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Nacionales - 20-03-2025 / 11:03
MASIVA MOVILIZACIÓN FRENTE AL CONGRESO, ESTA VEZ NO SE ANIMARON A REPRIMIR

Fracaso del terrorismo represivo del Loco Milei: miles de personas acompañaron este miércoles a los jubilados

Fracaso del terrorismo represivo del Loco Milei: miles de personas acompañaron este miércoles a los jubilados
La movilización de este miércoles fue superior en número a la del miércoles anterior. Y eso ocurrió a pesar de la escandalosa amenaza terrorista represiva que desplegó el Gobierno de los Hermanos Milei -ayudado por los medios oficialistas porteños- a lo largo de toda la jornada. La política de amedrentamiento de Patricia Bullrich no consiguió impedir que una multitud desbordara la Plaza de un Congreso enjaulado en solidaridad con los jubilados. Al Gobierno no le alcanzó la salvaje cacería de la semana pasada, ni las amenazas oficiales de aumentarla, ni la militarización de la CABA, ni los bloqueos ilegales para evitar la llegada de los manifestantes. La voluntad de pelear junto a los jubilados sigue en pie. El miércoles que viene hay llamada una nueva movilización.
La movilización de este miércoles fue superior en número a la del miércoles anterior. Y eso ocurrió a pesar de la escandalosa amenaza terrorista represiva que desplegó el Gobierno de los Hermanos Milei -ayudado por los medios oficialistas porteños- a lo largo de toda la jornada. La política de amedrentamiento de Patricia Bullrich no consiguió impedir que una multitud en solidaridad con los jubilados, desbordara la Plaza de un Congreso enjaulado. Al Gobierno no le alcanzó la salvaje cacería de la semana pasada, ni las amenazas oficiales de aumentarla, ni la militarización de la CABA, ni los bloqueos ilegales para evitar la llegada de los manifestantes. La voluntad de pelear junto a los jubilados sigue en pie. El miércoles que viene hay llamada una nueva movilización.

Poco antes, el Congreso avaló el DNU del acuerdo con el FMI, con el que Javier "el Loco" Milei y Luis "Toto" Caputo pretenden profundizar el saqueo social. El Gobierno volvió a contar con el apoyo de la casta: radicales, macristas y una porción del peronismo corrió en ayuda del oficialismo, para garantizarle un voto positivo a este acuerdo, del cual aún no se conocen las condiciones, pero que se cumplirá con el sufrimiento de los jubilados.

Para imponer el terror, las amenazas comenzaron temprano. En estaciones de tren y subte, altavoces oficiales repetían mensajes que asociaban la protesta con una supuesta violencia y anticipaban la acción represiva de las fuerzas de seguridad. "La policía va a reprimir cualquier atentado contra la República", repetían, como en la Alemania nazi, una y otra vez en distintas estaciones de Buenos Aires. El Gobierno autoritario intentó de todas las maneras posibles evitar la masiva manifestación en apoyo a los jubilados. No lo logró.

En los accesos a la CABA, efectivos revisaban pertenencias y pedían documentación a quienes llegaban para manifestarse, como en las peores épocas de la dictadura militar genocida. La orden era impedir que la movilización cobrara fuerza. Al llegar al Congreso, los manifestantes se encontraron con un cerco metálico y filas de gendarmes bloqueando el paso. Ni siquiera los vecinos que vivían en la zona pudieron atravesar el muro sin identificación. La postal de una Ciudad sitiada se completó con la presencia de efectivos en cada esquina, patrullando las inmediaciones.

Pese al vallado, los cortes de calle y los casi 2000 efectivos de las fuerzas federales y de la policía porteña desplegados, los manifestantes fueron copando desde temprano el epicentro de la movilización. Marcharon columnas de organizaciones sociales (como la UTEP y Barrios de Pie), gremios de la CGT (como La Bancaria, la UOM, la CATT), las dos CTA y la izquierda. El protagonismo, igualmente, fue de los jubilados y las jubiladas.

Muchos de ellos autoconvocados, otros organizados en las agrupaciones que todos los miércoles se congregan frente al Congreso. Se cantó contra el FMI, contra el Presidente, contra su hermana coimera Karina y su ministra de Seguridad. También se pidió la recomposición de las jubilaciones y el fin de la represión a la protesta social. Todo se hizo en paz: en todo momento, los que marcharon dieron cátedra de cómo controlar la calle, la última obsesión del Gobierno.

Milei intentó prohibir la protesta social con un descomunal y a la vez absurdo operativo, junto a la Policía de la CABA pero crearon un verdadero caos de tránsito en la capital del país, con el único objetivo de aterrorizar para impedir la movilización en apoyo a los jubilados. Nada de eso funcionó. Hubo miles de personas cerca del Congreso, en apoyo la lucha de los jubilados, que se mantiene como un símbolo de resistencia a un ajuste neoliberal feroz. Con la manifestación ya desconcentrada, un grupo reducido intentó derribar las vallas. Esa imagen fue utilizada por el Gobierno represivo para justificar el operativo y desviar la atención de la jornada pacífica que miles de personas protagonizaron en defensa de los derechos jubilatorios.

La Opinión Popular


 
MASIVA MOVILIZACIÓN FRENTE AL CONGRESO, ESTA VEZ SIN REPRESIÓN
 
El Gobierno no pudo imponer el miedo y los jubilados llenaron la plaza
 
El desmedido operativo de Bullrih resultó insuficiente para desmovilizar a las organizaciones y a los gremios, que se sumaron a la tradicional marcha de los miércoles. Se cantó contra Milei, el FMI y el ajuste. "Bullrich eligió mal al enemigo porque nosotros no tenemos nada que perder", se escuchó.
 
A pesar de las amenazas de "represión" por altoparlantes en las estaciones de trenes, las requisas en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires y el exagerado despliegue policial en el Congreso, miles de personas se movilizaron pacíficamente en contra del modelo de ajuste de Javier Milei. Tras la salvaje cacería de la semana pasada, en la calle se sintió una tensión permanente durante toda la jornada.
 
Las mismas personas que marcharon se ocuparon de cuidarse de las provocaciones de las fuerzas de Seguridad e, incluso, identificaron algunos infiltrados y los echaron de las columnas. "Bullrich eligió mal al enemigo porque nosotros no tenemos nada que perder. De acá no nos vamos", le dijo a Página/12 Omar Godoy, un jubilado de 73 años que habló por muchos otros que no se dejaron amedrentar y llenaron la plaza.
 
Horas después de la desconcentración, Bullrich intentó mostrarse victoriosa. Dijo haber detenido a unas 25 personas con presunto pedido de captura en los accesos a la capital. También sostuvo que secuestró "cuatro micros que venían sin ningún tipo de permiso" y que controló los accesos "para que no vengan narcohinchas de Rosario y Córdoba". Después, utilizó ese dato para sostener que "quienes van a las marchas son todos delincuentes, todos chorros".
 
El secretario general de UTEP, Alejandro Gramajo, le contestó en diálogo con este diario que "en lugar de querer restringir el derecho a la protesta con semejante operativo", la ministra "debería estar precisamente persiguiendo a los narcos, que se están metiendo en los barrios a cooptar soldaditos".
 
 
La marcha
  
En la plaza hubo varios hits. El más repetido fue "que se vayan todos". También se cantó "Trabajador/ te estamos avisando/ que tu jubilación/ te la están cagando" y el clásico "que feo, que feo, que feo debe ser, pegarle a un jubilado para poder comer". Además, hubo un palito a la CGT: "Que lo vengan a ver/ que lo vengan a ver/ los jubilados le enseñan/ cómo luchar a la CGT".
 
El ataque a Pablo Grillo, todavía fresco, estuvo presente de varias formas: carteles, globos y remeras. Sus compañeros fotógrafos de ARGRA levantaron sus cámaras y pidieron justicia sobre Hipólito Yrigoyen, a la altura donde recibió el disparo.
 
A pesar de esa situación violenta --y de tantas otras--, muchos jubilados coincidieron en que no iban a dar el brazo a torcer. "Nosotros no vamos a retroceder, no nos vamos a rendir. El gobierno de Milei, estafador y corrupto, no tiene autoridad moral para atacarnos. Eligió mal al enemigo. No tenemos nada que perder, solo nuestra dignidad y nuestro sueldo mínimo. Somos el peor enemigo que pudo haber elegido", dijo Omar, referente nacional de adultos mayores del Frente Grande.
 
Cerca suyo, caminaba "El Chueco", con una Virgen de Luján en su cabeza, vestida con un manto negro y verde en una adaptación que hicieron los hinchas de Chicago. Llegó desde Ciudad Oculta y dijo que "en esta etapa de la vida, ya no tengo miedo". Estuvo el miércoles pasado y anticipa que va a seguir en la calle cada semana: "Aunque sigan reprimiendo va a seguir habiendo gente porque el hambre permanece. Las dificultades están y la angustia cada vez es mayor y eso no se para con represión".
 
 
El operativo
  
El Congreso amaneció rodeado por vallas que impedían el paso. Varias horas antes que llegaran los manifestantes, la zona ya resultaba intransitable. El perímetro inmediato alrededor del Palacio Legislativo estuvo controlado además por varios retenes policiales. Durante varias horas, para los vecinos y comerciantes --también para la prensa-- resultó una tortura poder circular. Mucho más para las columnas, que en su mayoría ingresaron a la Plaza por las laterales Virrey Cevallos y Rodríguez Peña, luego de largas vueltas. Igualmente, el Gobierno quiso dar la imagen de que habría sido imposible manifestarse, pero no lo logró.
 
Detrás de las rejas, sobre el asfalto semivacío de Callao y Rivadavia, se ubicaron centenares de efectivos de la Federal y gendarmes, casi todos armados con escudos, en posición expectante. Hubo decenas de camiones hidrantes y del cuerpo de Infantería, y helicópteros sobrevolando la Plaza. Algunas esquinas fueron reforzadas hasta por un vallado triple. También se colocaron inhibidores de señal y amenazó con bajar los drones que intentaran grabar desde lo alto el operativo. Pareció una zona de guerra, militarizada por demás. El escenario en el que se desarrolló la marcha pretendió constituirse en sí mismo una amenaza.
 
"A mi con esta patoteada de las rejas no me mandan de vuelta a mi casa ni nada. No podremos llegar al Congreso como siempre, pero al menos hoy somos muchos", dijo Mirta, una de las primeras en llegar, entrado el mediodía. Llegó sola, envuelta en una bandera argentina. "Toda la amenaza del Gobierno me importa poco. Si no me asustaron los gases del miércoles pasado, ya no me asusta nada".
 
El operativo incluyó además un amedrentamiento explícito en las estaciones de tren. Los usuarios tuvieron que leer en los carteles digitales mensajes intimidatorios, y oírlos también por altavoz, como si se tratara de una pesadilla orwelliana. "Protesta no es violencia. La policía va a reprimir todo atentado contra la República", decía el texto oficial que salía por los altoparlantes y que confirmaba la razón de ser de la presencia del secretario de Transporte de la Nación, Franco Mogetta, en la reunión del martes en Casa Rosada en la que se planificó el operativo, de la que participó la cúpula de la SIDE. Algunos pasajeros denunciaron, además, que en los controles policiales hasta se pedía los DNI y se revisaron algunas mochilas.
 
"El operativo no empezó ahora, empezó con una campaña previa, de terror. Lo hicieron en los medios, en las estaciones, sin embargo la plaza se llena y se llena, de a poco pero se llena, y eso es muy importante", dijo Eduardo, jubilado de Laferrere. "Mira, siempre funciona la estrategia del miedo en algunas personas, pero hay que luchar contra eso", explicó.
 
Cerca suyo estaba Carlos Dawlowski, el jubilado e hincha de Chacarita de 75 años que despertó la solidaridad de los hinchas de todos los clubes y que motorizó la marcha del miércoles pasado. Llevaba consigo dos bolsas de una panadería de Devoto que cada semana le regala sandwiches y facturas para sus compañeros. "Yo viví el 76, el 78 y el 2001, pero como esto, nunca", le contó a Página/12. "Pero este operativo no me da miedo, me da más fuerza. Si ellos van a hacerlo todos los miércoles lo que van a ver es esto: lleno de gente. Que mejor gasten la plata en los comedores, y en los chicos que no tienen para comer. Si los jubilados venimos a marchar acá es porque no tenemos para comer", cerró.
 
Por Celeste del Bianco y Matías Ferrari
 
Fuente: Página 12
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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