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Entre Ríos - 29-01-2026 / 10:01
CORRUPCIÓN LIBERTARIA

CARU bajo sospecha: cargos “ad honorem” que cuestan 50.000 dólares, y negocios incompatibles con el organismo

CARU bajo sospecha: cargos “ad honorem” que cuestan 50.000 dólares, y negocios incompatibles con el organismo
La delegación argentina ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), designada por Javier Milei, está envuelta en una serie de actos de corrupción, sin controles e impulsando proyectos millonarios ajenos a su competencia.
 
La delegación argentina ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), designada por Javier Milei, está envuelta en una serie de actos de corrupción, sin controles e impulsando proyectos millonarios ajenos a su competencia.
 
La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), organismo binacional dependiente de la Cancillería Argentina y responsable de la administración de los puentes internacionales Gualeguaychú-Fray Bentos y Colón-Paysandú, atraviesa uno de los momentos institucionales más delicados de los últimos años. Documentación interna, notas administrativas y movimientos financieros identificables configuran un cuadro de presuntas irregularidades que comprometen la transparencia en el manejo de fondos y el respeto del marco normativo que rige al organismo.
 
El punto más sensible emerge de una paradoja difícil de justificar: una delegación argentina designada formalmente "ad honorem" que, pese a esa condición, habría estructurado un mecanismo para disponer de alrededor de 50.000 dólares mensuales en concepto de gastos de representación. La operatoria, impulsada desde la Presidencia de la CARU, expone no solo un uso presuntamente irregular de recursos binacionales, sino también una práctica administrativa que elude controles básicos y desnaturaliza la finalidad del gasto público.
 
El actual presidente de la CARU, Raúl Luis Montero, fue designado por el Decreto N° 394/2025, publicado el 17 de junio de 2025. Es de profesión abogado, exfuncionario del del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) y más tarde asesor general durante la gestión del entonces gobernador Daniel Scioli, y asumió el cargo de presidente de la delegación argentina de la CARU con un discurso orientado a la austeridad y la eliminación de privilegios. Sin embargo, los hechos documentados parecen contradecir ese encuadre.
 
 
Gastos inexistentes para cargos sin remuneración
 
La delegación argentina está integrada por cuatro miembros -cuando el Estatuto prevé cinco-: el propio Montero (presidente), Francisco Mansanta, Agustina Piñeiro y María Laura Ojeda, los tres como delegados. Todos ellos fueron designados "ad honorem" y continúan percibiendo sus salarios de los organismos de origen, lo que excluye, por definición, la percepción de gastos de representación financiados por la CARU.
 
Pese a ello, mediante la Nota DACARU N° 52/2025, Montero elevó un proyecto de resolución para que los gastos de representación correspondientes a "cinco" delegados fueran depositados en la cuenta N° 0122773 del Banco Nación, sucursal Montevideo. El argumento formal fue financiar el "mantenimiento" de la delegación. El desvío estimado asciende a unos 50.000 dólares mensuales (1).
 
El mecanismo presenta al menos tres problemas de fondo: se asignan fondos por un concepto incompatible con la condición "ad honorem"; se centralizan recursos en una cuenta en el exterior sin asignación individualizada; y no se establece un sistema de rendición que permita verificar el destino efectivo del dinero. En los hechos, se diluye la trazabilidad del gasto y se vacía de contenido la noción misma de representación.
 
 
Beneficios paralelos y uso intensivo de recursos comunes
 
A ese flujo mensual se suman beneficios adicionales financiados íntegramente por la CARU: oficinas solventadas junto con la Cancillería, vehículos de alta gama -entre ellos una VW Tiguan y una Corolla Cross-, algunos con chofer; cobertura total de combustibles, peajes, viáticos y alimentación; y alojamiento con modalidad "all inclusive" en dependencias del organismo durante estadías en la sede.
 
Los recursos utilizados provienen principalmente del cobro de peajes en los puentes internacionales, ingresos que pertenecen en partes iguales a la Argentina y al Uruguay. La ausencia de criterios públicos de asignación y de rendiciones detalladas constituye una vulneración al principio de transparencia que debe regir el manejo de fondos binacionales.
 
En este contexto, fuentes del organismo indicaron a ANÁLISIS que Pablo Enrique Bertone, chofer del organismo y actualmente asesor, realiza traslados mensuales a Montevideo en vehículos oficiales para retirar los fondos depositados. La operatoria implicaría transporte de efectivo por montos que excederían los límites permitidos por la normativa aduanera, con viáticos diarios superiores a los 150 dólares. De confirmarse, el procedimiento compromete controles elementales sobre circulación transfronteriza de dinero público, ejecutados por orden de altos funcionarios de Cancillería.
 
 
Asesores, sueldos elevados y funciones superpuestas
 
La gestión también incorporó asesores con remuneraciones elevadas y uso de vehículos oficiales con patente diplomática, sin constancias públicas de control. Se destacan los casos de Gabriel Morano, secretario Técnico y Administrador del Puente Internacional General Artigas, y el de Tamara Ivón Cerneaux, asesora externa.
 
La situación de Morano resulta particularmente sensible: concentra dos cargos estratégicos y registra una presencia laboral limitada, lo que afecta el funcionamiento operativo del organismo y plantea interrogantes sobre la eficacia del control interno. La superposición de funciones sin mecanismos claros de supervisión contradice las buenas prácticas administrativas y expone riesgos de conflicto de intereses.
 
 
Un proyecto millonario fuera de competencia
 
Otra señal de alarma se encendió con la Nota Externa DACARU N° 50/2025, firmada por Montero y acompañada por un "caso de negocio" elaborado por Cerneaux. Allí se propuso un convenio con la Dirección Nacional de Vialidad para repavimentar rutas provinciales argentinas -en particular la Ruta 136 que vincula a Gualeguaychú con Fray Bentos- por un monto estimado en 15 millones de dólares (2).
 
El esquema de financiamiento incluía fondos de reserva de la CARU, recursos de contingencia de los puentes, partidas destinadas al dragado del río Uruguay y la evaluación de un aumento de peajes. La delegación uruguaya rechazó la iniciativa por considerarla ajena a las competencias del organismo y por comprometer recursos binacionales para fines externos. El episodio deterioró la relación interna y aporta contexto a la ausencia de la delegación argentina en el acto por los 50 años del Puente General Artigas, luego justificada públicamente en nombre de una supuesta "austeridad".
 
 
Contrataciones bajo sospecha
 
El cuadro se completa con una compulsa de precios impulsada por Alejandro Primus, que es asesor externo vinculado al presidente Montero, quien firma como integrante del área contable sin integrar la planta permanente. El objeto de la contratación fue la impresión de 6.000 libros institucionales por un monto cercano a los 50.000 dólares.
 
La recomendación habría recaído sobre Servicios Integrales La Plata SRL, una empresa cuyo giro declarado no se corresponde con servicios editoriales y con domicilio en la ciudad de La Plata, casualmente la ciudad de origen del presidente y su entorno.
 
La discordancia entre el objeto contratado y la actividad declarada, sumada a la cercanía geográfica y personal, configura indicios de direccionamiento que ameritan por lo menos una auditoría.
 
 
Transparencia en cuestión
 
No se trata de conjeturas ni de versiones informales. Hay notas identificadas, montos precisos, cuentas bancarias, nombres propios y decretos oficiales. Las preguntas que se desprenden de la documentación son tan concretas como inquietantes: ¿con qué respaldo normativo se intentó canalizar dinero para gastos inexistentes? ¿Dónde están las rendiciones? ¿Quién autorizó proyectos ajenos a la competencia del organismo?
 
La gravedad institucional no reside únicamente en los montos involucrados -que ya son un escándalo-, sino en el quiebre de reglas que protegen recursos compartidos entre dos Estados. La información expuesta exige explicaciones, controles y, eventualmente, investigaciones administrativas y judiciales. En la CARU, la transparencia debe dejar de ser una consigna y pasar a ser una obligación legal y ética.
 
Decreto 394/2025 publicado en el Boletín Oficial
 
Referencias
 
1) https://www.eltelegrafo.com/2026/01/delegados-argentinos-en-caru-propusieron-que-el-organismo-financie-ruta-en-el-vecino-pais/
 
2) Ib.
 
Fuente: Análisis Digital
 

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09-02-2026 / 10:02
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08-02-2026 / 19:02
El gobierno de Javier Milei firmó este jueves el acuerdo comercial bilateral entre Argentina y Estados Unidos. Más allá del tono triunfalista del libertario, lo que se conoce hasta ahora del entendimiento exhibe una profunda asimetría entre los beneficios que obtendrán Estados Unidos y las obligaciones estructurales que asume Argentina. El acuerdo implica una reconfiguración de fondo del vínculo económico, político y geopolítico bilateral, con concesiones de largo alcance del lado argentino y beneficios acotados, condicionados y reversibles para el país. Lejos de un "trato entre pares", se consolida una relación semicolonial, en la que Argentina abre su mercado interno, resigna capacidad regulatoria y se alinea estratégicamente y militarmente con Washington.
 
No se trata de un tratado de libre comercio tradicional ni de una ampliación equilibrada del intercambio bilateral. Es la imposición de un corset comercial, regulatorio y tecnológico que restringe severamente la autonomía económica, industrial y científica de la Argentina. Bajo el lenguaje técnico de la "reciprocidad", el acuerdo consagra una construcción profundamente asimétrica. Argentina asume compromisos extensos, detallados y verificables; Estados Unidos conserva márgenes amplios, discrecionales y reversibles. El resultado no es integración, sino subordinación neocolonial del gobierno de Milei para con los EE.UU. de Trump.
 
El mandatario entrerriano Rogelio Frigerio aplaudió rápidamente el acuerdo entre ambos países: "Siempre es una buena noticia avanzar en la integración comercial de nuestro país". "Este acuerdo con EE.UU abre nuevas oportunidades de inversión y financiamiento que desde Entre Ríos podemos aprovechar, y genera grandes expectativas para sectores exportadores clave de nuestra provincia, como el cárnico y el lácteo, entre otros, fundamentales para nuestra economía regional", enfatizó en su cuenta de X. "Hay que seguir por este camino para transformar estas oportunidades en más producción, más empleo y desarrollo", deliró el porteño alcahuete. A dos años de haber asumido, Frigerio sigue sin arrancar. En Entre Ríos, la realidad cotidiana muestra que todo continúa igual: no hay obras estructurales, ni un plan claro de desarrollo económico. Solo se percibe la intención de prenderse de todo lo que diga Milei.
 
Por el contrario, el diputado Guillermo Michel dio detalles de los perjuicios que traería para Entre Ríos el "acuerdo" entre Argentina y Estados Unidos firmado y anunciado por Milei. "Para el mercado avícola, el acuerdo entre USA y Argentina es un simple acuerdo sanitario para que los productores avícolas estadounidenses puedan acceder a nuestro mercado con plazos, condiciones y concesiones difíciles de justificar", expresó.
 
En este sentido apuntó que lo firmado "no es recíproco". "Los productos avícolas argentinos no tendrán mercado adicional (ni mejores condiciones) en EE.UU.", señaló. Por otro lado, indicó que hará bajar los estándares y exigencias del SENASA ante los productos avícolas yanquis. Entonces, el mercado argentino se verá inundado por los productos de USA. En este marco apuntó que el acuerdo sería sanitario y no de libre comercio, lo que le permite a Milei evitar su paso por el Congreso de la Nación.
 
Posteriormente dio cuenta de que en Estados Unidos la "pata muslo" es un producto no muy consumido por lo que lo venderán en Argentina a precios más bajos que la producción nacional. En este contexto criticó a Frigerio por salir a aplaudir el acuerdo. "Antes de opinar livianamente de los temas, Frigerio consulte a los productores entrerrianos y pregúnteles a ellos que opinan", le pidió Michel.
 
Es que el nuevo acuerdo entre Argentina y Estados Unidos, firmado en febrero de 2026, genera alarma por su potencial impacto negativo en la industria local. Se enfatizan críticas sobre la apertura de mercados que favorece solo a productos yanquis, la cesión de controles de calidad y la presión sobre la propiedad intelectual. Los principales puntos de inquietud incluyen:
 

08-02-2026 / 12:02
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