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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Internacionales - 07-01-2026 / 09:01
LOS SOLES SE HACEN HUMO: PAPELÓN DEL CIPAYO MILEI

Cartel de los Soles: La historia falsa para justificar el secuestro de Trump a Maduro

Cartel de los Soles: La historia falsa para justificar el secuestro de Trump a Maduro
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
La Opinión Popular
 

 
El origen
 
Valga la paradoja, el Cártel de los Soles fue una creación periodística venezolana.
 
En 1993 había dos generales de la Guardia Nacional que se llamaban Ramón Dávila y Orlando Hernández, un homónimo del expresidente hondureño condenado a 45 años de prisión por narcotráfico en un juzgado norteamericano e indultado por Trump. Ambos fueron acusados de narcotráfico.
 
Existe una versión que dice que Dávila y Hernández se habían quedado con un cargamento de cocaína que la DEA había provisto para publicitar una operación exitosa.
 
Los diarios de la época comenzaron entonces a denominar como Soles a la corrupción que existía entre las fuerzas de seguridad. El nombre surgió por una característica que distinguían a los uniformes de la Guardia Nacional: los rangos de los oficiales superiores se expresan con botones dorados en forma de sol que van en las charreteras. Del simple Soles al Cártel faltaba apenas un paso.
 
Esto fue lo que tomó el primer gobierno de Trump cuando en 2020 señalaron a Maduro como el jefe de una organización que traficaba drogas y que la bautizaron justamente como el Cártel de los Soles. Poco después sumaron a esa nómina al ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, y al de Defensa, Vladímir Padrino López.
 
Es en ese año que se hace la primera acusación Maduro y su vínculo con el cártel que fue redactada por el Departamento de Justicia.
 
Más allá de la acusación y la parafernalia mediática con la que se acompañó, nunca se logró describir con detalle la existencia de esta organización. No había nombres de sus integrantes, de sus jefes intermedios y mucho menos se pudo detallar, a diferencia de los cárteles de México o Colombia, la infraestructura transnacional y su capacidad operativa.
 
En enero de 2025 Trump asume su segundo mandato y de inmediato se prepara para relanzar a los Estados Unidos como el gendarme del mundo a Estados Unidos.
 
Primero se dedicó a liberar a su país de los migrantes. Para eso desempolvó de los archivos del Congreso una ley de 1789 que se llama de Enemigos Extranjeros. Es la que lo autoriza a suspender el debido proceso para acelerar deportaciones masivas y que le permite expulsar a migrantes. Incluso a los venezolanos que el sábado pasado fueron a festejar la invasión y masacre en Venezuela y terminaron en cárceles desde donde serán devueltos a Caracas.
 
Luego comenzó la tarea a nivel mundial que incluyó ataques contra Yemen, Irak, Somalía, Siria e Irán. El ataque a varios de estos países lo justificó diciendo que era parte del combate contra ISIS. En el caso iraní dijo que se buscó retrasar el programa nuclear.
 
Este rápido listado fue lo que le permitió a Trump reclamar el premio Nobel de la Paz porque consideró todos estos hechos garantizaban la paz en el mundo. No pudo ser, se lo dieron a golpista venezolana María Corina Machado y se tuvo que conformar con el premio FIFA de la Paz.
 
La presencia de China en América Latina y tal vez el principal comprador de crudo venezolan, llevó inexorablemente a Trump a concentrarse en Maduro. El Cártel de los Soles fue parte del listado de razones por la cual se asesinó a más de un centenar de militares y civiles. La mayoría venezolanos y 32 cubanos.
 
 
La Argentina de Milei
  
Desde el primer día de gobierno, Milei aseguró que su gobierno sería el principal aliado de los Estados Unidos en el sur del subcontinente. Se apegó como pez ventosa al gobierno del republicano.
 
En esa línea, en agosto del año pasado la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y siguiendo el mandato presidencial incorporó al Cártel de los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). Lo hizo junto con el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, y el Ministerio de Justicia.
 
Fue el mismo procedimiento que utilizó la administración Trump.
 
En ese entonces, la ministra dijo que la incorporación en el RePET habilita a la Argentina a aplicar sanciones financieras y restricciones operativas que limitan su capacidad de acción en actividades ilícitas como narcotráfico, contrabando, explotación ilegal de recursos naturales y sus vínculos con otras estructuras criminales de la región.
 
La maniobra se publicitó como un logro de Milei en la reinstalación de la Argentina en el mundo.
 
Una vez que se supo que el Departamento de Justicia modificó la acusación contra Maduro, dejando asentado la no existencia de los Soles, el gobierno de Milei decidió no quitar esta organización fantasma en el RePET.
 
Como recompensa, Marco Rubio se comunicó con el canciller Pablo Quirno, para agradecerle el respaldo del gobierno argentino al ataque norteamericano a Venezuela. De hecho, tanto en la ONU como en la OEA los representantes argentinos apoyaron sin vergüenza la acción belicista y mortal del gobierno de Trump.
 
Rubio le agradeció a Quirno la "continua cooperación para confrontar el narcoterrorismo y fortalecer la seguridad en América Latina". El canciller argentino devolvió la gentileza al publicar en X que el gobierno libertario "confía que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región".
 
Por Felipe Yapur
 
Fuente: Página 12
 

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08-01-2026 / 11:01
Un policía de la ICE (inmigración) en Minneapolis disparó a quemarropa contra Renee Good, de 37 años y madre de tres hijos, que se encontraba indefensa en un vehículo. Donald Trump mintió justificando el asesinato y crece el repudio. Se trata de otro caso de brutalidad policial que desnuda la verdadera cara de la "democracia" imperialista yanqui. Es la misma ciudad, donde el asesinato por parte de la policía de George Floyd (2020) disparó movilizaciones inmensas, que sacudieron todo Estados Unidos bajo la consigna "Black Lives Matter" (las vidas negras también importan).
 
Renee Good, de 37 años y madre de tres hijos, fue virtualmente fusilada dentro de su auto durante un operativo. Murió tras recibir disparos de un agente migratorio del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras se encontraba dentro de su vehículo en Minneapolis, en el estado de Minnesota, Estados Unidos. El hecho generó gran conmoción y, de acuerdo con la información oficial confirmada posteriormente por autoridades locales, Good no era objetivo de ninguna investigación ni operativo de inmigración.
 
En un primer momento, tanto ICE, a través de un comunicado, como Kristi Noem, secretaria de Seguridad del gobierno de Trump, sostuvieron que la mujer habría intentado agredir y atropellar a los agentes federales durante el procedimiento. La versión fue rápidamente cuestionada por funcionarios de la ciudad. El alcalde de Minneapolis y el jefe de policía rechazaron de manera tajante esas afirmaciones y aseguraron que no se ajustaban a los hechos.
 
El jefe del Departamento de Policía de Minneapolis, Brian OHara, publicó un comunicado en redes sociales en el que afirmó que la mujer abatida "era blanca, de mediana edad y no era objetivo de ningún operativo. Estaba dentro de su auto y, aparentemente, bloqueaba la calle por la presencia de los agentes, algo que está ocurriendo no solo en Minneapolis, sino en distintas partes del país", explicó el funcionario policial.
 
Por su parte, el gobernador de Minnesota Tim Walz calificó la explicación del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos sobre el tiroteo de "propaganda". "He visto el video. No crean en esta maquinaria de propaganda", dijo Walz en X. "El estado garantizará una investigación completa, justa y expedita para garantizar la rendición de cuentas y la justicia".
 
El malestar institucional coincidió con la furia de los manifestantes, quienes se congregaron detrás del cordón policial para increpar a las autoridades. Los ciudadanos presentes gritaron "¡Vergüenza!" y utilizaron silbatos para expresar su rechazo ante la mirada del comandante Gregory Bovino, de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
  
El hecho ocurrió cerca de la intersección de East 34th Street y Portland Avenue, en la ciudad de Minneapolis, estado de Minnesota. La escena quedó registrada por las cámaras de seguridad: el video muestra a varios agentes rodear el auto de la mujer, mientras ella daba marcha atrás y luego aceleraba. En ese mismo momento, un agente sacó su arma y disparó varias veces contra el vehículo. La víctima recibió al menos un disparo en la cabeza y fue declarada muerta en el hospital.
 
La crueldad de este tipo de operativos responde a un plan masivo de la administración Trump, que desplegó hasta 2000 efectivos en las "Ciudades Gemelas" (Minneapolis y Saint Paul), para "cazar" inmigrantes. De acuerdo con información de ABC News, la operación incluye a 600 agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y 1400 de ICE. Una verdadera Gestapo.
 
La Opinión Popular
 

07-01-2026 / 20:01
07-01-2026 / 09:01
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
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07-01-2026 / 08:01
07-01-2026 / 08:01
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