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“Esta gloriosa Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”. Almirante Arturo Rial.
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Internacionales - 09-03-2025 / 07:03
EL 9 DE MARZO DE 1916, EL GENERAL CAMPESINO CRUZÓ LA FRONTERA AL FRENTE DE 500 HOMBRES

Pancho Villa y el día que América Latina invadió EE.UU.

Pancho Villa y el día que América Latina invadió EE.UU.
El 9 de marzo de 1916 el general campesino Francisco "Pancho" Villa, el Jefe Guerrillero de la Revolución Popular Mexicana, tuvo un atrevimiento que nadie más ha imitado: invadió el territorio de los Estados Unidos de América.
El lunes 09 de marzo de 1916 el general campesino Francisco "Pancho" Villa, Jefe Guerrillero de la Revolución Popular Mexicana, tuvo un atrevimiento que nadie más ha imitado: invadió el territorio de los Estados Unidos de América.

Fue una batida efectuada con unos cuantos de sus hombres, aquellos legendarios "Centauros del Norte". Pero, a pesar de haber dejado unos diez enemigos muertos, logró regresar a territorio nacional sin sufrir las represalias que el gobierno del otro lado de la frontera intento aplicarle.

Triple osadía del compañero Pancho Villa: atacar a los yanquis, allanar su territorio y regresar vivito y coleando, para contarlo.

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Antes del amanecer del jueves 09 de marzo de 1916, el general Francisco Villa cruzó la frontera de Estados Unidos al frente de quinientos hombres a caballo.

Los revolucionarios atacaron el poblado de Columbus, en Nuevo México, de trescientos cincuenta habitantes y custodiado por tropas del ejército norteamericano.

Entraron al galope y a los tiros por Broadway, la calle principal de tierra. Una bala detuvo el reloj del campanario a las 4:11 horas de la mañana.

Después de dos horas de combate huyeron, dejando un saldo de víctimas desfavorable, en que murieron más atacantes (67) que atacados (17).

La operación era una represalia.

Poco antes, una pandilla de norteamericanos del lugar había decidido "despiojar" a un grupo de trabajadores mejicanos. Les arrojaron combustible y los quemaron vivos.

Durante varios días exhibieron los cuerpos calcinados en las calles del pueblo. Existen fotografías de archivo que muestran los cadáveres.

Hacía más de cien años que una fuerza extranjera no invadía la Unión Americana. De 1777 a 1783 los colonos combatieron a los ocupantes británicos en la guerra de la independencia.

De 1812 a 1815 ambas fuerzas se enfrentaron nuevamente, esta vez por la frustrada conquista del vecino Canadá.

El verdadero nombre de Villa era Doroteo Arango.

Desde joven se le conocía por su destreza con los caballos, las armas y las mujeres. A los 16 años de edad se había convertido en prófugo de la ley por matar a un hombre que abusó de una de sus hermanas.

El presidente Woodrow Wilson estalló de furia. Si bien la incursión a Columbus no constituyó ningún éxito militar, Pancho Villa se transformará en el enemigo público número uno, el hombre más buscado por las autoridades de Estados Unidos.

Una semana más tarde, doce mil soldados de infantería, caballería y marines, batallones de artillería y un escuadrón de aeroplanos al mando conjunto del general John Pershing invadieron Méjico.

Es la primera vez en la historia que se utilizan aeroplanos de combate.

El operativo se denomina "expedición punitiva". Además, ciento cincuenta mil efectivos -el mayor contingente militar desde la Guerra Civil estadounidense- se despliegan a lo largo de la frontera, desde California hasta Texas.

El 12 de abril se produce una escaramuza entre los invasores estadounidenses y los guerrilleros mejicanos. Villa, jefe de la famosa División del Norte, huye desplazándose continuamente por Chihuahua, cuyo territorio conoce como la palma de su mano.

Con una rodilla herida, mal curada e infectada, se refugia en los míseros ranchos de sus simpatizantes. Los campesinos no saben nada, no dicen una palabra, no conocen a nadie. Cuando son atados y golpeados, dan pistas falsas.

En varias aldeas, el tenaz Pershing descubre infinidad de tumbas -por supuesto, vacías- que dicen: "Aquí yace Pancho Villa".

Los invasores terminan marchando en ridículos zigzag o en extensos círculos, en un territorio árido en el que no se encuentra agua y saturados de tragar polvo.

En la última etapa de su huida, custodiado sólo por dos lugartenientes de confianza, "El centauro del norte" viajó en burro a la llamada cueva de Coscomate, donde se ocultó durante dos meses y se repuso de su herida.

La "expedición punitiva" duró casi un año, se extendió por ochocientos kilómetros cuadrados y fue un fracaso absoluto. La presencia militar extranjera incrementó el odio a los ocupantes y la admiración por Villa.

Su leyenda en vida fue creciendo: es un justiciero como Robin Hood, un estratega como Napoleón, un mujeriego como Don Juan. Un auténtico macho con sus atributos bien puestos.

En febrero de 1917, el general Pershing regresó a su país con la cabeza baja. Tras él, una larga columna de soldados desmoralizados: los de caballería hartos de cabalgar; los de infantería agotados de marchar a pie.

Dos jóvenes tenientes egresados de West Point recibieron su pobre bautismo de fuego contra un enemigo invisible: George Patton y Dwight Eisenhower, quienes ganarían fama en la Segunda Guerra Mundial. Eisenhower llegará a ser presidente de los Estados Unidos.

La invasión a México fue la última acción de la caballería del ejército estadounidense.

"Vinieron como águilas y se van como gallinas", dicen que dijo Villa, observándolos desde la cumbre de un cerro.

El propio Pershing reconoció años más tarde: "Cuando se escriba la verdadera historia de esta expedición, no será un capítulo muy alentador para nuestros estudiantes".

Gentileza de El Faro del Fin del Mundo eva.troxler@gmail.com

Fuente: Nac&Pop

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07-01-2026 / 09:01
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
La Opinión Popular
 

07-01-2026 / 08:01
07-01-2026 / 08:01
06-01-2026 / 11:01
Si algo confirmó el ataque yanqui a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, el matón Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.
 
El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China. Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.
 
Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.
 
Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.
 
El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares.
 
Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo. La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro
Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EE.UU.

 

05-01-2026 / 20:01
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