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Internacionales - 10-02-2026 / 20:02
DEL 4 AL 11 DE FEBRERO DE 1945

Conferencia de Yalta: Las potencias se dividen el mundo en dos grandes esferas de influencia

Conferencia de Yalta: Las potencias se dividen el mundo en dos grandes esferas de influencia
En Yalta se acordó la división del mundo en dos esferas de influencia, una capitalista y la otra soviética. Además, decidieron el reparto del territorio europeo al final de la Segunda Guerra
Casi a fines de la Segunda Guerra Mundial, del 4 al 11 de febrero de 1945, se realizó la Conferencia de Yalta, donde las potencias se dividieron el mundo en dos grandes esferas de influencia: una bajo la hegemonía yanqui y otra bajo la soviética. Y, entre otras cosas, se acordó la división de Alemania en cuatro zonas que quedarían bajo el dominio de los países aliados, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y URSS. Posteriormente, la división daría lugar a las dos Alemania: una soviética y la otra producto de la unión de los otros tres territorios.
 
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La Segunda Guerra Mundial, desatada por las potencias imperialistas, arrastró a los pueblos de Europa y de Asia, criminalmente invadidos, a una sangrienta lucha de liberación. Casi a fines de la Guerra, del 4 al 11 de febrero de 1945, se realizó la Conferencia de Yalta, donde las potencias se dividieron el mundo en dos grandes esferas de influencia: una bajo la hegemonía yanqui y otra bajo la soviética.
 
Fue una reunión que mantuvieron el dirigente británico Winston Churchill, el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt y el líder soviético Joseph Stalin, como jefes de gobierno del Reino Unido, de Estados Unidos y de la URSS, respectivamente. Charles De Gaulle trató de que Francia fuera incluida en la Conferencia con escaso éxito. Roosevelt se negó a incluir a un país que había sido liberado por los anglosajones, aduciendo que su líder, De Gaulle, no había sido elegido por su pueblo.
 
En Yalta se acordó la división del mundo en dos esferas de influencia, una capitalista y la otra soviética. Además, decidieron el reparto del territorio europeo al final de la Segunda Guerra. Entre otras cosas, se acordó la división de Alemania en cuatro zonas que quedarían bajo el dominio de los países aliados, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y URSS. Posteriormente, la división daría lugar a las dos Alemania: una soviética y la otra producto de la unión de los otros tres territorios.
 
Así, la parte oriental de Alemania, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, Albania, Rumania y Bulgaria se convertían en regímenes de democracia popular. En ese amplio ámbito físico, solamente una Grecia sumida en una cruenta guerra civil seguía integrada en el que comenzaba a denominarse "Mundo Libre". Esto llevaría a un mundo bipolar donde el comunismo y el capitalismo se enfrentan. Comenzaba la Guerra Fría.
 
La II Guerra culminó en la derrota del fascismo, la formación de dos bloques de países, uno imperialista y el otro socialista, y el comienzo de la lucha por su soberanía de muchos pueblos coloniales y dependientes.
 
La Opinión Popular
 
Fuente: Wikipedia

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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