Nacionales - 29-11-2025 / 10:11
REFORMAR LAS RELACIONES LABORALES Y LA EDUCACIÓN, DESCONOCIENDO LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES Y LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO
La brutalidad en el poder: Milei pretende una reforma laboral retrógrada a partir de la nueva composición del Congreso
Milei impone sus brutales objetivos de máxima, donde el trabajador pierde el derecho a enfermarse, pierde la jornada laboral de ocho horas y las horas extra, pierde la negociación por gremio o rama de la producción, pierde antigüedad y pierde derechos ganados en paritarias previas.
Con un señor en cueros haciendo equilibrio para que no se le caiga un pedazo de fierro que sostenía en sus grandes pectorales flácidos empezó en el Congreso la reunión antivacunas que convocó la diputada oficialista Marilú Quiroz.
El hombre quedó "imantado" por las vacunas, según denunciaron, mientras el Senado retrasaba, hasta que ingresen los nuevos senadores, la discusión sobre la incorporación de la rionegrina oficialista Lorena Villaverde, ya rechazada por la comisión de Asuntos Constitucionales por sus antecedentes vinculados con el narcotráfico.
El INDEC retocó los índices de crecimiento para ocultar que el país está en recesión desde principios de año. Pero cuando se habla con los industriales, parecen vacas que van al matadero al balbucear que igual respaldan a este gobierno "porque es el único que se preocupó por la macro".
La pobreza de pensamiento de la clase empresarial produce hasta molestia física. Cuestionan aspectos como los antivacunas o la corrupción del famoso tres por ciento, pero no pueden ver que se intenta cambiar la matriz productiva y que el primer paso es el industricidio.
Aplauden como focas un proyecto de reforma laboral que atrasa 200 años las relaciones de trabajo, mientras tienen que cerrar sus propias empresas. Esta semana Whirlpool cerró la fábrica de Pilar, que había inaugurado hace tres años con una inversión de 50 millones de dólares.
Desde noviembre de 2023, cerraron más de quince mil empresas. Las patronales del campo pensaban que tenían la vaca atada pero ahora, con un dólar barato, tienen que afrontar insumos inflacionados, rutas abandonadas e inundaciones y sequias sin asistencia.
"Unos 220 obreros quedaron en la calle por el cierre de Whirlpool" adujo el periodista. El economista oficialista Miguel Boggiano, hijo de un ex juez de la Corte menemista, explicó: "Pero ahora tenés a 850 mil que van a comprar más barato el lavarropa". Aplazado el economista Boggiano, porque los desocupados y los que tienen bajos salarios dejaran de comprar lavarropas, heladeras, televisores, bicicletas, motos, etc., etc. Sin comprar nada de eso, la mayoría de los argentinos no llega a fin de mes con lo que gana.
Con este proyecto de país, industriales y comerciantes se van al bombo o se ajustan y los patrones rurales se achican. En contrapartida, las tecnológicas, extremistas del discurso anti Estado, reciben subsidios. El capital concentrado trata de volcarse a la energía, la minería y la timba financiera, que son los únicos que crecieron realmente. Y el INDEC funciona como vaselina con dibujos de los índices de crecimiento, de inflación o de consumo, para que el infierno parezca paraíso.
El Gobierno que salió airoso de las elecciones de medio término, ahora se dirige a cobrar el premio. Un Consejo de Mayo inútil, que no resuelve nada, pensado para una foto mentirosa que quiera dar la imagen de "diálogo", anunció que antes de fin de año el gobierno enviará al Congreso un proyecto de Reforma Laboral, que no tuvo consenso ni fue aprobado por ese Consejo por el nivel esclavista que propone para los trabajadores.
Primero hicieron correr versiones como globo de ensayo de los contenidos. Entonces Cristian Ritondo los desmintió. Pero Federico Sturzenegger presentó al día siguiente un proyecto todavía peor que las versiones desmentidas.
Milei impone sus brutales objetivos de máxima, donde el trabajador pierde el derecho a enfermarse, pierde la jornada laboral de ocho horas y las horas extra, pierde la negociación por gremio o rama de la producción, pierde antigüedad y pierde derechos ganados en paritarias previas.
Le pusieron los pelos de punta hasta a los pelados. Parece una actuación, un engañapichanga para que las reformas finales no aparezcan como lo que son: un enorme sablazo a los trabajadores. Cuando vayan a buscar aliados para la votación en el Congreso y bajen esas barbaridades a cambio del fin de las indemnizaciones, lo presentarán como una legislación progresiva.
Con la Reforma Educativa siguieron el mismo método. Hicieron trascender detalles que abren las puertas a los antivacunas, a la educación religiosa, a los terraplanistas y a los anti darwinistas. Según esas versiones, el Estado abandonará su rol de organizar y planificar el sistema, de establecer la currícula y los contenidos, y de regular y supervisar a las escuelas de educación privada.
Cada escuela competiría con las demás también con sus programas curriculares. En el centro está la idea de reducir aulas, no habría escuelas públicas, sino becas y vales, y los padres podrán elegir el sistema educativo para sus hijos, incluyendo la no asistencia para recibir clases por zoom.
La Ritondo femenina del Consejo, la senadora del macrismo Carolina Losada, dijo que discutir sobre versiones "no ayuda al trabajo" que hacen. La primera en entrar al Congreso será la reforma laboral. Le seguirá la educativa y más tarde las reformas penal, tributaria y previsional.
Nada de lo que se ha presentado en ese compromiso que firmó Javier Milei con 18 gobernadores ha sido para mejorar sino para destruir. Seguramente los 18 gobernadores del PRO, del radicalismo y algunos del peronismo no fueron elegidos para respaldar propuestas tan regresivas.
No se trata de poner o sacarle puntos. Los cambios se proponen desde una concepción que impugna los derechos de los trabajadores y desconoce las responsabilidades del Estado en garantizar la educación inclusiva, de calidad, laica y gratuita para todos los ciudadanos.
La negociación que comenzará en el Congreso será sobre esa base y cualquier resultado será en detrimento de los derechos de los trabajadores y de la educación pública. Porque cualquier negociación tiene que partir de bases previas y consensuadas históricamente en el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y en la prioridad a la educación pública.
Y no al revés, como ahora, cuando se desconoce que el trabajador tenga algún derecho frente al empleador y donde se desdibuja la responsabilidad del Estado con la educación.
Como movimientos populares y con sus diferencias, el radicalismo y el peronismo concibieron el mundo del trabajo con el reconocimiento de derechos y construyeron un modelo de educación pública sobre la base de la inclusión y la movilidad social.
Esos modelos se pueden actualizar, pero ni el peronismo ni el radicalismo pueden ir contra su historia. De lo que se trata es de buscar formas de protección para millones de trabajadores informales y no de sacarles a los que la tienen.
Y en educación, se trata de hacer cumplir y profundizar la responsabilidad del Estado en Educación y mejorar en calidad. Lo que plantean esas reformas es lo contrario, que el Estado se haga a un lado y desconozca esas responsabilidades.
El hombre en cueros, en el Congreso de la Nación, convencido de que lo convirtieron en imán viviente cuando lo vacunaron contra el Covid ilustra el país que proponen los libertarios. La esclavitud de la ignorancia para la mayoría.
Por Luis Bruschtein
Fuente: Página 12