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Sociedad e Interés General - 21-12-2025 / 19:12
EL 22 DE DICIEMBRE DE 1981

Por un golpe militar interno, asume el poder el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri

Por un golpe militar interno, asume el poder el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri
Leopoldo Galtieri asume como el tercer dictador del Proceso de Reorganización Nacional. Se consuma así el golpe interno contra Roberto Viola. El nuevo presidente de facto mantiene a su vez la comandancia del Ejército, algo que no sucedía desde 1978, cuando Jorge Rafael Videla pasó a retiro. Comienza la cuenta regresiva del plan que tiene en mente Galtieri con Jorge Anaya, jefe de la Armada: recuperar las islas Malvinas por la fuerza.
El 22 de diciembre de 1981, en Buenos Aires -en el marco de la dictadura sangrienta cívico-militar argentina (1976-1983)- por un golpe interno asciende al poder el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien el 2 de abril de 1982 declarará la guerra de Malvinas para contener el fuerte descontento popular contra el gobierno militar por la situación política y económica.
 
Abandonó el cargo tras el estrepitoso fracaso militar. Sus acciones como comandante de las Fuerzas Armadas llevaron a su condena por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Argentinas durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Fue indultado por Carlos Menem, pero murió mientras cumplía prisión preventiva bajo arresto domiciliario por otra causa.
 
La Opinión Popular

 
Asciende al poder el dictador militar Leopoldo Fortunato Galtieri
Galtieri, en su hora cumbre, camina entre la gente en Plaza de Mayo. El presidente con Nicanor Costa Méndez. Confidencias y secretos comunes. Margaret Thatcher.

 
Leopoldo Fortunato Galtieri fue un militar y dictador argentino que alcanzó la comandancia del Ejército Argentino con el rango de Teniente General. Presidente de la Nación Argentina, el décimo segundo de facto entre 1981 y 1982, designado por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, que había tomado el poder a la fuerza, desde 1976.
 
Fue un activo promotor del golpe de estado en 1976; sus simpatías lo llevaron a rápidos ascensos, siendo nombrado general de división en 1977 y teniente general el 28 de diciembre de 1979. En 1981 pasó a integrar la junta militar, junto con Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo.
 
En 1981, tras la retirada de Videla de la presidencia y el nombramiento de Roberto Eduardo Viola, Galtieri visitó los Estados Unidos en función oficial. La administración Reagan, que lo consideraba un "general majestuoso", veía al régimen militar como a una fuerza afín en la lucha contra la izquierda, lo recibió cálidamente y le proporcionó información y asistencia de seguridad.
 
Para contener el fuerte descontento popular con la situación política y económica, intentó desviar las tensiones recuperando militarmente las Islas Malvinas, ocupadas desde 1833 por Gran Bretaña. Abandonó el cargo tras el estrepitoso fracaso militar.
 
Sus acciones como comandante de las Fuerzas Armadas llevaron a su condena por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Argentinas durante el gobierno del presidente Raúl Alfonsín. Fue indultado por Carlos Menem, pero murió mientras cumplía prisión preventiva bajo arresto domiciliario por otra causa.
 
Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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