La Opinión Popular
                  17:53  |  Viernes 01 de Mayo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Sociedad e Interés General - 29-04-2025 / 10:04
29 DE ABRIL DE 1983

La Junta Militar argentina da por muertos a todos los desaparecidos asesinados en la llamada guerra sucia

La Junta Militar argentina da por muertos a todos los desaparecidos asesinados en la llamada guerra sucia
En plena retirada, el 29 de abril de 1983, la Junta Militar, integrada por el Teniente General Cristino Nicolaides, el Almirante Rubén Franco y el Brigadier General Augusto Hughes, da oficialmente por muertos a los desaparecidos en su declaración sobre la “guerra sucia”, dando a conocer lo que será su "última" declaración sobre los desaparecidos. En la imagen: Cristino Nicolaides (der.) último jefe del Ejército junto a Reynaldo Bignone (izq.) el último presidente de facto de Argentina durante la dictadura.
El terrorismo de Estado en Argentina fue el período de la última dictadura cívico-militar autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", que gobernó la Argentina entre comienzos de 1976 hasta la restauración de la democracia en 1983. Durante este tiempo el Estado realizó un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas.
 
En plena retirada, el 29 de abril de 1983, la Junta Militar, integrada por el Teniente General Cristino Nicolaides, el Almirante Rubén Franco y el Brigadier General Augusto Hughes, da oficialmente por muertos a los desaparecidos en su declaración sobre la guerra sucia, dando a conocer lo que será su "última" declaración sobre los desaparecidos. 
 
Tras reconocer que, en un marco "casi apocalíptico" de la lucha contra la guerrilla, pudieron cometerse errores que quedan sujetos al juicio de Dios y a la comprensión de los hombres, dio por muertos a todos aquellos ciudadanos desaparecidos (incluidos los niños) que no estén exiliados o no figuren en las actuales listas de detenidos.
 
El rechazo político y social fue unánime e indignado. Dirigentes del Centro de Estudios Legales y Sociales imputó a la Junta "cobarde ocultamiento de sus crímenes" y "ausencia de hombría para afrontar la verdad". Las Madres de Plaza de Mayo preguntaban: "Secuestrar, ¿es un acto de servicio?; torturar, asesinar, mentir, ¿son actos de servicio?". Las Abuelas de la plaza de Mayo sentenciaban: "Si se acogen al juicio de Dios es que están pensando en el infierno".
 
La Opinión Popular 


 
La Junta Militar argentina da por muertos a todos los desaparecidos en la llamada guerra sucia 
Una mujer intenta desesperadamente evitar la detención de un joven por parte de la Policía durante una protesta en Buenos Aires, el 30 de marzo de 1982.

 
Fue a las diez de la noche del jueves, con las calles de Buenos Aires vacías, cuando los canales de la televisión comenzaron a emitir en cadena la "definitiva" acta institucional de la Junta Militar sobre la guerra antisubversiva y la suerte de los desaparecidos.
 
Durante 45 minutos, una voz masculina leyó el documento militar sobre un vídeo-montaje con imágenes relativas al terrorismo urbano y la guerrilla en la provincia de Tucumán, fundidas con planos subliminales de trabajadores agrícolas e industriales trabajando bajo la paz de las armas.
 
Como en una broma macabra o, cuando menos, en un alarde de imprevisión, el documento fue leído el mismo día en que las madres cumplían sus seis años de heroica presencia en la plaza de Mayo.
 
Acompañadas de algún sacerdote y algún fraile y de miembros de otras asociaciones humanitarias, marcharon a primera hora de la tarde portando grandes reproducciones fotográficas de sus parientes desaparecidos, hacia su cita de todos los jueves con la plaza.
 
Los aparatosos motoristas de la policía federal intentaron dificultar su marcha, y cuando fueron increpados de palabra y a paraguazos, recibieron orden por radio de retirarse. Posteriormente, en la plaza hizo acto de presencia, a pie y de paisano, el general Sassiain, jefe de la policía de Buenos Aires, quien tuvo que refugiarse en su auto, insultado y apedreado con la gravilla de los jardines.
 
Bajo una lluvia inmisericorde que anegaba la ciudad, las madres permanecieron más de una hora ante la Casa Rosada reclamando a gritos a sus hijos.
 
La reacción más dura fue la de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos: "La Junta Militar", afirman sus responsables, "en un vano y soberbio intento de poner punto final al grave problema de la violación de los derechos humanos, ha producido un informe en el que desprecia la vida al no dar respuesta sobre el destino de miles de detenidos-desaparecidos entre los que se encuentran cientos de niños".
 
"La Junta Militar falta a la verdad porque pretende que en el país hubo una guerra sucia, mientras existen innumerables pruebas que nos permiten afirmar que el 82% de los desaparecidos fueron secuestrados de sus hogares, en la vía pública o en sus lugares de trabajo y ante testigos".
 
Con mayor moderación verbal, pero idéntica energía, destacados representantes del peronismo, radicales, intransigentes y desarrollistas rechazan el documento por insatisfactorio y reconocen todos que éste no puede ser el punto final del drama argentino, y que el juicio de Dios deberá ser completado, aquí en la Tierra, por el juicio de la justicia democrática argentina.


 
La Junta Militar argentina da por muertos a todos los desaparecidos en la llamada guerra sucia 
Reynaldo Benito Antonio Bignone, genocida condenado por múltiples delitos de lesa humanidad, junto a su par Jorge Rafael Videla. Murió a los noventa años de edad en el Hospital Militar de Buenos Aires. Cumplía prisión domiciliaria.

Fuente: elpaís.com

Agreganos como amigo a Facebook
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
02-03-2026 / 19:03
NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar