Nacionales - 10-01-2026 / 09:01
LA POLÍTICA ULTRA DERECHISTA DE LA CRUELDAD
Trump y Milei: comparten defectos y vicios, como ser manipuladores o tener el mismo carácter violento
Javier "el Loco" Milei es un admirador de Trump, cuyo gobierno se aleja de la idea de democracia y libertad. El estadounidense creó una fuerza policial de carácter federal para perseguir a inmigrantes. Estos policías tienen la prerrogativa de detener a cualquier persona solamente por el color de su piel.
El video con la imagen de un guardia de inmigración norteamericano que asesina a una mujer en Minneapolis, Estados Unidos, tiene muchas similitudes con el del asesinato de Juan Gabriel González, en Villa Lugano, por un efectivo policial. Ambos videos circularon por las redes. En la brutalidad de esas escenas está la esencia de dos proyectos de país que coinciden en su desprecio al prójimo.
El presidente norteamericano Donald Trump declaró al New York Times que "mi único límite es mi mente" que es el mismo criterio que siguieron los dos efectivos de seguridad, en Minneapolis y en Buenos Aires, para disparar a quemarropa contra personas desarmadas. Trump lo hizo al secuestrar al presidente de Venezuela.
Javier "el Loco" Milei es un admirador de Trump, cuyo gobierno se aleja de la idea de democracia y libertad. El estadounidense creó una fuerza policial de carácter federal para perseguir a inmigrantes. Estos policías tienen la prerrogativa de detener a cualquier persona solamente por el color de su piel.
La fuerza del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) "tienen inmunidad absoluta para hacer su trabajo" respondió el vicepresidente J.D. Vance cuando le preguntaron por el asesino de Renee Nicole-Good, de 37 años y madre de tres hijos.
La mujer era una poetiza premiada en su país. Se interpuso con su camioneta a un contingente del ICE que iba a realizar razzias en su barrio. Un agente le ordenó que bajara de automóvil, pero ella dio marcha atrás para alejarse y el tipo le descerrajó tres tiros en la cara. En Estados Unidos, el pueblo bautizó al ICE como la Gestapo.
Para no ser menos, el mandatario argentino emitió un Decreto de Necesidad y Urgencia que le da prerrogativas similares a los servicios de espionaje. Podrán detener personas sin orden judicial, exigir datos personales de ciudadanos a instituciones públicas como la AFIP, así como incorporar al espionaje interno a los servicios de inteligencia militar. Creó una policía política o una policía secreta. Una Gestapo.
La diferencia está en que el argentino se llenó la boca para gritar ¡Viva la libertad, carajo! pero creó una policía secreta para controlar a los argentinos. En cambio, el Trump que admira Milei nunca dijo que estaba por la libertad, ni siquiera por el libre comercio, y por eso tiene su Gestapo propia. Lo que dijo fue: "Hagamos grande a América, otra vez", lo que anunció un imperialismo más agresivo, sobre todo donde considera que está su "patio trasero". Y Milei acepta encantado poner a la Argentina como patio trasero de Trump.
En Estados Unidos, la justicia aclaró que el Cartel de los Soles que Trump usó como excusa para el secuestro de Nicolás Maduro, no existe. Lo tendrían que haber soltado. Pero ya le agregaron otros cargos sacados de la manga. El Senado, a su vez, busca prohibirle al inquilino de la Casa Blanca otros actos de agresión contra Venezuela.
En Argentina, la justicia declaró inconstitucional el protocolo de seguridad de Patricia Bullrich, que penalizaba la protesta social, gremial o política. Igual se aplica contra los jubilados, pero no cuando los venezolanos antichavistas hacen manifestaciones para festejar la invasión de su patria y el asesinato de sus compatriotas. Al mismo tiempo, dirigentes de la oposición de distintas corrientes, plantearon recursos en la Justicia contra el decreto que pretende institucionalizar una policía secreta "libertaria".
En esta puja está en juego una democracia que va perdiendo por goleada. Tanto Trump como Milei tienen el respaldo de gran parte del capital concentrado, grandes corporaciones y millonarios que consideran que la democracia, más que facilitar, constituye un obstáculo para aumentar sus ganancias.
En esos ámbitos circulan ideas de gobierno de las elites, de democracias limitadas o directamente de gobierno de las corporaciones. Las grandes manifestaciones populares en Estados Unidos se realizan con la consigna de "¡No queremos un Rey!" (No King).
Trump se cargó un ordenamiento planetario creado por el mismo Estados Unidos, pero que, al menos hacía previsible el acontecer internacional. Acaba de sacar a su país de 66 organizaciones relacionadas con la ecología, el cambio climático y temas similares. Ya había cuestionado a la UNESCO y a la OMS, despreció a la OTAN y a la ONU y boicoteó al G20.
Su "mente", como le dijo al NYT, le ordenó hacerse del control del petróleo venezolano y abandonar a Ucrania después de inducirla a una guerra que nunca podría ganar. Rusia aprovechó la agresión estadounidense a Venezuela para lanzar una ofensiva en Ucrania y escalar sus exigencias. Cuando la US Navy con ayuda británica pirateó al tanquero con bandera rusa Bella II cerca de Islandia, había un submarino ruso en posición de torpedear a los agresores, pero la orden fue no hacerlo.
Para Rusia, lo que se pierde en Venezuela, se gana en Ucrania, emitió un duro comunicado, pero se quedó en el molde. China tiene paciencia. Desde hace diez años, Estados Unidos le aplicó 1017 sanciones a la economía venezolana, lo que produjo el deterioro de la infraestructura y fue un tema central para que su producción petrolera se redujera hasta sólo un tercio de su capacidad.
Históricamente, el principal comprador había sido Estados Unidos. Con las sanciones, el 80 por ciento del petróleo de Venezuela se había orientado hacia China. Pero para los chinos equivale sólo al 4 por ciento del petróleo que importan. Y ya dirigieron sus nuevas compras a Irán. Además de Venezuela, quien más perdió fue Cuba, que se quedó sin petróleo desde que comenzó el bloqueo. Pero recibió el auxilio de emergencia de la petrolera mexicana.
Resulta vergonzosa la forma como gran parte del periodismo hace un seguimiento infantil de la propaganda norteamericana y sobre todo de los exabruptos de Trump, que muchas veces habla de sus intenciones como como si fueran hechos. Trump no gobierna Venezuela, sólo la extorsiona con la soga al cuello. Es probable que el petróleo venezolano se oriente hacia Estados Unidos, pero comprado a precio internacional.
Y ese dinero, o parte del mismo, irá al Estado de Venezuela y otra parte se la quedará Chevron. Es probable también que los chinos sigan en el país en las obras de infraestructura que realizaban y que compren petróleo, pero deberán pagarlo en dólares. Venezuela necesita vender petróleo porque de lo contrario sufriría una crisis de hambruna.
Cuando 150 aeronaves de Estados Unidos invadieron territorio venezolano no funcionaron los radares chinos ni reaccionaron las misilísticas rusas. Sin información, se dijo que hubo traiciones. Fue una afirmación superficial. Poco antes de la invasión, Estados Unidos utilizó el avión de guerra electrónica EA 18 G Crowler que bloquea el espectro electromagnético en un radio de entre 500 y 1500 kilómetros a la redonda.
No lo anula, sino que mezcla las señales. Las aeronaves entraron como Pancho por su casa. En todo caso, la traición no estuvo en la dirigencia del gobierno o del Ejército, sino en el círculo más cercano a Maduro, infiltrado por la CIA. Venezuela no va a declarar la guerra, sólo puede defenderse. La nueva presidenta, Darcy Rodríguez, negocia como puede para evitar una catástrofe humanitaria.
Por Luis Bruschtein
Fuente: Página 12