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Internacionales - 15-06-2025 / 20:06
16 DE JUNIO DE 1958

Imre Nagy, Pál Maléter y otros líderes de la Revolución húngara de 1956 son ejecutados

Imre Nagy, Pál Maléter y otros líderes de la Revolución húngara de 1956 son ejecutados
La Revolución húngara de 1956 fue un movimiento insurrecto espontáneo de alcance nacional contra el gobierno comunista de la República Popular de Hungría y sus políticas impuestas desde la Unión Soviética. El ejército soviético movilizó 31550 soldados y 1130 tanques y el 4 de noviembre de 1956 invadió Budapest y otras regiones del país. El ex Presidente del Consejo de Ministros de la República Popular de Hungría, Imre Nagy, fue ejecutado, junto con el líder militar de la Revolución, el general Pál Maléter y Miklós Gimes, tras ser sometidos a juicios secretos el 16 de junio de 1958. Una de las pocas imágenes de los miembros del gobierno Nagy: Zoltán Tildy, Imre Nagy y Pál Maléter.

 
En Inglaterra, Juan Sin Tierra firma la Carta Magna
 
La Revolución húngara de 1956 fue un movimiento espontáneo de alcance nacional contra el gobierno comunista de la República Popular de Hungría y sus políticas impuestas desde la Unión Soviética, que duró desde el 23 de octubre hasta el 10 de noviembre de 1956.
 
El 23 de octubre de 1956, los estudiantes, en una manifestación masiva en Budapest, la capital del país, demuestran la solidaridad con Polonia, que exigen la independencia de la URSS y el retiro de las tropas del Ejército Rojo. Rápidamente se suman los obreros.
 
El presidente András Hegedüs, por radio prohíbe la manifestación, pero no hizo más que derramar aceite sobre el fuego. Los reclamos centrales eran libertad de prensa y el retiro de las tropas rusas del país. La multitud reunida frente al edificio de la radio para exigir que se transmitan sus reivindicaciones es recibida a los tiros por la AVH (policía política), convirtiendo lo que era una manifestación pacífica en el inicio de la revolución.
 
El ejército soviético movilizó 31550 soldados y 1130 tanques y el 4 de noviembre de 1956 invadió Budapest y otras regiones del país. La resistencia húngara continuó hasta el 10 de noviembre. Más de 2500 húngaros y 722 soldados soviéticos perecieron en el conflicto y unos 200000 húngaros huyeron en calidad de refugiados. Los arrestos masivos y las acusaciones continuaron por meses.
 
El ex Presidente del Consejo de Ministros de la República Popular de Hungría, Imre Nagy, fue ejecutado, junto con el líder militar de la Revolución, el general Pál Maléter y Miklós Gimes, tras ser sometidos a juicios secretos el 16 de junio de 1958. Sus cuerpos fueron ubicados en tumbas sin marcar en el Cementerio Municipal en las afueras de Budapest.
 
La Opinión Popular 


 
Imre Nagy, Pál Maléter y otros líderes del Revolución húngara de 1956 son ejecutados 
Antecedentes inmediatos de la invasión militar soviética a Hungría. Horas de extrema tensión. La gente marcha en Budapest. 1956.
 
Imre Nagy, Pál Maléter y otros líderes del Revolución húngara de 1956 son ejecutados 
Combates en las calles de Budapest. 1956

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 19:03
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