La Opinión Popular
                  20:55  |  Jueves 16 de Abril de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 04-06-2025 / 10:06
ENSAYO DE NEOLIBERALISMO “JUSTICIALISTA”

El Rodrigazo: drástico plan de ajuste para combatir la inflación, reducir el déficit fiscal y sincerar el dólar

El Rodrigazo: drástico plan de ajuste para combatir la inflación, reducir el déficit fiscal y sincerar el dólar
El 4 de junio de 1975, se produce el Rodrigazo. El nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, anuncia el paquete de medidas que marcan el fin del modelo industrialista del peronismo. En medio de una profunda crisis con inflación y estancamiento económico, Rodrigo devalúa la moneda, aumenta los precios de los servicios públicos y los combustibles hasta un 180 por ciento e impone topes salariales a los acuerdos paritarios. La inflación se dispara y hay desabastecimiento. Por primera vez, el sindicalismo, bajo presión de las bases, le hace un paro a un gobierno peronista. Se reconoce como autor intelectual del programa al viceministro Ricardo Zinn, un ultraliberal que así trazó los lineamientos del plan económico de la dictadura. Rodrigo, que había asumido dos días antes de anunciar las medidas, dura un mes y medio en el cargo. En la imagen: La ex presidenta Martínez de Perón, a su lado, el siniestro José López Rega.
El 04 de junio de 1975, la presidenta María Estela "Isabelita" Martínez lanza el llamado "Rodrigazo" (así denominado en alusión al ministro Celestino Rodrigo) que fue el primer mega-ajuste de la historia económica argentina, y que inició la serie de planes que siempre incluían la fórmula "devaluación y tarifazo" para corregir distorsiones de la economía.
 
Implicó una devaluación de 160%, un aumento de los combustibles de un 180% y de todas las tarifas públicas en hasta 100%. Las deudas en pesos, naturalmente tuvieron una enorme licuación.
 
Los salarios se ajustaron a 45%, lo cual era, de hecho, una brusca disminución del poder adquisitivo. La presión sindical llevó que luego hubiera nuevos ajustes, que de todas formas quedaron licuados porque la inflación se disparó por encima de un 180 por ciento anual.
 
El plan tenía su explicación: había que oxigenar la economía que enfrentaba restricciones externas (léase se había quedado sin dólares) y se hacía impostergable sincerar los precios artificialmente reprimidos.
 
Pero la forma brutal en que se hizo el plan llevó a empresas a la bancarrota, hundió el poder adquisitivo, produjo bruscas transferencias de recursos entre sectores por la devaluación. Y, por cierto, agregó nafta a la hoguera de la violencia política imperante en aquella época. 
 

El Rodrigazo: drástico plan de ajuste para combatir la inflación, reducir el déficit fiscal y sincerar el dólar
Celestino Rodrigo anuncia el plan económico que refundó la economía argentina en sentido regresivo.  

Días de crisis
 
A mediados de 1975, la presidenta María Estela Martínez, "Isabel", acumulaba cada vez mayores presiones en el plano político, y ya se intensificaban los rumores sobre un intento de golpe militar.
 
En ese contexto, la economía daba señales de agotamiento, luego de haber soportado la crisis mundial petrolera de 1973. En mayo, el dólar se disparó, el costo de vida alcanzó en términos anuales un 80,5% y los precios mayoristas un 75,4%.
 
Así, la estadía en el Palacio de Hacienda de Alfredo Gómez Morales, el histórico ministro del General, comenzó a tambalear.
 
El 2 de junio, José López Rega convenció a Isabel de que nombrara en su reemplazo a uno de sus colaboradores, el secretario de Seguridad Social Celestino Rodrigo, un ingeniero que hacía prácticas esotéricas como él.
 
Según cuenta una leyenda muy difundida, la noche anterior al anuncio de su plan, Rodrigo le dijo al "Brujo": "Mañana me matan o empezamos a hacer las cosas bien".
El flamante ministro difundió el 4 de junio un programa económico, que consistía en una devaluación asimétrica de la moneda que la llevó de 10 a 26 pesos-ley por dólar para el comercio exterior, a 30 pesos para el circuito financiero, y a 45 pesos para el turismo.
 
Asimismo, las tarifas eléctricas aumentaron entre 50 y 75 por ciento; el gas, entre 35 y 70%, la nafta común, 181% y la nafta especial, 172%. Y como "piedra de toque", el Gobierno ordenó un techo para las paritarias de entre 38 y 45%, con lo cual los salarios se evaporaron en el aire.
 
La Argentina no tenía memoria de una inflación tan alta ni de un ajuste tan brutal de precios relativos, por lo cual cayó de inmediato en recesión y acabó con un ciclo de 12 años de crecimiento sostenido inauguro por Arturo Illia.
 
En tanto, las reservas disminuyeron de 1.400 a 700 millones de dólares y la deuda externa trepó a 10 mil millones.
 
En ese marco, los gremios consiguieron aumentos del 100%, pero el Ministerio de Trabajo amenazó con no homologarlos.
 
La relación estalló: El 27 de junio, la CGT lanzó un paro por 48 horas y una manifestación que enfrentó, por primera vez en la historia, a un gobierno peronista reclamando la renuncia de López Rega y Rodrigo.
 
Con otros fines, las principales asociaciones patronales, coordinadas por el entonces titular de CARBAP, Jorge Aguado, lanzaron un lock out. La suerte de la democracia estaba echada.
 
El mismo día del paro, se realizó una reunión de mandos del Ejército en la Capital Federal, donde se rechazó intervenirla CGT a pedido de Isabel. Un día después Jorge Rafael Videla y Roberto Viola sumaron presión y sugirieron que denunciarían ante la prensa la integración de la Triple A.
 
"Lopecito" finalmente renunció y se exilió en Suiza el 19 de julio. El 21, cayó Rodrigo y su plan económico pasaba a la historia.
 
Fuente: iprofesional.com

Agreganos como amigo a Facebook
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar