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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 20-04-2025 / 07:04
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Dólar libre y cepo al salario: costos de la servidumbre al FMI que Milei y Caputo celebran

Dólar libre y cepo al salario: costos de la servidumbre al FMI que Milei y Caputo celebran
Mientras el gobierno de Javier “el Loco” Milei y su ministro Luis “Toto” Caputo celebran la “salida del cepo” y el ingreso de capitales especulativos, el ancla que sostiene su frágil estabilidad es el deterioro del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Con paritarias estranguladas, precios en alza y deudas impagables, la Argentina real se hunde entre changas, recortes y endeudamiento cotidiano.
El gobierno de Javier "el Loco" Milei y su ministro Luis "Toto" Caputo celebran la salida del cepo al dólar mientras aprieta todavía más el cepo a los salarios, que tras la devaluación de la semana pasada se convirtieron en la única ancla que le brinda cierta estabilidad al esquema macroeconómico. Es un escenario en el que todas las opciones son malas para los trabajadores: si los precios suben se vuelven pobres, si no suben es porque ya son pobres.
 
Lo explicó de forma transparente un exasesor de Milei, el economista Fauto Spotorno: "Si no hay más dinero, no se puede pagar todo más caro. Algún precio no se va a poder pagar, entonces no se vende. Por ahí si solamente gastás en alimentos y en medicamentos entonces le das prioridad a los medicamentos y comés menos, qué se yo. Ponele. Y bueno, el de fideos no venderá".
 
Spotorno dijo que se trata de un caso "hiper hipotético". Eso sólo demuestra el desconocimiento de quienes toman y analizan decisiones económicas en este gobierno respecto a la vida de los gobernados. Si salieran a la calle verían que comprar medicinas o comida, pagar los servicios o la prepaga, o recortar gastos para llegar al alquiler son decisiones que deben tomar todos los días los argentinos.
 
Mientras Milei y su ministro de Economía, Caputo, estrangulan las paritarias y esperan que los precios bajen, un fenómeno inusual y para nada seguro, la mitad de los hogares del país tiene que recurrir a ahorros, préstamos o a vender sus pertenencias para llegar a fin de mes, de acuerdo a un estudio del Instituto Argentina Grande de esta semana.
 
Sin embargo la salida del cepo, dicen, fue un éxito porque a) no hubo devaluación y b) la devaluación, que no existió, no se trasladó a precios gracias a que c) el ministro Caputo negoció con los supermercados para que rechacen las nuevas listas de precios con aumentos mientras que d) la inflación sigue siendo en todo momento y lugar un fenómeno estrictamente monetario. Algo no cierra.
 
Algunas precisiones: en primer lugar, cualquier persona que haga compras con cierta frecuencia y fue esta semana a los supermercados encontró aumentos notorios. Luego corresponde precisar que el 70 por ciento del consumo de los argentinos se hace en almacenes de barrio y comercios de cercanía, donde los aumentos fueron aún más pronunciados.
 
Esa tendencia va a profundizarse a medida que siga deteriorándose el trabajo formal, como sucedió hasta ahora durante el mandato de Milei, y la gente tenga que volcarse a changas, emprendedorismo o economía de plataformas para cubrir sus gastos. Sin un sueldo fijo se aleja la compra mensual en supermercados, que es reemplazada por visitas esporádicas al comercio local, cuando hay un mango.
 
En el intento poco sofisticado de tergiversar lo que sucede los voceros del gobierno, incluso los de más alta estatura institucional, terminan reconociendo el diagnóstico que quieren negar. Fue el caso del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en una entrevista que dio para reforzar la idea de que endeudarse en 20 mil millones con el FMI, devaluar y tener un repunte inflacionario era algo digno de festejarse.
 

 
"Los supermercados se plantaron ante los principales productores de alimentos y dijimos (sic) no te acepto estos alimentos con una suba del 12 por ciento, te los llevás o me lo bajás el precio. ¿Por qué dijeron eso? Porque saben que la gente no tiene poder de compra para comprar un 12 por ciento más caro o un 9 por ciento más caro", dijo Francos.
 
De lo que se desprende, por un lado, que sí hubo remarcaciones por el 12 por ciento en las listas de precios de los principales productores de alimentos después del anuncio del acuerdo con el FMI y la salida del cepo. Por el otro, que el gobierno reconoce que a la mayor parte de la sociedad ya no le alcanza el dinero para cubrir sus consumos. Los precios suben, los salarios tienen cepo.
 
Los pesos que faltan en los bolsillos de los trabajadores se usan para alimentar la bicicleta financiera, una herramienta clásica del repertorio de Caputo elevada al rango de política de Estado. Por seis meses, hasta las elecciones, queda abierta la temporada de capitales golondrina. Dólar bajo, tasas altas, fondos frescos, intervención e info privilegiada: una oportunidad de negocios masiva, bro.
 
El "inversionista y emprendedor" Ariel Sbdar, socio de Nicolás Mindlin en Cocos Cap publicó en X: "El que hace una semana apostó al peso, vendió dólar MEP y compró letras largas a tasa fija en pesos... hoy tiene 45% más dólares. Sí, en dólares y en una semana. Después dice que Argentina no da oportunidades...". Si hubiera algún adulto en la sala advertiría que esto no tiene forma de terminar bien.
 
No es la primera vez que se utiliza el carry trade para disimular el déficit de cuenta corriente, engordado en Argentina por el peso de los intereses de la deuda. La diferencia con otras épocas es que lo que antes era algo poco decoroso hoy es objeto de jactancia, lo que antes era contingente ahora es definitivo y lo que antes era una instrumental ahora es estructural. El país de la bicicleta financiera.
 
Resulta llamativo que mientras Donald Trump monta su épica sobre una batalla para reindustrializar Estados Unidos y repatriar puestos de trabajo que se fueron a causa de la financiarización de la economía, Milei, su émulo local, haga exactamente lo contrario: cerrar fábricas y deshacer empleos para que toda la economía gire en torno a encontrar el elusivo equilibrio natural de un montón de números imaginarios.
 
El vicepresidente de Trump, JD Vance, explicaba la guerra comercial que desató la Casa Blanca diciendo que endeudarse con China (los campesinos chinos) para adquirir cosas que se fabrican en China llevaba a depender excesivamente del otro. Es exactamente lo que está haciendo Milei con Estados Unidos cuando les pide dólares y también la apertura de un Tratado de Libre Comercio bilateral.
 
Eso sólo se entiende si asumimos que el presidente ha decidido actuar antes como representante de las autoridades y los intereses de otro país que el mandato constitucional conferido por el voto de los argentinos. Una más en la larga lista de traiciones y perjuicios al pueblo por los que deberá responder cuando pierda el favor de los que hoy lo sostienen y lo dejarán cuando encuentren otro más conveniente.
 
Cuesta asumir semejante destrato a nuestras más altas instituciones por parte de quienes tienen la enorme responsabilidad de conducirlas, por designio popular. Pero es hora de hacerlo. Ya no se trata solamente del riesgo de la destrucción de la democracia o del Estado; lo que está en riesgo ahora es también y sobre todo la propia integridad de la Nación.
 
El monto de la deuda asumida con el Fondo Monetario Internacional a través de dos programas ilegales que no cumplieron las normativas internas del organismo ni de la Argentina, en 2018 y en 2025, funciona en los hechos como un cepo a la soberanía, comprimiendo su propia capacidad fiscal al mismo tiempo que se le imponen metas y condiciones desde el extranjero que poco tienen que ver el desarrollo nacional.
 
La servidumbre por deudas es una de las formas de servidumbre reconocidas por la Organización de Naciones Unidas y se considera la más habitual de las formas de trabajo forzoso o semiesclavo en la actualidad. Se trata de una práctica presente a lo largo de la historia y en todas las latitudes. Hasta obras de ficción, como la novela de Paul Auster "La música del azar", dan cuenta de esa clase particular de opresión.
 
Esa es la clase de cadena que pusieron alrededor del cuello de 47 millones de habitantes de un país que ya no es soberano porque debe mucho más que lo que puede pagar y porque quienes deberían defender sus intereses son los que lo entregaron a cambio de nada. Una que nos reduce al mero papel de vasallos de un imperio en decadencia. Spoiler: es un rol muy poco agradable para vivir.
 
Argentina es mucho más grande que eso y sus ciudadanos merecemos una vida mejor. Eso es lo que nunca van a entender los que odian al país que les tocó gobernar. Para salir de esta pesadilla hay que recordar una lección que aprendimos todos los argentinos cuando éramos chicos: si queremos ver en su trono a la noble igualdad, primero es necesario oír el ruido de rotas cadenas. Yo no hago las reglas.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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