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El clima en Paraná

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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 22-04-2025 / 10:04
NO LES ALCANZA CON AJUSTAR... BAJARON 5 MANGOS EL DÓLAR Y YA PIDEN UNA MEDALLA

El Loco Milei y el Toto Caputo festejan el acuerdo con el FMI que es la demostración total de su fracaso

El Loco Milei y el Toto Caputo festejan el acuerdo con el FMI que es la demostración total de su fracaso
Javier "el Loco" Milei y Luis "Toto" Caputo amanecieron con ganas de aplausos. En lugar de anunciar mejoras reales en el bolsillo de la gente, el ministro de Economía prefirió subir a la red social X para sacarse una selfie verbal con el dólar y exigirle disculpas a medio país. Sí, leyó bien: Caputo quiere que los economistas y periodistas que alertaron sobre una devaluación le pidan perdón... porque, según él, no hubo tal cosa.
Javier "el Loco" Milei y Luis "Toto" Caputo amanecieron con ganas de aplausos. En lugar de anunciar mejoras reales en el bolsillo de la gente, el ministro de Economía prefirió subir a la red social X para sacarse una selfie verbal con el dólar y exigirle disculpas a medio país. Sí, leyó bien: Caputo quiere que los economistas y periodistas que alertaron sobre una devaluación le pidan perdón... porque, según él, no hubo tal cosa.
 
"Dólar en $1.065, por debajo del oficial previo al cepo", escribió con tono de goleador que grita el empate. Como si con eso alcanzara para calmar la inflación, mejorar los salarios o frenar la recesión. Para el gobierno anarco capitalista, la estabilidad momentánea de la divisa es prueba irrefutable de su genialidad. Para el resto, sigue siendo un número que poco tiene que ver con la realidad de millones de argentinos.
 
En el país de la flotación entre bandas, que están lejos de serlo sólo respecto de la cotización del dólar, el Gobierno libertariano parece haber comenzado "bien", "tranquilo", "firme", "a paso seguro", "con los mandriles domados", su nueva etapa ficcional. ¿Hasta dónde dura una ficción? ¿Hasta que termina la película porque se acepta el código de dejarse llevar por los giros argumentales? ¿O hasta que resulta obvio cuál es la trampa del guion, y entonces cabe esperar el desenlace como una letanía?

Transitoriamente, se festeja el éxito del fracaso. Sucumbió llegar a las elecciones sin tocar al dólar y con una inflación que bajaría al 1 por ciento mensual. Los mandriles tuvieron razón. El tipo de cambio estaba retrasado y aún semeja estarlo, junto con la impresionante pérdida de reservas. El Fondo Monetario le hizo morder al Gobierno el polvo de la derrota. Y hay, en ese aspecto, contradicciones aparentes. Milei festeja que el FMI lo obligó a hacer lo que no quería hacer. 

Es innegable que Washington volvió a proveer un respaldo a priori insólito, violando todo precepto de cuidado frente a un incumplidor serial como la Argentina. El costo es un papelón, no de Estados Unidos o quizás también. Es de Milei y sus econochantas. Juraron no devaluar. Lo hicieron día tras día, y en cada entrevista presidencial con sus mascotas vivas. Y los explosivos que iban a situar en el Banco Central se transformaron en fortalecerlo, convirtiendo una deuda en pesos, intra-estatal, en otra en dólares. Otra más.
 
Cuando hay gobiernos de derecha no se devalúa: se flota. No se declara default: se reperfila. No sube la inflación: disminuye la velocidad en que baja. No aumentan los precios: se corrigen. No suben las tarifas: se sinceran. Y se toman préstamos que no te endeudan.
 
Luego, siendo que el Gobierno mantiene dosis de imagen positiva considerables y que en la semana del levantamiento parcial del cepo no hubo terremoto alguno, ¿hasta dónde ese papelón de su marcha atrás es visto en efecto como tamaña cosa? ¿O más bien es cuestión de que lo ficcional continúa enseñoreándose porque "en algo hay que creer"?
 
La Opinión Popular
 

 
Sinteticemos lo objetivo de toda objetividad.
 
Los individuos, no las personas jurídicas, ahora pueden comprar dólares en el mercado oficial. Quedó habilitado remitir utilidades al exterior, pero sólo las generadas a partir de este año. Se accede más fácil al pago de importaciones. Y se enchufan bonos para la circulación entre stock y empresas vinculadas. Punto, prácticamente.
 
Después se verá si los exportadores no amarrocan y si en agosto, cuando haya terminado la liquidación de la cosecha gruesa, queda un saldo comercial favorable para tirar hasta octubre y acumular reservas. O si empiezan a fumarse antes los dólares frescos del Fondo, que es de lo que el fugador compulsivo Caputo Toto sabe un montón.
 
A tono con el Día de la Marmota, para variar, no hay manera de que estas especulaciones tácticas no vayan a concluir en la tragedia perpetua.
 
Lo será a "largo" plazo porque la apoyatura estadounidense bancará los trapos financieros, so pena de que el experimento argentino vuele por los aires cuando es su punta de lanza en la región. ¿De qué otro modo podría interpretarse la "ayuda" renovada e impactante de los Estados Unidos que, al igual que la inédita visita de Scott Bessent, tiene el objetivo mayor de enmarcar a Argentina en la disputa contra los chinos?
 
O bien, lo será en un período corto-mediano porque, por caso, lo pone en riesgo una escena electoral en que la inflación vuelve a decir lo suyo. Es un ingrediente desafiante para el Gobierno. A los pobres ya no hay mucho más que sacarles. Ergo, como señala Carlos Heller, el botín es o vuelve a ser la clase media, que regula el comando del humor masivo.
 
En un artículo reciente publicado en La Tecl@Eñe, Ricardo Aronskind refuerza las dos percepciones que chocarán en las próximas semanas. O incluso, bastante más allá.
 
Por un lado, ahora "podemos" comprar dólares. La traducción a imaginario sería "lo que siempre quisimos hacer". Por otro, están subiendo los precios, erosionando los ingresos, sin que nuestros salarios puedan alcanzarlos.
 
Agregado a eso, el fracaso anti-inflacionario y el cambiario se dan en el contexto de un año electoral. La derecha libertarista aún está robusta, y la macrista oscila entre ladrarle y acompañarla.
 
Es una gran atracción, para la política opositora, erigirse sobre el proceso inflacionario que el propio mileísmo había colocado como estandarte de la máxima reivindicación posible para las masas.
 
"La paradoja es que hablar sólo de la inflación y desentenderse de los problemas estructurales del país, casi invisibles para la mayoría despolitizada y desinformada, es seguir reforzando los mantras que la derecha ha sabido imponer".
 
La "baja de la inflación", como añade el economista e investigador, sólo significa que los precios fijados por las empresas suban cada vez un poco menos. No importa a qué niveles ya llegaron, ni cómo quedó la capacidad de compra de las personas concretas.
 
Es así que el máximo anhelo argentino sería que la inflación no suba más (todavía), con lo cual se cristaliza una pésima distribución del ingreso.
 
Resulta muy interesante ese concepto paradojal de que detenerse únicamente en lo inflacionario, como zanahoria más a mano del discurso opositor, en verdad asienta a los espejos de colores del oficialismo.
 
Ocurre que no se trata "apenas" de una trampa cazabobos, sino que revela las graves carencias propositivas del conjunto de la oposición y, en particular, de la más combativa. De por sí, hay un elemento que no se presta a polémicas: quienes contienden contra el modelo reinante corren detrás, invariablemente, de todas las acciones y provocaciones que suscitan Los Hermanísimos y Compañía.
 
Puede ser el "Che, Milei", al margen de la certeza de sus apuntes, o casi cualquiera de las críticas que despierta el andar oficial. Nunca están por delante. Siempre a la zaga.
 
Eso lleva a la pregunta de cuánto incide la ausencia de propuestas alternativas en la falta de un liderazgo unificador, por parte de la oposición que se pretende auténtica.
 
Interrogado de otro modo y para reiterar por enésima vez, ¿habría la lucha por momentos desaforada, en torno a quién conduce al peronismo, si estuviera más claro qué es lo que quieren edificar como opción?
 
En ese sentido, y como ejemplo nada menor, el acuerdo impuesto por el FMI debería manifestarse como un parteaguas (para empezar a hablar, porque si mañana, por arte de magia, desapareciera la deuda con el Fondo, los problemas nodales del país seguirían allí, incólumes). Las minorías significativas, que al cabo son las que estipulan el cuerpo central de todo discurso político, inquieren acerca de qué se hará con el atroz endeudamiento externo. No hay ninguna probabilidad seria de formular un programa de gobierno, alterno al vigente, si no se responde -entre otras- a esa incógnita.
 
Hace unas semanas, aquí mismo, se insistió en requerir contestaciones básicas, nada originales, que son necesarias pero ya tan aburridas, o ¿paralizantes?, como el guión de la estabilidad mileísta.
 
Aquello de si se hace un pagadiós con cuál fuerza político-social. Si se convoca a quiénes para qué tipo de acuerdo nacional. Si se ofrece un esquema de pagos atado a cuáles posibilidades reales de generación de divisas, en función de alguna programática de mediano-largo plazo para diversificar exportaciones que no impliquen seguir primarizando la economía. Si se cambia bruscamente en las relaciones externas y se toma nota del mundo multipolar que llegó para quedarse.
 
En toda variante, qué clase de "contrato" social se impone para apechugar sus consecuencias. Quiénes están en condiciones más aptas para ofertarlo y convencer. Y mientras tanto, cuál programa concreto se ejecuta para asistir a los desposeídos eternos y para la producción de un mercado interno capaz de no depender de cabezas dolarizadas.
 
Si no hay quienes tengan esas respuestas, o quienes se animen siquiera a ensayarlas, a llorar a la iglesia cuando arriba un Jamoncito para reproducir, con métodos pornográficos, el mismo escenario de toda la vida. Con sus interrupciones "populistas", que fue cuando los argentinos la pasaron mejor.
 
Como se leyó en un posteo, el odio antiperonista nos sale muy caro.
 
Por Eduardo Aliverti
 
Fuente: Página 12
 

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01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

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