La Opinión Popular
                  18:12  |  Jueves 05 de Febrero de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 30-03-2025 / 08:03
PRIMERA GRAN CRISIS FINANCIERA DEL GOBIERNO LIBERTARIO

El “Loco” Milei y el “Toto” Caputo: Los responsables de una nueva catástrofe económica neoliberal

El “Loco” Milei y el “Toto” Caputo: Los responsables de una nueva catástrofe económica neoliberal
Por impericia de política económica y un modelo que no se aplicó en ningún país del mundo, Milei terminó apelando al FMI aun habiendo hecho el ajuste más grande de la historia. Esa misma ineptitud técnica, mezclada con una desesperación por dólares frescos que salven el proceso político electoral, está minando de dudas, internas y secretos las negociaciones con dicho organismo, resultando en una corrida casi diaria que el BCRA tiene que apagar con reservas que ya cayeron por debajo de los 26 mil millones de dólares. El acuerdo con el FMI genera más dudas que certezas. El mercado no compró el discurso del Gobierno nacional y buscó cubrirse de una posible devaluación.
El anarco capitalista Javier "el Loco" Milei no tardó en consolidarse como uno de los principales promotores del endeudamiento argentino. Milei se convertiría en el segundo presidente que más endeudó a la Argentina con el FMI, mientras que Luis "Toto" Caputo es responsable del 72% de la deuda total contraída con el organismo desde 1958. Con el crédito de u$s 20.000 millones que espera ser aprobado en las próximas semanas, solo es superado por Mauricio Macri, quien tomó u$s 44.000 millones durante su gestión.

Detrás de ambos nefastos acuerdos está la misma firma: "Toto" Caputo, ministro de Economía de Milei, quien también presidió el Banco Central durante el gobierno de Macri y fue responsable directo del desastre financiero que provocó el retorno al FMI en 2018. Desde 1958, la Argentina ha recurrido al organismo internacional en diversas ocasiones, pero ningún otro funcionario concentró tanta deuda como Caputo. Bajo su gestión, el país quedó atrapado en una espiral de dependencia financiera que ahora se profundiza con el aval de Milei. La receta es siempre la misma: ajuste brutal, destrucción del Estado y una carga impagable para los argentinos.

Por impericia de política económica y un modelo que no se aplicó en ningún país del mundo, Milei terminó apelando al FMI aun habiendo hecho el ajuste más grande de la historia. Esa misma ineptitud técnica, mezclada con una desesperación por dólares frescos que salven el proceso político electoral, está minando de dudas, internas y secretos las negociaciones con dicho organismo, resultando en una corrida casi diaria que el BCRA tiene que apagar con reservas que ya cayeron por debajo de los 26 mil millones de dólares.

El gobierno libertario se jacta de su "plan motosierra" y de su supuesta austeridad fiscal, pero la realidad es que su estrategia no es otra que la repetición de un ciclo neoliberal de endeudamiento irresponsable que solo beneficia a los especuladores financieros y a los acreedores internacionales. Cuando uno va a pedir la escupidera del FMI es porque está al horno. 
Así, Argentina pasaría a estar más endeudada que Ucrania en guerra. Mientras tanto, los sectores populares sufren las consecuencias: economía paralizada, salarios pulverizados e inflación imparable.


El dato es irrefutable: en menos de una década, Caputo y sus mandantes, los especuladores financieros, han sido responsables de la de la deuda con el FMI. Lo que vendieron como "soluciones" solo han dejado crisis económicas y una dependencia insostenible. Argentina ya conoce este camino y sabe cómo termina. El gobierno pierde el control, la crisis financiera, la desconfianza del mercado crecen y los dólares se fugan.

Luego de los sucesos de las últimas semanas, la desconfianza en el equipo económico de Milei y Caputo ha alcanzado un punto crítico. La falta de transparencia en la gestión de la deuda en pesos, sumada a las contradicciones sobre el acuerdo con el FMI, ha deteriorado la credibilidad del gobierno. La incertidumbre se traduce en una aceleración inflacionaria y una corrida cambiaria que debilita aún más las reservas del Banco Central.

La desesperación por contener el dólar llevó al gobierno a maniobras financieras cuestionables, generando sospechas de financiamiento indirecto del Tesoro a través del Banco Nación y el BCRA. En este contexto, el FMI endurecería su postura y exigiría una devaluación inmediata que podría alcanzar al 30%, mientras los mercados anticipan el fracaso de la estrategia libertaria. Con las elecciones de medio término en el horizonte, Milei intenta sostener un modelo agotado, pero el pueblo ya paga los costos de un ajuste sin salida.

El endeudador serial Caputo no solo enfrenta la fuerte pulseada con el FMI, que él mismo complicó filtrando datos más allá de cualquier código. También recibe el ataque de "fuego amigo", incluidos miembros del equipo económico neoliberal que se pelean por su sillón. Todos resaltan su impericia técnica, y la del propio Milei, que derivó en la desesperada búsqueda de dólares para llegar sin devaluar a las próximas elecciones, evitando una inflación creciente.

La Opinión Popular



 
TRASTIENDA POLÍTICA DE LA PRIMERA GRAN CRISIS FINANCIERA DEL GOBIERNO DE MILEI
 
Secretos, operaciones y nervios entre Caputo y el FMI
 
El ministro, desesperado por un desembolso de dólares millonario en una sola vez que lo sostenga en su cargo, violó un código interno al filtrar negociaciones en curso. Malestar en el Board y ruido en Hacienda por una oferta que deja al Gobierno al límite.
 
El mercado mostró esta semana que no le cree al ministro de Economía, Luis Caputo, cuyo cargo está en revisión y tiene fuego amigo que lo opera en esa línea. La verdad es que viendo cómo se sucedieron los acontecimientos de los últimos días, razones para explicar la turbulencia no faltan.
 
Horas atrás, Caputo violó un código comunicacional interno del FMI, un pacto tácito.  Filtró el monto del acuerdo y hasta especuló con la forma de los desembolsos, justo cuando se está negociando eso con el organismo. Habló de 20 mil millones de dólares y deslizó que sería todo de una vez. La movida cayó como una bomba en la sede del organismo en Washington y hubo directores del Board de al menos 5 países poderosos que se quejaron ante Kristalina Georgieva. No era cierto, según cuentan, que el ministro tenía aval para avanzar tan en detalle.
 
Es más, según fuentes al tanto de las negociaciones, la reunión informal del Board con enviados de Caputo, a inicios de semana, no salió tan bien como esperaba Argentina. Lo que hay hoy son diferencias visibles entre el Staff del FMI y el Board, que es el validador final y el que define la cuestión cambiaria, es decir, cuánto tendrá que devaluar el Gobierno. ¿Por qué? porque el Staff quiere un crédito político a Milei, avalado por Estados Unidos, y el Board, los países, advierten que esto ya ocurrió y terminó mal.
 
Por esta razón, la portavoz Julie Kozack, primero, y luego una filtración a la prensa del propio organismo, salieron a jugarle a Caputo con las mismas armas peligrosas: comunicaron que el préstamo es en cuotas y solo una parte es para intervenir. Le marcaron la cancha y sacudieron aún más los mercados dando una versión diferente a la del ministro. Más tarde, fue el propio Caputo el que habló con medios amigos para que titulen que el FMI había autorizado 20 mil millones. No habían dicho eso.
 
La decisión del ministro de romper códigos se dio luego de varias discusiones entre él y Milei. El Presidente le teme a la corrida y quiere ver resultados urgentes, cuentan. Pero el FMI tiene sus tiempos. Lo que más desesperó al Gobierno es que, hoy, el consenso del mercado y lo que se comenta en los Estados Unidos es que habrá dinero fresco en dos tramos de baja intensidad.
 
"Se están matando por los montos y por la devaluación", detalló alguien que sigue las negociaciones muy de cerca. Lo que está en la mesa, más allá de las operaciones oficiales, es alarmante: un crédito de 20 mil millones de dólares de los cuales entre 5000 y 6000 millones serán de libre disponibilidad y el resto para pagar vencimientos.
 
Pero con un problema: el FMI quiere darle a Caputo 2000 millones entre mayo y noviembre, es decir, post aprobación del crédito de parte del Board del FMI; y otros 3000 después de las elecciones, devaluación mediante. Si el ministro y el BCRA se patinaron 1600 millones en 10 días, ese desembolso casi que acrecienta la crisis político-financiera de Milei. "Sería dramático", especulan en Casa Rosada, donde dicen que "pelearemos a muerte para que la plata sea importante y de una vez".
 
 
Sangrías y el mitín de los multilaterales
  
En síntesis, el organismo le dijo a Caputo que, si se niegan a devaluar, tendrán que bancarse corridas en los mercados con poca plata para seguir interviniendo por las próximas tres semanas, hasta que el FMI defina. Por eso el ministro insiste y hasta opera con la agencia de noticias Bloomberg para presionar por un volumen inicial grande.
 
En las últimas dos semanas, hubo tres cables y artículos instalando el desembolso de una vez. La preocupación de Caputo es natural: el viernes último, el BCRA vendió casi 200 millones de dólares para intervenir la brecha, pero ese día, el agro liquidó 150 millones, algo que debería haber redundado, en un escenario normal, en compras. Pasó lo contrario: en concreto, en los papeles, el Central terminó el viernes vendiendo 350 millones de dólares, un récord absoluto.
 
Hay, en este escenario, una pulseada virulenta por los fondos frescos, pero aquí el FMI también puede quedar comprometido: los negociadores del Gobierno en el organismo contaron a Página I12 que, históricamente, en los programas de Facilidades Extendidas, el Fondo no suele dar inicialmente más que el 35 por ciento del total del dinero. Eso hizo con Mauricio Macri, entregando 14.700 millones sobre 50 mil millones pedidos. ¿Violará el organismo esta regla? La última vez que hubo un sobrecrédito, también con Macri, terminó en razzia total en el organismo. También gobernaba Donald Trump.
 
Otro dato es central en esta historia y explica por qué Caputo quiere garantizarse plata gruesa del Fondo: hace unos días se celebró en Chile la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde participaron funcionarios argentinos y de la Corporación Andina de Fomento (CAF).
 
En ese mitín, la CAF avisó que no tiene en carpeta desembolsos fuertes para Argentina y que, además, son a contraparte de obras, es decir, no se usan para reforzar reservas. Por su parte, el BID deslizó que el crédito que Caputo prometió de organismos internacionales no está cerrado. El ministro dijo que habrá un paquete extra de esos entes para usar de libre disponibilidad.
 
 
A Caputo lo operan desde adentro
  
En este contexto, un Caputo desgastado por una negociación que le pesa, experimenta problemas impensados. Por un lado, el FMI le hizo saber que la carta de los senadores de Unión por la Patria sobre desconocer la deuda a futuro es "importante" para el organismo. "Esto tiene que salir con consenso político", insisten.
 
Por otro lado, y aunque resulte sorprendente lo que se contará a continuación, hay algunos que lo están velando al ministro por anticipado. Y varios son tropa propia. Esta semana, Pablo Quirno, el secretario de Finanzas, que conoce a Caputo desde la gestión en el macrismo y comparten palco en la cancha de River, movió fuerte. En reuniones con bancos y aseguradoras, se vendió como "el potencial suplente" de Toto. A Quirno, de grande, le empezó a gustar tener protagonismo, según cuentan.
 
Llega, hoy, a hablarle directo al Presidente y se acercó a los trolls libertarios, tanto que se acostumbró a gestualidades cuasi infantiles de esos cuadros, y afirman quienes los frecuentan que copia todos los gestos del "Gordo" Dan aplicados a la batalla cultural. "Está raro, Pablo", admiten sus viejos amigos. Mientras tanto, Quirno sostiene en los mitines antes mencionados que "soy la continuidad más ordenada".
 
¿Quién vendría a ser, entonces, la continuidad más desordenada? Hay que mirar al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. En estas páginas se relató que en las últimas horas "el coloso", como lo llama Milei, le dijo al Presidente que hay que levantar ya mismo el cepo porque el plan de dólar quieto de Caputo está terminado.
 
Desde los años del macrismo en el poder se detestan. Sturzenegger es el que más plantea los objetivos y los modos de Milei, y hoy se siente empoderado: avisó que lo de Caputo no iba a funcionar. Corajudo, hasta se tomó una foto que dice muchas cosas: se dejó ver con Georgieva, como parte del consejo asesor en crecimiento del organismo.
 
Por Leandro Renou
 
Fuente: Página 12
 

Agreganos como amigo a Facebook
05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar