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Sociedad e Interés General - 09-02-2026 / 20:02
FUE SANCIONADA EL 10 DE FEBRERO DE 1912

Ley Sáenz Peña: voto universal, secreto y obligatorio para los varones

Ley Sáenz Peña: voto universal, secreto y obligatorio para los varones
El voto popular y secreto de Sáenz Peña permitió que accediera al poder en 1916 el candidato por la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen.
El voto universal, secreto y obligatorio para varones cumple hoy 110  años desde su aprobación en las dos cámaras del Congreso el 10 de febrero de 1912, pero su vigencia política real fue esporádica y condicionada. Se aplicó por primera vez en 1916.
 
La Ley Sáenz Peña o Ley 8.871, es la ley General de Elecciones que estableció el voto secreto y obligatorio a través de la confección de un padrón electoral, pero seguía siendo exclusivo para nativos argentinos y naturalizados masculinos y mayores a 18 años.
 
Debe su nombre al hecho de haber sido sancionada durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, miembro del ala modernista del gobernante Partido Autonomista Nacional e impulsor de la ley.
 
Las mujeres debieron esperar hasta la sanción de la Ley 14.032, de junio de 1951, para que se les reconocieran derechos electorales, durante el primer gobierno de Juan Perón, por impulso de su compañera Evita.
 
Sin embargo, el siglo transcurrido desde la Ley Sáenz Peña se repartió, tristemente para la historia de la Argentina, en sólo 55 años de prácticas democráticas para la elección de las autoridades y 45 años de episodios de fraude electoral contra el yrigoyenismo, proscripción del peronismo y golpes de Estado con gobierno militares, que culminaron en la aberrante última dictadura.
 
La Opinión Popular


 
Ley Sáenz Peña: voto universal, secreto y obligatorio para los varones 
 Si bien esta ley había eliminado el voto oral o "cantado", el sufragio seguía siendo público, de modo que en el registro, al lado del nombre del votante, se dejaba constancia de a quién votaba cada uno. Eso no solo atemorizaba a los votantes sino que mientras se llevaba a cabo la votación, los punteros podían influir entre quienes no habían sufragado y, por supuesto, "hacer votar a los muertos" o inventar nombres.


El sufragio sin condiciones se aplicó por primera vez en 1916 y produjo el primer gobierno del radical Hipólito Yrigoyen. Seis años después, en 1922, otro radical, Marcelo Torcuato de Alvear, tomó la posta, y tras concluirlo seis años después, se la devolvió a Yrigoyen en 1928. Este ciclo de casi 14 años fue el período democrático más extenso del siglo XX, con excepción del que se inició en 1983 y aún continúa en esos días.
 
En 1930, Yrigoyen fue derrocado por el general José Uriburu en el primer golpe militar de la historia. La participación del radicalismo fue prohibida en 1932, para abrir camino al general Agustín P. Justo y en 1937, un fraude de gran dimensión sobre todo en provincia de Buenos Aires, impidió el triunfo del radical Marcelo T. de Alvear y consagró a una alianza que postulaba a Roberto Ortiz.
 
En 1943 se produjo un nuevo golpe militar. En 1945, acosados por varios frentes, los generales se ven obligados a convocar a elecciones para distender las presiones. El 24 de febrero de 1946, triunfó Juan Domingo Perón por un margen amplísimo, en las elecciones más limpias de la historia, como definió ese mismo mediodía el candidato de la Unión Democrática, José Tamborini, cuando creía que era el favorito.
 
Perón volvió a triunfar en 1952, esta vez con respaldo también del nuevo voto de las mujeres, pero su gobierno fue derrocado en septiembre de 1955, antes de cumplir los 10 años, por la coalición cívico-militar de la Revolución Libertadora.
 
Gobiernos de distintos signos políticos coincidieron en mantener la proscripción del peronismo durante los siguientes 17 años, en los que se turnaron varios militares y los civiles Arturo Frondizi (1959-1962), José María Guido (1962-1963) y Arturo Illia (1963-1966) y nuevamente los jefes castrenses, esa vez Juan Carlos Onganía, Roberto Levington y Alejandro Lanusse.
 
En 1973 vuelven las elecciones sin prohibiciones: el peronista Héctor Cámpora fue elegido presidente el 11 de marzo pero sólo duró 49 días en el gobierno, al que renunció, y en poco tiempo se convocó a una nueva elección, que ganó Juan Domingo Perón el 25 de septiembre del mismo año. El justicialismo se mantuvo en el poder apenas tres años, pero fue nuevamente desalojado del gobierno el 24 de marzo de 1976. Tras una larga y trágica experiencia de poder absoluto durante más de 7 años, los militares debieron abandonar el ejercicio del gobierno.
 
El 10 de diciembre de 1983, con la asunción de Raúl Alfonsín, se abrió el mayor período de democracia que la Argentina experimentó nunca. Hasta 1983, la Argentina que reconocía el voto universal, secreto y obligatorio de los varones sólo tuvo un primer ciclo de tres elecciones libres de presidentes, todos radicales (1916-1939), y duraron en conjunto 14 años; Juan Domingo Perón accedió al gobierno en 1946 y se mantuvo mediante dos comicios, pero no alcanzó a completar los doce años de mandato y debió exilarse en septiembre de 1955. El peronismo volvió y ganó dos elecciones libres en 1973, pero entre ambos apenas sumaron tres años de gobierno, antes de caer derrocado en marzo de 1976.
 
En los 70 años de vigencia del voto universal, secreto y obligatorio de los varones -de 1912 a 1983-, sólo hubo elecciones libres en siete oportunidades y consagraron a gobiernos que en conjunto apenas sumaron 27 años de ejercicio del poder.
 
En 1983, recuperado el respeto a la voluntad popular, se sucedieron siete gobiernos, de signos variados y matices sorprendentes, que juntos conformaron el ciclo más largo de democracia de la historia, con 28 años de continuidad ininterrumpida. Una cifra que supera incluso a la suma de los bolsones de democracia que hubo en los primeros 70 años.
 
En el período de un siglo de vigencia del voto universal, hubo elecciones libres por primer vez en 1916, y 14 años de gobiernos radicales (1916-1930). Le siguieron 15 años de comicios condicionales y fraudes y golpe militar (1930-1945).Después diez años de gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), al que siguieron 18 años de proscripción (1955-1973).
 
Luego tres años de gobiernos peronistas, elegidos en libertad (1973-1976), al que siguieron 8 años de presencia militar (1976-1983). El actual periodo de 28 años ininterrumpidos parece comparativamente con el anterior, el verdadero ciclo democrático, que algunos quisieron inaugurar en 1916, pero encontró muchas dificultades.
 
Ley Sáenz Peña: voto universal, secreto y obligatorio para los varones 
El domingo 2 de abril de 1916 en unos comicios de los que participaron 747.471 hombres sobre un total de 1.189.254 habilitados por el padrón confeccionado en base al servicio militar obligatorio. Aquel voto masculino, secreto y obligatorio consagró a la fórmula de la Unión Cívica Radical (UCR) integrada por Hipólito Yrigoyen y Pelagio Luna (Archivo General de la Nación).

Fuente: El Litoral

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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