Nacionales - 05-02-2026 / 11:02
SITUACIÓN INSOSTENIBLE QUE CONDUCE A LA POBREZA
Milei dejó a las familias al borde del default: la morosidad se disparó a niveles históricos
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
La Opinión Popular
CON CRÉDITOS DE LA ANSES
Morosidad récord y tarjetas en rojo: un proyecto de ley busca aliviar a familias endeudadas
El número de atrasos más grande se da con los proveedores no financieros, aquellos que piden pocos requisitos y llegan a quienes no tienen respaldo para tomar créditos en los bancos tradicionales, pero también cobran tasas abusivas.
El nivel de atraso en los pagos de préstamos personales y tarjetas de crédito en Argentina es récord, incluso muy por encima de picos de períodos de crisis como la pandemia. En ese marco, ingresó a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para que la ANSES otorgue créditos favorables para aquellos que no pueden pagar sus deudas.
El proyecto de ley presentado por el diputado nacional Guillermo Michel prevé una línea de crédito de ANSES que alcance a jubilados, trabajadores de hasta seis salarios mínimos, monotributistas hasta la categoría D y beneficiarios de ayudas sociales.
El objetivo sería que las personas cancelen sus deudas con tarjetas de crédito y otros operadores no financieros en condiciones menos desfavorables, motivo por el cual deberían documentar su deuda en el momento de pedir el crédito.
¿Cómo serían los créditos de la ANSES?
El monto máximo del crédito sería de $1.500.000 y en condiciones normales de mercado (TAMAR, la Tasa Mayorista de Argentina publicada por el BCRA, +10 puntos porcentuales). El monto total se ajustaría cada seis meses en función del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
El beneficiario identificaría a qué tarjeta o fintech le debe dinero, ANSES cancelaría esa deuda directamente y luego le cobraría en cuotas no mayores al 30% de sus ingresos a la persona.
"Se sustituye una deuda con tasas muy altas, que ahoga financieramente a las familias argentinas, por otra pagable y respetando las tasas de mercado", sostiene el proyecto, en el que se afirma que beneficiaría a unas 15 millones de personas.
Por último, el escrito sostiene que esto no representa un riesgo fiscal, ya que ANSES presta a tasas de mercado y por encima del costo de fondeo de las entidades financieras.
Las familias argentinas endeudadas a niveles récord
Los datos del Banco Central indican que casi el 8% de los créditos personales y las tarjetas de crédito presentan atrasos en los pagos, números récord que duplican e incluso triplican a picos como el de la pandemia. El uso de tarjeta de crédito superó ampliamente y hace varios meses al de débito, incluso en consumos del día a día como supermercados.
En el caso de los Proveedores no Financieros de Crédito (OPNFC), el número de mora está por encima del 18%. Se trata de fintechs, cooperativas y mutuales que otorgan créditos por fuera del sistema bancario tradicional.
Los OPNFC piden pocos requisitos y llegan a quienes no tienen respaldo para tomar créditos en los bancos tradicionales, pero también cobran tasas abusivas. En la mayoría de los casos son para solventar gastos corrientes, como alimentos o medicamentos.
En el último informe monetario del Banco Central se muestra que, en promedio, en diciembre de 2025 la Tasa de Interés Activa para préstamos personales era del 71% y la de tarjetas de crédito del 96%.
Sumándole otros recargos e intereses, la Costo Financiero Total (CFT), o sea el porcentaje real y total que se paga, supera ampliamente el 120%: en algunos casos más que cuadriplica a la inflación de 2025.
Fuente: Página 12