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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Entre Ríos - 28-09-2025 / 21:09
PANORAMA POLÍTICO ENTRERRIANO

En las elecciones, los entrerrianos deben elegir la defensa del federalismo provincial

En las elecciones, los entrerrianos deben elegir la defensa del federalismo provincial
El panorama político entrerriano, en la antesala de las elecciones legislativas de 2025, presenta un peronismo que, lejos de ser monolítico, se divide en cuatro listas con candidato justicialistas. Fuerza Entre Ríos es encabezada por Guillermo Michel y Adán Bahl. Es el PJ oficial y fue avalada por la Junta Electoral, porque fue la única que presentó los requisitos necesarios. Es respaldada por los jefes comunales y tiene el acompañamiento de las máximas expresiones del peronismo provincial, entre ellos Gustavo Bordet, Rosario Romero, José Lauritto y Adrián Fuertes.
El panorama político entrerriano, en la antesala de las elecciones legislativas de 2025, presenta un peronismo que, lejos de ser monolítico, se divide en cuatro listas con candidato justicialistas. Fuerza Entre Ríos es encabezada por Guillermo Michel y Adán Bahl. Es el PJ oficial y fue avalada por la Junta Electoral, porque fue la única que presentó los requisitos necesarios. Es respaldada por los jefes comunales y tiene el acompañamiento de las máximas expresiones del peronismo provincial, entre ellos Gustavo Bordet, Rosario Romero, José Lauritto y Adrián Fuertes.
 
Ahora 503, es una alianza entre el Frente Grande y el Movimiento por Todos identificados con el kirchnerismo, con Carolina Gaillard como postulante al Senado y Paola Rubattino como candidata a diputada. Entrerrianos Unidos irá con el amparo del Partido Socialista (PS). Con el exconcejal Gustavo Guzmán; y el exsenador nacional y hombre de UPCN, Héctor Maya. Finalmente, Unión Popular llevará a Emilio Martínez Garbino como candidato al Senado, mientras que Silvio Farach buscará ser diputado nacional.
 
Pero ¿qué los asemeja? y ¿qué los diferencia? Si bien dicen compartir un tronco común arraigado en los principios de la justicia social, las cuatro revelan enfoques, prioridades y hasta estilos discursivos marcadamente distintos. A pesar de algunas coincidencias, estas cuatro plataformas difieren en puntos que se reflejan en la columna vertebral del peronismo entrerriano.
 
Solo Fuerza Entre Ríos tiene una posición clara en defensa del federalismo y en contra de la centralización saqueadora porteña de Milei-Frigerio. Promueve un modelo federal en el que la provincia tengan un rol predominante y se garanticen los recursos que legalmente les corresponden. Bahl y Michel lo hacen desde la defensa de la provincia. Los otros candidatos peronistas están más enfocados en la interna partidaria que en los intereses entrerrianos.
 
Con respecto a la justicia social y el rol del Estado, Bahl y Michel conciben un Estado activo y presente como garante de derechos y motor del desarrollo provincial. Defienden la producción, el trabajo digno y la generación de empleo. La promoción de la industria nacional es un objetivo central. Algo que Milei está destruyendo con la apertura indiscriminada de las importaciones. Y Frigerio avala.
 
Bahl y Michel defienden la educación pública, de calidad, gratuita y universal, con un énfasis particular en el fortalecimiento y el financiamiento de las universidades. También, el respeto por las instituciones democráticas y la protección de los Derechos Humanos se incluye entre sus principios fundamentales, buscando fortalecer el federalismo. Lo que niegan Milei y Frigerio.
 
Bahl y Michel prestan atención a sectores vulnerables, personas con discapacidad, los jubilados, la primera infancia y los sectores más afectados por la desigualdad. Proponen un programa para personas con discapacidad; incluyen la asistencia a familias necesitadas y ancianos y priorizan a las personas mayores y jubilados. La defensa de un medio ambiente sano y sustentable está entre sus propuestas.
 
Las divergencias entre las cuatro plataformas son significativas y reflejan los distintos enfoques dentro del peronismo. En el nivel de confrontación y discurso político: Fuerza Entre Ríos adopta una oposición explícita a las políticas neoliberales, de Milei y Frigerio. Lo hace desde la defensa provincial ante el brutal ajuste libertario y extiende la crítica a la complicidad de Frigerio. Las otras listas optan por un tono menos directo en sus críticas, omiten a Frigerio, enfocándose en el ataque a los candidatos Bahl y Michel.
 
Fuerza Entre Ríos es la que tiene un marcado perfil provincialista, en su foco geográfico y el alcance de las demandas, con exigencias muy específicas para Entre Ríos con respecto a compensaciones económicas. Las otras listas, si bien reconocen la importancia del federalismo, se centran en propuestas de alcance nacional, buscando soluciones para todo el país, arraigando sus ejemplos en logros de gestiones nacionales anteriores.
 

Fuerza Entre Ríos es la más explícita en su crítica al feroz endeudamiento externo y las políticas neoliberales, proponiendo la independencia económica y la industrialización como pilares del desarrollo. Se orienta a una economía sana y vigorosa a través de la estabilidad, el incentivo a la inversión y un sistema tributario progresivo. También dedica un espacio relevante a derechos y oportunidades a las mujeres con propuestas concretas. Mientras que Entrerrianos Unidos y Unión Popular no profundizan con propuestas específicas en estas áreas.
 
Las cuatro plataformas, al autodefinirse, ser identificadas o llevar candidatos "peronistas", ilustran la congénita pluralidad ideológica de este movimiento argentino. Fuerza Entre Ríos encarna un peronismo federal, profundamente arraigado en la defensa de los intereses locales de Entre Ríos. Su objetivo es la búsqueda de mayores recursos para la provincia y confrontativa con cualquier modelo centralista, unitario y porteño, que se perciba como perjudicial para la región. Es un peronismo que antepone lo federal a lo nacional, cuando estos entran en conflicto.
 
Entrerrianos Unidos y Unión Popular representan un peronismo de corte más moderado, herederos residuales del menemismo, que buscan apoyar la gobernabilidad de Frigerio a través del consenso. Su apuesta es por una economía de "mercado" estable y un desarrollo social amplio, sin caer en polarizaciones extremas. Es un peronismo que valora la "normalidad" y la previsibilidad institucional.
 
Ahora 503 es la expresión de un peronismo más progresista y de izquierda, en la tradición del kirchnerismo. Su ideología es oposición manifiesta al neoliberalismo y en la profundización de un modelo de Estado intervencionista que garantiza derechos. Es un peronismo con una fuerte carga de memoria histórica, reivindicando logros pasados y defendiendo una agenda de ampliación de derechos y soberanía.
 
En síntesis, las plataformas de Fuerza Entre Ríos, Ahora 503, Entrerrianos Unidos y Unión Popular podrían converger en la adhesión a pilares fundamentales del peronismo como la justicia social, el federalismo, el rol activo del Estado, la producción y el trabajo digno. Sin embargo, se diferencian en la forma de expresar estos principios, en sus prioridades estratégicas, en el nivel de confrontación política y en la profundidad con que abordan ciertas agendas. Fuerza Entre Ríos se planta como un defensor acérrimo de los intereses provinciales; Entrerrianos Unidos y Unión Popular buscan el consenso con el actual gobierno provincial, y Ahora 503 se alza como la voz de la ampliación de derechos desde una perspectiva exclusivamente K.
 
Para el PJ, la unidad ha sido siempre un factor de fortaleza como la división lo es de debilidad. Así lo muestra la última encuesta de Aresco que presentó una proyección de intención de votos en Entre Ríos para las legislativas de octubre. Según esa medición, la alianza de Frigerio con La Libertad Avanza se quedaría con el 36.7% de los votos, frente al 32.3% que concentra la guiada por Bahl y Michel.
 
De las otras tres listas del peronismo disidente, funcionales a la Casa Gris, la que más mide es la de Gaillard, que suma un 5.9%. Maya consigue un 2.9% y Martínez Garbino, un 2.5%. Entre los encuestados, las propuestas escindidas del peronismo juntan entre todas poco más del 10% de intención de voto. No meterían ningún legislador nacional, pero ayudarían al triunfo de Milei-Frigerio. La estrategia oficialista, con recursos del Estado, funcionó. Hasta ahora.
 
En ese marco, la instalación de un candidato útil que pueda asegurar el triunfo frente a la nefasta gestión de Milei y Frigerio es fundamental en la estrategia electoral peronista. El voto útil es el voto emitido para aquel que se percibe con mayores chances de pelear la elección y, por lo tanto, de unificar y fortalecer al peronismo. Si el peronista quiere que su movimiento sea competitivo, su voto debe dirigirse al candidato que considera que tiene el mayor potencial, más allá de si representa su facción interna favorita.
 
Esto implica un voto pragmático, buscando al postulante con mejor imagen, capacidad de gestión probada o mayor base territorial. El voto que vale es el que se concentra para evitar la división del caudal peronista total y, por lo tanto, el debilitamiento ante el anti peronismo, especialmente en provincias de voto pendular como Entre Ríos. Desperdiciar el voto por un candidato que tiene 6% no sirve, porque no los va a defender, porque no llegará jamás al Congreso.
 
La Opinión Popular
 

En las elecciones, los entrerrianos deben elegir la defensa del federalismo provincial 
 
Pan para hoy, hambre para mañana
 
Sostiene Rafael Cortes, columnista de Misiones Online, que el gobierno de Javier Milei consiguió el aire suficiente para evitar una corrida antes de las elecciones, pero lo hizo a un alto costo que habrá que pagar en el mediano plazo. El apoyo, por ahora testimonial, de Donald Trump y un adelanto de las exportaciones de las cerealeras a un costo fiscal de unos 1.500 millones de dólares, allanaron el camino a octubre.
 
Pero la necesidad de recurrir nuevamente a fuentes extraordinarias de ingreso de dólares para evitar un estallido es indicio inequívoco de problemas en la política cambiaria que deberá modificarse más temprano que tarde.
 
En su desesperación por evitar una corrida antes de las elecciones, el Gobierno libertario recurrió a una medida desesperada para conseguir dólares frescos, pero lo hizo a un altísimo costo fiscal que impactará en los próximos meses. Como tantos otros gobiernos en tiempos electorales, Milei lleva al extremo aquello de "pan para hoy, hambre para mañana".
 
La sucesión de malos manejos en la conducción de la política económica en conjunción con un resultado electoral adverso en las provinciales bonaerenses provocó un incremento en la volatilidad. Para apagar el incendio, el equipo económico probó de todo: aumentó las tasas a niveles paralizantes, intervino en el mercado de futuros, salió a vender dólares a través del Banco Central y del Tesoro y elevó los encajes bancarios.
 
Pero no fue suficiente, porque como se cansaron de advertir los "econochantas", el atraso cambiario tarde o temprano explota. La decisión del Banco Central de no comprar dólares para sus reservas en temporada de liquidación de exportaciones fue una mala idea y la dolarización endógena demostró no ser más que una teoría exótica.
 
Hasta la semana pasada, bonos y acciones bajaban, el riesgo país superaba los 1.500 puntos y el dólar amenazaba con pasar por encima del sistema de bandas. Con la soga al cuello, el Gobierno salió a buscar un prestamista para llegar a las elecciones. Apostó sus fichas a un hipotético rescate del Tesoro yanqui, después de todo, tanta obsecuencia de Milei hacia Donald Trump debería rendir algún fruto.
 
El apoyo llegó el lunes en forma de declaraciones muy elogiosas hacia el presidente argentino y promesas de apoyo. Primero por parte del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y luego a través de un posteo en redes sociales de Trump.
 
Bessent aclaró que la asistencia podría llegar a través de un swap de monedas, la compra de bonos argentinos y, en última instancia, un crédito del Tesoro estadounidense. Con el correr de los días se conoció que la primera acción concreta sería una línea de swap por un monto de unos 20 mil millones de dólares, que se concretaría con la condición de que Argentina diera de baja el swap que mantiene con China, por una cifra levemente inferior.
 
También se aclaró que ninguna ayuda llegaría antes de las elecciones. Conociendo los antecedentes del Toto Caputo, los yanquis prefirieron no poner ningún dólar que podría ser dilapidado en el esfuerzo electoral por contener al tipo de cambio.
 
Las palabras de aliento y las promesas de Trump y de Bessent cambiaron radicalmente las expectativas de los mercados que pasaron del más absoluto pesimismo a un optimismo, al menos en el corto plazo. El dólar bajó 150 pesos en una semana, el riesgo país se ubicó por debajo de la línea de los 1.000 puntos y los bonos y acciones se recuperaron parcialmente de la caída que sufrieron en semanas anteriores.
 
Pero la ausencia de un rescate con dólares contantes y sonantes que vayan inmediatamente a reforzar reservas para frenar una posible corrida, obligó al Gobierno a salir a buscar a otro prestamista. Y lo encontró en las grandes cerealeras.
 
Con gran pompa, el Gobierno libertario anunció la eliminación de las retenciones a las exportaciones del campo. Vendió la medida como un gesto de apoyo a los productores que lo festejaron con alegría, pero la ilusión duró poco y la trampa quedó expuesta tres días después.
 
Tan solo 72 horas duraron las retenciones cero, lo suficiente para que las cerealeras declararan exportaciones por 7.000 millones de dólares. Siete empresas, la mayoría extranjeras, concentraron el 90% del cupo asignado a tasa cero de retenciones. Los productores no recibirán un solo peso y un puñado de grandes empresas se aseguraron un beneficio fiscal estimado en 1.500 millones de dólares.
 
Lo que hicieron las cerealeras fue declarar exportaciones que todavía no hicieron, es más, que todavía ni siquiera fueron cosechadas. Es decir que estas empresas adelantarán los dólares de exportaciones futuras y cuando esas ventas efectivamente se concreten, simplemente se quedarán con los dólares sin pagar retenciones.
 
A los efectos prácticos, fue un préstamo de las grandes cerealeras al Gobierno de Milei, que a cambio de tener los dólares antes resignó el cobro de las retenciones. El costo fiscal será muy superior y las únicas beneficiados serán las grandes compañías.
 
El alivio que hoy recibe el gobierno en forma de una avalancha de dólares se traducirá en los próximos meses en un menor ingreso de divisas cuando las exportaciones efectivamente se realicen y en menos recursos fiscales porque no se cobrarán retenciones.
 
Cálculos del mercado estiman que el Estado dejará de recaudar alrededor de 1.500 millones de dólares que pasarán a manos de las cerealeras. Es mucho más que el dinero que el gobierno de Milei le está negando al Garrahan, por ejemplo.
 

En las elecciones, los entrerrianos deben elegir la defensa del federalismo provincial 
 
El dilema del día después
 
Con el colchón de dólares adelantado por el campo y las promesas de Trump, el mercado da por descontado que el esquema cambiario actual se sostendrá hasta las elecciones. En el corto plazo esto favorece al Gobierno, porque despejada la amenaza de una devaluación inminente. La patria financiera no encuentra motivos para correr al dólar y lo más probable es que opte por ganar tasas en pesos.
 
Pero el panorama para después de las elecciones es bastante diferente. Porque los artilugios financieros que instrumentó el Gobierno podrán resultar útiles para llegar al 26 de octubre, pero no para resolver problemas de fondo.
 
El programa que instrumentaron Milei y Caputo no funciona, especialmente en lo referente a la política cambiaria, y en algún momento habrá que modificarlo. Los analistas anticipan varias salidas posibles, pero todas tienen como denominador un incremento del tipo de cambio.
 
Hasta ahora el Gobierno anarco capitalista consiguió sostener el atraso cambiario gracias al ingreso de dólares provenientes de fuentes extraordinarias, pero, conforme se van agotando los prestamistas de ocasión, esa receta luce cada vez más agotada.
 
Primero fue el blanqueo, por más de 20.000 millones de dólares a los que se sumaron otros 10.000 millones en Bopreales, 3.000 millones en REPO con bancos privados, desembolsos del FMI por más de 12.000 millones, 1.500 millones en BONTE, préstamos de la OOII por más de 6.000 millones, una ventana de baja de las retenciones que anticipó el ingreso de más de 21.000 millones.
 
A pesar de todos esos anabólicos, hasta la semana pasada el sistema estaba al borde de una corrida. Entonces, ¿si todo lo anterior no alcanzó, por qué alcanzarían los 7.000 millones del campo, a los que podría sumarse un swap con EEUU y tal vez un crédito del Tesoro de ese país? Es la pregunta que se están haciendo los analistas por estos días.
 
El consenso entre los analistas anticipa que después de las elecciones, el Gobierno deberá tomar una decisión que viene postergando por motivos electorales. Porque en Argentina el dólar barato rinde en las urnas, pero si no se aplica algún ajuste a la política cambiaria, la devaluación ocurrirá de hecho.
 
Salvo que el Gobierno sorprenda con algún as que tenga bajo la manga, lo más probable es que se produzca una dolarización de carteras conforme se acerque la fecha de las elecciones.
 

En las elecciones, los entrerrianos deben elegir la defensa del federalismo provincial 
 
El costo para la economía real
 
Los esfuerzos de la gestión de Milei por pisar al dólar provocaron un tendal de destrucción en la economía real y las primeras víctimas fueron las pymes. Según datos oficiales, desde que asumió la estrella mundial del anarco capitalismo hasta mayo último, se cerraron 15.564 pymes que tenían personal registrado. En todo el país pasaron de 512.357 a 496.793 empleadores activos.
 
En ese mismo lapso, se perdieron 223.537 empleos registrados en Argentina. En el sector industrial, ramas como neumáticos, textiles, prendas de vestir, cuero/calzado muestran caídas de producción que van del 29 % al 50 % en poco más de un año. Esto no puede terminar bien.


En las elecciones, los entrerrianos deben elegir la defensa del federalismo provincial 

Frigerio y el síndrome del pato rengo
 
Sostiene Álvaro Gabás, contador y magister, referente del Centro de Estudios de Desarrollo Macroeconómicos (CEDMA) que, en política, el "pato rengo" es aquel gobernante que, aunque mantiene el poder formal, ha perdido la capacidad real de decisión, de conducción y de influencia sobre la agenda pública. Rogelio Frigerio encarna este síndrome en Entre Ríos desde el inicio de su mandato, y lo profundiza día tras día.
 
El gobernador eligió caminar a la sombra de Javier Milei. Renunció a construir un liderazgo propio en la Región Centro y desperdició la posibilidad de erigirse como referente federal. En lugar de eso, se subordinó a un proyecto autoritario y centralista que castiga a las provincias. Hoy, lejos del federalismo y sin margen político, Frigerio aparece reducido a un mero delegado del poder nacional.
 
La legitimidad de su gestión se erosiona rápidamente. Los últimos resultados electorales en la Provincia de Buenos Aires fueron un golpe de realidad: la sociedad ya expresa un claro rechazo al modelo de ajuste y exclusión de Milei. Y Frigerio, aunque con otras formas retóricas, aplicó la misma receta en Entre Ríos.
 
El saldo está a la vista:
 
•             Ajuste fiscal brutal que paralizó la obra pública y caída del salario real.
•             Desmantelamiento de la salud (Iosper) y degradación de la educación.
•             Endeudamiento provincial que hipoteca el futuro.
•             Ausencia total de políticas de compensación social.
•             Una elocuente indiferencia a las necesidades de los entrerrianos.
 
El resultado: un gobernador debilitado, atrapado en la lógica del sometimiento, sin capacidad de reacción. La alianza con La Libertad Avanza no muestra futuro, carece de signos vitales y evidencia más subordinación que estrategia.
 
Por primera vez, un gobernador entrerriano llega a la antesala de las elecciones de medio término con el "síndrome del pato rengo" instalado en su propia gestión. Frigerio gobierna con poder formal, pero con un poder político socavado. 

 
La Opinión Popular


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13-06-2026 / 17:06
10-06-2026 / 14:06
El inicio del debate por la reforma previsional en el Senado entrerriano dejó en evidencia lo que ya se anticipaba en los pasillos de la Legislatura: un tratamiento exprés, opaco y plagado de cruces que demuestra la fragilidad de los argumentos oficiales. Bajo la pantalla de una supuesta "armonización" con el sistema nacional, el oficialismo intenta forzar un ajuste severo sobre las espaldas de las y los trabajadores provinciales, recurriendo a diagnósticos sesgados que omiten deliberadamente las verdaderas causas del desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones y Pensiones.
 
De acuerdo con lo consignado por el medio especializado Sociedad Política en su artículo "El debate por la reforma previsional comenzó con cruces entre funcionarios y senadores de la oposición", la primera reunión de comisión se convirtió en un escenario de fuertes tensiones. Los funcionarios provinciales desembarcaron en el Senado con un libreto rígido y justificaciones netamente matemáticas sobre la relación entre activos y pasivos, pretendiendo clausurar una discusión profunda. La oposición legislativa y las representaciones gremiales no tardaron en desnudar las falencias del proyecto: se cuestionó con dureza el apuro oficialista por imponer modificaciones estructurales y la preocupante discrecionalidad que la declaración de "emergencia previsional" le otorgaría al Poder Ejecutivo.
 
El nudo del conflicto radica en las recetas que el oficialismo pretende aplicar, las cuales repiten viejos dogmas neoliberales. La iniciativa de Frigerio contempla una unificación progresiva de los requisitos de edad —llegando a proponer un esquema que eleva la edad jubilatoria a los 68 años para los nuevos ingresantes, una de las más altas a nivel global—, lo que constituye un ataque directo a las conquistas históricas del movimiento obrero. Peor aún, el proyecto introduce un brutal sesgo de género al no reconocer el valor de las tareas de reproducción y cuidado que recaen mayoritariamente sobre las mujeres. Mientras tanto, las corporaciones empresarias y los sectores más concentrados de la economía provincial —los grandes beneficiados de siempre— miran desde afuera sin aportar un solo centavo extraordinario, ya que toda la carga del desequilibrio financiero se traslada de forma directa a los bolsillos pulverizados de los activos y pasivos mediante "aportes extraordinarios".
 
De la redacción de La Opinión Popular

09-06-2026 / 22:06
09-06-2026 / 21:06
08-06-2026 / 14:06
El demoledor informe "Hogares bajo tensión", elaborado por el dirigente Sergio Benítez (Siatrasag) para el Cisper, deja al descubierto las consecuencias del brutal ajuste coordinado entre el gobierno nacional de Javier Milei y la gestión provincial de Rogelio Frigerio. Entre febrero de 2024 y abril de 2026, la tarifa eléctrica en Entre Ríos sufrió un incremento desorbitado del 606%, superando ampliamente la inflación y pulverizando el poder adquisitivo de los trabajadores, cuyos sueldos en el sector público apenas aumentaron un 118%. Esta transferencia de recursos profundiza la pérdida del poder de compra y condena a las familias entrerrianas a una situación de vulnerabilidad extrema, donde un docente debe destinar casi dos días enteros de su salario solo para abonar una factura estándar de luz.

La investigación devela, además, una alarmante contradicción que desnuda la insensibilidad de la administración de Frigerio: mientras los usuarios residenciales son sometidos a tramos tarifarios altamente regresivos y se ven imposibilitados de pagar sus boletas, la empresa estatal Enersa registró ganancias netas superiores a los 42.000 millones de pesos (unos 40 millones de dólares). Lejos de cumplir con las promesas oficiales de alivio económico, la pasividad de la provincia ante la quita de subsidios dispuesta por Milei demuestra que el acceso a la energía dejó de ser considerado un derecho humano básico en Entre Ríos para convertirse en una caja de recaudación política a costa del sacrificio del pueblo.
 
De la redacción de La Opinión Popular
 

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