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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Sociedad e Interés General - 19-12-2025 / 19:12
MURIÓ A LOS CINCUENTA AÑOS, POBRE, ENFERMO Y EXILIADO

Ramón Carrillo, fundador de la Medicina Social

Ramón Carrillo, fundador de la Medicina Social
Ramón Carrillo en 1946 decidió resignar su brillante carrera como investigador y docente (había ganado por concurso en 1942 la titularidad de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires) para entregarse a servir a la salud pública, invitado por el electo Presidente Juan Perón.
Ramón Carrillo, fundador de la Medicina Social
Carrillo con Perón y Evita.



El 20 de diciembre de 1956, perseguido por la dictadura militar de la oligárquica "Revolución Libertadora", falleció Ramón Carrillo siendo médico rural y en la pobreza, en Belem do Pará, Brasil.
 
Fue un eminente neurocirujano y el primer ministro de Salud Pública de la Nación, durante el primer gobierno de Juan Perón, en 1949. Gran sanitarista argentino y mentor de un cambio revolucionario a favor de la salud de la población, en especial en la de menores recursos. Creó puestos sanitarios de frontera y numerosos centros de salud y hospitales y eliminó casi totalmente el paludismo, que era una endemia en varias provincias.
 
Murió a los cincuenta años, pobre, enfermo y exiliado. Quizás pensando, como lo hizo el gran libertador Simón Bolívar, que había arado en el mar... Tal vez una de sus frases más célebres nos indique que aún su obra está inconclusa: "Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas".
 
La Opinión Popular  

 
Ramón Carrillo, fundador de la Medicina Social 
Ramón Carrillo, el primer ministro de salud argentino, fue una eminencia en neurocirugía, habiendo realizado investigaciones científicas que resultaron en descubrimientos cuya importancia sigue siendo decisiva al día de hoy.

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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