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Sociedad e Interés General - 26-07-2025 / 20:07
ENTRE EL 20 Y EL 27 DE JULIO DE 1976

La siniestra Noche del Apagón en Jujuy

La siniestra Noche del Apagón en Jujuy
En las noches de los apagones, en Libertador General San Martín, Calilegua y El Talar, se desarrolló uno de los más grandes operativos de secuestros y detenciones con 400 víctimas de la dictadura cívico militar en 1976.

La noche del apagón ocurrió entre el 20 y el 27 de julio de 1976. Efectivos del Ejército, Gendarmería y la Policía capturaron esa semana a dirigentes sociales, políticos y trabajadores del ingenio, y muchos de ellos fueron trasladados en camionetas que eran propiedad de la empresa. Algunos de los secuestrados fueron llevados a cárceles y comisarías de Jujuy. De todas las víctimas, 33 personas fueron desaparecidas. Uno de ellos es el médico Luis Arédez, ex intendente de Libertador San Martín, que durante su gestión intentó que el municipio le cobrara impuestos a la firma de los Blaquier.

El operativo represivo militar se inició en la medianoche del 20 de julio de 1976 con un apagón en las tres ciudades aledañas al Ingenio Ledesma (Jujuy). Todos creyeron que se trataba de un corte de energía, pero esa noche la dictadura genocida había llegado con toda su ferocidad a las localidades jujeñas de Libertador General San Martín, Calilegua y El Talar. Al megaoperativo represivo se lo recuerda como "La Noche del Apagón", en el que fueron secuestradas 400 personas y que contó con la complicidad de los directivos del ingenio azucarero Ledesma, propiedad de Carlos Blaquier.
 
La noche del apagón ocurrió entre el 20 y el 27 de julio de 1976. Efectivos del Ejército, Gendarmería y la Policía capturaron esa semana a dirigentes sociales, políticos y trabajadores del ingenio, y muchos de ellos fueron trasladados en camionetas que eran propiedad de la empresa. Algunos de los secuestrados fueron llevados a cárceles y comisarías de Jujuy. De todas las víctimas, 33 personas desaparecidas. Uno de ellos es el médico Luis Arédez, ex intendente de Libertador San Martín, que durante su gestión intentó que el municipio le cobrara impuestos a la firma de los Blaquier.
 
La Opinión Popular



La siniestra Noche del Apagón
Marcha por la Noche del Apagón pidiendo memoria, verdad y justicia.
 

La larga noche del apagón
 
El médico Arédez llegó con su esposa Olga a Jujuy en 1958 y se incorporó al ingenio. Pero por su lucha en pos de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores resultó despedido. Lo echaron por "entregarles demasiados remedios" a los trabajadores. Sin embargo, se quedó en el pueblo donde desarrolló un intenso trabajo contra la bagazosis, una afección derivada del residuo de la caña de azúcar que afecta a las vías respiratorias.
 
Luis fue detenido por primera vez después del golpe del 24 de marzo de 1976, pero fue liberado a los pocos días. Pocos meses después, el 27 de julio de ese año, fue vuelto a secuestrar en operativo que contó con el apoyo de la empresa que controla aún hoy la economía de la zona.
 
"Vi las camionetas de Ledesma actuando con total impunidad, acorralando gente y llevándosela en sus móviles. Luego eran conducidas a la base de Gendarmería que estaba adentro del ingenio", testificó Ricardo Arédez, hijo de Luis y Olga ante la Justicia.
 
Lo último que se supo del ex intendente es que se hallaba en la cárcel de Villa Gorriti, en Jujuy, en octubre de 1977. Desde entonces está desaparecido.
 
Olga se quedó sola con sus cuatro hijos y comenzó a reclamar por la suerte de su compañero, y con un pañuelo blanco en la cabeza recorría todos los jueves la plaza principal de Libertador General San Martín.
 
Durante años marchó sola, hasta que los jóvenes de la localidad, sensibilizados por su lucha, se le acercaron y formaron el CAPOMA (Centro de Acción Popular Olga Arédez por los Derechos Humanos). Además de reclamar justicia, inició acciones legales contra la empresa de los Blaquier por el perjuicio que la bagazosis provocó en la población local.
 
Olga murió en marzo de 2005, en Tucumán a causa de un tumor originado como consecuencia de una enfermedad derivada por el bagazo, el residuo de la zafra que afecta a los trabajadores azucareros y por el que su marido se había enfrentado con Blaquier.
 
La lucha por la Verdad, la Memoria y la Justicia logró que en 2012, Carlos Blaquier resultara procesado en el marco de una causa de lesa humanidad por la Noche del Apagón.
 
Pero cuando el empresario se encontraba cerca de ir a juicio oral por su responsabilidad directa en el secuestro de 29 personas, el 13 de marzo pasado la Sala IV de Casación, presidida por Carlos Gemignani, le dictó la falta de mérito.
 
Sin embargo, los representantes del Ministerio Público Javier De Luca y Ricardo Wechsler, presentaron dos recursos extraordinarios para que la Corte Suprema analice esta resolución que benefició a Blaquier, y su ex administrador, Alberto Lemos, los dos imputados beneficiados por el sector de la Justicia que se resiste a avanzar en las investigaciones contra las complicidades civiles.
 
"Lamentablemente parece que la justicia no quiere avanzar sobre este delito (las complicidades civiles). Estos fallos son malas noticias para las víctimas y para toda la sociedad", reflexionó en aquella oportunidad el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda.
 
También el titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat, consideró en aquella oportunidad que ese tipo de fallos "vuelven a instalar la idea de impunidad" en la sociedad y "no hacen más que reflejar que una parte de la estructura judicial se resiste a las investigaciones de delitos durante el terrorismo de Estado".
 
La siniestra Noche del Apagón
La causa de Jujuy y tiene coincidencias con el juicio a la Ford: en un extremo y el otro del país el comportamiento empresarial durante la dictadura fue el mismo.
 
Fuente: diariocontexto.com.ar

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
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