Entre Ríos - 11-01-2026 / 19:01
PANORAMA POLÍTICO ENTRERRIANO
El destrato de Milei provocará un ahogo financiero en las provincias
La acción por excelencia del presidente Javier Milei, para mostrar sumisión del adversario, es la humillación en el transcurso de las discusiones. A pesar de ello, el gobernador Rogelio Frigerio se siente obligado, por el electorado provincial que comparte, a mantener una buena relación con el Gobierno nacional. Pero la administración provincial está entre las perjudicadas por la gestión libertaria, en todos los frentes: tanto por el ajuste global del gasto como por las decisiones unilaterales de Milei en la distribución de los escasos recursos que reparte entre las provincias, y también por el derrumbe de ingresos propios de la Provincia que provocan las desastrosas consecuencias económicas del modelo anarco capitalista.
La acción por excelencia del presidente Javier Milei, para mostrar sumisión del adversario, es la humillación en el transcurso de las discusiones. A pesar de ello, el gobernador Rogelio Frigerio se siente obligado, por el electorado provincial que comparte, a mantener una buena relación con el Gobierno nacional. Pero la administración provincial está entre las perjudicadas por la gestión libertaria, en todos los frentes: tanto por el ajuste global del gasto como por las decisiones unilaterales de Milei en la distribución de los escasos recursos que reparte entre las provincias, y también por el derrumbe de ingresos propios de la Provincia que provocan las desastrosas consecuencias económicas del modelo anarco capitalista.
La novedad de la era Milei es la paradoja de que una parte del electorado compartido apoya esas acciones y esto deja al frigerismo entrerriano en una situación de impotencia política. El resultado electoral de octubre pasado cristalizó esa realidad. A pesar que Milei se quedó en 2024 y 2025 con los recursos de las cajas de jubilaciones de las provincias, pero también con la mayor parte de los recursos previstos para Aportes del Tesoro Nacional. Repartió apenas el 7,3 de los recursos en 2024 ($ 49.800 millones) y el año pasado distribuyó entre los gobernadores amigos $ 207 mil millones, el 21,7% de los recursos para tener apoyo en el Congreso. Todo el resto quedó para alimentar el declamado superávit nacional. Y Frigerio no hace nada.
Los efectos del ilegal corte de recursos de Anses a las cajas provinciales son demoledores para todas las jurisdicciones. Y hasta ahora no hay una sola señal de la Corte Suprema que indique que esa medida unilateral va a cesar. Las señales presupuestarias, en tanto, son las contrarias: en 2025 el reconducido Presupuesto nacional preveía unos simbólicos 254 mil millones para las 13 provincias que tienen Cajas de Jubilaciones propias y en 2026 la cifra es menos de la mitad. No cubriría siquiera las cuotas fijadas por la Justicia a las provincias que demandaron a la Nación. Entre Ríos hasta abril recibirá $ 2.000 millones al mes, de los más de 10 mil que debería estar recibiendo cada 30 días si se cumpliera la ley.
Los envíos de coparticipación vienen en caída desde hace meses y la semana pasada un informe del Iaraf señaló que la reducción de la presión tributaria efectiva nacional que publicita el gobierno de Milei correspondió en 2024 y 2025 al 0,8 % del PBI. "De esta baja acumulada, la Nación aportó el 8% (0,06 puntos porcentuales del PBI) y las Provincias el 92% (0,73 puntos porcentuales del PIB)".
Las provincias perdieron los subsidios al transporte, el Fonid y los recursos de Anses. Los gobernadores ahora hacen cuentas sobre una pérdida en ciernes: el proyecto de Reforma Laboral prevé una reducción de Ganancias para las grandes empresas privadas, las provincias podrían dejar de recibir cerca de $1,7 billones en 2026, ya que se trata de un impuesto coparticipable. Entre Ríos perdería cerca de $ 80 mil millones.
La baja de la presión tributaria nacional y la evolución de los recursos provinciales parecen, a primera vista, dos debates separados. Sin embargo, forman parte de un mismo fenómeno: liberales vs federales. El proceso de baja impositiva se apoya, casi por completo, en una restricción creciente sobre las finanzas de las provincias. Menos impuestos a nivel nacional no significaron más holgura fiscal para los gobiernos subnacionales, sino todo lo contrario.
Cuando se analiza la recaudación en términos relativos al tamaño de la economía, el panorama se vuelve aún más claro. En 2025, con una economía que habría crecido en torno al 4%, tanto la recaudación que queda en manos de Milei como la que se transfiere a las provincias vía coparticipación perdió peso en relación al PBI.
La recaudación nacional se redujo en 0,9 puntos porcentuales del producto, mientras que la correspondiente a provincias cayó 0,2 puntos. En conjunto, la presión tributaria efectiva nacional descendió 1,1 puntos del PBI en los dos años analizados. Si la comparación se extiende a 2023, la conclusión es todavía más contundente: tanto la Nación como las provincias perdieron 0,5 puntos porcentuales del PBI cada una en términos de recursos relativos.
Esta caída define una nueva restricción presupuestaria estructural para ambos niveles de gobierno, en un contexto donde el gasto público ya venía ajustándose y para el cual casos como el de Entre Ríos, con la necesidad de financiar el gasto previsional, es crítico. El comportamiento diferencial entre 2024 y 2025 resulta clave para entender el resultado acumulado. En 2024, Milei logró aumentar el peso relativo de la recaudación que recibe, impulsada principalmente por la suba del impuesto PAIS y de los derechos de exportación, tributos no coparticipables. Los gastó en el carry trade.
En ese mismo año, las provincias sufrieron una caída relativa de recursos, afectadas por la reforma del impuesto a las Ganancias y cambios en la administración del IVA. En 2025, el proceso se revirtió: la recaudación nacional cayó con fuerza, mientras que la de las provincias mostró una leve suba nominal, insuficiente para compensar el crecimiento de la economía. El resultado final, al acumular ambos años, es una baja neta de 0,8 puntos del PBI en la presión tributaria efectiva nacional respecto de 2023. De ese total, la Nación aportó apenas 0,06 puntos del PBI (8%), mientras que las provincias explicaron 0,73 puntos (92%).
Hay otro aspecto clave: el comportamiento de las transferencias automáticas nacionales y su impacto sobre los ingresos totales provinciales en 2025. El resultado general es elocuente: las provincias tuvieron un aumento real interanual de sus ingresos totales de apenas 0,8%. Al desagregar por jurisdicción, aparecen diferencias relevantes. Las provincias con mayor suba real de ingresos derivados de transferencias automáticas fueron Salta (+2,85%), Buenos Aires (+1,52%) y Tucumán (+1,5%). En el extremo opuesto, La Pampa, Córdoba, la CABA y Santa Fe no registraron variaciones reales respecto de 2024. En el consolidado de las 24 jurisdicciones, el incremento fue mínimo.
Este desempeño se explica por la combinación de dos factores: la importancia relativa que tienen las transferencias automáticas en cada provincia y el comportamiento que esas transferencias tuvieron durante 2025. En aquellas jurisdicciones más dependientes de los recursos nacionales, incluso una suba moderada tiene impacto. En las provincias grandes, con mayor peso de recursos propios, el efecto fue prácticamente neutro. El margen fiscal de las provincias para aumentar el gasto público sin deteriorar su resultado fiscal previo fue prácticamente nulo en 2025. Varias jurisdicciones cerraron el año con stocks mínimos de recursos atesorados y con resultados fiscales extremadamente ajustados.
El 2026 viene bravo y el panorama fiscal provincial es complicado. Con escaso margen de maniobra, Frigerio deberá administrar el gasto con extrema prudencia, aun cuando tengan más presión en las erogaciones. Para evitar un desorden fiscal, el aumento real del gasto no debería superar el 3%, lo que equivale a una suba nominal cercana al 28%. Si el objetivo, además, es reducir el peso relativo del gasto en la economía y avanzar en una baja de impuestos, los incrementos deberían ser incluso menores.
En ese contexto, la discusión sobre alivio tributario, federalismo fiscal y sostenibilidad del gasto aparece inevitablemente entrelazada. Los datos muestran que la baja de impuestos de Milei tuvo un costo que se pagó, en gran medida, desde las cuentas provinciales.
Otra vez, Milei cumpliría con la pretensión empresaria de reducir la presión impositiva y flexibilizar la legislación laboral, y otra vez trasladará la mayor parte del costo a las provincias. Para Frigerio la ecuación es costosa por doble vía: económica y política, porque se trata de medidas que muchos entrerrianos apoyan aun cuando en muchos casos desconozcan sus consecuencias. Ese es el laberinto sin salida en que el Gobierno libertario pone a todos los gobernadores.
El apoyo que cosecha Milei es alentador para La Libertad Avanza en 2027, pero las definiciones en términos de construcción de la alternativa provincial son nulas. Los principales protagonistas del mileísmo local intuyen y presuponen más de lo que conocen, pero aprendieron rápido que se requiere subordinación total. La sobreactuada indefinición de Karina Milei tiene un efecto doble: desató todas las alertas en Frigerio y al mismo tiempo genera en los libertarios una inquietud que redunda en alineación total de todo aquel que aspire a un cargo.
La Opinión Popular
El descalce entre la retórica libertaria y la economía diaria
Sostiene Rafael Cortes, columnista de Misiones Onlie, que el programa de ajuste ortodoxo que instrumenta el Gobierno nacional demostró eficacia para estabilizar, pero está demorando más de la cuenta para generar algún tipo de reactivación que impacte en la realidad de grandes sectores de la población. El empleo registrado cae, el consumo se retrae y las economías regionales están en crisis. La misma gente que en octubre le dio un voto de confianza al presidente Javier Milei ahora exige resultados.
La retórica triunfalista del Gobierno libertario, plagada de slogans de alta efectividad en las redes sociales, choca de manera cada vez más notoria con una realidad diaria de grandes sectores de la población que ya no esperan "irse para arriba como pedo de buzo" y hasta se olvidaron de las promesas de ganar en dólares, pero que sí necesitan algún tipo de mejoría.
Milei les planteó un contrato electoral que incluía una primera etapa de esfuerzo a cambio de un crecimiento sostenido y duradero que llegaría después. Pero esa segunda etapa todavía no empezó, al menos no para la mayoría de los argentinos, a pesar de que desde el oficialismo repitan con insistencia que "todo marcha de acuerdo al plan".
Se ve la reducción de la inflación y se percibe un mayor orden en las variables macroeconómicas. El dólar se mantiene en una relativa estabilidad y las tasas de interés tienden a bajar, pero esta paz económica libertaria se parece cada vez más a la paz de los cementerios.
La promesa de un crecimiento "en V", de una dolarización redentora o del retorno inmediato a la jerarquía de potencia mundial, está chocando frontalmente contra una estructura de ingresos degradada y un esquema fiscal donde el peso del ajuste no fue equitativo.
El desánimo social no nace de una consigna ideológica, sino de una frustración aritmética. Según el Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora, más del 70% de los argentinos considera que sus ingresos son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esta percepción, si bien es subjetiva, encuentra explicación en datos duros de consumo masivo que muestran una degradación lenta pero progresiva del poder de consumo.
La caída afecta a la canasta básica y particularmente al consumo de carne vacuna, lo que evidencia que el "ajuste virtuoso" prometido por el Gobierno Nacional no tocó tanto a la casta como sí afectó al consumidor.
El filo de la motosierra
El superávit fiscal es la bandera que más alto flamea en el discurso oficial de enumeración de logros. Revertir tantos años de déficit no es un asunto menor, pero un dato que suele omitir la narrativa de la motosierra quedó en evidencia en un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Según consta en dicho trabajo, en los dos primeros años de gestión del presidente Milei, el esfuerzo fiscal para reducir la presión tributaria fue casi totalmente aportado por las provincias. En el agregado, el peso de la recaudación sobre el Producto Bruto Interno (PBI) cayó en 0,8 puntos porcentuales, no solo por la caída de ingresos tributarios, sino también por el crecimiento económico, de acuerdo con la metodología utilizada por el INDEC para esta última variable.
El trabajo analiza cómo evolucionó la distribución de los impuestos a través de la coparticipación federal y compensaciones entre 2023 y 2025. Plantea que el Gobierno nacional aportó solo el 8% del ajuste en la presión tributaria, mientras que las provincias corrieron con el 92%.
Los logros fiscales que exhibe Nación se alcanzaron a costa de la parálisis total de la obra pública, la eliminación de subsidios al transporte y energía en el interior y una poda drástica de transferencias no automáticas a las provincias.
Esta dinámica sitúa a las provincias en una situación paradójica. El Estado provincial, que durante años mantuvo una administración fiscal prudente, sin endeudarse en moneda dura y preservando el superávit primario, hoy debe gestionar la escasez extrema bajo un modelo nacional que ajusta sin distinguir territorios ni tiempos productivos.
Camino al escepticismo
La economía argentina se encuentra hoy en una fase de revisión de creencias. La sociedad, que inicialmente brindó un cheque en blanco para un cambio profundo, empieza a realizar preguntas incómodas:
- La idea de que el orden macroeconómico, por sí solo, generaría un derrame inmediato ha perdido peso ante la ausencia de reactivación.
- La evidencia de que las provincias y los asalariados han soportado el grueso del ajuste erosiona la épica del sacrificio compartido.
- Las etiquetas rimbombantes y los diagnósticos terminales lanzados en redes sociales no compensan la falta de gestión en el mundo real.
Pese al incremento en las dudas, el respaldo a Milei sigue siendo fuerte. La gente no cambia de idea de un día para el otro, pero la espera por resultados concretos no será eterna.
A no confundir, el argentino promedio no se volvió anarcocapitalista, se cansó de ver fracasar a los gobiernos peronistas, sufrió otro desengaño con el rejunte de Cambiemos y encontró una alternativa con Milei.
Los libertarios ya demostraron que pueden ser distintos a lo que hubo hasta ahora, pero todavía les falta demostrar que pueden ser mejores.
Humo blanco en Europa para el acuerdo con el Mercosur
Tras más de 25 años de negociaciones intermitentes y complejas, se concretó un significativo avance para la concreción del tan postergado acuerdo UE-Mercosur: el Consejo de la UE (integrado por los 27 estados miembros) aprobó por mayoría cualificada la autorización para firmar el acuerdo de asociación y el acuerdo comercial interino con el Mercosur.
Esta decisión superó las resistencias de países como Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría (que votaron en contra), mientras que Bélgica se abstuvo. El apoyo clave vino de Alemania, España, Italia (que cambió de posición tras concesiones adicionales) y otros miembros.
Esta aprobación política permite que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajen a Asunción -que ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur- para la firma oficial prevista el 17 de enero de 2026. Será un acto protocolario de gran simbolismo, con la presencia de los mandatarios de los países del Mercosur.
El pacto busca crear la mayor zona de libre comercio del mundo, abarcando aproximadamente 700-800 millones de consumidores y un PIB conjunto superior a los 20-22 billones de dólares. Elimina aranceles en el 91-92% de las exportaciones en ambas direcciones (con reducciones progresivas en los casos restantes).
Para la UE: ahorro estimado de 4.000 millones de euros anuales en derechos arancelarios para sectores como automóviles, maquinaria, productos químicos, farmacéuticos, vinos y lácteos.
Para el Mercosur: acceso preferencial (eliminación o reducción arancelaria) para el 99% de las exportaciones agrícolas (carne vacuna, soja, miel, etanol, biocombustibles), aunque con cuotas y salvaguardas para proteger a los productores europeos.
El acuerdo también incorpora capítulos sobre desarrollo sostenible, derechos laborales, protección ambiental y diálogo político, reforzando la cooperación en temas globales como el cambio climático y la gobernanza multilateral.
La firma del 17 de enero será un paso simbólico importante, pero no implica entrada en vigor inmediata. El acuerdo es mixto y requiere ratificación por el Parlamento Europeo (donde hay oposición fuerte, especialmente de eurodiputados franceses, polacos e irlandeses), la aprobación por los parlamentos nacionales de la UE (en algunos casos) y la ratificación por los congresos de los países del Mercosur.
Se espera que, sin grandes obstáculos, pueda entrar en vigor progresivamente hacia finales de 2026 o inicios de 2027 (con aplicación provisional de la parte comercial pura antes).
La Opinión Popular