Nacionales - 23-01-2026 / 06:01
EL LIBERTARIO NO PIERDE OPORTUNIDAD DE CHUPAR LAS MEDIAS DEL GOBIERNO YANQUI
Consejo de la Paz Imperialista: Una truchada de Milei apoyando la ONU trucha de Trump
Javier "el Loco" Milei volvió a mostrarse este jueves como seguidor incondicional de Donald Trump, dando vergüenza ajena ante los ojos del mundo, al acompañarlo en el lanzamiento del llamado Consejo de la Paz, una iniciativa impulsada por el presidente yanqui que despertó reparos en buena parte de Occidente. El supuesto Consejo de Paz es encabezado por Trump e intenta imponer una salida imperialista siguiendo su "doctrina Donroe". Milei se suma con entusiasmo a esta farsa internacional, de una ONU paralela, combinando sumisión externa con represión interna.
Javier "el Loco" Milei volvió a mostrarse este jueves como seguidor incondicional de Donald Trump, dando vergüenza ajena ante los ojos del mundo, al acompañarlo en el lanzamiento del llamado Consejo de la Paz, una iniciativa impulsada por el presidente yanqui que despertó reparos en buena parte de Occidente. El supuesto Consejo de Paz es encabezado por Trump e intenta imponer una salida imperialista siguiendo su "doctrina Donroe". Milei se suma con entusiasmo a esta farsa internacional, de una ONU paralela, combinando sumisión externa con represión interna.
El mandatario argentino ocupó un lugar en primera fila, rodeado de jefes de Estado y de gobierno de países no occidentales, muchos de ellos con serios cuestionamientos en materia democrática. Del continente americano solo participaron tres presidentes: Trump, Milei y el paraguayo Santiago Peña. El acto se realizó en el Davos Congress Center, en el marco del Foro Económico Mundial, y fue presentado como un espacio destinado a la cooperación internacional, aunque con un fuerte sello político del líder del Imperio.
Es un proyecto colonialista atroz, sometido a la prepotencia de Trump y su obsesión por regir el mundo a empujones, que busca colaboradores. Entre los asistentes se contaron representantes de Baréin y Marruecos, el primer ministro de Armenia, el presidente de Azerbaiyán, el primer ministro de Bulgaria, el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, el presidente de Indonesia, el viceprimer ministro de Jordania, la presidenta de Kosovo, el primer ministro de Pakistán, el presidente de Paraguay, el primer ministro de Qatar, los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita y de Turquía, un delegado de Emiratos Árabes Unidos, el presidente de Uzbekistán y el primer ministro de Mongolia, entre otros. El genocida Benjamín Netanyahu, aunque no pudo viajar por la orden de arresto de la Corte Penal Internacional, mandó su adhesión.
Trump había invitado a cerca de 50 países y aspiraba a que al menos 35 se sumaran. Milei fue uno de los más alcahuetes que, desde el primer anuncio, celebró públicamente la iniciativa y calificó como "un honor" integrar el Consejo, incluso antes de que se conocieran los detalles de funcionamiento y financiamiento. La propuesta incluye una contribución millonaria por parte de los países miembros en los años siguientes, que manejará Trump, un punto que varios gobiernos evalúan con cautela. Otros líderes regionales, como Lula da Silva, dejaron la decisión en estudio. Abrazado a Trump, Milei separa a la Argentina de todo el resto del mundo.
El contraste fue evidente entre el discurso que Milei había pronunciado el día anterior en Davos, con fuertes referencias a la defensa de los valores de Occidente, y la postal del jueves, sentado junto a dirigentes de países con modelos políticos dictatoriales muy alejados de ese ideario. Más que coherencia ideológica, la escena dejó en claro el alineamiento estratégico del presidente libertario con Trump y su decisión de respaldar sin matices la iniciativa imperialista.
Milei se retiró antes del cierre para cumplir con compromisos, pero alcanzó a estampar su firma que se convirtió a la Argentina en miembro de esta Junta reaccionaria imperialista que presidirá Trump en forma vitalicia y que, según críticos en Estados Unidos, América Latina y Europa, funcionaría como un competidor director de la Organización de las Naciones Unidas, institución que tanto Trump como Milei suelen cuestionar.
En ese contexto, la participación del cipayo Milei en el lanzamiento del Consejo de la Paz se volvió a alimentar las críticas sobre una política exterior totalmente subordinada a los movimientos de Trump , con escaso margen propio y con decisiones que, lejos de fortalecer la posición internacional de la Argentina, la exponen a tensiones innecesarias y contradicciones difíciles de explicar.
Ahora, el Gobierno libertario quiere evitar que el Congreso, como establece la Constitución, apruebe o no el ingreso de la Argentina al organismo creado y dirigido por Trump para desplazar a la ONU. Por ello, el canciller Quirno ya instruyó para que se elaborara un dictamen que eluda las facultades parlamentarias. Y que la Constitución no sea un estorbo al cipayismo.
LaOpinión Popular
QUE LA CONSTITUCIÓN NO SEA UN ESTORBO
Milei ordenó eludir al Congreso para que la Argentina se sume a la ONU Blue de Trump
El Canciller Pablo Quirno le ordenó a la Dirección de Organismos Internacionales hacer un dictamen que evitar el tratamiento parlamentario del ingreso al Board of Peace de Trump. Ya se firmó el acta inicial, con ausencia de países de Occidente. Javier Milei y Santiago Peña (Paraguay) buenos alumnos de Trump.
El canciller Pablo Quirno instruyó verbalmente al titular de la Dirección de Organismos Internacionales (DIOIN), Alejandro Verdier, para que elabore un dictamen que esquive al Congreso Nacional e impida que se trate el ingreso de Argentina en el Board of Peace (Junta o Directorio de la Paz) creado por Donald Trump. El texto constitucional es categórico: es facultad del Congreso "aprobar los tratados concluidos con las demás naciones y con organizaciones internacionales".
En este caso, la aprobación es más relevante todavía porque el Board afrontará cuestiones relacionadas hasta con lo militar, porque es una organización que intervendrá inicialmente en Gaza, zona de fuerte conflicto. El presidente Javier Milei firmó la integración este martes, en Davos, haciéndose parte de un organismo lanzado por Occidente, pero en el que Occidente casi no está. No se sumó Europa (salvo el gobierno ultraderechista de Hungría) ni Canadá ni países de máxima trascendencia como Brasil o México.
De Occidente estuvieron Milei, quien se presenta como el alumno más aplicado, y Santiago Peña, de Paraguay En la ceremonia se vieron únicamente las caras de 5 reyes y varios mandatarios de países de la exUnión Soviética, con mayoría de quienes no registran credenciales democráticas mínimas.
Después de su perorata del miércoles sobre los valores de Occidente, al final, Milei terminó de la mano de jefes de estado que no encajan demasiado con esos valores. Entre los que hasta ahora no aceptaron la invitación, la mayoría considerá que el Board es una especie de ONU paralela en la que no se discute nada, sino que escenifica la concentración de poder de Trump.
El estadounidense se autodesignó presidente, aprueba o veta a los miembros, maneja los fondos y tiene el poder de decisión, sobre todo. Otros evalúan que el presidente de Estados Unidos protagoniza una fuga hacia adelante: las encuestas le dan entre mal y muy mal dentro de su país, por lo que se lanza a conseguir algunos impactos internacionales.
Artículo 75 de la Constitución
La orden de Quirno, desde Davos, es que la DIOIN produzca un texto que sirva para fundamentar que el gobierno de Javier Milei no mandará al Congreso la integración a un organismo internacional como es el Board of Peace.
El artículo 75 de la Constitución, en su inciso 22, dice claramente que es atribución del Congreso "aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales".
El constitucionalista Andrés Gil Domínguez lo acentúa de forma categórica. En diálogo con Página/12 afirma que "la Constitución es totalmente clara y concreta en cuanto a que cuando el Estado argentino se obliga, mediante un tratado, a integrar un órgano internacional, se requiere la aprobación del Congreso. Y la integración a un organismo siempre está basada en un tratado o acuerdo.
Lo puede negociar el Poder Ejecutivo, pero con la aprobación del Congreso. No existe asunción de ningún tipo de responsabilidad internacional, de compromiso internacional, sin que el Ejecutivo previamente tenga o cuente con el acuerdo, con la aprobación por parte del Congreso".
Según los expertos en relaciones internacionales eso es todavía más importante cuando el organismo, en este caso el Board, se va a involucrar en peligros relacionados con lo militar. El primer objetivo es la Franja de Gaza y no se pueden descartar enfrentamientos y pérdidas de vidas en las que Argentina pasará a tener responsabilidad por integrar el organismo.
Como anticipó Página/12 el domingo pasado, la Cancillería está concentrada en producir una copia en espejo de la política exterior de Washington, al punto que, como Estados Unidos se fue de 66 organismos internacionales, la DIOIN de la Cancillería también prepara un dictamen para abandonar organismos internacionales.
Ahora Quirno le pide otro dictamen a la DIOIN, pero para esquivar al Congreso. El Reino Unido, por ejemplo, envió la propuesta al Parlamento para que resuelva sobre la integración al Board y por eso no estuvo sentado a la mesa este martes. Y eso que se trata de un fuerte aliado de Washington, pese al choque actual por la cuestión Groenlandia.
Hay otro argumento que el gobierno pretende esgrimir para eludir el debate en el Congreso y es que a diferencia de lo que ocurre con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, el Board of Peace no es un tratado. O al menos es lo que pretende la Rosada que crean los argentinos.
La Cancillería tiene otro problema más. Ya se envió un cable secreto a los embajadores para que traten de explicar una contradicción flagrante. Que Argentina propone un argentino, Rafael Grossi, como secretario general de las Naciones Unidas y al mismo tiempo se va de los organismos de Naciones Unidas. Ahora esa contradicción se agrava. Argentina se suma a unas Naciones Unidas paralelas.
Firmando en Davos
Los expertos en relaciones internacionales también notaron que la flamante organización se llama Board (directorio o junta), un término más asociado a lo empresario, y no Council (Consejo) que refiere más a decisiones que se toman en conjunto, tras cierta deliberación. La cuestión terminológica no es menor porque deja en claro que Trump tiene el poder de convocar y vetar la participación en el Board, es el que mantiene el control de las decisiones y el que resuelve cómo se usará el dinero. Es como una empresa de él.
La firma del acta constitutiva escenificó esa situación: en un salón del Centro de Convenciones de Davos estaban todos los mandatarios sentaditos y Trump ingresó como jefe de los jefes. El presidente norteamericano los hizo pasar de a uno a firmar y luego presentó a la junta ejecutiva: su yerno, Jared Kushner; su delegado en Medio Oriente, Steve Witkoff, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el exprimer ministro británico, Tony Blair. Como se ve, Trump retiene el control absoluto.
¿Convocatoria fracasada?
En los medios europeos sostienen que, al menos hasta ahora, la convocatoria de Trump orilla el fracaso. Esencialmente porque se trata de una propuesta que trata de agrupar a Occidente, en teoría frente a China o Rusia, pero que es desechada por el momento por la casi totalidad de los países relevantes de Occidente. En el escenario estuvieron los reyes o cancilleres de Arabia Saudita, Jordania, Qatar, Bahrein, Marruecos, Emiratos Arabes; países con pocas credenciales democráticas de Africa y Asia, como Bielorrusia, Azerbaiyán, Kazajstán, Uzbekistán, Indonesia, Turquía, Pakistán, Egipto, Armenia y Vietnam, mientras que de Occidente estuvieron sólo Hungría -el único de Europa- Argentina y Paraguay. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, decidió no hacerse presente porque rige una orden de captura de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Fuera del organismo quedó toda Europa, Canadá, China, Rusia, India, Brasil, México, Sudáfrica y buena parte de los países del mundo. La mayor desconfianza tiene que ver con que se considera al Board una competencia desleal de la ONU. De hecho, de los países integrantes del Consejo de Seguridad no fue ninguno, salvo Estados Unidos, claro está.
La organización Human Rights Watch sostuvo que se armó el Board para eludir a la ONU y, en especial, a los parámetros de respeto a los derechos humanos que tiene Naciones Unidas.
Desconfianzas e ilusiones
Tras la firma del documento constitutivo, tomó la palabra Kushner, el yerno de Trump, casado con Ivanka, la hija del presidente. Kushner está al frente de Affinity Partners, que es un fondo de inversión que maneja dinero principalmente de Arabia Saudita y otros inversores de Medio Oriente. Lo impactante es que Kushner no tiene cargo ni función alguna en el gobierno de Washington.
Básicamente lo que explicó Kushner en su alocución fue cómo se reconstruirá Gaza desde el punto de vista arquitectónico. Exhibió distintas imágenes y planos en los que explicó cómo se van a construir infraestructuras de un puerto, un aeropuerto, instalaciones industriales y turísticas, en un territorio que está sobre el Mar Mediterráneo. El inicio sería por Rafah, en el sur de Gaza, y la idea sería ir avanzando hacia el norte.
El plan sería impactante si no se tratara de una zona de conflicto dramático, con una matanza de israelíes perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023 y una represalia feroz e indiscriminada, con miles de muertos palestinos, por parte del gobierno de Netanyahu. Y sería un plan de máxima importancia si tuviera el respaldo multilateral de Naciones Unidas y no únicamente de Trump, aliado de Netanyahu.
El punto de partida no es sencillo: se exige la desmilitarización de Hamas, algo resistido por la organización palestina. El primer punto de desconfianza es que todo se haga favoreciendo más a Israel que a los palestinos, pero también es cierto que la derecha israelí desconfía igualmente porque quiere un virtual desplazamiento de los palestinos.
El otro punto de desconfianza, mencionado en los medios europeos, es que podría tratarse de un gigantesco negocio inmobiliario monopolizado por el presidente de Estados Unidos. Justamente el New York Times acusó este martes a Trump de haber hecho negocios desde la presidencia, acumulando, en un año, 1.400 millones de dólares para su fortuna personal.
Y el tercer elemento de desconfianza tiene que ver con el supuesto siguiente paso del Board: Ucrania. Se dice que en la organización que arrancó este martes podría estar Rusia, pero no Ucrania. Eso levanta las suspicacias de los europeos.
Pasajeros de segunda
Según confirmaron varias veces en la Casa Rosada, Argentina no aportará los mil millones de dólares para ser socio de primera categoría del Board. "Hay otros apuros", reconocieron. De alguna manera se aceptó entonces la oferta de ingresar con una membresía por 3 años, no de manera definitiva. Una especie de promoción.
Todo esto puede ser cuestionado en el Congreso: podría rechazarse ingresar a una organización en la que existen pasajeros de primera y de segunda, que el dinero sea manejado de forma unilateral, la adscripción a una ONU blue o el sometimiento a una especie de autocracia vitalicia de Trump.
El debate en ambas Cámaras sería intenso.
Pero la orden, el mandato de Milei-Quirno, es saltear al Congreso. Como sea.
Por Raúl Kollmann
Fuente: Página 12