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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 07-07-2025 / 10:07
SUBE LA DEUDA, BAJAN LAS RESERVAS Y EL FMI MIRA PARA EL COSTADO, SE REBELAN EL CAMPO Y LOS MANDATARIOS PROVINCIALES

El Gobierno autoritario de Milei enfrenta su escenario más complicado

El Gobierno autoritario de Milei enfrenta su escenario más complicado
Se consignó aquí, hace una semana y, también, sin otro privilegio noticioso que la información publicada, el listado concreto del tembladeral que azota al Gobierno de Javier “el Loco” Milei. Vamos de vuelta con esa nómina, porque no hizo más que profundizarse con ciertos agregados. Sube la deuda, bajan las reservas y el FMI mira para el costado. Se rebelan "el campo" y los mandatarios provinciales, mientras la oposición avanza firme en el Congreso con jubilaciones, discapacidad, el Garrahan y universidades.
Se consignó aquí, hace una semana y, también, sin otro privilegio noticioso que la información publicada, el listado concreto del tembladeral que azota al Gobierno de Javier "el Loco" Milei. Vamos de vuelta con esa nómina, porque no hizo más que profundizarse con ciertos agregados. Sube la deuda, bajan las reservas y el FMI mira para el costado. Se rebelan "el campo" y los mandatarios provinciales, mientras la oposición avanza firme en el Congreso con jubilaciones, discapacidad, el Garrahan y universidades.
 
Sube la deuda. Bajan las reservas. No hay forma de pagar con excepción momentánea de la mirada al costado del FMI. "El campo" se "rebela" contra el aumento en las retenciones. El superávit comercial producido por la energía lo licua la salida de divisas por turismo. La motosierra, sus límites y sus consecuencias.
 
Los gobernadores "peluqueados" comenzaron a cansarse de un verdugueador que, encima, no les paga los favores. Las tropas parlamentarias, en consecuencia, se empacaron y le advierten a la reencarnación de Moisés que ya no le acompañarían su vetocracia contra el aumento a jubilados, moratoria previsional, presupuesto universitario, regulación del reparto de los Adelantos del Tesoro Nacional (ATN), emergencia en discapacidad.
 
Luis "Toto" Caputo saca cuentas optimistas, desde sus fantasías provisorias. Canchereó con que banca los trapos frente a los compradores de dólares y el mercado le contestó con una suba semanal de 55 pesos. Al margen de una coyuntura en la que intervienen el pago de aguinaldos y otros factores, en lo que va del libertarismo nunca se escuchó con tanta intensidad la mención a una corrida cambiaria.
 
El mundo, como si se tratara de algo al pasar en la visión infantiloide de tales gobernantes, se sacude mientras tanto en variables geopolíticas donde Argentina, por si hiciere falta recordarlo, es un lejano actor de reparto: Oriente Medio, Ucrania, protestas sociales por doquier (aunque sin carácter de contienda efectiva, cual si fuese una ola imparable de cambios radicales), multilateralismo global, China como potencia expansiva consolidada, una Europa senil, la inmigración como elemento determinante... y en medio de semejante escenario un Presidente argentino de historieta, apenas receptor de premiaciones truchísimas que ya ni sobresalen en las ínfulas de sus guerrillas digitales.
 
Es en consonancia con tal incertidumbre que el régimen mileísta profundiza sus inclinaciones brutales, sin que los "republicanistas", ñoños o disfrazados de liberales sensatos, se hagan mayores problemas. Algo intuyen, de todos modos, acerca de que a mediano o largo plazo no les convendrían unos representantes de su ideario tan extravagantes, tan imprevisibles, tan improvisados. Tan grasas, ya que estamos.
 
¿Querían motosierra? Aquí la tienen en toda su dimensión. Indiscriminada. Animalesca. Venía y continúa como planta llave en mano, y no precisamente compresora. Jamoncito significa esto con exactitud. Cabría imaginar que ya quedan entre pocos y ninguno creyendo que la sierra eléctrica era contra la casta.
 

 
Hay unas cuantas imágenes, en los últimos días, que ajustan la mira sobre el lugar donde estamos parados. Cada quien resolverá si las toma, ignora o relativiza. Pero nadie puede argumentar que no están a la vista. Es innecesario contar con información privilegiada, o disponer de una capacidad especial de análisis político. Sólo se requiere honestidad intelectual y algún interés básico por la cosa pública.
 
Hubo el fallo de una jueza de distrito neoyorquino, amiguísima de fondos buitre con los que amasó su fortuna matrimonial, condenando a Argentina por la expropiación de YPF en 2012. El Gobierno de entonces pudo cometer eventuales errores técnico-jurídicos e interpretativos, de los que dieron amplia y única cuenta voceros de toda calaña cipaya. Eso no varía en absoluto que fue una decisión soberana, aun cuando esté sujeta a controversias.
 
La medida permitió reencauzar el sentido estratégico de la compañía. Desde entonces, tiene herramientas aptas para que se puedan organizar y ejecutar con resolución nacional los lineamientos energéticos del país. Es lo que permite disponer de qué agarrarse, sin un status directamente neo-colonial.
 
No deja de ser asombroso que se ubique el eje en torno al monto en disputa, en lugar de estimar los números a partir de lo que significó, en materia de proyección e inversiones, haber retomado las riendas de YPF.
 
El colmo de los colmos fue protagonizado por Mauricio Macri, quien, en vez de anteponer intereses patrióticos siquiera por escenografía retórica, se centró en señalar como yerro la disposición expropiatoria. Después se dedicó a seguir con sus vacaciones eternas como mascota de la FIFA, entremezclado con no saber dónde ponerse, personalmente, frente a la derrucción del PRO.
 
Le compitió Javier Milei, vociferando que todo se debe al soviético pelotudo, al pichón de Stalin, al burro eunuco, al imbécil, al hijo de puta, al lisérgico, al bruto, al monarca diminuto, al estúpido supino, al zar de la miseria que gobierna el territorio bonaerense.
 
Más miserables no se consigue. Y a ambos les rindió pleitesía el coro mediático que secundarizó el carácter sólo inicial del dictamen de Loretta Preska, sometido a apelación y negociaciones que van de suyo. Y a algún arreglo que acabará por satisfacer a las partes tarde o temprano.
 
Las causalidades permanentes obraron para que esa carroña disimulara hasta donde pudo al JP Morgan, el numen del riesgo-país, por su recomendación de salirse de las posiciones en moneda local y colocarse en dólares. Lo mismo que le ocurrió al domador de reposeras en 2018, tras haber vencido con tranquilidad en las elecciones de medio término en 2017.
 
Se solidarizan contra los ataques verbales a periodistas y comunicadores. Está muy bien. Y estaría mejor si se indignaran ante lo inenarrable de la causa armada para encarcelar a Alexia Abaigar y otras cuatro personas por colocar un pasacalle y tirar bosta ante el domicilio del ídem José Luis Espert, el diputado más violento de la Cámara que convoca a colgar gente en la Plaza de Mayo previo paso por tortura y bala.
 
Es probable que Abaigar haya incurrido en contravención municipal y tontería política. No se sabe, porque la prueba no está certificada. La llevaron al penal de Ezeiza sin más expediente que la sospecha y como una delincuente peligrosa. A ella y sus presuntas cómplices contravencionales. Es el código penal de, en efecto, un terrorismo de Estado de baja intensidad. No hay jurista en condiciones de desmentirlo. Se llegó al extremo de que en Comodoro Py hubo comentarios de alarma.
 
Ajena o todo lo contrario a estos avatares, según quiera verse como factor circunstancial o producto bien pedagógico sobre los efectos de un modelo bestial, la motosierra se presentó en sociedad en modo gasífero. Para empezar o seguir, en plena heladera invernal desregularon el precio de las garrafas.
 
Un destacado artículo de Mara Pedrazzoli, en Página/12 del viernes, resumió el cuadro con cita de especialistas de opinión unánime. En síntesis, no hubo planificación alguna aun sabiéndose que arreciaría el frío intenso. Mar del Plata fue el caso emblemático pero alrededor de medio país, en la suma de las localidades, se quedó sin gas.
 
No previeron nada sobre la capacidad de transporte y distribución del sistema. Podrían haber comprado más GNL, o pasar las generadoras térmicas a funcionar con combustibles líquidos. Son más caros y contaminantes, claro, pero estamos hablando de una emergencia.
 
A eso deben agregarse los aspectos estructurales. En Vaca Muerta, el Gasoducto Perito Moreno opera al 70 por ciento de su capacidad porque las autoridades, hace más de un año, resolvieron dar de baja la segunda etapa de su extensión. En vez de eso, el Gobierno decidió avanzar con una iniciativa privada que recién daría resultados para el invierno de 2027, sin resolver el abastecimiento de Santa Fe, Córdoba y el Norte del país.
 
Y también está paralizada la construcción de dos plantas chubutenses, sin las cuales tampoco pueden realizarse nuevas conexiones domiciliarias en Bariloche y otras ciudades de la región.
 
En el caso de Mar del Plata, jamás había ocurrido que se cortara el gas a hogares y fábricas. Se paralizó todo el parque industrial. El origen, admitido por el propio oficialismo libertarista del lugar, es asimismo que se paralizó la obra de la Planta Compresora en la localidad de Las Armas.
 
Nadie debería ser tan ingenuo como para depositar todas las culpas en el gobierno actual, siendo que hablamos de una infraestructura deficitaria que se arrastra hace décadas. Y menos que menos, nadie debiera ignorar que el gobierno nacional no hizo más que agravar la situación.
 
Sin embargo, al igual que la diferencia entre imagen de Gobierno y dirigentes e intención de voto, la claridad cada día más ostensible sobre los dramas oficialistas no significa que eso será aprovechado por la oposición.
 
El peronismo bonaerense, que a efectos prácticos sería la llave para destrabar lo más empiojado, logró convenir listas unificadas. El plazo vence el miércoles próximo, en cuanto a inscripción de alianzas. Falta algún nombre que reemplace a Unión por la Patria y después se verá.
 
La pregunta invariable, ya sabemos que cansadora hace rato, es qué es lo que se verá. Si algún arreglo de apuro, condicionado por la injusticia repugnante que sufre Cristina y la consigna prioritaria de su libertad. O uno con bases más sólidas, que trace idea de un porvenir superador del pasado.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página 12
 

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08-06-2026 / 15:06
La partida física de Carlos Alberto "El Indio" Solari no se tradujo en el silencio sepulcral que la frialdad de la época pretende imponer; al contrario, se convirtió en un grito ensordecedor. El multitudinario velorio del máximo mito del rock nacional no fue solo una despedida artística: fue un hecho sociológico descomunal, una movilización de masas espontánea que funcionó como el espejo donde la Argentina real le muestra un freno y toma distancia al experimento libertario de Javier Milei. 
 
Las miles y millones de almas que ganaron las calles para llorar y cantar al Indio expresan con potencia que la dimensión anti-libertaria del pueblo argentino está viva, activa y dispuesta a disputar el sentido de la argentinidad. Es cierto que quienes peregrinaron a ese último adiós no lo hicieron con la intención consciente de hacer política: fueron movilizados por la fidelidad a su música; fueron padres e hijos porque el Indio supo atravesar artísticamente a sucesivas generaciones; fueron porque sus canciones eran un salvadidas en momentos adversos, fueron por el recuerdo de los viajes compartidos, las banderas y los amigos entrañables que se fundaron en cada recital. Fueron, en definitiva, por miles y millones de razones diversas que trascienden o nada tienen que ver originalmente con la política partidaria. 
 
Pero, precisamente como ocurre con todo hecho verdaderamente trascendente, la política se hamaca allí donde el pueblo se junta: se hace historia sin saber que se la está haciendo, transformando ese duelo íntimo y colectivo en un testimonio político involuntario pero históricamente descomunal.
 
Por A.G.G.G. para La Opinión Popular

17-05-2026 / 13:05
17-05-2026 / 12:05
La gestión de Javier Milei atraviesa una fase de desorientación estratégica, donde el dogma ideológico choca frontalmente con una realidad social cada vez más crítica. La profundización de un modelo basado en el ajuste fiscal severo y la desregulación extrema ha disparado los índices de pobreza y desigualdad, transformando la promesa de "orden" en un escenario de exclusión que ya no se disciplina ante el discurso oficial. 
 
Trump no está en condiciones de volver a salvar a Milei y le exige cada vez más. Se define la guerra entre grupos de poder por la Hidrovía. Copado por funcionarios de la embajada, el instituto de propiedad intelectual se inclina a favor de los laboratorios estadounidenses. La esperanza, lo último que perdió el votante de Milei.
 
Esta desconexión entre la macroeconomía de pizarrón y las urgencias de la calle ha provocado que el Gobierno pierda el rumbo, quedando atrapado en una lógica que prioriza los superávits teóricos sobre la sostenibilidad humana. Según el análisis de Diego Genoud, el mandatario habría perdido la brújula política, mostrando una desconexión creciente entre su narrativa ideológica y las demandas de una realidad socioeconómica que ya no se disciplina ante sus discursos, lo que genera un clima de incertidumbre sobre la viabilidad de su programa a mediano plazo. 
 
Este deterioro del tejido social tiene un correlato directo en el capital político del mandatario: el ecosistema de apoyos que lo llevó al poder se muestra hoy fragmentado y reticente ante la falta de resultados tangibles. Con aliados ensayando su propia salida y una estructura territorial que no logra contener el descontento, la reelección para 2027 se percibe más como una expresión de deseos que como un escenario probable. El oficialismo enfrenta así una coyuntura de aislamiento, donde el aumento de la brecha social se convierte en el principal obstáculo para la continuidad de su proyecto político.
 
De la redacción de La Opinión Popular 

10-05-2026 / 14:05
Frente a un auditorio que colmó la capacidad de la Sala José Hernández, Axel Kicillof transformó la presentación de su libro en un acto de resistencia intelectual contra el avance del anarcocapitalismo en Argentina. Con una defensa cerrada de la intervención estatal y la justicia social, el gobernador bonaerense utilizó el pensamiento de Keynes para desnudar las falencias de un modelo nacional que, bajo la promesa de libertad, solo parece ofrecer recesión y exclusión. Su mensaje fue una advertencia clara: el verdadero peligro para el futuro del país no reside en los proyectos populares, sino en la impericia de una gestión que ignora la historia y la teoría económica básica.

"Si Keynes viera lo que está pasando en la Argentina, se vuelve a morir. Estamos ante un experimento que ignora las fallas de mercado que el propio Keynes describió hace casi un siglo", sentenció Kicillof ante un público que seguía cada definición técnica con atención política.


En lo que muchos leyeron como un paso decisivo hacia la reconstrucción del peronismo, Kicillof se posicionó como el principal antagonista político y teórico de Javier Milei. Entre citas académicas y definiciones políticas de alto voltaje, el mandatario dejó en claro que la provincia de Buenos Aires funciona hoy como el último bastión contra el ajuste desmedido y como el laboratorio de una alternativa de gobierno para 2027. Fue lanzamiento de una obra de Economía; pero también fue la presentación de un programa de soberanía económica diseñado para enfrentar el "riesgo país" que representa el actual experimento libertario.


De la redacción de La Opinión Popular

09-05-2026 / 10:05
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