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Nacionales - 12-01-2025 / 11:01
SIGNIFICADO DE LA PRÓXIMA ELECCIÓN

El peronismo intenta reorganizarse frente al acuerdo entre Milei y Macri que redefine los límites de la derecha

El peronismo intenta reorganizarse frente al acuerdo entre Milei y Macri que redefine los límites de la derecha
La próxima elección no solo marcará el pulso de la política argentina, sino que enfrentará a dos fuerzas históricas en un contexto de mutación partidaria y desafíos inéditos. El acuerdo entre Javier Milei y Mauricio Macri redefine los límites de la derecha, mientras el peronismo intenta reorganizarse frente a una oposición más cohesionada. En juego están los pactos que refundaron la democracia y el riesgo de consolidar un gobierno que encarna la reacción global.
La próxima elección no solo marcará el pulso de la política argentina, sino que enfrentará a dos fuerzas históricas en un contexto de mutación partidaria y desafíos inéditos. El acuerdo entre Javier Milei y Mauricio Macri redefine los límites de la derecha, mientras el peronismo intenta reorganizarse frente a una oposición más cohesionada. En juego están los pactos que refundaron la democracia y el riesgo de consolidar un gobierno que encarna la reacción global.
 
Seguramente en las próximas horas accederemos a la "letra chica" del acuerdo electoral entre Milei y Macri: qué dio y qué obtuvo cada uno a cambio de sellar el acuerdo. Pero ya se puede especular sobre el significado y el sentido de este nuevo acuerdo de la derecha argentina: quién y cómo lo construyó, con qué fines, con qué argumentos políticos.
 
No es que sea extraño que dos líderes de la derecha acuerden: es -o debería ser- lo más lógico y común. Como siempre, el análisis político está obligado a saltar sobre las sorpresas y las obviedades; es de sentido común básico: se juntan dos que piensan más o menos parecido para triunfar contra otro que piensa lo contrario.
 
Es así, ¿pero siempre ocurren las cosas de esa manera? ¿Cuánto tiempo tardó la derecha anti kirchnerista en forjar una unidad, a la postre triunfadora? Tardó por lo menos desde 2003 hasta 2015, doce años. Es decir, parecía entenderse que la urgencia de la unidad no superaba la voluntad de cultivar el propio "jardín" (el radicalismo conservador, el peronismo "cordobecista" y otros productos de la época).
 
La elección del 2015 fue un parteaguas del reagrupamiento político, simbolizado en un acontecimiento que nadie hubiera soñado un tiempo atrás: una interna radical construida contra un enemigo "externo" (en este caso el peronismo kirchnerista). Como al pasar, digamos que, desde el punto de vista de la competitividad electoral en el plano nacional, la UCR nunca se recuperó de la reunión de Gualeguaychú.
 
De una u otra manera, el sistema de partidos ha ido confluyendo en un esquema "bipartidista" que hoy todavía se puede seguir llamando "peronismo-antiperoismo". Hasta Gualeguaychú se podía esperar una reconstrucción del sistema de preferencias electorales, con otros actores y otras referencias históricas: hoy parece difícil que la disputa de este año se libere de esa antinomia, aunque su retórica sea actualizada periódicamente.
 
Ahora bien, todo esto dice mucho acerca de la estructura de papeles electorales que tendrá -o podría llegar a tener frente a sí el elector- y bastante poco del significado político de la elección. Un hemisferio político argentino votará por el peronismo, el otro en contra del peronismo.
 
Ninguna de las dos opciones se comporta como una masa activa, "intensa", pero existe y no sólo eso: puede desequilibrar la elección. Hay una curiosidad muy evidente en todo esto: dos emblemas de la historia argentina se enfrentarán en instancias históricamente decisivas pero más motivadas por la necesidad de la derrota ajena que de la victoria propia.
 
Cualquier línea de acción para el período en el que entramos debería sostenerse en la premisa de que es esencial que este grupo de derecha no se consolide. Y la elección de este año será un episodio decisivo para que así sea.
 

 
Aparece muy claro que la unidad del peronismo es mucho más difícil que la del antiperonismo. Así fue el territorio electoral argentino durante mucho tiempo. La recuperación democrática, primero, y el surgimiento del kirchnerismo después, parecían haber "normalizado" la disputa política argentina: conservadorismo contra populismo era el nombre de la contradicción.
 
¿Sobrevivirá esta mutación? No especulemos. Para poder decir algo sobre esto hay que esperar acontecimientos que hoy están en proceso de gestación. La incógnita primera y principal es la fuerza de gobierno. Como suele ocurrir, el ascenso de Milei tuvo la gracia de lo inesperado, lo atractivo de lo que cambia el curso de los acontecimientos.
 
Digamos, como al pasar, que Milei está, aparentemente, asumiendo un riesgo: el de zambullir exageradamente su perfil político-electoral, en las aguas turbias de la "política tradicional" cuya abominación fue una de las claves de su vertiginosa "acumulación política originaria". Ahora tiene frente a sí la encrucijada: cómo seguir siendo lo nuevo zambulléndose entre lo viejo.
 
Y, claro, Macri está justo en el límite. Porque, por ejemplo, la idea-consigna contra el estado invasor y contra el estado como "curro" va a tener mucho para explicar en estas nuevas condiciones. Podrá decirse: la política real borra fácilmente estos restos de "ideologismo" e impone la lógica fatal de la acumulación por encima de cualquier otra cuestión.
 
El problema es que eso funciona bien así hasta el exacto momento en que deja de funcionar, como lo demuestran, por ejemplo, los acontecimientos argentinos de fines del año 2001. No hubo entonces "nuevo comienzo" ni "solución revolucionaria", lo que hubo (y dura hasta hoy aunque a veces en modo muy vacilante) es una vara política muy persistente y exigente que demanda un nivel de responsabilidad política superior.
 
 
Lo decisivo que empieza a jugarse en la política argentina
 
Hoy el país tiene en el gobierno a un líder y a una fuerza política que reniega abiertamente de los pactos políticos que refundaron la democracia en 1983. Y no se trata de un aventurero -o de un grupo de aventureros-sino de una fuerza política de cuadros, muy bien organizados, con inmejorables vínculos internacionales con lo que es hoy la vanguardia de la reacción mundial.
 
Por Edgardo Mocca
 
Fuente: El Destape
 

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27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

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