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Internacionales - 06-03-2025 / 09:03
EL 6 DE MARZO DE 1836 SE LIBRA LA BATALLA FINAL

Los mexicanos, al mando de Santa Anna, aniquilan a los yanquis en El Álamo

Los mexicanos, al mando de Santa Anna, aniquilan a los yanquis en El Álamo
Culmina el asedio de la misión de El Álamo por parte de las tropas mexicanas. Iniciado el 23 de febrero, unos 1500 soldados del general Antonio López de Santa Anna matan a los 300 colonos secesionistas de Texas que resistían allí, salvo a dos.
El 06 de marzo de 1836, las tropas al mando del general mexicano Antonio López de Santa Anna aniquila a los defensores norteamericanos de El Álamo durante la guerra por la cual los EE.UU. arrebataron a México la provincia de Texas.

El episodio bélico formó parte de la guerra que mantenían los colonos estadounidenses con el ejército mexicano para crear una nación propia en la zona. Una pretensión que disgustaba tanto al gobierno de México, nación propietaria de las tierras, como al de Estados Unidos, país al que acabó por integrarse el territorio en 1845, como su estado número 28.

La Batalla de El Álamo consistió en un asedio de 13 días de duración, desde su inicio el 23 de febrero hasta el asalto final del 6 de marzo de 1836, y enfrentó al ejército de México, encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría aventureros, jugadores y soldados, que se atrincheraron en una vieja misión franciscana fortificada cerca de la ciudad de San Antonio de Béjar, en la entonces provincia mexicana de Coahuila y hoy estado de Texas, Estados Unidos.

Por Carlos Morales 
 
Los mexicanos, al mando de Santa Anna, aniquilan a los yanquis en El Álamo
Antonio López de Santa Anna.
 
La Batalla de El Álamo (23 de febrero al 06 de marzo de 1836) fue un conflicto militar crucial en la Revolución de Texas que consistió en un asedio de 13 días de duración, desde su inicio el 23 de febrero hasta el asalto final del 6 de marzo de 1836, y enfrentó al ejército de México, encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna, contra una milicia de secesionistas texanos, en su mayoría colonos estadounidenses (naturalizados mexicanos), en San Antonio de Béjar, en la entonces provincia mexicana de Coahuila y Texas (hoy estado de Texas, Estados Unidos).

Todos los beligerantes en favor de la República de Texas murieron, a excepción de dos personas, lo cual inspiró a muchos colonos texanos -y aventureros estadounidenses- a unirse al ejército de Texas; animados por el deseo de venganza, a partir de la crueldad mostrada por Santa Anna durante el asedio, los texanos derrotaron el ejército mexicano en la Batalla de San Jacinto, el 21 de abril de 1836, poniendo fin al movimiento revolucionario.

Varios meses antes, los texanos habían llevado a todas las tropas mexicanas fuera de la Texas mexicana; aproximadamente 100 texanos se guarnecían entonces en El Álamo. La fuerza texana creció ligeramente con la llegada de refuerzos dirigidos eventualmente por los co-comandantes James Bowie y William Barret Travis.

El 23 de febrero aproximadamente 1500 soldados mexicanos marcharon en San Antonio de Béjar, sitio donde se asienta actualmente San Antonio, como el primer paso en una campaña para retomar Texas. Durante los siguientes 12 días, los dos ejércitos participaron en varias escaramuzas con bajas mínimas. Consciente de que su guarnición no podía resistir el ataque de una fuerza tan grande, Travis escribió varias cartas pidiendo más hombres y suministros, pero solamente llegaron menos de 100 refuerzos.

En la madrugada del 6 de marzo, el ejército mexicano avanzó hacia El Álamo; tras rechazar dos ataques, los texanos fueron incapaces de defenderse de un tercero. Debido a que los soldados mexicanos treparon por los muros, la mayoría de los soldados texanos huyeron hacia los edificios interiores.

Los defensores que no pudieron llegar a estos puntos fueron muertos por la caballería mexicana en su intento por escapar. Es probable que un pequeño grupo de texanos (entre cinco y siete de ellos) se hubiesen rendido; aún así, estos fueron ejecutados al instante.

La mayoría de los relatos provenientes de testigos oculares informaron de entre 182 y 257 texanos muertos, mientras que la mayoría de los historiadores de El Álamo están de acuerdo en que hubo entre 400 y 600 soldados mexicanos heridos o muertos en combate.

Al final, varios individuos no combatientes fueron enviados a Gonzales para que corrieran la voz de la derrota texana. La noticia desató el pánico y las fuerzas texanas -en su mayoría colonos- de la nueva República de Texas huyeron del avance del ejército mexicano.

En México, la batalla ha sido a menudo eclipsada por los acontecimientos de la guerra contra Estados Unidos de 1846 a 1848. En el siglo XIX, en Texas, el complejo de El Álamo gradualmente se fue conociendo como el lugar de la batalla. La Legislatura de Texas compró los terrenos y edificios en la primera parte del siglo XX y designó a la capilla de El Álamo como Santuario del Estado de Texas.

El Álamo actualmente es el sitio turístico más popular de Texas. Asimismo, ha sido objeto de numerosas obras no ficticias a partir de 1843. La mayoría de los estadounidenses, sin embargo, están más familiarizados con los mitos difundidos por muchas de las películas y adaptaciones de televisión, entre las cuales se incluyen la miniserie de televisión de Disney, Davy Crockett, en la década de 1950 y la película de El Álamo de John Wayne, estrenada en 1960.
 
Los mexicanos, al mando de Santa Anna, aniquilan a los yanquis en El Álamo 
"Cazadores" del ejército mexicano en el Álamo, 1836.

Fuente: Wikipedia

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12-04-2026 / 19:04
La estrepitosa caída de Viktor Orbán en Hungría no es solo un traspié electoral en el Viejo Continente; es el colapso del espejo donde Javier Milei proyectaba su fantasía de un régimen de excepción y ajuste perpetuo. Al quedarse sin su principal bastión en Europa, el proyecto libertario en Argentina tiene un traspié geopolítico, desnudando que la mística de las "fuerzas del cielo" carece de sustento cuando la realidad del bolsillo y el hartazgo social desintegran el marketing del odio.

 
El desmoronamiento del régimen de Orbán se tradujo en cifras que marcaron un giro copernicano en la política húngara: el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, alcanzó un contundente 46% de los votos, superando por más de diez puntos al oficialista Fidesz, que se hundió en un 35%, su peor desempeño en casi dos décadas. Esta brecha de 11 puntos no solo despojó a Orbán de su mayoría especial en el Parlamento, sino que sepultó la imagen de invencibilidad del modelo conservador, demostrando que el descontento social acumulado fue capaz de perforar un aparato estatal diseñado para la perpetuidad.


 
Este quiebre del eje derechista internacional funciona como una sentencia anticipada para quienes pretenden gobernar contra las mayorías: la derrota de Orbán demuestra que no hay blindaje mediático ni persecución política que logre frenar la voluntad popular cuando el autoritarismo se convierte en hambre. En la Casa Rosada, el impacto se siente. Orbán es uno de los principales referentes ideologicos de las nuevas derechas del siglo XXI, uno de los primeros y mas acabados exponentes. El miedo a que el "efecto Budapest" cruce el Atlántico y se expanda a latinoamerica ha dejado de ser una especulación de la oposición para transformarse en el fantasma que hoy recorre los pasillos de un gobierno que empieza a oler su propio fin de ciclo.

03-03-2026 / 18:03
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02-03-2026 / 19:03
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