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Nacionales - 27-04-2025 / 10:04
UNA MULTITUD COLMÓ LA PLAZA DE SAN PEDRO EN EL VATICANO Y LA DE MAYO EN BUENOS AIRES

La despedida de Francisco se convirtió en espejo de su papado

La despedida de Francisco se convirtió en espejo de su papado
La despedida de Francisco se convirtió en espejo de su papado. Más allá de la presencia récord de mandatarios, su sello distintivo fue la inédita presencia popular. Cientos de miles desbordaron la plaza de San Pedro y muchos de los elegidos de Bergoglio -pobres, reclusos y migrantes- acompañaron en primera fila el féretro. La escena se repitió en Buenos Aires, donde una enorme multitud le acercó su adiós.
La despedida de Francisco se convirtió en espejo de su papado. Más allá de la presencia récord de mandatarios, su sello distintivo fue la inédita presencia popular. Cientos de miles desbordaron la plaza de San Pedro y muchos de los elegidos de Bergoglio -pobres, reclusos y migrantes- acompañaron en primera fila el féretro. La escena se repitió en Buenos Aires, donde una enorme multitud le acercó su adiós.
 
En el Vaticano, las calles y pasajes ya estaban completamente bloqueadas y a las 8.30, una gran multitud había colmado el lugar donde recién unas horas más tarde comenzaría la misa exequial a cargo del cardenal Giovanni Battista Re. Viajaron hasta Roma desde todas partes del mundo. Más de 160 delegaciones: reyes, príncipes, presidentes, ministros, representantes de las Naciones Unidas.
 
También referentes de distintas religiones: budistas e induistas, valdenses, ortodoxos, metodistas, luteranos. Además, numerosos miembros de países musulmanes y, por supuesto, de la propia Iglesia Católica. Como un fiel reflejo de su papado, la presencia de pobres, migrantes y jóvenes terminó de transformar la masiva ceremonia en un acontecimiento histórico a nivel global.
 
En Buenos Aires la convocatoria fue hecha con un flyer donde se ve la imagen de Francisco saludando a una multitud imaginaria y de fondo la Catedral Metropolitana: "Misa por el eterno descanso del Papa Francisco" rezaba y abajo, en letra más pequeña, un llamado a una caravana alrededor de la Plaza de Mayo en acción de gracias.
 
Las líneas A, D y E de subterráneos fueron la vía principal por la que fieles de distintos puntos de la Ciudad se acercaron hasta el evento, aunque bajando una o dos estaciones antes debido al operativo de seguridad. Ya en la línea A podía adelantarse quienes, de manera moderada en número, se estaban acercando al evento: grupos parroquiales de barrios populares y grupitos de mujeres o parejas mayores de la clase media porteña.
 
Este es el caso de Beatriz, Esther y Norma que en una alegría solo de paseo dominguero respondieron de manera tajante que iban a la Misa por el Papa. La estación Piedras fue el destino final. Y allí al trío parroquial se le sumaron Ernesto, María y Jessica, una beba en cochecito, que venían desde el Bajo Flores a agradecer a Francisco al que llamaron "el cura de los pobres".
 
Entre ambos discursos hay una grieta o herida, como prefiere llamarla el arzobispo García Cuerva, que es tan discursiva como material: todos iban a despedir a "un" Francisco, aunque no pareció ser el mismo en las dos primeras respuestas de la mañana. Las acentuaciones y los tonos hablan.
 
Durante toda la semana fue casi imposible abstraerse del duelo colectivo por la muerte de Francisco. En lo que probablemente haya sido uno de sus mayores logros, el fenómeno afectó no sólo a los católicos: muchas personas de otros credos, incluso ateos y agnósticos, participaron con seriedad y empatía de esta despedida a quien ha sido calificado como "el argentino más grande de la historia".
 
Entre otras cosas, porque cuesta imaginarse quién podrá ocupar el lugar de este hombre, cuya voz poderosa abogaba por los marginados, los pobres, los migrantes y los ancianos desvalidos, en una época en que los líderes mundiales, como Donald Trump y Javier Milei, parecen competir a ver quién es el más canalla.
 
La Opinión Popular
 

 
Una despedida popular al estilo de Francisco
 
De todas partes del mundo viajaron hasta Roma para asistir al funeral del Papa argentino. Un ritual austero y multitudinario en el que no faltaron los pobres, migrantes y jóvenes.
 
Desde Ciudad de Vaticano
 
A partir de las 5.30 de la mañana, cientos de miles de personas comenzaron a llegar a la Plaza de San Pedro por la Vía de la Conciliazione, la calle principal que conduce al Vaticano. Se acercaban bajo un claro cielo primaveral para despedir a Francisco, el primer argentino y latinoamericano en la historia de la Iglesia Católica en convertirse en Papa.
 
En la primera fila estaba ubicada la delegación Argentina, con el presidente Javier Milei y su hermana Karina a la cabeza, además de varios ministros como el de Relaciones Exteriores, Gerardo Werthein y la de seguridad, Patricia Bullrich. En segundo lugar estaba la delegación italiana con el presidente Sergio Mattarella, la primera ministra Giorgia Meloni y el presidente del Senado, Ignazio La Russa.
 
Más allá se vio también a los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; de Ucrania, Volodimir Zelensky; de Brasil, Luis Inacio "Lula" da Silva; de Francia, Emmanuel Macron; y al rey de España, Felipe de Borbón, entre otros. Algunos de ellos, como Milei y Trump, posaban cerca del Papa con el gesto solemne mientras con sus políticas contradicen a diario los valores que el sumo pontífice pregonó en vida.
 
Antes de comenzar el funeral, varios mandatarios se acercaron al féretro para saludar a Francisco dentro de la basílica. El propio Trump y su esposa Melani --vestida completamente de negro y con mantilla--, el italiano Mattarella, Milei, el primer ministro inglés, Keir Starmer; Macron y su esposa Brrigitte, y Zelensky, quien tuvo un inusual un diálogo con su par estadounidense previo al inicio de la ceremonia.
 
También los cardenales dieron un último adiós en la basílica, antes de comenzar con el funeral. El sencillo ataud, de madera color marrón claro y sin más decoraciones que una cruz en la parte superior, se encontraba custodiado por dos guardias suizas en sus tradicionales trajes medioevales.
 
Los aplausos de la multitud recibieron la llegada del féretro cuando, sobre la espalda de varios empleados vaticanos, cruzó la puerta de la catedral para ser colocado frente al altar. Los helicópteros que por razones de seguridad sobrevolaban la plaza de San Pedro, se hacían sentir. El operativo programado para este día por las fuerzas policiales incluyó el cierre de numerosos accesos hacia la zona vaticana para proteger la presencia de numerosos jefes de Estado.
 
Había que caminar varias cuadras y hacerse espacio entre los peregrinos amontonados para llegar hasta los distintos lugares asignados en la plaza. Según datos oficiales, más de 250 mil personas habían visitado la capilla ardiente del Papa Francisco mientras estuvo durante tres días en la basílica vaticana. Otras 200 mil participaron el sábado por la mañana del funeral. La mayoría de ellas esperaron de pie durante horas para compartir la ceremonia.
 
 
El funeral
  
El decano del colegio cardenalicio, Giovanni Battista Re, fue el encargado de celebrar la misa. Lo acompañaban otros 220 cardenales, 750 obispos y sacerdotes, según infomó el Vaticano. Duante la ceremonia, Re agradeció la presencia de todas las delegaciones, destacó los puntos más importantes del papado de Francisco y remarcó cómo su mensaje "tocó la mente y los corazones" del mundo. Recordó cuando ocurrió por última vez, el domingo pasado. A pesar de sus graves problemas de salud, quiso impartir la bendición y luego bajar a la plaza para pasar con el papamóvil entre los miles de peregrinos que habían ido a celebrar la Pascua. Aún con su sufrimiento eligió estar entre la gente "hasta el ultimo dia de su vida".
 
Re también recordó los 21 años de Bergoglio en la diócesis de Buenos Aires y explicó que la decisión de tomar el nombre Francisco apareció inmediatamente como símbolo del estilo que quería para su pontificiado, recuperando el espiritu de San Francisco de Asís. Llevó su fuerte personalidad como impronta en la Iglesia, tomando contacto directo con las personas y los pueblos, diciendo que quería estar cerca de todos y en especial los últimos de la tierra. Francisco fue un Papa "con el corazón abierto a todos y profundamente sensible a los dramas actuales". También insistió para crear una iglesia "capaz de arrodillarse ante cualquier hombre para curarle las heridas" y destacó su compromiso a favor de los pobres, refugiados y migrantes.
 
El cardenal recordó el primer viaje de Francisco como Papa. Fue a Lampedusa, la isla italiana a donde cientos de migrantes intentaban llegar y morían en el mar. También recuperó la histórica misa que brindó en México, donde muchos migrantes fallecieron tratando de cruzar la frontera con Estados Unidos. La plaza estalló de aplausos ante la memoria de aquel momento.
 
El cardenal decano también reflejó la postura de Francisco frente a lo que él denominó la "cultura del descarte", en alusión a quienes no tienen en cuenta a los ancianos, los enfermos y los pobres. Contra ella, Francisco alentó la "cultura del encuentro, de la solidaridad, la fraternidad". "El papa Francisco ha estimulado la fraternidad en todo el mundo, porque ha recordado que pertenecemos todos a la misma familia humana. Nadie se salva solo", dijo el cardenal, en referencia la encílica "Laudato si", y a que el Papa argentino siempre habló de "construir puentes y no muros entre la gente". A pocos metros lo escuchaba Trump, impulsor del muro en la frontera con México.
 
El último tema que tocó el cardenal en su homilía fue la postura de Francisco contra las guerras. "Incesantemente ha elevado su voz implorando por la paz e invitando a una honesta negociación para encontrar solucionas posibles porque la guerra es solo muerte de personas, destrucción de casas, hospitales y escuelas. La guerra deja siempre el mundo peor de como era precedentemente. Es una dolorosa derrota", dijo. "Querido Papa Francisco, usted que le pedía a la gente siempre que rezara por usted, ahora somos nosotros quienes te pedimos rezar por nosotros, y te pedimos que desde el cielo bendigas a la Iglesia, a Roma, al mundo entero, como has hecho el domingo pasado, como un gran abrazo a todo el mundo", concluyó mientras la plaza estallaba nuevamente en aplausos.
 
La misa terminó poco después de las 12 hora italiana y las campanas vaticanas empezaron a sonar. El centro de Roma estaba prácticamente cerrado para permitir la procesión de autos que acompañó el féretro de Francisco desde San Pedro hasta la basílica de Santa María la Mayor, donde pidió ser enterrado, en un lugar simple, sin decoraciones, donde sólo estuvierra escrito su nombre "Franciscus".
 
La fila de autos, encabezada por el "papamovil", que ahora transportaba el féretro, recorrió lentamente seis kilómetros del centro de Roma, pasando incluso por la histórica zona de Plaza Venecia, el Foro Romano y el Coliseo. Después del entierro, el domingo, la Iglesia permanecerá abierta para que los fieles puedan visitar su tumba.
 
Por Elena Llorente
 
Fuente: Página 12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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