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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Internacionales - 09-11-2025 / 20:11
11 DE NOVIEMBRE DE 1956

Los tanques de la Unión Soviética aplastan la Revolución en Hungría

Los tanques de la Unión Soviética aplastan la Revolución en Hungría
Ciudadanos húngaros se suben a uno de los tanques soviéticos capturados.

El 11 de noviembre de 1956, los tanques de la Unión Soviética derrotan a los insurrectos en Hungría, en la primera acción de las fuerzas del Pacto de Varsovia. La Revolución húngara fue un movimiento espontáneo de alcance nacional contra el gobierno comunista de la República Popular de Hungría y sus políticas impuestas desde la Unión Soviética, que duró desde el 23 de octubre hasta el 11 de noviembre de 1956.
 
El 23 de octubre de 1956, los estudiantes, en una manifestación masiva en Budapest, la capital del país, demuestran la solidaridad con Polonia, que exigen la independencia de la URSS y el retiro de las tropas del Ejército Rojo. Rápidamente se suman los obreros.
 
El presidente András Hegedüs, por radio prohíbe la manifestación, pero no hizo más que derramar aceite sobre el fuego. Los reclamos centrales eran libertad de prensa y el retiro de las tropas rusas del país. La multitud reunida frente al edificio de la radio para exigir que se transmitan sus reivindicaciones es recibida a los tiros por la AVH (policía política), convirtiendo lo que era una manifestación pacífica en el inicio de la revolución.
 
El ejército soviético movilizó 31550 soldados y 1130 tanques y el 4 de noviembre de 1956 invadió Budapest y otras regiones del país. La resistencia húngara continuó hasta el 11 de noviembre. Más de 2500 húngaros y 722 soldados soviéticos perecieron en el conflicto y unos 200000 húngaros huyeron en calidad de refugiados. Los arrestos masivos y las acusaciones continuaron por meses.
 
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Los tanques de la Unión Soviética aplastan la Revolución en Hungría 
Los tanques de la Unión Soviética en Hungría, en la primera acción de las fuerzas del Pacto de Varsovia.

 
Desde el discurso secreto de crítica a los excesos de Stalin realizado por su sucesor al frente de la URSS Nikita Jruschov en el XX Congreso del PCUS, el pueblo húngaro había solicitado continuamente la libertad necesaria para elegir su propio sistema político, alejado del comunismo. Así, surgieron por toda Hungría movimientos que demandaban que se pusiera coto a las actividades de la policía secreta.
 
La revuelta comenzó como una protesta estudiantil que atrajo a miles de personas a una marcha por el centro de Budapest hacia el edificio del Parlamento húngaro. Una delegación estudiantil fue detenida cuando entraba al edificio de la radio estatal con la intención de transmitir sus demandas.
 
Cuando los manifestantes en las calles exigieron la liberación de la delegación, la policía política húngara (Államvédelmi Hatóság o ÁVH) abrió fuego desde el interior del edificio. Algunos soldados soviéticos dispararon a la ÁVH, debido a que creyeron por equivocación que estaban siendo objeto de un ataque. Algunos manifestantes contestaron los disparos con las armas tomadas de la ÁVH o brindadas por los soldados húngaros que se unieron al levantamiento.
 
La noticia se difundió rápidamente y llevó al estallido de desórdenes y violencia en la capital. La revolución se expandió rápidamente por toda Hungría y el gobierno de András Hegedüs fue derrocado. Miles se organizaron en milicias para combatir a la Policía de seguridad de Estado (ÁVH) y a las tropas soviéticas. Comunistas pro-soviéticos y miembros de la ÁVH fueron a menudo ejecutados o encarcelados, a la vez que antiguos prisioneros políticos fueron liberados y armados.
 
Consejos improvisados arrebataron el control municipal al Partido Comunista Húngaro y exigieron cambios políticos. El nuevo gobierno encabezado por Imre Nagy disolvió formalmente la ÁVH, declaró su intención de retirarse del Pacto de Varsovia y prometió restablecer las elecciones libres. Para fines de octubre, los combates casi habían cesado y comenzó una sensación de normalidad.
 
A diferencia de lo sucedido con las Protestas de Pozna? contra el gobierno de la República Popular de Polonia, la Revolución húngara cuestionaba el estilo de gobierno estalinista y, por tanto, amenazaba la naturaleza misma del régimen pro-soviético de partido único.
 
Así, tras haber anunciado su voluntad de negociar el retiro de las fuerzas soviéticas, el Politburó cambió de idea y se movilizó para aplastar la revolución. Aprovechando que Occidente se encontraba dividido a causa de la crisis de Suez, el ejército soviético movilizó 31 550 soldados y 1130 tanques y el 4 de noviembre de 1956 invadió Budapest y otras regiones del país.
 
La resistencia húngara continuó hasta el 10 de noviembre. Más de 2500 húngaros y 722 soldados soviéticos perecieron en el conflicto y unos 200000 húngaros huyeron en calidad de refugiados. Los arrestos masivos y las acusaciones continuaron por meses.
 
Para enero de 1957, el nuevo gobierno instalado por los soviéticos y liderado por János Kádár había reprimido toda oposición pública.
 
Tales acciones soviéticas provocaron el rechazo de muchos marxistas occidentales, pero fortalecieron el control soviético sobre Europa central. La discusión pública acerca de la revolución estuvo prohibida en Hungría durante más de treinta años; pero, desde el deshielo de los años 1980, ha sido objeto de intenso estudio y debate. Con la creación de la Tercera República Húngara en 1989, el 23 de octubre fue declarado fiesta nacional en conmemoración de la Revolución de 1956.

 
Los tanques de la Unión Soviética aplastan la Revolución en Hungría 
Tanques soviéticos destrozados por los rebeldes húngaros. 
 
Fuente: Wikipedia

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15-12-2025 / 10:12
El ultraderechista José Antonio Kast será el nuevo presidente de Chile tras imponerse en la segunda vuelta electoral, según los conteos del Servicio Electoral chileno. Con el 95,18% de las mesas escrutadas, Kast de la Unión Demócrata Independiente (UDI), alcanzó el 58,30% de los votos, superando a su contrincante, la izquierdista Jeannette Jara (Partido Comunista de Chile), que obtuvo el 41,70%.
 
El próximo 11 de marzo, Kast, quien es cercano al presidente de Argentina, Javier "el Loco" Milei; y al condenado expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, recibirá el traspaso de poder de manos del presidente progresista Gabriel Boric, e iniciará un periodo de Gobierno que culminará en el 2030.
 
Tras darse a conocer los resultados, la representante del del Partido Comunista de Chile reconoció su derrota. "La democracia habló fuerte y claro. Me acabo de comunicar con el Presidente electo, José Antonio Kast, para desearle éxito por el bien de Chile", escribió Jeannette Jara en su cuenta de X. "A quienes nos apoyaron y fueron convocados por nuestra candidatura, tengan claro que seguiremos trabajando por avanzar en una mejor vida en nuestra patria. Juntos y de pie, como siempre lo hemos hecho", concluyó.
 
La convocatoria, de participación obligatoria, se definió en un clima totalmente polarizado debido a las militancias ideológicas de Kast y de Jara y reunió a unos 15,7 millones de chilenos. Los ciudadanos chilenos acudieron a votar tras una campaña dominada por el miedo y las cuestiones de seguridad, la economía y la inmigración, así como por las críticas a la administración actual de Boric.
 
El candidato del Partido Republicano es un abogado ultraconservador de 59 años. Esta fue la tercera vez que compite por la Presidencia. Su debut fue en el 2017, pero solo obtuvo el 8 % de los votos y Sebastián Piñera se alzó como el ganador. Volvió a intentarlo en el 2021, cuando sí logró pasar a la segunda vuelta, pero terminó perdiendo contra Boric. No ha ocupado un cargo ejecutivo antes.
 
En la primera vuelta Jara obtuvo el 26,85 % de los votos, mientras que Kast alcanzó el 23,92 %. En tercer lugar, quedó Franco Parisi con el 19,71 % de los sufragios. El creciente protagonismo público de Kast revivió históricos antecedentes familiares que suscitaron críticas y cuestionamientos pero que, al final, no hicieron mella en los votantes.
 
Uno de los datos más polémicos es la militancia nazi de su padre, Michael Kast Schindele, un ciudadano alemán que se inscribió en el partido de Adolf Hitler a los 18 años; que combatió a sus órdenes durante la Segunda Guerra Mundial y que, con Alemania derrotada, logró escapar de los aliados. En 1950 se mudó a Chile, en donde décadas más tarde apoyó al dictador Augusto Pinochet. De hecho, Michael Kast Rigi, uno de los hermanos del candidato, fue ministro de Trabajo y presidente del Banco Central durante la dictadura.
 
El presidente argentino, Javier Milei, celebró la victoria de Kast. "Un paso más de nuestra región en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada. Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del siglo XXI", escribió en X.
 
Del mismo modo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, publicó en redes sociales: "Felicitaciones al presidente electo de Chile por su victoria. Estados Unidos espera colaborar con su administración para fortalecer la seguridad regional y revitalizar nuestra relación comercial". Dios los cría y el Diablo los amontona.
 
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14-12-2025 / 20:12
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