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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 22-04-2025 / 10:04
NO LES ALCANZA CON AJUSTAR... BAJARON 5 MANGOS EL DÓLAR Y YA PIDEN UNA MEDALLA

El Loco Milei y el Toto Caputo festejan el acuerdo con el FMI que es la demostración total de su fracaso

El Loco Milei y el Toto Caputo festejan el acuerdo con el FMI que es la demostración total de su fracaso
Javier "el Loco" Milei y Luis "Toto" Caputo amanecieron con ganas de aplausos. En lugar de anunciar mejoras reales en el bolsillo de la gente, el ministro de Economía prefirió subir a la red social X para sacarse una selfie verbal con el dólar y exigirle disculpas a medio país. Sí, leyó bien: Caputo quiere que los economistas y periodistas que alertaron sobre una devaluación le pidan perdón... porque, según él, no hubo tal cosa.
Javier "el Loco" Milei y Luis "Toto" Caputo amanecieron con ganas de aplausos. En lugar de anunciar mejoras reales en el bolsillo de la gente, el ministro de Economía prefirió subir a la red social X para sacarse una selfie verbal con el dólar y exigirle disculpas a medio país. Sí, leyó bien: Caputo quiere que los economistas y periodistas que alertaron sobre una devaluación le pidan perdón... porque, según él, no hubo tal cosa.
 
"Dólar en $1.065, por debajo del oficial previo al cepo", escribió con tono de goleador que grita el empate. Como si con eso alcanzara para calmar la inflación, mejorar los salarios o frenar la recesión. Para el gobierno anarco capitalista, la estabilidad momentánea de la divisa es prueba irrefutable de su genialidad. Para el resto, sigue siendo un número que poco tiene que ver con la realidad de millones de argentinos.
 
En el país de la flotación entre bandas, que están lejos de serlo sólo respecto de la cotización del dólar, el Gobierno libertariano parece haber comenzado "bien", "tranquilo", "firme", "a paso seguro", "con los mandriles domados", su nueva etapa ficcional. ¿Hasta dónde dura una ficción? ¿Hasta que termina la película porque se acepta el código de dejarse llevar por los giros argumentales? ¿O hasta que resulta obvio cuál es la trampa del guion, y entonces cabe esperar el desenlace como una letanía?

Transitoriamente, se festeja el éxito del fracaso. Sucumbió llegar a las elecciones sin tocar al dólar y con una inflación que bajaría al 1 por ciento mensual. Los mandriles tuvieron razón. El tipo de cambio estaba retrasado y aún semeja estarlo, junto con la impresionante pérdida de reservas. El Fondo Monetario le hizo morder al Gobierno el polvo de la derrota. Y hay, en ese aspecto, contradicciones aparentes. Milei festeja que el FMI lo obligó a hacer lo que no quería hacer. 

Es innegable que Washington volvió a proveer un respaldo a priori insólito, violando todo precepto de cuidado frente a un incumplidor serial como la Argentina. El costo es un papelón, no de Estados Unidos o quizás también. Es de Milei y sus econochantas. Juraron no devaluar. Lo hicieron día tras día, y en cada entrevista presidencial con sus mascotas vivas. Y los explosivos que iban a situar en el Banco Central se transformaron en fortalecerlo, convirtiendo una deuda en pesos, intra-estatal, en otra en dólares. Otra más.
 
Cuando hay gobiernos de derecha no se devalúa: se flota. No se declara default: se reperfila. No sube la inflación: disminuye la velocidad en que baja. No aumentan los precios: se corrigen. No suben las tarifas: se sinceran. Y se toman préstamos que no te endeudan.
 
Luego, siendo que el Gobierno mantiene dosis de imagen positiva considerables y que en la semana del levantamiento parcial del cepo no hubo terremoto alguno, ¿hasta dónde ese papelón de su marcha atrás es visto en efecto como tamaña cosa? ¿O más bien es cuestión de que lo ficcional continúa enseñoreándose porque "en algo hay que creer"?
 
La Opinión Popular
 

 
Sinteticemos lo objetivo de toda objetividad.
 
Los individuos, no las personas jurídicas, ahora pueden comprar dólares en el mercado oficial. Quedó habilitado remitir utilidades al exterior, pero sólo las generadas a partir de este año. Se accede más fácil al pago de importaciones. Y se enchufan bonos para la circulación entre stock y empresas vinculadas. Punto, prácticamente.
 
Después se verá si los exportadores no amarrocan y si en agosto, cuando haya terminado la liquidación de la cosecha gruesa, queda un saldo comercial favorable para tirar hasta octubre y acumular reservas. O si empiezan a fumarse antes los dólares frescos del Fondo, que es de lo que el fugador compulsivo Caputo Toto sabe un montón.
 
A tono con el Día de la Marmota, para variar, no hay manera de que estas especulaciones tácticas no vayan a concluir en la tragedia perpetua.
 
Lo será a "largo" plazo porque la apoyatura estadounidense bancará los trapos financieros, so pena de que el experimento argentino vuele por los aires cuando es su punta de lanza en la región. ¿De qué otro modo podría interpretarse la "ayuda" renovada e impactante de los Estados Unidos que, al igual que la inédita visita de Scott Bessent, tiene el objetivo mayor de enmarcar a Argentina en la disputa contra los chinos?
 
O bien, lo será en un período corto-mediano porque, por caso, lo pone en riesgo una escena electoral en que la inflación vuelve a decir lo suyo. Es un ingrediente desafiante para el Gobierno. A los pobres ya no hay mucho más que sacarles. Ergo, como señala Carlos Heller, el botín es o vuelve a ser la clase media, que regula el comando del humor masivo.
 
En un artículo reciente publicado en La Tecl@Eñe, Ricardo Aronskind refuerza las dos percepciones que chocarán en las próximas semanas. O incluso, bastante más allá.
 
Por un lado, ahora "podemos" comprar dólares. La traducción a imaginario sería "lo que siempre quisimos hacer". Por otro, están subiendo los precios, erosionando los ingresos, sin que nuestros salarios puedan alcanzarlos.
 
Agregado a eso, el fracaso anti-inflacionario y el cambiario se dan en el contexto de un año electoral. La derecha libertarista aún está robusta, y la macrista oscila entre ladrarle y acompañarla.
 
Es una gran atracción, para la política opositora, erigirse sobre el proceso inflacionario que el propio mileísmo había colocado como estandarte de la máxima reivindicación posible para las masas.
 
"La paradoja es que hablar sólo de la inflación y desentenderse de los problemas estructurales del país, casi invisibles para la mayoría despolitizada y desinformada, es seguir reforzando los mantras que la derecha ha sabido imponer".
 
La "baja de la inflación", como añade el economista e investigador, sólo significa que los precios fijados por las empresas suban cada vez un poco menos. No importa a qué niveles ya llegaron, ni cómo quedó la capacidad de compra de las personas concretas.
 
Es así que el máximo anhelo argentino sería que la inflación no suba más (todavía), con lo cual se cristaliza una pésima distribución del ingreso.
 
Resulta muy interesante ese concepto paradojal de que detenerse únicamente en lo inflacionario, como zanahoria más a mano del discurso opositor, en verdad asienta a los espejos de colores del oficialismo.
 
Ocurre que no se trata "apenas" de una trampa cazabobos, sino que revela las graves carencias propositivas del conjunto de la oposición y, en particular, de la más combativa. De por sí, hay un elemento que no se presta a polémicas: quienes contienden contra el modelo reinante corren detrás, invariablemente, de todas las acciones y provocaciones que suscitan Los Hermanísimos y Compañía.
 
Puede ser el "Che, Milei", al margen de la certeza de sus apuntes, o casi cualquiera de las críticas que despierta el andar oficial. Nunca están por delante. Siempre a la zaga.
 
Eso lleva a la pregunta de cuánto incide la ausencia de propuestas alternativas en la falta de un liderazgo unificador, por parte de la oposición que se pretende auténtica.
 
Interrogado de otro modo y para reiterar por enésima vez, ¿habría la lucha por momentos desaforada, en torno a quién conduce al peronismo, si estuviera más claro qué es lo que quieren edificar como opción?
 
En ese sentido, y como ejemplo nada menor, el acuerdo impuesto por el FMI debería manifestarse como un parteaguas (para empezar a hablar, porque si mañana, por arte de magia, desapareciera la deuda con el Fondo, los problemas nodales del país seguirían allí, incólumes). Las minorías significativas, que al cabo son las que estipulan el cuerpo central de todo discurso político, inquieren acerca de qué se hará con el atroz endeudamiento externo. No hay ninguna probabilidad seria de formular un programa de gobierno, alterno al vigente, si no se responde -entre otras- a esa incógnita.
 
Hace unas semanas, aquí mismo, se insistió en requerir contestaciones básicas, nada originales, que son necesarias pero ya tan aburridas, o ¿paralizantes?, como el guión de la estabilidad mileísta.
 
Aquello de si se hace un pagadiós con cuál fuerza político-social. Si se convoca a quiénes para qué tipo de acuerdo nacional. Si se ofrece un esquema de pagos atado a cuáles posibilidades reales de generación de divisas, en función de alguna programática de mediano-largo plazo para diversificar exportaciones que no impliquen seguir primarizando la economía. Si se cambia bruscamente en las relaciones externas y se toma nota del mundo multipolar que llegó para quedarse.
 
En toda variante, qué clase de "contrato" social se impone para apechugar sus consecuencias. Quiénes están en condiciones más aptas para ofertarlo y convencer. Y mientras tanto, cuál programa concreto se ejecuta para asistir a los desposeídos eternos y para la producción de un mercado interno capaz de no depender de cabezas dolarizadas.
 
Si no hay quienes tengan esas respuestas, o quienes se animen siquiera a ensayarlas, a llorar a la iglesia cuando arriba un Jamoncito para reproducir, con métodos pornográficos, el mismo escenario de toda la vida. Con sus interrupciones "populistas", que fue cuando los argentinos la pasaron mejor.
 
Como se leyó en un posteo, el odio antiperonista nos sale muy caro.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página 12
 

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07-02-2026 / 19:02
Claudio Drescher, presidente de la Cámara Argentina de la Indumentaria, uno de los sectores que más se benefició en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, dijo que los empresarios votaron al cipayo Javier Milei porque esperaban un cambio. Bueno, el cambio llegó y ahora el ministro de Economía del gobierno que votó, promueve la ropa importada.
 
El problema de Drescher es que no es el único perjudicado. No lo dijo, es probable que no lo vea o no le importe, pero todos los miércoles apalean a los jubilados y el gobierno quiere imponer una nueva legislación laboral que precarizará el empleo. El trabajo está más barato que nunca porque con este gobierno el salario perdió el 35 por ciento de su valor, están más bajos que en el 2001. Zafan los que trabajan mal pagados en varios empleos.
 
Y el comercio debe pagar fletes, alquileres y tarifas astronómicas. Varias tiendas cerraron en la calle Avellaneda, pero una señora de condición humilde que pasaba por allí, fue entrevistada por el cronista "Sergio en la calle". La mujer dijo que le costaba llegar a fin de mes aunque tenía tres trabajos, pero que el rumbo del gobierno era correcto. "¿Qué le parecen estos comercios con las persianas bajas?" preguntó el youtuber. "No, eso no es culpa del Presidente, eso es por malas decisiones personales".
 
Con el kirchnerismo, pagando buenos salarios, los empresarios textiles hicieron fortunas, pero votaron el cambio, según Drescher. Como el empresario, la señora de la calle Avellaneda está peor, pero uno y otra son incapaces de asimilar que respaldan un modelo de país donde ellos no tienen ninguna importancia.
 
El gobierno que votaron para que las cosas cambien apareció envuelto en varios hechos de corrupción. Se destacaron dos por sus evidencias: el escándalo de las criptomonedas $Libra, que involucró de manera muy directa al presidente. El otro hecho de corrupción que destacó entre muchos, fueron las coimas del ocho por ciento a los laboratorios, por los remedios para discapacitados, una estafa denigrante, en la que se mencionó a Karina, la hermana del Presidente.
 
El modelo tiene banca también en el ámbito judicial. Esta semana un decreto de Milei retiró al Estado argentino como parte en la causa por el megacrédito tomado en 2018 con el FMI. La causa está caratulada como "Macri Mauricio y otros s/defraudación por administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública". Entre los "y otros" están Federico Sturzenegger y el ministro de Economía que no compra nunca en Argentina, Luis Caputo.
 
La jueza María Eugenia Capuchetti, la misma que intervino en la fallida investigación del intento de magnicidio contra Cristina Kirchner, determinó que los delitos denunciados no eran tales sino "discrepancias con decisiones políticas". Por ese préstamo concedido de manera irregular, los funcionarios del Fondo que intervinieron, fueron expulsados. El fiscal Franco Picardi apeló la decisión de la jueza, porque el gobierno de Mauricio Macri tampoco siguió la normativa al tomar deuda y porque nunca se aclaró cuál sería el destino del préstamo ni en qué se usó. Esa deuda comprometió la soberanía argentina y el país quedó subordinado al control permanente de sus decisiones económicas.
 
Para Caputo no era una situación nueva. En 2017 apareció en los Panama Papers, en una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, como administrador de una gerenciadora de fondos de inversión en las islas Caimán, un paraíso fiscal. El periodista Marcelo Bonelli denunció en 2018 que la entonces "titular de la Oficina Anticorrupción y exlegisladora del PRO Laura Alonso, prometió al presidente Macri cerrar la investigación contra Caputo, por haber ocultado en sus declaraciones juradas que tenía acciones en dos compañías offshore en las Islas Caimán y que era dueño de una gerenciadora de fondos de inversión en Miami."
 

07-02-2026 / 11:02
El vergonzoso acuerdo que Javier "el Cipayo" Milei selló recientemente con Estados Unidos constituye el Estatuto Legal de Coloniaje, al transformar la actual dependencia de la Argentina respecto de Washington en un esquema permanente de subordinación colonialista que, además de poner en riesgo la producción y el empleo nacional en numerosos sectores, restringe severamente el margen de acción del estado nacional en áreas críticas. La decisión de convertir a la Argentina en un apéndice económico y político de la potencia yanqui ya está tomada.
 
La lectura rigurosa del tratado permite observar con claridad el contraste entre las partes. Washington utilizó el proceso para fijar reglas, ampliar su acceso al mercado argentino y alinear el marco regulatorio local con sus propias prioridades económicas y estratégicas. Los cipayos funcionarios libertarios, por su parte, aceptaron servilmente ese esquema sin introducir compensaciones, contrapesos ni salvaguardias. La Argentina incorpora más de un centenar de obligaciones operativas, mientras que Estados Unidos asume menos de una decena de compromisos, en su mayoría condicionales o discrecionales.
 
Ese patrón se reproduce capítulo por capítulo. En comercio de bienes, numerosos productos industriales pasan a tener arancel cero desde la entrada en vigor del acuerdo, incluyendo dispositivos médicos, instrumental hospitalario, reactivos químicos, maquinaria eléctrica y componentes industriales. Otros productos contemplan una reducción inmediata del arancel al 2 por ciento. Entre ellos, autopartes, insumos industriales y bienes de capital. La apertura recae, asimismo, sobre múltiples sectores sensibles, sin instancias de adecuación ni salvaguardias productivas, en un contexto de desindustrialización y destrucción de empleo.
 
El sector automotor es ilustrativo de esa lógica. El acuerdo habilita un cupo anual de 10.000 vehículos originarios de Estados Unidos con arancel cero, desde el primer año de vigencia. El impacto se concentra en provincias con fuerte base automotriz y autopartista como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Aquí tampoco se introducen mecanismos de administración del flujo ni exigencias de inversión, trasladando el impacto de la apertura directamente sobre la producción local.
 
En el complejo aviar, la asimetría es todavía más directa. El tratado obliga a habilitar el ingreso de aves y productos avícolas estadounidenses en un plazo máximo de un año. El régimen sanitario queda alineado así con los criterios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la certificación del Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria, facilitando el acceso de productos provenientes de uno de los principales exportadores mundiales del sector y exponiendo al entramado avícola argentino, con impacto directo en Entre Ríos y Buenos Aires.
 
En salud, el acuerdo profundiza la apertura importadora de medicamentos y dispositivos médicos de uso humano. A esa liberalización comercial se suma un corrimiento del poder regulatorio del Estado argentino, al aceptar como suficientes las autorizaciones otorgadas por la autoridad sanitaria estadounidense. La combinación de apertura y subordinación normativa limita la capacidad de la ANMAT de definir estándares propios y condiciona el desarrollo del complejo médico-industrial local.
 
El capítulo aduanero consolida una apertura sin instrumentos de administración del comercio. Se elimina el requisito consular y se fija la eliminación de la tasa estadística en un plazo de tres años; mientras en economía digital, el tratado garantiza el libre flujo transfronterizo de datos, reconoce a Estados Unidos como jurisdicción adecuada y prohíbe requisitos de localización o transferencia tecnológica, restringiendo severamente la capacidad regulatoria del Estado sobre las grandes plataformas tecnológicas.
 

06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
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