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Sociedad e Interés General - 12-04-2025 / 10:04
12 DE ABRIL DE 1951

El peronismo expropia el diario ultra gorila La Prensa y se lo entrega a la CGT

El peronismo expropia el diario ultra gorila La Prensa y se lo entrega a la CGT
Se produce la expropiación del diario La Prensa. Era el principal medio opositor al gobierno de Juan Perón. Un conflicto sindical precipita los acontecimientos. En el Congreso, John William Cooke motoriza el proyecto de ley que le saca el diario a la familia Gainza Paz y se lo entrega a la CGT. La Revolución Libertadora devolvió La Prensa a sus antiguos dueños en febrero de 1956. En la imagen: Edificio del diario La Prensa, 1910.
Por Blas García 

El 12 de abril de 1951 se produce la expropiación del diario gorila La Prensa. Era el principal medio opositor al gobierno de Juan Perón. Un conflicto sindical precipita los acontecimientos. En el Congreso, el diputado por la Capital, John William Cooke, motoriza el proyecto de ley de expropiación. Naturalmente, la ley pasó con comodidad en el Congreso. El peronismo tenía una amplísima mayoría en la Cámara de Diputados y la totalidad de los miembros del Senado.
 
John W. Cooke afirmó en la sesión del 12 de abril: "Estamos en contra de La Prensa porque creemos que diarios de esa clase son los que han minado la base de la nacionalidad, creemos que La Prensa es uno de esos obstáculos, como hay muchos en el continente, que han impedido o demorado todas las posibilidades de reivindicaciones proletarias en Latinoamérica". Cooke sostuvo que "estamos con los obreros y estamos contra La Prensa, porque La Prensa siempre estará, como lo ha estado hasta ahora, contra los obreros y contra nosotros".
 
Se le saca el diario a la familia Gainza Paz y se lo entrega a la CGT. La Revolución Libertadora devolvió La Prensa a sus antiguos dueños en febrero de 1956. En el medio, el matutino perdió su jugosa cartera de avisos clasificados a manos de Clarín. El diario liberal no se recuperaría en lo económico, mientras que el de Roberto Noble pegó un enorme salto en su consolidación.
 
Por Blas García
 
 
Expropiación del diario La Prensa
 
A principios de 1951, el diario La Prensa enfrentó un conflicto laboral con el Sindicato de Vendedores de Diarios, que reclamaba que La Prensa tomara medidas para proteger a los "canillitas", en muchos casos niños afectados por el abuso laboral y la explotación. El sindicato dispuso una huelga durante la cual no vendían el diario, exigiendo que los canillitas recibieran una participación sobre los ingresos por avisos clasificados.
 
La Confederación General del Trabajo (CGT), aprovechó este conflicto y exigió la expropiación del diario. La Cámara de Diputados designó una comisión bicameral que debería intervenirlo, ordenando la detención del director, Alberto Gainza Paz, que ya había salido prófugo del país.
 
El diputado John William Cooke, perteneciente al ala izquierda del peronismo, encargado de informar sobre el proyecto sostuvo que, más allá de las ilegalidades cometidas por La Prensa, se trataba antes que nada de "un acto revolucionario".? La ley de expropiación se aprobó el 12 de abril de 1951 haciéndose cargo del mismo la Confederación General del Trabajo y al Sindicato de Vendedores de Diarios.
 
Nosotros estamos contra La Prensa por razones mucho más serias, mucho más fundamentales. Estamos contra La Prensa porque creemos que diarios de esa clase son los que han minado la base de la nacionalidad, creemos que La Prensa es uno de esos obstáculos, como hay muchos otros en el continente, que han impedido o demorado todas las posibilidades de reivindicaciones proletarias en Latinoamérica. Nosotros lo decímos por encima de las contingencias de la comisión investigadora. Lo decímos como hombres políticos que expresamos opiniones personales. Nosotros estamos con los obreros, y estamos contra La Prensa, porque La Prensa siempre estará, como lo ha estado hasta ahora, contra los obreros y contra nosotros.
 
Este es el planteo revolucionario con respecto a este problema de La Prensa. Nosotros con los nuestros, La Prensa con los suyos y con sus aliados de dentro y fuera del país, y con todos aquellos que, sin estar complicados en las maquinaciones de los diarios capitalistas, creen que están defendiendo los intereses de la prensa libre y de la libertad de opinión...
 
John William Cooke, Discurso ante la Cámara de Diputados de la Nación, 1951.
 
Según Javier Llorens la expropiación benefició al diario Clarín -en ese entonces, un diario menor-, que gracias a esa medida se quedó con los avisos clasificados de La Prensa para iniciar el camino que lo llevaría a convertirse en el grupo mediático más poderoso de Argentina.
 
Por su parte el editor periodístico Julio Ramos sostiene que Clarín fue el periódico que más provecho sacó, seguido de La Nación, El Mundo y La Razón y afirma que en ese momento los clasificados estaban lejos de tener la importancia económica que adquirieron años después.
 
Sobre la expropiación, opinó Félix Luna:
 
Si Perón abolía toda expresión opositora entonces sí cambiaba revolucionariamente la esencia de su sistema. No lo hizo: prefirió mantener las formas escudándose en la legalidad que infundía al régimen el apoyo popular. Se limitó a golpear al diario que más le molestaba y tolerar a La Nación como una prueba de que seguía respetando "la libre crítica periodística".
 
En agosto de 1954, Raúl Lamuraglia, un hombre de negocios que había financiado la campaña de la Unión Democrática, que enfrentó en las elecciones de 1946 a la fórmula de Perón, a través de millonarios cheques de Bank of New York que habían tenido como destino sostener el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical y a sus candidatos José P. Tamborini y Enrique Mosca planeaba el bombardeo a la Plaza de Mayo.
 
Días antes de concretar el plan se encontró en secreto con Alberto Gainza Paz, que prestó su residencia veraniega de Punta del Este, quienes le ofrecieron apoyos para el plan de magnicidio y al bombardeo. Instalado de nuevo en Buenos Aires, el radical Lamuraglia ofreció su quinta en Bella Vista para organizar la conspiración y se comprometió a financiar un futuro golpe, junto con el apoyo de Paz.
 
Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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