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Nacionales - 04-05-2025 / 08:05
INJURIAS, INTIMIDACIONES Y AMENAZAS A LOS ECONOMISTAS, PERIODISTAS Y POLÍTICOS QUE NO LE RINDEN PLEITESÍA

Estrategia de los mandriles fascistas: qué hay detrás de los insultos, la incitación a la violencia y el odio de Milei

Estrategia de los mandriles fascistas: qué hay detrás de los insultos, la incitación a la violencia y el odio de Milei
A medida que avanza su gobierno, Javier “el Loco” Milei profundiza sus apelaciones a la violencia, escalando los insultos, intimidaciones y amenazas a los economistas, periodistas y políticos que no le rinden pleitesía. No es una casualidad ni un rasgo de carácter, es un modelo desplegado por el Presidente y sus referentes mundiales, como Donald Trump, que busca paralizar a sus opositores. Entre insultos, amenazas y mandriles, Milei sigue la receta de sus pares internacionales: convertir el odio en capital político, la grosería en estrategia y la verdad en un valor que ya no tiene la menor relevancia.
A medida que avanza su gobierno, Javier "el Loco" Milei profundiza sus apelaciones a la violencia, escalando los insultos, intimidaciones y amenazas a los economistas, periodistas y políticos que no le rinden pleitesía. No es una casualidad ni un rasgo de carácter, es un modelo desplegado por el Presidente y sus referentes mundiales, como Donald Trump, que busca paralizar a sus opositores. Entre insultos, amenazas y mandriles, Milei sigue la receta de sus pares internacionales: convertir el odio en capital político, la grosería en estrategia y la verdad en un valor que ya no tiene la menor relevancia.
 
Un presidente en contra del diálogo porque no considera que sea una herramienta de la construcción democrática. Necesita imponer su mirada a como dé lugar y gobierna únicamente, no ya para quienes lo votaron, sino para quienes asienten sin desviaciones. Verla es sintonizar con la obsecuencia. Y en respuesta a quienes no la ven, el presidente se envalentona.
 
La misma descripción vale tanto para un Milei como para un Trump, o para casi cualquier otro líder de la ultraderecha mundial. No es casualidad que el prototipo y los modos se repitan, como si obedecieran a un método. ¿Cuánto hay de caos y espontaneidad en esas cataratas de insultos anales y llamados a la violencia? ¿Hay más caos y espontaneidad que estrategia? ¿O más cálculo que improvisación?
 
"El insulto y la violencia son parte de una lógica y de una manera de entender la acción política. Por supuesto que en el caso de Milei, su obsesión por las redes, especialmente X, y su personalidad ayudan muchísimo", señala el editor, escritor y exministro de Cultura, Pablo Avelluto. "Pero no es casual -sigue- que este tipo de estrategias de comunicación se reproduzcan en todos los nodos de la red autoritaria y fascista a nivel internacional. No es que nuestra versión de la extrema derecha incluya insultos contra quienes no pensamos como el gobierno, sino que eso es lo que hace la extrema derecha en todas partes". Lo de los mandriles, según Avelluto, sí es una pincelada autóctona, pero lo demás no.
 
El miércoles pasado, Milei se mostró especialmente violento. El contexto fue un discurso ante unos 1.200 empresarios y economistas. Apuntó contra el exministro Martín Guzmán, a quien llamó "imbécil, incapaz e infradotado" por idear una ley "que obliga a tener que pasar un programa del FMI por el Congreso, es decir, el lugar donde están los degenerados fiscales".
 
En ese marco, festejó haber logrado el acuerdo con el Fondo: "La tienen adentro". También apuntó contra "los periodistas ensobrados, los sindi-garcas, los profesionales funcionales al conjunto de hijos de puta que cagaron al país, los ñoños republicanos y los zurdos ridículos", a quienes tildó, otra vez, de "mandriles". Los que estaban en las butacas se reían y aplaudían; se mostraban como un campo fértil.
 
Para los ojos de la audiencia, bombardeada minuto a minuto con expresiones cada vez más brutales, líderes de ultraderecha como Matteo Salvini, Jair Bolsonaro, Trump y el propio Milei traen cada día un nuevo numerito. Cada día, un nuevo golpe de efecto, con el discurso de "la doma" de las redes reconvertido en palabra oficial. 
 

Con referentes que, aparentemente, tienen en común y de especial que se expresan sin pelos en la lengua, al revés que los políticos tradicionales, que lo hacen en un lenguaje ajustado a ciertas reglas. Pero, sin embargo, por debajo del barullo y la confusión, se oculta el trabajo de propagandistas, comunicadores, especialistas en big data que, en los últimos años, monopolizan el juego político.
 
Esa supuesta autenticidad convierte a un Trump y a un Milei en depósitos de indignación, personajes que pueden absorber y redireccionar la ira de quienes tienen -o perciben que tienen, según el caso- grandes motivos para estar enojados: los excluidos y marginados sociales, los perjudicados, los que perciben que no están siendo escuchados.
 
 
Batalla emocional y democracia de baja calidad
  
"La estrategia vulgar, grotesca, mesiánica y distorsiva con la que el gobierno de Milei aborda la disputa por la palabra pública no es original ni novedosa; forma parte de un manual ya aplicado o aún en uso por líderes como Trump y Jair Bolsonaro en Brasil, con consecuencias ruinosas para la calidad democrática", explica Ezequiel Rivero, investigador del Centro de Industrias Culturales (UNQ).
 
De la mano de estos líderes, y de quienes les proporcionan las herramientas digitales y algoritmos para hacerlo, la política contemporánea se ha ido transformando en una batalla emocional, donde los hechos, los datos chequeables, la verdad científica e histórica han sido reemplazados por la manipulación de sentimientos como el miedo y el resentimiento.
 
Por eso, ya no gana una discusión quien tiene mejores argumentos, sino quien doma a su contraparte, quien insulta más fuerte. Y esto, además, plantea otra encerrona: quedarse del otro lado pataleando en estado de escándalo frente a la procacidad del debate tampoco ha demostrado servir para algo. De ahí que, para muchas personas, las fuerzas políticas que se supone que constituyen una alternativa a las ultraderechas sean percibidas como: censuradoras, inauténticas, moralistas, hipócritas.
 
En el caso de Trump, su retórica agresiva hacia los medios, clasificándolos de "enemigos del pueblo", ha sido ampliamente documentada. "Durante su presidencia, implementó medidas que amenazaron la independencia de los medios y la transparencia gubernamental, con ataques verbales, demandas y amenazas de revocación de licencias como represalias políticas. Estas acciones contribuyeron a un ambiente hostil para el periodismo y a un deterioro de la libertad de prensa en Estados Unidos", explica Rivero.
 
"Bolsonaro -recuerda Rivero-, durante su presidencia, utilizó plataformas como Facebook para atacar frontalmente a los medios en la mayoría de sus emisiones en vivo. Su gobierno fue responsable de una explosión de violencia física contra periodistas, con agresiones que impidieron el ejercicio de su profesión. Estas prácticas fomentaron un ambiente de intimidación y censura, debilitando la democracia brasileña".
 
En Argentina, el presidente Javier Milei ha seguido una línea similar, "estigmatizando a periodistas y desmantelando medios, lo que ha provocado una caída significativa en la clasificación de libertad de prensa del país", dice.
 
Reporteros Sin Fronteras ha alertado sobre este deterioro, señalando que las acciones del gobierno argentino están reduciendo cada vez más la libertad de prensa. En este contexto, el influencer libertario Daniel Parisini -conocido como "El Gordo Dan"- pidió que el Presidente "meta preso a algún periodista por decreto como hizo (Raúl) Alfonsín".
 
"Estas estrategias de confrontación y deslegitimación de la prensa y la cultura buscan consolidar un núcleo duro de seguidores, pero a largo plazo entiendo que generan fracturas profundas en el tejido social y político que la ciudadanía en general tiende a rechazar, especialmente cuando se perciben como ataques desproporcionados contra figuras públicas con prestigio social o cultural", finaliza Rivero.
 
Algo de esto explica el libro de Giuliano da Empoli, Los ingenieros del caos, donde se analiza cómo la tecnología y la manipulación de las emociones de las audiencias han reconfigurado el panorama político. Si bien estos líderes muestran un comportamiento visceral, en verdad hay más cálculo del que se imagina. No porque no crean en lo que proclaman, sino porque saben cómo administrarlo, cómo usar las herramientas de la comunicación digital para difundir mensajes simples y emocionalmente potentes, segmentar las audiencias y maximizar el impacto.
 
La emergencia de una nueva modalidad de construcción política con el insulto como insumo, alumbrada por usos estratégicos e ingeniosos de Internet y las redes sociales.
 
"Cuando intentan dar fundamento a una idea, caen irremediablemente en el bochorno", reflexiona el escritor Martín Kohan sobre el uso oficial del odio y del insulto, a pedido de este diario. Lo dice pensando en el arco que va desde la exposición de Milei en Davos hasta el video oficial de Agustín Laje por el 24 de marzo, pasando por las consideraciones de Victoria Villarruel en su intento de que se diera de baja la novela Cometierra, de Dolores Reyes.
 
"Son variaciones de un derrape entre la inconsistencia, la mala comprensión, el desconocimiento, las simplificaciones más burdas o la lisa y llana falsificación. Han llegado a dar vergüenza a los propios o a los cercanos", sigue Kohan.
 
"No es extraño que esa impotencia para el pensar y el decir se resuelva en la alternativa de la violencia verbal, la humillación sistemática, la intimidación calculada. Eso sí les sale bien, porque se han formado haciéndolo. Incluso en áreas que se supone que conocen, como la de la economía, hemos oído al Presidente de la Nación responder cuestionamientos con sus oscuras fantasías de violador, que penosamente hace públicas: fantasías de vaselina y penetración, que lo exaltan por no consentidas. Son expresiones figuradas, ya lo sé. Pero, ¿dónde, sino en las expresiones figuradas, cabe detectar ciertas fantasías? Fue lo que contestó a los cuestionamientos de otros economistas, algunos de ellos cercanos a su visión de las cosas", puntualiza el escritor.
 
 
La búsqueda de nuevos enemigos avanza
  
No es un presidente de convicciones democráticas. De hecho, es casi imposible rastrear alguna declaración en la que Milei la valore positivamente.
 
El odio, por estos días, se enfoca contra el periodismo, pero ayer nomás lo hacía contra los artistas que dicen en público no coincidir, por ejemplo, en las expresiones homofóbicas o misóginas. Al principio del mandato, las patotas iban principalmente contra la casta política. Hoy, quizás, es más difícil -a casi un año y medio de gestión- distinguir entre La Libertad Avanza y la entelequia "casta".
 
Cuando desde el poder se dicen cosas como que "no se odia lo suficiente al periodismo", para Philip Kitzberger (politólogo, investigador del CONICET y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella), se instala una idea de "disciplinamiento de la esfera pública, de engendrar un efecto de autocensura: cualquier periodista o cualquier voz crítica que quiera emerger en el espacio público va a pensar si se quiere someter al escarnio de las redes filo-oficialistas".
 
También hay, según Kitzberger, "ciertas ideas sobre la verdad: el presidente, como economista, cree que tiene un acceso privilegiado a ésta y que los demás no la ven. Y eso tiene que ver con las ideas que tiene acerca de la democracia. Cree que la democracia es un error, está gobernada por los prejuicios, la ignorancia, por la mayoría o las masas. Su supuesto acceso privilegiado a la verdad hace que él sea el árbitro de qué es verdad y qué es mentira".
 
"En su dimensión más preocupante, es el intento de dar fin a la lógica democrática, para afirmar el gobierno directo de los dueños, dejando las instituciones como cáscaras vacías, una legalidad de forma sin fondo sustantivo. Y lo hacen apelando a un discurso bélico, donde quienes nos oponemos somos considerados enemigxs a los cuales negar todo tipo de derechos", analiza María Pía López sobre este tema.
 
"En ese contexto hay que entender, por un lado, la construcción de un enemigo muy amplio: el feminismo, las subjetividades trans, las disidencias sexuales, los sindicatos, el Estado, los progresismos, el periodismo, lxs científicxs, las universidades. ¿Qué tienen en común? Dedicarse a la construcción de lazos sociales más allá del mercado; proponer imágenes diversas en el ámbito público; sostener ideas igualitaristas. Y, por otro lado, también implica una revisión del pasado".
 
"Al afirmar guerra contra democracia, impugnan el llamado pacto del Nunca Más: es decir, el acuerdo en la condena al terrorismo de Estado. Como en la batalla cultural, el problema no es el terrorismo de Estado, sino el peronismo -como nombre de una apuesta social y estatalista, como experiencia de ampliación de derechos-; buscan un acuerdo de las clases dominantes sobre ese punto y, a la vez, legitiman la represión en el presente".
 
 
De gorilas y mandriles
 
Una de las que más le gusta es la que combina la animalización con referencias a la penetración anal: se refiere a los "mandriles" -en forma de insultos, animaciones, memes-. La broma gira siempre alrededor de una idea que lo obsesiona: ganar -una discusión o las elecciones- es equivalente a someter al contrincante por vía anal.
 
"El otro día yo escuchaba a Trebucq, el periodista de La Nación Más, haciendo una defensa del uso de mandriles, diciendo: si a los antiperonistas se los llamaba gorilas, ¿qué hay de diferente entre gorila y mandril? Primero, marca la ignorancia histórica de Esteban Trebucq, porque el origen del término gorila es bien distinto", advierte el politólogo Philip Kitzberger.
 
Kitzberger se refiere a que el origen de la clasificación de "gorila" tiene que ver con una canción de moda en un programa de radio de la época, un poco antes del derrocamiento de Perón. Había un estribillo que decía algo así como "¿dónde están los gorilas?". Cuando se empezaron a correr los rumores del golpe, dentro del campo peronista se lo empezó a relacionar con ese estribillo: serían los gorilas los que estaban conspirando.
 
"Se le atribuye a eso, pero no tenía nada que ver con una cuestión de animalidad ni de deshumanización. Y luego, además, tuvo una apropiación positiva al término gorila. Muchos antiperonistas se han reconocido históricamente como gorilas; ha tenido su apropiación positiva. Puede que el término mandril también la tenga en el futuro. Pero me parece que ahí hay una diferencia importante".
 
Por Dolores Curia
 
Fuente: Página 12
 

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20-01-2026 / 09:01
19-01-2026 / 18:01
Meses antes de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca, Javier Milei ya había jugado todas sus fichas por el magnate republicano, incluso cuando Joe Biden todavía gobernaba Estados Unidos. Hoy, con Trump cumpliendo su primer año de mandato, esa apuesta se tradujo en una subordinación personal y política cada vez más obsecuente, con consecuencias directas para la política exterior argentina y un alineamiento automático con las decisiones de Washington.
 
La sintonía entre Milei y Trump se consolidó rápidamente. El presidente argentino convirtió a Estados Unidos en su principal destino internacional, con 15 viajes en lo que va de su gestión, y definió a ese país, junto con el gobierno genocida de Israel, como socios prioritarios. En paralelo, la Argentina comenzó a votar en bloque con Estados Unidos en los organismos internacionales y a respaldar su estrategia en Medio Oriente, dejando de lado cualquier margen de autonomía diplomática.
 
Desde la Casa Blanca llegaron gestos políticos y financieros de alto impacto. Trump recibió a Milei en Washington, impulsó señales públicas de respaldo a su programa económico neoliberal y apoyó a la Argentina en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
 
Además, el Tesoro yanqui desembolsó cerca de 20.000 millones de dólares para apuntalar la situación financiera del país en la antesala de las elecciones legislativas de octubre, una decisión que generó fuertes críticas internas en Estados Unidos, especialmente entre productores agropecuarios y sectores de la oposición. Ese rescate financiero no fue gratuito. Para Trump, el auxilio económico funcionó como una forma de asegurar lealtad política neocolonial en un momento en el que busca recuperar influencia del Imperio en el continente.
 
Para Milei, el respaldo tuvo un carácter vital, tanto para sostener su programa económico anarco capitalista en crisis como para reforzar su posición interna. La contracara fue una política exterior cada vez más subordinada, con gestos concretos de alineamiento estratégico y escasa distancia frente a las decisiones más agresivas de Washington.
 
En el plano económico y geopolítico, la relación también se inscribe en la disputa global entre Estados Unidos y China. Las reservas de hidrocarburos y de minerales estratégicos de la Argentina se volvieron un factor central para la Casa Blanca, que busca garantizar que esos recursos queden bajo el control de gobiernos políticamente afines. Al mismo tiempo, el éxito o fracaso del modelo económico de Milei es observado como una pieza clave para frenar la expansión de proyectos alternativos en América latina.
 
Sin embargo, no todo el impacto de esta sociedad es positivo para la Argentina. Las tarifas impuestas por Estados Unidos al acero y al aluminio afectan directamente a sectores industriales locales, y la dependencia del respaldo financiero externo deja al país expuesto a cambios bruscos en el humor político de Trump. La relación es marcadamente asimétrica: mientras Milei necesita imperiosamente el apoyo de Trump para sostener su gestión, para el presidente yanqui la alianza es útil, pero no determinante.
 
Pero el vínculo entre dos líderes de perfil confrontativo y decisiones imprevisibles deja abierto un interrogante central: qué ocurrirá cuando aparezcan los primeros desacuerdos de fondo y hasta dónde está dispuesta la Argentina a ceder autonomía para sostener una alianza que, en los hechos, favorece mucho más a la estrategia global de Estados Unidos que al desarrollo soberano del país. Este miércoles, Milei volverá a disertar en el foro internacional de Davos. Buscará mostrarse como el mejor alcahuete de Trump.
 
La Opinión Popular
 

17-01-2026 / 21:01
En una semana, los incendios se dieron la mano con la inflación sostenidos por un fenómeno de la época como la desinformación sumada al negacionismo ambiental. Inesperado en un mundo caótico, el informe sobre riesgo global para el Foro de Davos que comienza este lunes, advirtió que dos de los problemas centrales que afronta el planeta son la desinformación y el cambio climático.
 
Los incendios que asolaron sobre todo a la provincia de Chubut se produjeron 20 días después de que el vocero presidencial Manuel Adorni anunciara la intención de derogar las leyes de Tierras y la de Manejo del Fuego. La primera limitó la extranjerización de la tierra y la segunda trata de evitar los incendios intencionales de bosques nativos.
 
Durante la semana se habló mucho de los incendios y la destrucción que provocaron. El tema sumó negacionismo ambiental y desinformación como forma de manipulación política. Primero fue el intento bizarro de responsabilizar a la comunidad mapuche, lo que fue desmentido por el fiscal general de la provincia, Carlos Díaz Mayer.
 
La Constitución protege al bosque nativo, pero no habla de lo que sucede una vez que deja de existir porque lo incendian. Y allí empiezan desde proyectos mineros, turísticos, inmobiliarios o siembra de soja.
 
La Ley de Manejo del Fuego dice que a esas tierras no se les puede dar otro uso hasta 50 o 60 años después del incendio. Y con relación a la extranjerización, la ley delimita ese principio por departamento y por provincia, en cambio la Constitución habla en general de todo el país. Decir que con la Constitución alcanza, es otra forma de mentir.
 
El presidente Milei no fue a la zona de desastre para apoyar a los bomberos y acompañar a las víctimas. Colgó en sus redes una imagen como si estuviera en medio de las llamas saludando a un bombero y rodeado de pobladores que lo aplauden. No aclaró que se trataba de inteligencia artificial.
 
Milei tiene millones de seguidores en las redes que verán esa imagen y creerán que el presidente estuvo en la zona de desastre. La norma de este gobierno es abandonar las víctimas a su suerte. En Bahía Blanca hizo eso pero igual lo volvieron a votar. En Chubut también ganó a pesar del desinterés que demostró.
 
El informe sobre riesgo global de Davos 2026 señaló que el peligro de la desinformación es crítico cuando la sociedad ya no puede distinguir la ficción de lo real. Es interesante que el planteo haya sido presentado en Davos porque plantea un debate en el interior de un sector supuestamente favorecido por la desinformación.
 
Los incendios forestales demuelen el negacionismo ambiental, pero también revelan la forma como la manipulación de la información encubre la acción de priorizar el negocio sobre el cuidado ambiental, porque efectivamente se detectó que uno de los focos del incendio fue intencional.
 

15-01-2026 / 10:01
Desde que Javier "el Loco" Milei llegó a la Casa Rosada, cada 24 horas desaparecieron 30 empresas y se perdieron 400 empleos formales. Semejante carnicería productiva, 21.046 empresas y 272.607 puestos de trabajo menos en dos años, es resultado directo de las políticas oficiales, anarco capitalistas, que cerraron la Secretaría Pyme en el Ministerio de Economía y desfinanciaron todos los organismos destinados a impulsar la producción.
 
La destrucción del entramado productivo avanza a un ritmo sostenido en la Argentina bajo el gobierno de Javier Milei y no aparece como un efecto colateral inesperado, sino como una consecuencia directa del rumbo elegido. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 desaparecieron 21.046 empleadores con trabajadores registrados, lo que equivale a un promedio de 30 empresas menos por día.
 
En paralelo, se perdieron 272.607 puestos de trabajo formales en unidades productivas, una caída del 2,77 por ciento que implica la eliminación de casi 400 empleos registrados diarios desde el inicio de la gestión libertaria, según los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo procesados por el Centro de Economía Política Argentina.
 
Lejos de tratarse de una anomalía transitoria, el retroceso del empleo y de los empleadores se inscribe en una definición política explícita del Gobierno nacional. Desde el inicio de la administración neoliberal de Milei, la política industrial fue descartada como herramienta de desarrollo.
 
"La mejor política industrial consiste simplemente en tener buenas políticas fiscales y monetarias", repiten los libertontos una consigna que se tradujo en el desmantelamiento de áreas específicas del Estado orientadas a sostener la producción, el entramado Pyme y el empleo formal.
 
En esa línea se inscribe el cierre de la Secretaría Pyme dentro del Ministerio de Economía, la eliminación de programas públicos de crédito productivo y el vaciamiento de instrumentos que históricamente apuntaban a sostener a las pequeñas y medianas empresas frente a los ciclos recesivos.
 
La contracción del Estado como actor de coordinación productiva dejó a miles de firmas expuestas a un contexto macroeconómico adverso, sin amortiguadores ni políticas contracíclicas que atenúen el impacto del ajuste.
 
Los números muestran que el deterioro no distingue rubros ni regiones. La cantidad total de empleadores cayó de 512.357 en noviembre de 2023 a 492.223 en octubre de 2025. El sector más afectado fue transporte y almacenamiento, con 5.042 empleadores menos, seguido por comercio, servicios inmobiliarios, servicios profesionales e industria manufacturera.
 
También la construcción y las actividades agropecuarias registraron caídas significativas, reflejando el efecto combinado de la paralización de la obra pública, la caída del consumo interno y el encarecimiento del financiamiento.
 
Mientras las empresas se cierran y crece la desocupación, Milei se va de joda a Jesús María y a Davos como si el país anduviera bárbaro. Este industricidio aberrante solo se puede hacer con una sociedad completamente desmovilizada, una CGT que parece un club de viejas jugando a la canasta y una juventud idiotizada por internet con toda esa mierda rentada de youtubers e influencers. Esto es tierra fértil para la canalla fascista criolla.
 
La Opinión Popular 
 

14-01-2026 / 10:01
En la segunda semana de enero, los conflictos por despidos se propagan en la papelera Lustramax de Tortuguitas y la textil TN Platex de Tucumán y hasta en el gigante Mercado Libre. En ese cuadro, que contradice por completo la euforia del gobierno de Javier "el Loco" Milei, el INDEC dio a conocer el dato de inflación más alto de los últimos ocho meses, una señal de que ni siquiera el activo principal que vende el gobierno está funcionando bien.
 
El último IPC del año fue del 2,8% y los precios terminaron 2025 con un alza acumulada de 31,5%. Las Canastas Básicas aumentaron por encima: una familia tipo necesita más de $1,3 millones al mes para no ser pobre. La inflación subió por séptimo mes consecutivo y las Canastas Básicas aumentaron por encima de la variación de precios según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicado este martes. El estudio indica que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 2,8% en diciembre y cerró 2025 con un incremento acumulado anual de 31,5%. Por su parte, las líneas de pobreza e indigencia saltaron un 4,1% cada una.
 
La inflación se disparó un 2,8% el último mes del año pasado motorizada principalmente por las subas en Transporte (4%), tarifas (3,4%), Comunicación (3,3%), Restaurantes y hoteles (3,2%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (3,1%). Se trata de la marca más elevada desde abril de 2025 y el séptimo mes consecutivo sin caídas tras mayo (1,5%), junio (1,6%), julio (1,9%), agosto (1,9%), septiembre (2,1%), octubre (2,3%) y noviembre (2,5%).
 
En tanto, las Canastas Básicas Alimentaria y Total crecieron un 4,1% cada una - más de un punto por encima de la inflación mensual. Las CBA y CBT marcaron así sus subas más altas en los últimos meses: la línea de indigencia no registraba un incremento así desde marzo de 2025 (5,9%), mientras que la línea de pobreza tuvo su marca más alta del último año en diciembre. Trasladado a precios, la CBA se asentó en $190.780 y la CBT cerró a $423.532 en términos individuales mensuales. Por otra parte, un hogar de cuatro integrantes necesitó $589.510 al mes para no ser indigente y $1.308.713 para no ser pobre.
 
Por otra parte, la temporada turística no remonta. Pese a la profusa publicidad que desde las usinas oficiales lanzaron en los primeros días del año, la verdad, vista desde los propios lugares de vacaciones de los argentinos y comparando con la ocupación de cuando "estábamos mal", es que las vacaciones de millones de argentinos se achicaron a unos pocos días o nada.
 
Así lo revela la simple mirada a las playas de la costa atlántica o una recorrida por la disponibilidad de hospedajes. Enero, un mes donde era imposible conseguir un lugar y cuando se lograba, la exigencia era que se debía contratar por lo menos una semana, ha dado paso hoy a conseguir alojamiento en casi cualquier punto del país, y con una predisposición hotelera o de casas de alquiler a aceptar uno, dos o tres días, sin mayores exigencias.
 
Es que, como dicen los vendedores ambulantes de playa o de sierra, o los comerciantes céntricos, o las inmobiliarias, hay poca gente en comparación con otros años, con el agravante que vienen pocos días, preferentemente fines de semana, y con un presupuesto ajustado, "gasolero", como se dice.
 
Si se tiene en cuenta que diciembre es el mes donde millones de argentinos que aún gozan de un empleo en blanco cobran el medio aguinaldo y que al ser el mes de las fiestas se tiende culturalmente a consumir más alimentos y a comprar obsequios, la cifra de una caída tal da cuenta del desastre económico que el ajuste provoca en la parte media de la pirámide social y económica. No hablemos ya de la parte baja. Pero la Argentina es hoy un país donde al parecer, como en el dicho, hay una supuesta mayoría que le gusta que le mientan.
 
La Opinión Popular
 

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