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Sociedad e Interés General - 27-01-2025 / 09:01
EL 27 DE ENERO DE 1968 MUERE SORPRESIVAMENTE EL NOTABLE GREMIALISTA

Amado Olmos, uno de los dirigentes más lúcidos en la historia del sindicalismo argentino

Amado Olmos, uno de los dirigentes más lúcidos en la historia del sindicalismo argentino
Amado Olmos falleció el 27 de enero de 1968 en un extraño accidente automovilístico en Villa María, Córdoba, mientras militantes universitarios integralistas, humanistas y peronistas de todo el país lo aguardábamos en Rosario, en un campamento estudiantil de formación política, para que nos hablara ese mismo día, junto a los dirigentes sindicales Julio Guillán y Lorenzo Pepe.

Amado Olmos. Nacido en 1918. Rosarino. Obrero. Peronista. Dirigente del gremio de la Sanidad de larga militancia en la recuperación de las organizaciones de los trabajadores que estaban en manos de los militares gorilas, luchó tanto contra los gobiernos antidemocráticos como contra las dirigencias sindicales claudicantes.
 
Después de 1955 fue preso político, residió en Caseros, Rawson y Bahía Blanca, a lo largo de 1956; al año siguiente estuvo en la Penitenciaría Nacional; en 1959 visitaría otra vez este edificio. Luego fue confinado a Caseros, una vez, en 1960 -debido a su oposición a Frondizi- y nuevamente fue encarcelado en Rosario, en 1960, por haber participado en la asonada del general peronista Miguel Ángel Iñiguez.
 
Secretario de la Federación Argentina de Trabajadores de la Sanidad, creador de la histórica "62 Organizaciones" gremiales peronistas, impulsor del congreso de La Falda, principal animador de la corriente combativa integrada, entre otros, por Raimundo Ongaro, Agustín Tosco, Jorge Di Pasquale, Julio Guillán, Lorenzo Pepe, Benito Romano, Atilio Santillán, su temprana desaparición privó al sindicalismo argentino de uno de sus más lúcidos dirigentes.
 
Falleció el 27 de enero de 1968 en un extraño accidente automovilístico en Villa María, Córdoba, mientras militantes universitarios integralistas, humanistas y peronistas de todo el país lo aguardábamos en Rosario, en un campamento estudiantil de formación política, para que nos hablara ese mismo día, junto a los dirigentes sindicales Julio Guillán y Lorenzo Pepe.
 
Su muerte ha de ser lamentada por mucho tiempo y por mucha gente -escribió entonces John William Cooke-, porque en un medio de venalidad y cobardía, Amado mantuvo las manos limpias y el pensamiento claro. Porque luchó en medio de la contaminación sin sucumbir a ella. Eso lo saben todos los que actuaron en la lucha de estos años, de ahí la autoridad moral que Olmos conservó frente a las bases obreras y peronistas y aún frente a los que no participaron de su misma actitud política.

 Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista 
Por Blas García



AMADO OLMOS Y EL SINDICALISMO INTEGRAL 

Por Mara Espasande  

Fue, sin duda, uno de los hombres más brillantes de la historia del sindicalismo argentino. Coherente en su forma de vida, comprometido con la causa nacional y popular y la defensa de los derechos de los trabajadores en momentos que la patria vivía en forma alternada bajo dictaduras y proscripción. 

Sus aportes teóricos sobre el rol del movimiento obrero organizado influyen en los lineamientos y acciones políticas desde 1955 hasta su sorpresiva muerte en 1968. 

Consideraba que el peronismo era un Movimiento Nacional donde la conducción debía estar a cargo de los trabajadores. Sin cuestionar a su líder -por el contrario la lealtad se expresa en diferentes circunstancias como por ejemplo frente al conflicto con Vandor- proponía que el sindicalismo debía transcender las fronteras gremiales para hegemonizar la dirección táctica del Movimiento. A esto lo llamó "sindicalismo integral". 

Pero no apoyaba ni impulsaba la creación de un partido de clase ya que entendía la complejidad de nuestro país, aún bajo la órbita del imperialismo y por ende la necesidad de conservar el frente nacional policlasista. 

En sus propias palabras: "Nosotros no pretendemos ser un partido de clase que sería, en última instancia, la negación del Justicialismo, pero sí exigimos la hegemonía en la dirección táctica del partido". 

También denuncia a los sindicalistas entreguistas que luego de la caída de Perón se dedicaron a negociar con los gobiernos de turno en beneficio propio. "Hay dirigentes que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego que con una actitud de este tipo no pueden encabezar a la clase obrera". 

Plantea sus posicionamientos políticos en diferentes periódicos tales como Relevo, dirigido por Eduardo Astesano, y luego en Voz Justicialista, bajo su propia dirección. Este conjunto de ideas se ve expresadas en cada acción de su vida política. 

Nacido en Rosario en 1918, se hace peronista de la primera hora en 1945, abandonando al Partido Comunista. Secretario General del Sindicato de Sanidad, diputado nacional en 1954, ideólogo e impulsor del Congreso de La Falda en 1957, opositor de Vandor y fundador de las "62 Organizaciones", varias veces preso durante la resistencia peronista, es ejemplo de coherencia y entrega militante. 

Leal pero no obsecuente, es consciente del peligro que implica la presencia del imperialismo en nuestro país. Esto lo lleva a criticar en 1954, siendo diputado nacional, la propuesta del Poder Ejecutivo de introducir capitales de la empresa petrolera norteamericana California. 

Por esto, luego del golpe de estado de 1955 afirma: "El peronismo fue derribado del poder desde el poder mismo. No fue un movimiento de masas ni el malestar del pueblo, sino una red sutil de intereses económicos extranjeros que aspiraban a dominar nuestra economía". 

En la década del ´60 se acerca a J.W. Cooke radicalizando sus posturas y apoyando al ala izquierda del peronismo. "Los trabajadores no queremos soluciones de arriba... Queremos el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, lo cual asegura el bienestar del pueblo todo", síntesis de sus ideas y propuestas para concretar las banderas históricas del peronismo: justicia social, independencia económica y soberanía política. 
 
Fuente: Nac & Po

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
02-03-2026 / 20:03
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