen tardar 8 horas. Los bajos salarios derivaron en que casi no se reclutan hombres y la mayoría de los policías son mujeres, que tienen que recorrer esas distancias para ver a sus hijos. La protesta masiva y explosiva era previsible. Este diario recibió una nueva denuncia judicial sobre las increíbles maniobras de los jefes de una Unidad Operativa de la Federal.
Los llaman "la corona" y esos superiores se quedan con dinero de las horas adicionales, informan de efectivos que no existen, "rodean una zona con un policía" (sic), desarman investigaciones para concentrarse en narcomenudeo y hacer estadísticas para conformar al Ministerio de Seguridad y hasta liberan vastas zonas en acuerdo con un jefe narco regional. "Sólo hay plata para los proyectiles antidisturbios", dicen los rebeldes.
Durante la semana pasada se produjo el encadenamiento a la reja de la Casa Rosada del cabo Miguel Ángel Montiel, de la Policía Federal. El efectivo reclamaba por la situación salarial y también por la corrupción en la Superintendencia de Transporte, que integran los policías que custodian el ferrocarril. Los jefes de la Federal filtraron que Montiel estuvo con carpeta psiquiátrica y que por eso realizaba la protesta.
Página/12 relató la trastienda de la crisis policial, con la cuestión salarial como punto clave -lo que le sucede a todos los estatales-, pero con tramas de ribetes escandalosos: destinos fantasmas, es decir jefes que les dan horas extras a unos y no a otros, efectivos que ni siquiera concurren y comparten lo que cobran con los superiores; brutales acosos a las mujeres y groseras trampas para no realizar investigaciones de narcotráfico.
La crisis policial se expandía de manera silenciosa en la Federal y en otras fuerzas. En Santa Fé se vio algo inédito: ya no protestaron las familias y los retirados, sino efectivos en actividad, con los patrulleros, las sirenas, las motos y hasta los micros. El movimiento en Santa Fé desnuda una situación que no se ve a simple vista. Los que protestan son policías de calle y de las comisarías, con sus patrulleros. Es decir, los que están en la seguridad cotidiana de los vecinos.
Del otro lado, los que mayoritariamente respondieron al gobierno de Pullaro fueron los cuerpos especiales, Operaciones Especiales, Asalto Táctico, Infantería, que reciben bonos y adicionales de manera masiva. Ellos constituyen la estructura más orientada a la represión de los jubilados o cualquier otra protesta. Eso va en línea con lo que señala una de las denuncias: "para lo único que hay dinero es para los proyectiles antidisturbios".
El gobierno de Maximiliano Pullaro intentó presentarlo como un grupo marginal, ligado a oficiales exonerados. La realidad mostró algo totalmente distinto: se sumaron 11 departamentales de manera masiva. Al cierre de esta edición, Página/12 recibió convocatorias a acuartelamientos para esta misma tarde en dos provincias más. Sin embargo, podrían ser noticias falsas, grupos tratando de incentivar movimientos. Habrá que ver qué es verdad y qué es mentira.
Santa Fe, un polvorín
Las autoridades provinciales inventaron el curioso diagnóstico de que no hay policías rosarinos porque "no tienen vocación". Obviamente la verdad no es esa. Lo que sucede es que el norte provincial se empobreció, entre otras cosas por el desmantelamiento del ferrocarril, y mientras en Rosario hay alguna oportunidad de trabajo o de changas, en el norte santafecino "o sos policía o sos docente", según el relato de un exlegislador.
Por lo tanto, los policías viajan dos y hasta tres veces por semana centenares de kilómetros en micros alquilados por la fuerza, pero en estado deplorable. Los sueldos son muy bajos y no permiten el traslado en vehículos propios, lo que deriva en que buena parte de los efectivos, hombres y mujeres, hacen dedo para volver a sus casas.
Los bajísimos salarios y el hecho de que muchas mujeres se convirtieron en jefas de hogar, hicieron también que el reclutamiento fuera más de mujeres que de hombres. Al punto que hubo un momento en que la cantidad de agentes femeninas superaba a la de agentes masculinos. Eso llevó a que se tomara la decisión de no reclutar más mujeres.
El resultado es dramático. Para policías-madres tener que hacer los viajes de centenares de kilómetros para ver a sus hijos se convierte en insoportable. Eso produce una tensión en la fuerza que, combinado con el reclamo de los varones, terminó haciéndose imparable.
Habrá que ver si la administración santafecina logra aplacar las cosas: dicen que se proponen muchos adicionales, una tarjeta Alimentar muy aumentada -para que los jefes no se queden con el dinero- y algún tipo de incremento salarial. La semana pasada se otorgó un bono de 500.000 pesos a pagar en 2 veces, pero eso era sólo para una parte de los efectivos -los que están en zonas de riesgo- y no se incorpora al básico.
Denuncias y más denuncias
Este diario reflejó en los últimos 10 días distintas denuncias que se le hicieron llegar a la ministra Patricia Bullrich a fines de 2025 y a su sucesora, Alejandra Monteoliva, en los últimos dos meses.
*Más de la mitad de los efectivos trabajan en aplicaciones como choferes, o son albañiles, o venden ropa o alimentos. Eso es así en la Federal y también en la policía santafesina.
*Los jefes usan su poder para adjudicar lo que llaman destinos fantasmas, es decir horas adicionales que en muchísimos casos no se cumplen. Los efectivos que no van a esos destinos los cobran igual y comparten el dinero con los superiores. Dos denuncias se presentaron, con nombres y apellidos de los jefes de la Superintendencia de Transporte de la Federal. Algo similar mencionan en Santa Fé.
*Hay acoso y abuso del personal femenino. Las que resisten son perseguidas y enviadas a custodias riesgosas o en horarios impropios. Otras son presionadas hasta para convivir con jefes durante varios días.
*Los chalecos antibalas están vencidos, no hay prácticas de tiro desde hace tres años, las DUOF (División Unidad Operativa Federal) carecen de papel, computadoras, impresoras, cámaras. El efecto de la motosierra es devastador.
*Se obliga a los efectivos a prestar servicio en recitales, festivales y acontecimientos masivos. Gran parte del dinero se lo quedan los superiores.
*Hay simulación de investigaciones de narcotráfico, pero en realidad los jefes ordenan que los efectivos se concentren en el narcomenudeo, para sumar estadísticas y disimular la inacción.
Y otra denuncia más
Página/12 tuvo acceso a una nueva denuncia judicial, con copia a la ministra Monteoliva. Está referida al funcionamiento de la DUOF San Martín de la Policía Federal.
Lo más grave es que menciona la existencia de un recaudador "apodado La Rana (suboficial mayor, identidad reservada), quien impide investigar en zonas de San Martín, áreas dominadas por el narcotráfico vinculado a la banda de Mameluco Villalba, configurando zonas liberadas".
Además, el texto exhibe un funcionamiento más que precario. "Hay un único móvil no identificable de la dependencia, pero el titular (de la DUOF) lo destina a su uso personal, obligando a las brigadas a realizar tareas investigativas a pie o en transporte público, lo cual compromete la integridad del personal y la eficacia de las investigaciones". ¡Hacen operativos contra narcos en colectivo!
"Se denuncian irregularidades en los recargos de servicio (adicionales), donde segundos y terceros jefes de DUOF serían coaccionados a entregar parte de dichos pagos a la cadena de mando, conocida internamente como la corona. La negativa a esta práctica deriva en estancamiento profesional o traslados punitivos, lejos del grupo familiar".
Algunas de las revelaciones de la denuncia son insólitas. "En los cerrojos 90-10 se consignan en las nóminas varios efectivos, cuando en la práctica se envía a uno solo, exponiéndolo a riesgos innecesarios, priorizando la venta del producto estadístico sobre la prevención real". Los cerrojos 90-10 se refieren a que el 90 por ciento se pone en tapar los posibles escapes y sólo 10 por ciento se destina al foco del problema. Es decir que la denuncia señala que se "rodea" la zona falsamente, ¡con apenas un efectivo!
"La gestión de comisarios inspectores y mayores prioriza la estadística operativa por sobre la investigación de delitos complejos, función esencial de la fuerza. Se instruye a las brigadas a focalizarse en secuestros de estupefacientes para consumo personal, inflando artificialmente los resultados mediante la manipulación de fotografías y partes operativos".
La denuncia está firmada por personal en actividad, pero se reservan las identidades para que no haya represalias.
Por Raúl Kollmann
Fuente: Pagina 12