La Opinión Popular
                  06:10  |  Viernes 06 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 04-04-2025 / 10:04
GOLPE POLÍTICO ANTI LIBERTARIO: MACRI Y CRISTINA CONSIGUEN QUÓRUM PARA VOLTEAR LOS PLIEGOS

Durísima paliza al Loco Milei: Quiso meter a Lijo y García Mansilla por la ventana y el Senado los pateó a la calle

Durísima paliza al Loco Milei: Quiso meter a Lijo y García Mansilla por la ventana y el Senado los pateó a la calle
La Corte Suprema soñada por Javier "el Loco" Millei para que le de impunidad a la corrupción libertaria se derrumbó. Con dos tercios, pero en contra, el Senado de la Nación rechazó los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo, nombrados por decreto por Milei. El caso más conflictivo es el del académico libertario, que aceptó integrarse a la Corte sin respetar el camino constitucional. El juez Ramos Padilla le prohibió ahora firmar más fallos y los constitucionalistas sostienen que corresponde su renuncia. La maniobra, que recordaba a la utilizada por Mauricio Macri en 2016, terminó en una derrota estrepitosa para el oficialismo, abriendo un escenario de conflicto institucional.
La Corte Suprema soñada por Javier "el Loco" Millei para que le de impunidad a la corrupción libertaria se derrumbó. Con dos tercios, pero en contra, el Senado de la Nación rechazó los pliegos de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo, nombrados por decreto por Milei. El caso más conflictivo es el del académico libertario, que aceptó integrarse a la Corte sin respetar el camino constitucional. El juez Ramos Padilla le prohibió ahora firmar más fallos y los constitucionalistas sostienen que corresponde su renuncia. La maniobra, que recordaba a la utilizada por Mauricio Macri en 2016, terminó en una derrota estrepitosa para el oficialismo, abriendo un escenario de conflicto institucional.
 
El rechazo, que se dio con 43 votos en contra para Lijo y 51 para García-Mansilla, marca un freno a las aspiraciones del autócrata Milei, con muy poco apego liberal por las libertades civiles y el sistema republicano, de controlar el Poder Judicial a su antojo. Pero no es solo una derrota del presidente: la Cámara Alta, conformada por senadores que cobran más de 9 millones de pesos mensuales, tampoco representa un contrapeso digno de confianza. Lo que se viene es una nueva ronda de negociaciones en las sombras, sin que se ponga en cuestión la esencia de una Justicia servil al poder económico y plagada de privilegios.
 
El decreto presidencial designando a ambos postulantes desató un conflicto institucional sin precedentes y provocó un profundo repudio, que terminó ahora con García-Mansilla cumpliendo funciones y firmando fallos pero sin aval del Senado. En el Congreso deslizaban que el exdecano de la Universidad Austral presentaría su renuncia en las próximas horas. El caso de Lijo es más claro, ya que nunca llegó a asumir. Sin embargo, García-Mansilla juró y ahora el país podría enfrentar un caos jurídico si no presenta su renuncia. De hecho, minutos después del rechazo, el juez Alejo Ramos Padilla ordenó que no intervenga en causas mientras siga en su cargo.
 
Los dos postulantes de Milei no solo eran cuestionados por el mecanismo de designación, sino también por sus antecedentes. Lijo, con un historial de operar políticamente en la Justicia, estuvo involucrado en escándalos de corrupción, mientras que García-Mansilla, un ultraconservador vinculado al Opus Dei, se opuso al aborto legal y respaldó intereses mineros extractivistas.
 
Desesperado, el asesor estrella Santiago Caputo quiso suspender la sesión por decreto y la vicepresidenta Victoria Villaruel abortó la maniobra. El "monje negro" pretendía que el presidente provisional, Bartolomé Abdala, firmara un decreto suspendiendo la sesión. Villarruel lo convenció que no dé ese paso. Los radicales le advirtieron que si lo hacía, podían destituirlo. La vice se cobró así, en grande, las infinitas afrentas que acumulaba con "Caputito" y los hermanos Milei.
 
En una sesión que el oficialismo buscó impedir hasta último momento, y con el final anunciado desde el mediodía, el Gobierno anarco capitalista salió inmediatamente a acusar al Senado de "dilatar la votación durante meses" y "politizar la justicia". Sin aclarar cómo, sostuvieron que Milei "continuará trabajando incansablemente para garantizar la independencia judicial". El autoritario Milei se chocó contra la pared del Senado, que ejecutó a sus dos candidatos para la Corte, en una decisión histórica. Es un gobierno débil que eligió el riesgoso camino de llevarse todo puesto para parecer fuerte. Ahora es un gobierno débil que se demuestra débil.
 
La Opinión Popular
 

 
CON DOS TERCIOS, PERO EN CONTRA
 
Milei se quedó sin el sueño de la Corte propia
 
Con una abrumadora mayoría compuesta por Unión por la Patria y también de bloques aliados del oficialismo como la UCR y el PRO, la Cámara Alta desechó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla.
 
Más de un año de presiones, maniobras y operaciones de la Casa Rosada no fueron suficientes para cumplir el sueño de Javier Milei de tener su propia Corte Suprema. Con 43 votos en contra del pliego de Ariel Lijo y 51 en contra de Manuel García-Mansilla, el Senado rechazó por una contundente mayoría ambas candidaturas al máximo tribunal.
 
Inmediatamente después de la votación, el juez federal Alejo Ramos Padilla dictó una medida cautelar para que el nuevo cortesano se abstenga de tomar más decisiones y Lijo de jurar en la Corte. La Oficina del Presidente sacó un comunicado reforzando el discurso "anticasta": "convertido en una máquina de impedir, el Senado no actúa en favor del pueblo, sino que tiene como único fin obstruir el futuro de la Nación Argentina".
 
A las 12 del mediodía, en la reunión de Labor Parlamentaria los presidentes de bloque ya se veían venir lo inevitable. La oposición tenía el número suficiente para superar los dos obstáculos que tenían por delante: el más difícil, el quórum de 37 senadores para iniciar la sesión y, luego, los 25 votos para rechazar a los dos postulantes.
 
"¡Vamooos! ¡Vamos que las Malvinas son Argentinas! Ésto es hacer patria, viejo", arengó Juliana Di Tullio (UP) al entrar al recinto. Le hablaba a Pablo Blanco, el radical de Tierra del Fuego que estuvo sentado en su sitio desde el minuto cero.
 
A las 14.15 ya había 38 senadores sentados en sus bancas. Esa mayoría se había logrado gracias a 33 integrantes de Unión por la Patria --sólo estuvo ausente la jujeña, Carolina Moisés, del recientemente creado bloque Convicción federal--; dos de la UCR, Martín Lousteau y Blanco; dos del PRO, Alfredo De Angeli y Victoria Huala, y el formoseño Francisco Paoltroni, expulsado del bloque libertario.
 
La resistencia del oficialismo a sesionar fue tan grande que el presidente provisional del senado, Bartolomé Abdala, seguía deambulando por el recinto en vez de ubicarse en la presidencia para dar inicio a la sesión. Tuvo que sentarse en el estrado la senadora Silvia Sapag, de UP, y declarar el arranque formal del debate. Recién después de eso el resto de los senadores se ubicó en sus bancas. Victoria Villarruel, a cargo del Ejecutivo por el viaje de Milei a Estados Unidos, estaba en su despacho, sin participar de la sesión.
 
 
Un rechazo abrumador
 
Las dos votaciones superaron todas las expectativas previas. En el caso de Manuel García Mansilla, no sólo su pliego no consiguió los dos tercios para ser ratificado sino que por el contrario, obtuvo un rechazo que superó esa mayoría.
 
Todo el bloque de Unión por la Patria (34 senadores), sumado a la mayoría del bloque radical (10 de 13) y buena parte del PRO (4 de 7), incluso de una parte de Provincias Unidas. Sólo terminaron acompañándolo los seis libertarios, Mercedes Valenzuela, Víctor Zimmerman, Eduardo Galaretto (UCR), Carmen Álvarez Rivero, Andrea Cristina y Luis Juez (PRO); Juan Carlos Romero, Lucila Crexell, Carlos "Camau" Espínola (Provincias Unidas); los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas, la tucumana Beatriz Avila y los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano.
 
El juez federal, Ariel Lijo, cosechó más apoyos aunque de todas maneras quedó muy lejos. La diferencia la marcaron los 10 votos a favor del interbloque Unión por la Patria: María Teresa González (Formosa), Claudia Ledesma Abdala, Gerardo Montenegro y José Neder (Santiago del Estero), Juan Manzur y Sandra Mendoza (Tucumán), Carolina Moisés (Jujuy), Jesús Rejal (La Rioja), Sergio Uñac (San Juan), Guillermo Andrada (Catamarca). Eso se compensó parcialmente con el voto en contra de macristas y radicales.
 
 
Un recinto picante
 
Toda la sesión estuvo atravesada por los fuertes cuestionamientos al oficialismo. En particular al decreto 137 mediante el cual Milei el 26 de febrero nombró a los postulantes. "¡Es absolutamente inconstitucional! No puede nombrar jueces por decreto. ¡No puede! El señor Mansilla está usurpando el cargo. No es legítimo", exclamó José Mayans, jefe del interbloque de UP. El formoseño no sólo apuntó contra el Ejecutivo sino también con la propia Corte Suprema por haberle tomado juramento en comisión: "¡señores de la Corte, dejen de violar la constitución!", repitió tres veces.
 
"El rechazo de los pliegos significa el rechazo al decreto 137 que los designó en comisión", señaló el pampeano Daniel Bensusán, poniendo presión sobre la situación de García Mansilla. "Esto es un asalto institucional del Poder Ejecutivo a otros dos poderes", disparó también la peronista mendocina Anabel Fernández Sagasti, que además, denunció la compra de votos: "sepan que me van a tener a mí y a mi bloque denunciando a cada senador y cada senadora que se deje comprar por el Ejecutivo. Porque las instituciones quedan y los gobiernos pasan". Se refirió con nombre y apellido a Lucila Crexell, que podría asumir al frente de la representación diplomática argentina ante la UNESCO.
 
Desde la UCR, Martín Lousteau, también fue lapidario. "Hace 115 años que no pasaba una barbaridad de esta índole. Hay que ir a 1910 para encontrar presidentes constitucionales que hayan hecho esto. Estamos defendiendo si vamos a tener una justicia independiente o una justicia adicta a tiro de decreto", sentenció.
 
Por el PRO, la larretista Guadalupe Tagliaferri fue otra de las más duras: "Me resulta inadmisible acompañar una Corte sin mujeres, como también respaldar a dos candidatos que decidieron pasar por arriba de la Constitución".
 
Alfredo De Angeli, jefe del bloque, fue el encargado de llevar la línea de Mauricio Macri. "El Presidente está mal asesorado", dijo repitiendo el libreto de su jefe. El entrerriano confesó que votaría a García Mansilla "con las dos manos" pero que de acompañar las designaciones en comisión estarían "violando la constitución".
 
 
Ni los amigos
 
A diferencia de otras sesiones, ni siquiera los más cercanos a la Casa Rosada alzaron la voz para defender al Gobierno. Hasta un férreo colaborador de los libertarios como el jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, cuestionó el manejo oficial. Lo calificó como un "proceso ininterrumpido de errores y flaquezas" y consideró que esta actitud "está afectando directamente a la economía argentina".
 
Refutó la crítica a la "demora" del Senado señalando todas las oportunidades en que el oficialismo obstaculizó el avance del trámite. Antes de anticipar el rechazo mayoritario de su bloque, le tendió un puente a la Casa Rosada: "Si realmente quiere mejorar la Justicia estamos acá para discutirlo".
 
El salteño Juan Carlos Romero, un viejo incondicional del oficialismo, se contorsionó para justificar su postura. Reconoció que el decreto presidencial no estuvo bien, pero pidió clemencia: "tampoco nos desgarremos las vestiduras". "La Corte no puede seguir con estas vacantes. Salgamos de este bloqueo con un acuerdo razonable", sugirió.
 
 
Sólo como libertario en el Senado
 
El único oficialista que tomó la palabra fue Juan Carlos Pagotto. En un discurso con serias dificultades para hilvanar ideas, le recordó a UP que el actual presidente de la Corte, Horacio Rosatti, fue ministro de Justicia de Néstor Kirchner y que Raúl Zaffaroni, propuesto por el expresidente, había aceptado jurar como juez durante la dictadura.
 
Histriónico, revoleó nombres de juristas consagrados y no le faltó la cita en latín a un principio del derecho romano. "Son absolutamente constitucionales las designaciones. Pero tenemos que discutir los dos pliegos. La constitucionalidad de los decretos la podemos discutir pero es una discusión bizantina", sostuvo. Su argumento fue que haber salteado la voluntad del Senado no es tan relevante y que debían decidir qué hacer con los candidatos como si nunca hubieran sido designados.
 
Mientras seguía hablando Pagotto, el senador de UP, Sergio Leavy, le pidió una interrupción para decirle que García Mansilla acababa de firmar más de 50 fallos. Una de ellas fue la resolución que decide no opinar sobre el travesticidio de Diana Sacayán.
 
Por Sebastian Abrevaya
 
Fuente: Página 12
 

Agreganos como amigo a Facebook
05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar