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Sociedad e Interés General - 11-06-2025 / 20:06
12 DE JUNIO

Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Día Mundial contra el Trabajo Infantil
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó el Día mundial contra el trabajo infantil en 2002 para concentrar la atención en la magnitud global del trabajo infantil y en las medidas para erradicarlo.
Trabajo infantil es toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada por niñas, niños y adolescentes que se encuentran por debajo de la edad mínima de admisión al empleo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o bien que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso.
 
El 12 de junio de cada año, el Día mundial une los esfuerzos de gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, representantes de la sociedad civil, medios de comunicación y muchos otros actores en el nivel local, como escuelas y gobiernos locales, en la campaña contra el trabajo infantil.
 
La Opinión Popular


12 de junio: Día Mundial contra el Trabajo Infantil
 
En cada rincón de nuestro país, a diario, miles de niños dejan de ser niños. Se trata de una realidad abrumadora y perversa que es urgente cambiar.
 
El 12 de junio se conmemora el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, una fecha instaurada por la Organización Internacional del Trabajo con el fin de alertar a la población acerca de este flagelo que afecta a millones de niños en todo el mundo. Según datos del Fondo para la Infancia de Naciones Unidas, hay más de 150 millones de niños que trabajan en todo el mundo. Argentina no escapa a esta situación. Según datos del Barómetro de la Deuda Social, hay más de un millón de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años que trabajan.
 
Trabajo infantil es toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia remunerada o no, realizada por niñas, niños y adolescentes que se encuentran por debajo de la edad mínima de admisión al empleo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria, o bien que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso.
 
Como en todo fenómeno social, es imposible analizar el trabajo infantil aislado de otros factores que inciden sobre él. Necesidades básicas insatisfechas, aspectos culturales, dificultad de acceso a servicios y bienes, entre otros aspectos, inciden en las configuraciones socio-familiares que conducen al trabajo infantil.
 
A diario presenciamos situaciones en las que los niños, por diversas estrategias de supervivencia y organización familiar, quedan expuestos a un prematuro ingreso al mercado laboral. Esta situación se repite en centros urbanos y áreas rurales de nuestro país lo que condiciona el presente y futuro de cada niño, de cada familia y de la sociedad en su conjunto.
 
Cada vez que un niño o adolescente se ve obligado a trabajar, sea a cambio de una retribución económica o no, sus posibilidades de desarrollarse integralmente y alcanzar su máximo potencial se ven afectadas.
 
El trabajo infantil constituye una vulneración severa a los derechos de niños, niñas y adolescentes que en muchos casos permite suponer otras vulneraciones tales como el abandono escolar, la falta de cuidados en la salud, la imposibilidad de jugar y descansar adecuadamente, solo por mencionar algunas de ellos.
 
En Argentina, que un niño o niña trabaje, de manera remunerada o no, constituye un delito. El trabajo está prohibido para niños por debajo de los 16 años, de acuerdo a la Ley N° 26.390 de Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente.
 
En esta dirección la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI) coordina, evalúa y da seguimiento a los esfuerzos para prevenir y erradicar el trabajo infantil. Esta entidad tiene su correlato en la COPRETI, Comisiones Provinciales para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil que coordina las actividades que se implementan en cada jurisdicción del país.
 
Ahora bien, está claro que no es suficiente con la existencia de legislación y organismos nacionales que velen por la protección de los niños, niñas y adolescentes. Es imprescindible un cambio colectivo que garantice a cada niño, niña y adolescente las mismas posibilidades de crecer y desarrollarse. En esta dirección, la erradicación del trabajo infantil es una de las metas a alcanzar entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible a 2030, que convoca a empresas, organizaciones sociales, gobiernos, y a la sociedad en general a comprometerse por un futuro de equidad y protección para los niños.
 
El ejercicio pleno de derechos es el único camino que nos asegurará un futuro mejor para cada niño y niña.
 
Por Alejandra Perinetti. Ex Directora Nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina.
 
Fuente: Telam

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
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