Nacionales - 29-01-2026 / 09:01
DESTRUYENDO LA ARGENTINA
Que el pueblo no se engañe tan fácil: Milei no nos está llevando a Irlanda sino a Venezuela
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.
En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei.
La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.
Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.
El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.
Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
La Opinión Popular
En los años que gobierna Milei, la Argentina, que iba a volver al mundo, parece haber sido abandonada por el mundo, o por lo menos por la parte del mundo que elegía Argentina como lugar para hacer sus inversiones o para pasar sus vacaciones.
En los dos años de gobierno libertario, dieciséis multinacionales han dejado sus inversiones en el país, ya sea yéndose o vendiendo sus activos, y dos millones de turistas extranjeros ya no vienen al país.
Algunas multinacionales que nos dejan no son muy conocidas por el público en general como Procter y Gamble, Internexa o Dasa (no obstante son firmas que comercializaban marcas como Gillette, Pampers, Always, Pantene, Head & Shoulders u Oral B, operaban miles de kilómetros de fibra óptica o daban cobertura de salud a miles de argentinos), pero otras tenían décadas de presencia en el país y eran ampliamente conocidas como Mercedes Benz, Exxon Mobil, Makro o el banco HSBC.
El caso más espectacular y que pinta con mayor detalle el estado actual del manejo político de los libertarios en el gobierno lo dio la retirada de Petronas de la mayor inversión en la historia de la Argentina. La firma estaba dispuesta a invertir 30 mil millones de dólares en la construcción de una planta de Gas Natural Licuado para exportación en Bahía Blanca.
Pero la casta política que hoy domina el país con la complicidad de los grandes multimedios, vetó esa localización porque favorecía a un gobernador que no era del color político del presidente.
Como la empresa dijo que si no se hacía en la provincia de Buenos Aires no se hacía, la runfla libertaria y sus socios de redes y periodistas inventaron que se haría en un puerto inexistente de la provincia e Rio Negro, cuyo gobernador es fiel vasallo político de Milei.
Era una patraña para ocultar que la inversión se caía. La patraña incluyó el pomposo anuncio, repetido por los medios, de un supuesto reemplazo de Petronas por Shell. Pero en diciembre pasado Shell desenmascaró toda la operación de ocultamiento al anunciar que no será parte de ese invento que es Argentina LGN.
La otra pata del divorcio de la Argentina libertaria con el mundo se evidencia en la estrepitosa caída del turismo receptivo internacional, que perdió la friolera de dos mil millones de dólares en dos años de Milei porque dos millones de turistas dejaron de elegir a nuestro país como lugar de destino.
El motivo es el mismo que destruye el turismo local y que espanta a las multinacionales que nos abandonan porque los ingresos medios de las familias derrumban el consumo: una política económica que seca a los argentinos de pesos reduciendo sus ingresos y un dólar barato que hace a nuestro país caro en moneda extranjera.
Desesperados por estos fracasos que sus socios de los medios ocultan mientras distraen con el affaire de la AFA (a la que atacan porque no transa con ellos el negocio de los derechos de televisación del futbol), el presidente y su séquito intenta reemplazar ese alejamiento del mundo real con una subordinación de relación carnal con el fascistoide presidente de la potencia dominante y sus socios del sionismo genocida.
Esa subordinación y los dólares que le llovieron le permitió un buen resultado en las elecciones y un camuflaje para la ruina económica y financiera en que ha sumido al país.
Pero el mundo real no se engaña tan fácilmente como a los votantes argentinos. Las multinacionales que se van y los turistas que no vienen, no dejan margen de duda.
Por Ing. Javier Mariano García Guerrero
Fuente: La Arena