La Opinión Popular
                  09:50  |  Lunes 30 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 12-04-2025 / 10:04
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

¿Donald Trump alegre porque Javier Milei le besa el trasero?

¿Donald Trump alegre porque Javier Milei le besa el trasero?
Pero este gobierno es binario: todo y nada. Adora a un Donald Trump que lo desaira y niega la palabra a los trabajadores, muchos de los cuales lo han votado. Se somete a los intereses del presidente norteamericano, y niega los de los trabajadores representados en sus gremios. Fueron numerosos los intentos fallidos de la CGT para que el gobierno los sentara a una mesa de negociación.
El grupito de jubilados de los miércoles se convirtió en la columna vertebral del movimiento. Así han cambiado los tiempos. Miércoles de tragar gases, miércoles de soledad y represión, hasta que se disparó la solidaridad masiva de los hinchas de fútbol. Y otro miércoles vinieron los movimientos sociales y algunas agrupaciones y éste, la CGT y las dos CTA.
 
El jueves, un paro general convocado por una conducción más inclinada al diálogo y la negociación. Y otra vez, posiblemente esta sea la vencida, el el gobierno de Javier "el Loco" Milei anunciaron el cierre de una negociación con el Fondo Monetario Internacional cuyas consecuencias, inexorablemente, caerán sobre las espaldas del pueblo, con una inminente devaluación cuando se intente llevar el dólar a una flotación simultánea con el levantamiento del cepo anunciado para el lunes próximo.
 
El paro tendría que ser motivo de reflexión para el gobierno que tiene a los gremios bajo la amenaza de intervención a las obras sociales y el retiro de la obligatoriedad de los aportes sindicales. Además, no se trata de una conducción alineada con los combativos. Por el contrario, es una conducción que, con la salida de Pablo Moyano, se hubiera sentado en una mesa de negociación.
 
Pero este gobierno es binario: todo y nada. Adora a un Donald Trump que lo desaira y niega la palabra a los trabajadores, muchos de los cuales lo han votado. Se somete a los intereses del presidente norteamericano, y niega los de los trabajadores representados en sus gremios. Fueron numerosos los intentos fallidos de la CGT para que el gobierno los sentara a una mesa de negociación.
 
Otra vez los mensajes en las terminales de trenes con una voz robótica que demonizaba a las organizaciones sindicales y al ejercicio del sindicalismo como culpable de todos los males. Un clima futurista y apocalíptico porque había pocas personas y los mensajes se repetían en forma automática en las estaciones semivacías. En los ferrocarriles hubo alto acatamiento. Como en otros paros, parte del transporte hizo huelga y en general, la industria también, pero se sintió poco en el comercio.
 
Hubo mucho clima de paro. Los anuncios del Indec que minimizan la inflación y el minué de afirmaciones y desmentidas con el Fondo Monetario alimentaron el malhumor de la sociedad. Diez veces anunció el gobierno que el acuerdo estaba cerrado. Con esos anuncios trató de tranquilizar a los operadores del mercado y en general al mundo empresario. Pero al repetir tantas veces la misma cantinela, en vez de tranquilizar, puso en evidencia su fragilidad. Transmitió a la sociedad que la inflación, los salarios y la economía en general, dependían de ese acuerdo.
 
Los medios, incluso los oficialistas, se hicieron cargo de ese mensaje: el acuerdo o el abismo. El debate transcurrió sobre ese filo. Los medios oficialistas insistían que el acuerdo estaba cerrado sin problemas. Desde la oposición se destacaba los obstáculos que ponían los técnicos del Fondo, lo cual fue real.
 
En todo caso, unos y otros estaban diciendo que el gobierno se iba al diablo si no conseguía los dólares prestados. Al final, el contenido del debate no fue lo más importante, sino la insistencia por anunciarlo. Le transmitieron fragilidad a esa parte del electorado que mantiene su respaldo a Javier Milei con la ilusión de que finalmente las cosas mejoren y termine con la inflación.
 
 

 
El modelo de acción sindical de esta conducción cegetista está muy relacionado con el humor que olfatean entre sus afiliados y en la sociedad. Muchas veces tienen más puntería que las encuestas. La convocatoria al paro se produjo en paralelo a una tendencia a la baja sostenida de la imagen presidencial.
 
El documento que fundamentó el paro fue muy duro en términos ideológicos. "Argentina supo ser ejemplo en América de integración y movilidad social ascendente" indicó, para señalar que, en cambio, actualmente el país es "ejemplo burdo de un fanatismo individualista y de una idea de libertad vacía, donde impera el sálvese quien pueda".
 
La enumeración de reclamos es prácticamente parte de un programa de gobierno opuesto al libertario: "paritarias libres, homologación de todos los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT), aumento de emergencia para jubilaciones y pensiones, actualización del bono -congelado en 70 mil pesos desde marzo 2024- y terminar con la represión salvaje de la protesta social". Además, exigieron "incremento del presupuesto en educación y salud, un programa de desarrollo de la industria nacional que fortalezca al sector PyME, poner fin a los despidos tanto en el sector público como en el privado y un plan nacional de empleo".
 
El planteo se ubica lejos de una mesa de negociación. Es el documento de una central opositora. No se trata de un dato menor. Una parte de la base de esos dirigentes votó a Milei. Lo que pone de manifiesto el documento es la percepción de la conducción cegetista que ese voto se esfumó, por lo menos entre los trabajadores con relación de dependencia.
 
En el Congreso se dio un proceso paralelo. Algunos de los gobernadores que durante 2024 se mostraron inclinados a la negociación, tomaron distancia del gobierno porque no recibieron lo que se les prometió. Ese corrimiento implicó dos derrotas para el oficialismo. Una de ellas, al conformarse la comisión que investigará a la criptoestafa que involucró a Milei, y la otra, al rechazar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla que el Ejecutivo había propuesto para integrar la Corte.
 
Las encuestas muestran una caída pronunciada de la imagen de Milei, pero el descenso es más leve en la intención de voto. En realidad, los sondeos se han multiplicado y ya muestran resultados para todos los gustos. La imagen de Milei varía entre 35 puntos y 45, según la empresa. Pero ya ninguno se anima a ponerlo cerca, o por encima, de los 50 puntos como a principios de año.
 
Su imagen y autoestima sufrieron también con la opera bufa que protagonizó en Estados Unidos, guiado por su servil admiración al presidente Trump, que lo despreció con el estilo ramplón de capataz que lo caracteriza. Milei se mostró más como grupie tropical que como presidente argentino. Fue una escena desagradable incluso para sus simpatizantes.
 
El país se desliza cada vez más rápido hacia las elecciones de medio término, asediado por las dudas que suscita el nuevo acuerdo con el Fondo y por esa necesidad mortal de dólares que mostró el gobierno. Quedó claro que no darán lo que necesita. La incertidumbre es inevitable frente a un panorama donde ya se anuncian nuevos picos inflacionarios después del esfuerzo inaudito que sufrió la sociedad. A pesar de todo el sacrificio, más inflación. Es el fantasma que el gobierno ya no puede o no le interesa alejar.
 
Un escenario que va de negro a más negro. Cuando se firme el acuerdo, el ministro Luis Caputo irá de salida, según versiones que surgen en Casa Gobierno. Hay otro ministro en capilla, que es el canciller Gerardo Werthein a quien responsabilizan por el viaje atropellado de Milei a Mar-a-Lago. En ambos casos será la admisión de un fracaso, y más en el de Caputo, sin que los nombres que circulan para reemplazarlo produzcan la más mínima ilusión. En este momento, cualquier cambio que se anuncie producirá temor. Siempre se puede estar peor. El plano internacional no ayuda, con el amigo de Milei, el presidente Donald Trump interesado solamente, como dijo en un acto público, que los demás gobernantes del planeta le "besen el trasero".
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página 12
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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