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Internacionales - 28-12-2024 / 11:12
28 DE DICIEMBRE DE 1962

Masacre de Palma Sola en República Dominicana

Masacre de Palma Sola en República Dominicana
La Matanza de Palma Sola (28 de diciembre de 1962) fue una masacre que se llevó a cabo en un paraje de San Juan de la Maguana en la República Dominicana.

La Matanza de Palma Sola (28 de diciembre de 1962) fue una masacre que se llevó a cabo en un paraje de San Juan de la Maguana en la República Dominicana. Dicha masacre fue ejecutada por las fuerzas represivas del Estado dominicano.
 
El gobierno dominicano decidió acabar con un movimiento de masas religioso, popular y antiyanqui, lo que motivó el envío de un contingente militar. Las tropas del Ejército y la Policía reprimieron a tiros, con los centenares de campesinos sometidos al fuego cruzado de las ametralladoras.
 
Durante los acontecimientos, resultó muerto el general de brigada Rodríguez Reyes, que comandaba las tropas militares. La prensa de la época habla de unos 40 muertos, mientras cifras extraoficiales lo estimaban en más de mil, y otros datos conservadores lo calculaban en 800. Los muertos fueron enterrados en una fosa común.
 
El móvil fundamental lo constituyó la intención de aniquilar un movimiento de carácter popular que, a comienzo de los años 60, seguía las prédicas de Olivorio Mateo.
 
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Olivorio Mateo, conocido como Papá Liborio, fue un líder religioso y popular de principios del Siglo XX en la región sur del país. La creencia religiosa fue iniciada por Olivorio Mateo en el valle de San Juan en 1908. Esta se transformó en un movimiento social a raíz de ser objeto de persecución por el gobierno de Ramón Cáceres y luego de la Infantería de Marina de Estados Unidos, los cuales la percibieron como atentatoria de los principios de la civilización y perturbadora de la estabilidad política. En 1922 el profeta fue acribillado en la Cordillera Central por un destacamento de la tropa auxiliar dominicana creada por el Gobierno  Militar.
 
Por otra parte, Olivorio creó a su alrededor una aureola llena de misticismo y misterio, asegurando que tenía la facultad de invisibilizarse y otras creencias similares.
 
Como parte de su culto en la región, quedó la idea de la creación de un movimiento capaz de luchar por "la salvación del mundo y construir un mundo diferente" basado en criterios de igualdad y de solidaridad. Sus seguidores crearon prácticas religiosas mesiánicas y milenaristas hoy conocidas como olivorismo, las cuales pervivieron por cerca de 40 años luego de la muerte de Olivorio. Algunas manifestaciones de este culto todavía existen en la región sur de la República Dominicana.
 
Este legado mesiánico fue recogido en 1962 por los hermanos mellizos Romilio y León Ventura Rodríguez, quienes crearon en el paraje llamado Palma Sola, un movimiento que seguía las prédicas que Olivorio Mateo había divulgado 40 años antes.
 
Masacre de Palma Sola en la República Dominicana

En 1962, el gobierno dominicano decidió acabar con ese movimiento de masas, lo que motivó el envío de un contingente militar. Durante los acontecimientos, resultó muerto el general de brigada Rodríguez Reyes, que comandaba las tropas militares y dos de los mellizos Ventura.
 
Las tropas del Ejército y la Policía reprimieron a tiros, con los centenares de campesinos sometidos al fuego cruzado de las ametralladoras. En el lugar de la masacre había más de mil personas, dicen unos, tres mil, según otros.
 
Los muertos fueron enterrados en una fosa común en lo que hoy se conoce como la Sabana de Componte, en honor a uno de los líderes religiosos cuya función era componer en la tierra lo que se desataba en el cielo.
 
Sin embargo, la prensa de la época habla de unos 40 muertos, mientras cifras extraoficiales lo estimaban en más de mil, y otros datos conservadores lo calculaban en ochocientos. Todavía hoy, 52 años después, la realidad de lo ocurrido en Palma Sola permanece como uno de los secretos mejor guardados de la Historia Dominicana.
 
Fuente: elcaribe.com.do

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07-01-2026 / 09:01
El Cartel de los Soles es una truchada. El propio Departamento de Justicia de EE.UU. reconoció en los hechos que no existe el "Cartel de los Soles", la organización "narcoterrorista" que supuestamente encabezaba Nicolás Maduro. No fue ni contra el narcotráfico ni por la democracia: Donald Trump atacó Venezuela por el petróleo. Se cayó la principal excusa del gobierno yanqui para bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente. El giro del Departamento de Justicia yanqui desnuda que el verdadero objetivo del ataque imperialista y el secuestro del presidente venezolano siempre fue el petróleo, no la falsa guerra contra las drogas. El papelón alcanza al alcahuete Javier "el Loco" Milei, que también declaró como terrorista al ficticio cartel para complacer a Trump.
 
El tan cacareado Cártel de los Soles resultó ser inexistente. Desde 2020 los Estados Unidos lo utilizó para acusar al presidente constitucional de Venezuela, Maduro, de ser el cabecilla. El creador de esta fábula fue el propio Trump en tiempos de su primer gobierno y la recuperó el año pasado para continuar con su asedio al celoso custodio de la mayor reserva petrolífera del planeta. Sin embargo, el lunes por la noche, esa fábula se desmoronó cuando se conoció que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, había reescrito la acusación contra Maduro y dejó de considerar a este cártel como una organización real. La impunidad del poderoso.
 
Este cambió poco le importó a Milei que decidió mantener a los Soles en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento. Tal vez lo hizo a la espera de que la mentira se convierta en verdad. Lo cierto es que seguir con esta fábula entre los delitos que se le endilgan a Maduro, iba a resultar contraproducente para la estrategia de la fiscalía. Sobre todo, porque el proceso judicial ya tiene un vicio de legalidad de origen: se inició porque antes se invadió y atacó un país extranjero, Venezuela, y se secuestró a su presidente, Maduro.
 
Según trascendió, ahora la acusación de la fiscalía contra Maduro se limita a responsabilizarlo de conducción de un supuesto "sistema clientelar" y desarrollar una "cultura de corrupción" que se nutrió de dinero del narcotráfico.
 
Una vez que Trump comenzó su segundo mandato, resucitó al Cártel de los Soles y la acusación contra Maduro del año 2020. En julio pasado, el Departamento del Tesoro copió textual esa acusación para incorporar al cártel como organización terrorista. Cuatro meses más tarde, el secretario de Estado y uno de los principales asesores en seguridad, Marco Rubio, hizo lo mismo. El relato para la campaña mediática contra Venezuela cerraba perfecto y era casi calcado a otras experiencias norteamericanas con países de Latino América, como fue el caso Panamá en 1989. O la farsa de las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, que justificaron su invasión.
 
Con franqueza imperial, Trump se encargó de despejar cualquier duda sobre las verdaderas motivaciones de la agresión. En una conferencia de prensa afirmó sin tapujos que su intención era "administrar" Venezuela para "recuperar" su petróleo, como si ese recurso natural perteneciera a Estados Unidos y no al pueblo venezolano. La frase, brutal en su sinceridad, pulverizó de un solo golpe el andamiaje discursivo con el que durante años se intentó justificar el hostigamiento contra los gobiernos bolivarianos.
 
Quedó así al desnudo que el problema de Washington con Maduro nunca fue el supuesto "fraude" en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ni la acusación de ser una "dictadura", ni mucho menos la fantasía judicial del inexistente Cartel de los Soles. El verdadero conflicto es geopolítico y económico: Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo convencional del planeta y ha insistido, desde la Revolución Bolivariana, en ejercer soberanía sobre ellas. Para el imperialismo yanqui, ese pecado es imperdonable.
 
La Opinión Popular
 

07-01-2026 / 08:01
07-01-2026 / 08:01
06-01-2026 / 11:01
Si algo confirmó el ataque yanqui a Venezuela fue que Nicolás Maduro era el presidente legítimo de ese país. Terminó con la discusión de su elección y de las famosas actas. Si no fuera así, la oposición no habría presentado actas truchas y Washington no hubiera necesitado intervenir por la fuerza. Si la oposición tenía tanto respaldo como decían, el matón Donald Trump no los hubiera despreciado públicamente como hizo en la conferencia de prensa donde anunció el secuestro del mandatario venezolano y su esposa.
 
El mundo cambió, algunos dicen que no es cierto que Estados Unidos sea una potencia en decadencia. Y es al revés. Tiene que usar la fuerza para mantener su hegemonía porque su economía está en problemas y es difícil que pueda recuperarse. Pero es la primera potencia militar por lejos. La sigue Rusia y después China. Pero China y Rusia sumadas sobrepasan el poderío norteamericano, que tiene 18 bases militares fuera de su territorio, más sus aliados de la OTAN. Como las medidas económicas ya no tienen la fuerza necesaria, aplica la fuerza más importante que le queda, que es la militar.
 
Es obvio que a China y a Rusia no les gusta la intervención militar norteamericana, pero no moverán un soldado porque aceptan que América sea zona de influencia norteamericana. Si Latinoamérica es zona de influencia de Washington, es obvio que Ucrania resulta zona de influencia de Rusia y que Taiwán y sus alrededores es zona de influencia de China. Las potencias están demarcando sus zonas de influencia. Permitirán la presencia de otras economías mientras no crean que los amenaza.
 
Lo que no se resuelve por la política, se resuelve por la fuerza. Los argentinos sabemos esa máxima de la realidad. Y la lógica de la fuerza, no es progresiva porque la única forma de defenderse es tener más fuerza que el posible agresor. O sea: la regla será una nueva carrera armamentística con la proliferación de arsenales nucleares. Muy peligroso.
 
El tema principal con Venezuela no sería tanto la provisión de petróleo, porque le vende todo el que necesita y ha aclarado en repetidas oportunidades que no tienen intenciones de retacearlo. Tampoco sería el hecho de que le venda a China. El problema es que los tratos con Beijing no se realizan en dólares.
 
Y si el mundo abandona el dólar como moneda internacional, Estados Unidos sería aplastado por su enorme deuda y los problemas en sus cadenas de suministro internacionalizadas. El año próximo, por primera vez, los vencimientos de su deuda serían mayores que su enorme gasto militar. Por supuesto que la intención de máxima es tomar el control directo de las grandes reservas de petróleo venezolano.

En Argentina y en todas partes, pasa a ser más necesario que nunca que sus Fuerzas Armadas recuperen el sentido nacional que terminaron de perder durante la Guerra Fría. Es un mundo en el que prima la fuerza y las relaciones de dominación. Resignarse en este mundo es aceptar el sometimiento como ocurre con el gobierno actual. El camino para preservar los intereses propios está en fortalecerse en los organismos de integración regional y la diversificación de mercados en organismos como el de los BRICS.

La operación de comandos que secuestró a Maduro fue exitosa desde su punto de vista. Pero como Estados Unidos no puede arriesgar una invasión de infantería similar a la de Panamá el objetivo de máxima era de cambio de régimen. El secuestro de Maduro debía provocar saqueos, levantamientos de multitudes y en cascada, fracturas en las Fuerzas Armadas. La oposición de Corina Machado no podía garantizar ni un acto mínimo. La decepción de Trump fue evidente. En vez de reemplazar al régimen está obligado a negociar con él, aunque presione con la cárcel de Maduro
Trump utiliza la agresión a Venezuela para amenazar a los gobiernos de América que no se someten a EE.UU.

 

05-01-2026 / 20:01
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